Cómo cuidar el entorno de tu equipo de fútbol

Cómo cuidar el entorno de tu equipo de fútbol

¿Cómo cuidar el entorno de tu equipo de fútbol para poder crear un ambiente sano donde el equipo pueda crecer y prosperar con facilidad?

Es como plantar unas semillas. Lo que tienes que hacer es buscar un terreno muy soleado, remover la tierra para preparar la siembra, plantar las semillas, regar, fertilizar, ocuparte de que no la invadan las plagas y limpiarlo regularmente de las malas hierbas.

Si hago todo esto, las plantas crecen y pronto obtendré frutos. Yo no soy la causa de que las plantas crezcan pero ayudé a conseguirlo. Nosotros no podemos hacer que las cosas crezcan en su naturaleza. Lo único que podemos conseguir es poner las condiciones adecuadas para que esto ocurra.

Para que un niño se desarrolle normalmente en los 9 meses de gestación, es necesario que el niño tenga un ambiente sano en la matriz. Y, una vez nacido, necesita un ambiente sano y amoroso para desarrollarse bien. Es vital crear un entorno adecuado sano.

Ocurre en todos los ámbitos, por ejemplo en la medicina. Si te rompes un brazo, no es el médico el que te cura. Lo que hace es crear las condiciones adecuadas para que tu brazo se cure.

Mi equipo es como un jardín que necesita cuidados. Debo estar constantemente preguntándome ¿qué necesitan mis jugadores? ¿Quizá que lo abone con un poco de apreciación, reconocimiento y elogios? ¿Necesita mi equipo que le quite las malas hierbas? ¿Tengo que encargarme de eliminar las plagas? Todos sabemos lo que ocurre cuando no se eliminan las plagas y las malas hierbas de un equipo.

Mi equipo necesita un cuidado constante y yo confío que si hago mi parte correctamente conseguiré los resultados que busco.

¿Eres lo suficientemente sensible como para darte cuenta de todo esto o sigues siendo ese entrenador que se mira a si mismo?

Hay muchos entrenadores que no han sabido esperar y han abandonado la tarea antes de que el fruto pudiera crecer. Son los que buscan resultados rápidos. Pero el fruto solo llega cuando está a punto. No eches a perder toda una labor por un día descafeinado. Sé capaz de respirar profundamente, contar a 10 y darte cuenta de que debes ser mucho más paciente con tus jugadores. El fruto llegará seguro.

Dales ese margen de confianza que se merecen. Parece que no avanzan pero sí lo hacen y un día te sorprenderán y ese momento será el más feliz de tu vida porque podrás recoger los frutos que sembraste.

Parecía que no escuchaban pero sí lo estaban haciendo.

Cuando acabamos de conocer a un jugador, tenemos una relación neutral con él. Pero, a medida que la relación va desarrollándose, realizamos como en los movimientos bancarios, unos ingresos o reintegros, según nos comportemos. Realizamos un ingreso cuando somos sinceros y dignos de confianza, cuando reconocemos nuestro aprecio por los jugadores del equipo, cuando mantenemos nuestra palabra, cuando sabemos escuchar, cuando no hablamos de los demás a su espalda, cuando somos educados y afables.

Los reintegros serían ser antipático o poco cortés, romper promesas o compromisos, criticar a los demás, no escucharles, ser engreído, etc. Por desgracia esta es la actitud de muchos de nuestros entrenadores actualmente. ¿No te sientes quizá un poco identificado con estas actitudes? Es un buen momento para decir basta ya de tanto egoísmo y convertirte en el líder que tus jugadores esperan de ti.

Es muy importante si quieres que las plantas de tu jardín crezcan y se desarrollen adecuadamente que procures siempre elogiar en público y nunca reprimir a ningún jugador de tu equipo.

Regañarlo en público es ponerlo en evidencia delante de todos. En cambio, los elogios hacen que reconozcamos públicamente lo que se hace bien y eso es bueno para el receptor y para los que lo escuchan.

Además, por cada reintegro que tengamos en nuestra cuenta, es necesario 4 ingresos como mínimo para equilibrar otra vez la cuenta. Nuestros jugadores son muy sensibles y tienen una buena opinión de si mismos. Debemos ser muy cuidadosos con los reintegros porque pueden salirnos muy caros.

Dentro de tu equipo tienes todo el poder para regular el comportamiento de tus jugadores. En cualquier parte existen normas que debe seguir todo el mundo: llegar a una hora determinada, controlar la alimentación, entrenar unos días concretos, llevar un uniforme, etc. Si uno no cumple con estas normas hay que animarle a que cambie. Sin embargo debe quedar claro que nosotros no somos los que cambiamos el comportamiento de nuestros jugadores, son ellos mismos quienes deciden hacerlo. Nosotros no hacemos crecer las plantas .

Lo más que podemos hacer es proporcionar el ambiente adecuado y la presión adecuada para que nuestros jugadores puedan elegir cambiar y crecer.

Cómo cuidar el entorno de tu equipo de fútbol.

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