10 errores del entrenador

10 errores del entrenador

10 errores del entrenador. A todos nos gustaría que alguien nos pudiera decir cómo es nuestro trabajo como entrenadores, es decir, cómo lo hacemos con nuestros jugadores. Ya que solemos decirles constantemente: “esto está bien”, “aquello está mal”, “mejora este aspecto” o “así es como se debe hacer”.

Es interesante que un entrenador pueda recibir este feedback, lo agradece mucho. Te voy a contar cuáles son los errores que puedes cometer en algún momento de tu carrera como entrenador. He seleccionado los que considero más relevantes, porque se repiten con bastante frecuencia.

solo existes tu

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Empezaremos por el error de pensar que solo existen tú y tu ego. Todo lo que te rodea no tiene ningún valor o importancia porque, en realidad, eres tú quien saca al equipo adelante. Tú y tus conocimientos extensos del fútbol. 

Sin embargo, esto puede ser un problema, ya que estás dentro de un club, trabajando junto a un equipo de entrenadores, directivos, jugadores y un colectivo de padres. 

No puedes aislarte y decir que solo tú haces las cosas bien y que lo que te dicen no te sirve para nada.No estás yendo por el camino que quiere el club. Simplemente te buscas a ti mismo. 

Es muy importante en el deporte trabajar en equipo con el resto de tus compañeros entrenadores. Incluso con tus propios jugadores. Cuando formas equipo, estás consiguiendo fuerzas extraordinarias. Normalmente, los éxitos rotundos son aquellos que surgen porque se trabaja en equipo.

Recuerdo una anécdota muy bonita del equipo de baloncesto en el que jugaba Michael Jordan. Es una historia inspiradora. En este caso, el equipo de Michael estaba pasando por un mal momento porque había muchos jugadores talentosos, pero cada uno intentaba destacar por su cuenta, pensando que así ganaban los partidos.

Pero llegó un nuevo entrenador para ayudar a sacar adelante al equipo. Lo primero que hizo fue mentalizar a los jugadores sobre la importancia de trabajar juntos, ser complemento unos de otros. Les convenció de que juntos serían más fuertes. Una vez logró unir a los jugadores, empezaron a destacar, demostrando que eran un gran equipo.

Un equipo no solo son jugadores que compiten juntos, sino que deben actuar como un verdadero equipo, donde todos trabajan hacia un mismo objetivo.

Como entrenador, es importante reflexionar sobre si eres individualista o si estás dispuesto a aceptar indicaciones, seguir directrices, consultar a tus compañeros, compartir tus conocimientos y contribuir al éxito colectivo. 

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Tu ignorancia

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Como segundo punto, el error de la ignorancia es muy común entre los entrenadores. Te aclaro un poco más lo que quiero decir con esto.

Es importante que los entrenadores no solo se dediquen al fútbol como profesión, ya que es muy difícil conseguirlo y pocos son los que se dedican exclusivamente a ello. Si el fútbol es tu sueño, no puedes arriesgar tu vida y tu futuro solo por una ilusión. Refuerza tus estudios y obtén una titulación que te sirva para vivir y trabajar en otra cosa, además de ser entrenador.

Estudiar también te ayuda a desarrollar habilidades importantes como el uso de herramientas tecnológicas, la investigación y la capacidad de crear informes y programas. Cuando a un entrenador le pido que me entregue un Excel en el que salga toda tu programación, me responde que no saben utilizarlo. Si le pido que me redacte un informe de sus jugadores, me lo entrega lleno de faltas de ortografía y construcciones gramaticales desastrosa. 

La educación formal no solo ofrece credibilidad al entrenador, sino que también proporciona herramientas y habilidades importantes para ser más profesional y efectivo. 

Participar en cursos de formación, talleres y conferencias, así como obtener certificaciones reconocidas, puede ampliar tus conocimientos y abrirte a nuevas perspectivas.

Es necesario desarrollar una comprensión profunda de aspectos tácticos, técnicos y estratégicos del juego, además de aprender a utilizar herramientas tecnológicas, realizar investigaciones y crear informes y programas. 

