Cómo jugar mejor fútbol

¿Cómo jugar mejor fútbol?: Con Optimismo

Muchos nos planteamos cómo jugar mejor fútbol y las respuestas son muy diferentes según las diferentes variables del jugador.

“Todo parece indicar que una percepción optimista —pero “no ingenua— de las propias capacidades, incrementa el interés por la materia y favorece los buenos resultados

Si un entrenador tiene la predisposición de ofrecer un feedback positivo a sus jugadores, consigue una estimulación impresionante en ellos y como consecuencia, consigue que rindan más.

Optimismo – Pesimismo

Un entrenador puede ver las cosas de forma optimista o pesimista. Las consecuencias de estas dos formas de ver los acontecimientos son muy diferentes. Hemos de profundizar en su significado para ser conscientes de lo que ganamos con una postura optimista en los entrenamientos y partidos de un entrenador formador.

Un entrenador optimista ve los mismos errores que un entrenador pesimista. La diferencia está en que el optimista, además de los errores, ve también muchos aciertos y cosas bien hechas. En cambio el pesimista solo es capaz de ver los errores porque tiende a fijarse en lo negativo de sus jugadores.

Las consecuencias de todo esto son evidentes

El optimista, refuerza al jugador con su visión positiva y consigue que esa corrección sea un compromiso a muerte con su entrenador. Desea corregir su error porque es consciente que debe y puede hacerlo. 

Por otro lado, el pesimista solo sabe ver fallos y los recrimina porque no entiende cómo es posible que siga equivocándose siempre en los mismas conceptos. No hay compromiso por parte del jugador para corregir eso. Además, hay mucho miedo y poca toma de decisiones.

Los jugadores que tienen un entrenador optimista disfrutan más y muestran mucho más interés por aprender. Van con mucha ilusión a los entrenamientos y se les ve muy unidos a su entrenador.

Si te toca un entrenador negativo, puede ocurrir que acabes odiando el fútbol porque este deporte no te da ninguna satisfacción. Cada vez te sientes más inútil y no avanzas casi nada. Como consecuencia de esta actitud del entrenador, surgen muchos abandonos entre los futbolistas jóvenes que prefieren disfrutar de otra forma.

Problemas que surgen

Un problema importante que hemos de tener en cuenta, y lo digo  por propia experiencia, es el excederse en la motivación positiva. Puede ser tan malo como el ser negativo. Cuando un entrenador dice siempre “bien”, puede ocurrir que el jugador termine percatándose de que no es verdad y pierda entonces su motivación. 

Esas felicitaciones acaban sin su efecto deseado porque el jugador no es tonto y sabe que no lo ha hecho bien. Mejor no decir nada o esperar a que mejore para –entonces sí–, felicitarle por lo bien que lo ha hecho. Por tanto, la idea es no excederse utilizando siempre palabras positivas que no son ciertas (aunque nosotros sabemos que siempre hay algo bueno en lo que hacen)

Si tenemos en cuenta esta situación, no cabe duda que los jugadores con entrenadores que motivan, rinden más que los jugadores con entrenadores cenizos, que, cuando corrigen, no saben más que gritar y desanimar con comentarios descalificadores a sus jugadores.

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