Cambiar el fútbol base. En este Tour he escuchado una frase que se repite como un eco, una especie de excusa cómoda para no actuar: “El sistema es demasiado grande, Pedro. No lo vamos a cambiar”. Es la voz del animal que, ante el incendio, solo piensa en huir.
Hay una antigua fábula que creo que todo el que ama este deporte debería conocer. Cuenta que un día hubo un incendio inmenso en la selva. Todos los animales, aterradoras estampidas de leones, elefantes y tigres, corrían para salvarse.
Todos, menos uno. Un diminuto colibrí iba y venía, una y otra vez, desde el río hasta el fuego.
El tigre, viéndole pasar, se detuvo y le gritó: “¿Qué haces, colibrí? ¿No ves que eres ridículo? ¡Huye como todos nosotros!”. El colibrí, sin dejar de aletear, le respondió: “Voy al río, cargo una gota de agua en mi pico y la suelto sobre las llamas”.
El tigre, entre incrédulo y burlón, le dijo: “¿Y de verdad crees que con tu pequeña gota vas a apagar este incendio?”.
La respuesta del colibrí es, para mí, el manifiesto no escrito de este Tour. Le miró y le dijo:
“Yo no sé si voy a apagar el incendio, pero estoy haciendo mi parte.”
¿Y Tú, Qué Animal Eres en Este Incendio?
El fútbol base actual vive en un incendio constante. El fuego de la presión desmedida, de los gritos en la grada, de la obsesión por el resultado, de los valores que se queman cada fin de semana. Y como en la fábula, hay dos tipos de actitudes.
Están los animales grandes, los que tienen el poder de cambiar las cosas, pero eligen no hacerlo. Los que critican desde la distancia, los que dicen “esto no se puede cambiar”, los que huyen.
Y luego están los colibríes.
Son los “gladiadores” que me he encontrado en este viaje. Son Ángel, con su protocolo para apagar el fuego de la violencia. Son Sito, con su gota de pedagogía en cada entrenamiento. Son Salva Valls, uniendo a 30 ayuntamientos para crear un cortafuegos. Son Oriol, con su testimonio que intenta sanar las quemaduras del pasado.
Ellos no saben si van a conseguir cambiar el fútbol base por completo. Pero tienen una cosa clara: están haciendo su parte.
Por eso, este artículo es una pregunta directa para ti, que estás leyendo esto. Ante el incendio que vive nuestro fútbol formativo, ¿qué animal eliges ser? ¿El que se lamenta de la magnitud del fuego, o el que coge su pequeña gota de agua y empieza a volar?
La selva no se salvó por la gota de un solo colibrí. Se salvó porque, al ver su valentía, el resto de animales se avergonzaron de su pasividad y empezaron, todos, a hacer su parte.
El cambio empieza aquí. Empieza contigo. Cambiar el fútbol base
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