La implementación de técnicas de análisis de video y el uso de software de rendimiento pueden dar una ventaja competitiva al analizar y evaluar el rendimiento del equipo y los jugadores.

Un entrenador que busca constantemente aprender y mejorar sus habilidades se convierte en un activo valioso para su equipo. 

La ignorancia puede limitar el crecimiento y desarrollo tanto del entrenador como de los jugadores. Por lo tanto, es muy útil dedicar tiempo y esfuerzo para continuar aprendiendo y mantenerse al día con las últimas tendencias y avances en el fútbol

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solo tu

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Este es un error de los más importantes. Con tu actitud no permites que tus jugadores tomen decisiones nunca. Estás tan obcecado con el tema de ganar este fin de semana que entonces, lo que haces es remangarte y decir:

–“Bueno, aquí estoy yo, ¿quién es el que sabe? Yo ¿no?. Pues ahora os voy a enseñar lo que hay que hacer. 

Y entonces sales al partido y empiezas: 

–“Venga, a la derecha. Tú, muévete al centro. Pero, ¿qué haces? ¡Vamos a subir todos! ¡fuera, por favor! 

Les estás diciendo durante todo el partido, lo que tienen que hacer. Ya sé que tú lo sabes, pero lo importante es que ellos también sepan hacerlo sin que tú se lo digas. 

Porque en el momento en que tus jugadores sean capaces de actuar sin que tú se lo digas, en ese momento, yo te voy a felicitar. Porque estás formado jugadores inteligentes, y eso es fundamental. Es lo más impresionante que tú puedes conseguir. 

Si deseas algo muy bueno de un jugador, sin duda alguna es que juegue de forma inteligente. Que sea capaz de tomar decisiones adecuadas en cada momento, que sepa leer el partido, que demuestre tener la visión completa de dónde están colocados sus jugadores y sus rivales para decidir cuál es la mejor opción y resolver con eficacia la situación de partido. 

Obsesionado por la victoria

¿Esto es lo que deseas para tus jugadores? Como estás obsesionado y absolutamente ciego, solo buscas la victoria. ¡Qué daño hace todo esto! Sobre todo en el fútbol formativo. 

Sé lo que piensas: si tus chicos van haciendo lo que les dices, vas a ganar el partido. Perfecto, hazlo así. Pero no tendrás jugadores inteligentes, ya que nunca sabrán cómo resolver las situaciones de juego. Estarán siempre pendientes de lo que tú les indiques. Y en el futuro, cuando tú no estés con ellos, no sabrán cómo actuar. Estarán muy limitados

O sea, que no te recomiendo en absoluto esto. Lo que pasa es que no tenemos paciencia. No somos capaces de esperar a que ellos lo aprendan. Por eso actuamos de esta forma. 

Muchas veces buscamos ser los protagonistas demostrando lo mucho que sabemos. Sí, es cierto, has ganado el partido pero tus jugadores no saben cómo lo han hecho. 

Cambia tu actitud

Si este es tu perfil de entrenador, te animaría a que intentaras cambiar esta actitud tuya. 

Puede ser muy eficaz para tus jugadores que les dejes pensar, que lleguen a ser jugadores muy inteligentes. Además, a la larga, si tú formas jugadores muy inteligentes, habrá una compenetración muy grande entre todos. 

Por otro lado, no has de tener miedo a los errores. Y tus jugadores tampoco deben tener miedo a equivocarse.

Entonces, si tú les dejas que decidan y que se equivoquen, pues van a aprender. Pero si eres tú el que decide constantemente en el partido, el que se equivoca eres tú, y el que pierde eres tú. Aunque seguro que al final vas a decir que tus jugadores no han sido capaces de interpretar lo que les enseñas. 

La realidad es que en el fútbol formativo hace falta dejar que ellos jueguen más sueltos en el partido. Lo ideal es que llegue un momento en que no les digamos nada a los jugadores. 

Entonces puedes pensar que si yo ahora cambio de forma de actuar y empiezo a no decirles nada, van a sentir que les falta algo. Hazlo poco a poco. Pueden sentirse abandonados porque su entrenador no les dice nada. Como si estuviese enfadado con nosotros. Aclárales que les estás diciendo menos cosas porque quieres que sean ellos los que decidan. 

Tiene que ser algo progresivo

Mi consejo es que no lo hagas de golpe, sino que poquito a poco los vas soltando para que cada vez sean ellos más los que tomen sus decisiones. 

Y cuando se equivoquen, no les eches ninguna bronca. No pasa nada. Vamos a analizar, después del partido, por qué se han equivocado y esforzarse por subsanar estos errores para que no vuelvan a ocurrir. Y así se aprende. Todos hemos aprendido también a base de darnos muchos golpes en la vida.

Y así se aprende en la vida también, a base de experiencias. Si no tienen experiencias, si no tienen posibilidad de equivocarse, entonces viven como en una burbuja donde no existe el error, no existe la adversidad.

La vida es durísima. Y si una persona se encuentra entre dilemas y se pone a temblar porque no sabe qué hacer, algo no va bien. 

Como puedes apreciar, se trata de extrapolar muchas cosas que se dan en el fútbol y que luego a los chicos les va a servir en su vida diaria.

10 errores del entrenador

Me escucho demasiado a mi mismo

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El error de estar siempre escuchándote a ti mismo porque no eres capaz de escuchar a nadie más. Solo te escuchas a ti y además te gusta escucharte. Te llenas de palabras hablando con tus jugadores. Eres el único que habla, el único que sabe, el único que participa en la conversación. 

Son conversaciones largas con ejemplos personales, siempre con tu egocentrismo, donde tú eres el único que existe. Y esto a los jugadores no les gusta nada. Tus jugadores necesitan todo lo contrario, que confíes en ellos, que les escuches

Pero… ¿qué quiere decir esto de escuchar? Puedes argumentar que ya escuchas, que siempre escuchas, los jugadores me dicen cosas. Pero esto no es escuchar. Que tus jugadores te digan cosas no es escuchar. 

Escuchar es efectivamente oír lo que te dicen, interiorizarlo, pensarlo y sacar consecuencias. Esto es escuchar. No tiene nada que ver con oír. Si tú oyes lo que dicen tus jugadores pero no haces ni caso, no estás escuchando. 

O sea, el concepto de escuchar, sobre todo en pedagogía, en el mundo de la formación, es muy importante. Vas a ganar mucho si eres capaz de escuchar, y aquí te daré un ejemplo que te puede resultar super interesante. 

Imagina que vas al entrenamiento y dices: 

–“Bueno, vamos a hacer este ejercicio de pasarnos el balón y luego centrar para chutar a puerta, ya sabéis cómo es”. 

Si escuchas, te darás cuenta de que uno de los jugadores dice: 

–“Oye, estamos haciendo siempre el mismo ejercicio, ¿no sería interesante probar algo diferente?”.

En ese momento, puedes sentir la tentación de decir: 

–“¡Yo soy el que manda aquí! ¡Yo sé lo que necesitas porque lo he preparado con la idea de reforzar nuestra efectividad cara a puerta!”. 

Sin embargo, es importante que sepas escuchar, porque esas palabras que te está trasmitiendo el jugador están diciendo muchas cosas.

Escucha los mensajes de tus jugadores

Si te metes en la cabecita del jugador, te darás cuenta que está cansado de repetir siempre el mismo ejercicio, que parece que no te preparas las sesiones o que no sabes más porque te repites mucho. También te está diciendo que hace un esfuerzo por venir al entrenamiento y le gustaría aprender más cosas y divertirse también mientras entrena.

Si eres capaz de escuchar, te darás cuenta que realmente es decepcionante ver que otra vez vais a practicar el mismo ejercicio y que quizás estés haciendo cosas mal sin darte cuenta.

Si escuchas a tus jugadores, crecerás como entrenador. Tienes una oportunidad para mejorar tu forma de entrenar, y uno de los primeros pasos que puedes dar es trabajar en tu capacidad de escuchar. Todos podemos mejorar en esto, y cuando lo haces, te das cuenta de muchas cosas que antes no veías.

Escucha los mensajes de tu coordinador

A veces son tus compañeros o con tu coordinador. Estás en una reunión y comenta que tenemos que llegar más puntuales a los entrenamientos. Y, uno puede pensar: 

–”¡Qué tontería! Yo siempre llego. Aunque sea 5 minutos tarde, pero llego y doy luego un buen entrenamiento, porque mis entrenamientos son buenísimos. ¿Qué más da si llego 5 minutos más tarde?. Lo importante es el entrenamiento”.

Es un mensaje que te están dando. No sabes escuchar, porque no valoras la importancia que tiene lo que te están diciendo. Por lo tanto, no estás sabiendo escuchar. No, no escuchas porque no haces caso de lo que te dicen. Vas siempre a tu bola. 

Porque en esto todos podemos mejorar mucho más. Yo no sé cómo lo haces, pero es importante.

Porque cuando consigues escuchar a tus jugadores, creces como entrenador.

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 Soy poco comunicativo con mis jugadores

10 errores del entrenador

Los entrenadores somos, en ocasiones, poco dialogantes. Nos falta mejorar nuestra comunicación. Siempre pongo un ejemplo que puede servir: el del entrenador dictador que se comunica de forma unidireccional, solo va en un sentido. 

Por otro lado, está el entrenador “amiguete”, que dialoga mucho con sus jugadores y está muy en sintonía con ellos. Estos dos extremos son opuestos. 

En mi opinión, como entrenador, debes encontrar un punto medio. Debes dar directrices, pero también dialogar e intentar que la comunicación fluya en ambos sentidos. Existe una cierta distancia entre tus jugadores y tú, pero debe haber una buena comunicación. 

Este tema es básico, y a veces podemos caer en el error de imponer en lugar de convencer. Insisto en que debemos encontrar un equilibrio. 

Permíteme compartir un caso real con respecto a los entrenadores.

En un club que estaba asesorando, me percaté de que no existía un programa para todo el año. Cada entrenador iba por su cuenta. 

Con el coordinador, decidimos crear un programa común, flexible. Que sirviera como guía para que los entrenadores pudieran adaptarlo a sus equipos y edades. Esto es lógico y necesario en cualquier club. Si no tenemos esto, estamos siendo poco serios en nuestra labor como entrenadores

Colaboré con otros dos entrenadores para diseñar este programa. El resultado me pareció bastante sólido. La lógica me llevaba a pensar que, una vez trabajado a fondo, lo siguiente era entregarlo a los entrenadores para que lo pusieran en práctica. Pero llegamos a la conclusión que imponer ese programa no era un buen camino. Antes teníamos que ganarnos a los entrenadores para que lo hicieran suyo.

En una reunión con todos los entrenadores, les entregamos el programa y les dijimos:

–”A partir de aquí, por favor, dentro de un plazo (no recuerdo exactamente cuánto, pero no mucho, quizás 15 días), recogeré las aportaciones, los cambios y las sugerencias que vosotros podáis tener.  De todo lo que recojamos y discutamos aquí, realizaremos los cambios necesarios en el programa”.

No queremos imponerlo. Buscamos un punto medio, donde haya diálogo, pero también exigencia en lo que se debe exigir. 

Los entrenadores lo recibieron de una forma muy diferente. Se dieron cuenta que el club cuenta con ellos. Les pide su opinión. Participan en las decisiones a la hora de diseñar el programa. 

Si lo planteas de esta forma, te encuentras más compromiso por parte de los entrenadores. Lo mismo ocurre con los jugadores. Cuando cuentas con ellos, cuando dialogas, cuando intentas que haya una buena comunicación en la que ellos participan y aportan cosas, se sienten más escuchados.

No todo lo que te digan se debe aceptar, pero sí debes valorar lo que ellos te comentan, porque ellos también saben. Te pueden dar una visión más enriquecedora

Como veis, este punto también es fundamental. 

No queremos que luchen contra ti, sino contigo. 

Por eso en muchos clubes te encuentras divisiones, enfrentamientos, grupos opuestos entre si. Porque se imponen las cosas en lugar de convencer.

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soy un entrenador genial

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El punto seis es un aspecto que también me llama mucho la atención. Son aquellos entrenadores que piensan que son genios, que van a sacar su equipo adelante, que tienen muy buenos recursos. Constantemente sacan su currículum para demostrar lo que valen.

Son estos entrenadores que cuentan sus hazañas cuando eran jugadores. Lo bien que lo hacían, pero que no llegaron porque se lesionaron en el momento clave.

Siempre me ha gustado mucho cuando veo a entrenadores que han pasado años trabajando y entrenando. Ves que tiene mucha experiencia y piensas: ‘Este hombre debe saber muchísimo’. 

Imagina la situación: en una reunión con otros entrenadores, se habla de programación y táctica. Y este entrenador con tanta experiencia dice: 

–”Hola, vengo con muchas ganas de aprender de esta reunión”. 

Te quedas impresionado porque sabe muchísimo, más que todos nosotros. Ves que te escucha que pregunta y que acepta tus opiniones. Se le ve humilde.

La humildad del entrenador

Introducimos un tema fundamental para el entrenador: la humildad. Ser un entrenador soberbio es lo peor que te puede pasar. Si te crees un genio, baja un poco tus humos, porque te irá mucho mejor. No te sientas tan importante. Aunque hayas ganado muchos títulos o seas el número uno de la promoción de la escuela de entrenadores. Sé humilde, intenta aprender de todos. 

Aprender a pedir perdón a tus jugadores

Un entrenador en un torneo de prestigio, les preparó muy bien a los chicos sobre cómo tenían que jugar. Les dio las claves del partido. Los chicos aplicaron todo lo que el entrenador les dijo, pero perdieron. 

Pasadas unas horas, el entrenador se acercó a ellos y les dijo: 

–‘Quiero pediros perdón. Me he equivocado al plantear el partido. A pesar de que vosotros habéis hecho todo lo posible por ganarlo, mi error fue la causa de que no saliera bien. Os pido disculpas’.

 Algunos podrían pensar que un entrenador no debería hacer eso, que pierde prestigio. Pero no es así. Los jugadores quieren un entrenador humano, alguien que se equivoque y reconozca sus errores. Esto aumenta su confianza en ti. 

No estamos diciendo que debas pedir disculpas constantemente, pero reconocer tus errores en momentos importantes es algo muy valioso. Además, estás ayudando muchísimo a tus jugadores porque ellos saben que cuando se equivoquen, podrán decírtelo a ti también. 

Porque eres un entrenador más cercano, humano, y también te has equivocado. Los chicos piensan que ellos pueden equivocarse, y no va a pasa nada por ello, porque el entrenador me comprenderá siempre. A él también le ha pasado lo mismo, y qué humildad tuvo para reconocerlo. Pues yo también lo voy a hacer. 

Estás consiguiendo que, a la larga, esos jugadores sean muchísimo mejores. Cuando un jugador acepta el error, busca la fórmula para corregirlo. Pero si no acepta el error, se auto convence de que no necesita mejorar y no progresa

Por lo tanto, como ves, este también es un concepto al que os animo a que lo tengáis muy en cuenta. Ya advierto que es algo muy difícil de cambiar. Si eres una persona muy soberbia o te cuesta aceptar tus errores, cambiar de actitud puede ser complicado. Quizá te diría lo mismo que antes: no se trata de cambiar de golpe, sino de ir reduciendo poco a poco esa soberbia y cultivando la humildad. Aceptar tus errores es fundamental. 

Y tú que estás leyendo este artículo: ¿Cómo va este tema de aceptar tus errores y reconocerlos delante de tus jugadores? 

Para mí, la satisfacción más grande es haber podido ayudar, aunque sea a un solo entrenador, a cambiar su actitud y mejorar su forma de enseñar.

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No saber valorar las diferencias entre los jugadores

10 errores del entrenador

A veces nos cuesta, como entrenadores, admitir o valorar las diferencias entre los jugadores. Nos encanta ver a esos jugadores que hacen pases magistrales o que se les ve con una técnica impresionante. Siempre felicitamos a estos jugadores y los tratamos de forma especial. Sin embargo, también debemos ser inclusivos y reconocer las habilidades de aquellos que no destacan tanto. 

Por ejemplo, puede que un jugador no tenga una técnica brillante, pero lo compensa con esfuerzo, intensidad y comprensión táctica. Todos tienen puntos fuertes y débiles. No debemos marcar diferencias entre ellos. 

Permíteme compartir una anécdota personal. En mi época como entrenador, me di cuenta de que había apartado a algunos jugadores que no destacaban tanto. Pasó el tiempo, y uno de estos jugadores que estuvo en mi equipo se convirtió en entrenador. Un día, me dijo: 

–”Oye, te voy a contar algo que nunca te he dicho. Cuando yo era jugador en tu equipo, me sentía muy despreciado por ti. Solo te preocupabas de los jugadores de más calidad. Eso me desanimaba y no me ayudaba a luchar”. 

Justo los que más necesitan nuestro apoyo no lo reciben. Esto me hizo pensar. Fue un grave error que no supe reconocer en su momento. Aprendí la importancia de ser inclusivo y valorar a todos los jugadores por igual.

Y esto te puede pasar a ti. Si eres honrado, reconoce que te puede estar ocurriendo ahora mismo. Hay jugadores a los que no les tienes tan buen trato, y algunos les demuestras una cierta preferencia. Pero debes saber que, lo que me dijo ese antiguo jugador mío, que luego se convirtió en entrenador, me afectó muchísimo y me hizo reflexionar. Esto no puede ser. No puedo mostrar preferencias

Todos son importantes, no solo los que meten los goles. Cuando confías en todos los jugadores, incluso aquellos que más necesitan apoyo, estás empujando al equipo hacia arriba. Consigues mejorar el rendimiento de todo el equipo. Así que toma nota y reflexiona sobre si has caído en esto alguna vez.

Bueno, creo que estamos llegando a conclusiones importantes. Este tema de la integración y el trato igualitario hacia todos los jugadores es clave. 

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No tengo paciencia con mis jugadores

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Quiero destacar una diferencia entre el entrenador competitivo y el entrenador formador. Aunque ambos pueden ser competitivos, el formador prioriza el aprendizaje del jugador. 

El entrenador competitivo tiene prisa, quiere ganar a toda costa, incluso si eso implica hacer trampas o dejar en el banquillo a los jugadores que no juegan, no importa. Da igual si solo juegan 5 minutos.

Su argumento es que si no juega es bueno porque le lleva a esforzarse más y ganarse su puesto. Pero hemos de tener muy claro que no estamos en el fútbol profesional, sino en el fútbol formativo.

No conviertas a tu equipo en un lugar donde solo importa ganar. 

Te falta paciencia

Ahora bien, ¿qué sucede en el fútbol competitivo? Cuando las cosas no salen como se espera, el entrenador competitivo se enfada. Parece que su vida gira en torno a un continuo estar enfadado con los jugadores. 

El entrenador formador es diferente. No se desanima. Tiene paciencia y sigue motivando a los jugadores, incluso cuando cometen errores una y otra vez. Sabe que el camino es largo y que no podemos tener prisa.

Entonces, ¿cómo eres tú como entrenador? Si eres este entrenador competitivo ¿qué haces en el fútbol formativo? Te has equivocado de sitio. Deberías irte al fútbol profesional a ver si te quieren allá. No te metas en esto y no conviertas el fútbol formativo en un combate para ver quién gana más trofeos. Esto es lo que está afectando al fútbol formativo debido a estos entrenadores competitivos. 

Necesitamos entrenadores bien formados, con recursos pedagógicos para hacer entrenamientos atractivos. Deben mirar a largo plazo y no seguir el camino de aquellos que bloquean a los jugadores con sus gritos y amenazas. 

Al final, los jugadores dicen: 

–‘Estoy harto de todo esto, dejo el fútbol, ya no quiero seguir’. 

La presión constante del entrenador, los padres, las clasificaciones, la obsesión por ganar… ¿Qué sentido tiene?

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Mis entrenamientos son aburridos

10 errores del entrenador

En el punto número nueve, nos centramos en algo que he visto con mucha frecuencia: entrenadores que aburren en sus entrenamientos. Puede ser que sí, puede ser que no. Pero te digo que aburres porque no te preparas los entrenamientos. No buscas ejercicios que se adapten a las edades que tú diriges. Simplemente copias y pegas del fútbol profesional. 

Buscas ejercicios en los que puedas lucirte, pero que ellos ni entienden ni saben cómo se hacen. Al final, improvisas tanto que tus recursos, aunque tengas mucha experiencia, se terminan y acabas repitiendo demasiado. 

Busca ejercicios que sorprendan a tus jugadores. La palabra ‘sorprenderles’ es bonita. ¿Cómo puedo yo sorprender a mis jugadores cada día en cada entrenamiento? Debes innovar y cambiar los ejercicios para que sean realmente atractivos. Todo lo que presentas debe ser atractivo.

Hay que tener cuidado. ¿Qué es divertirse? ¿Qué es aburrirse? Aburrirse no es hacer ejercicios muy difíciles. Tú puedes diseñar ejercicios desafiantes, y si el nivel de los jugadores es alto, disfrutarán aún más. 

Reflexiona sobre cómo son tus jugadores y qué necesitan. Si aciertas, encontrarás ejercicios que les gusten y que estén dentro del programa. Motívalos y felicítalos por su gran esfuerzo. Así disfrutarán y aprenderán con intensidad. Este es un punto clave. Otro día hablaremos sobre aplicar juegos y ejercicios que combinan diversión y aprendizaje.

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No proporcionas instrucciones personalizadas a tus jugadores

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En el fútbol base he visto muy pocos entrenadores capaces de corregir positivamente, es decir, de dar un feedback constructivo. Llevo mucho tiempo observando esto. Siempre insisto mucho en este punto a los entrenadores:

–”corrige más, dales feedback constantemente.

No se trata solo de hacer ejercicios intensos o rápidos. Es importante esforzarse y proporcionar instrucciones personalizadas. 

Por ejemplo, imagina un ejercicio en el que los jugadores deben controlar el balón y pasarlo. Si ves que el control no es bueno, no te quedes callado. Puedes decir: 

–”Muy bien, Juan. Puedes mejorar el control. Intenta amortiguar más el balón y orientarlo mejor para poder ejecutar el pase más rápido’. 

Aunque no detengas el ejercicio, el jugador ha recibido una nueva información que procesará mientras vuelve a la cola. Está motivado para volver a intentarlo teniendo en cuenta tu consejo. Así estamos ayudando a los jugadores. Muchos entrenadores no hacen esto; simplemente dinamizan ejercicios sin dar un feedback personalizado. No te conformes con ser un simple animador de ejercicios. ¡Los jugadores se merecen mucho más!

Tendría muchas más cosas que contaros, pero creo que también tenemos que ser prudentes. Si quieres ser un buen entrenador, intenta poner en práctica estos conceptos que te he dejado aquí.

Convierte estos errores en oportunidades de mejora. 

No vayas a por todos a la vez. Ve uno a uno y céntrate en corregir aquel con el que más te identifiques. Necesitas tiempo para cambiar tu forma de entrenar. Cuando ya hayas mejorado uno, ve al siguiente. Este documento debes verlo muchas veces para recordar bien qué significa cada uno de estos errores.

Cómo ser un buen entrenador de fútbol

Curso para entrenadores

Cualquiera puede hacer de entrenador si te sacas el título que se precisa. Pero lo que yo te planteo es SER UN BUEN ENTRENADOR. Para eso es necesario formarte bien. Este curso te puede aportar todos aquellos conocimientos que te ayudarán a mejorar como entrenador en esa difícil tarea de formar a los jugadores que están bajo tu responsabilidad.

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