Cómo puedo mejorar a mis jugadores

Cómo puedo mejorar a mis jugadores

¿Cómo puedo mejorar a mis jugadores? “Solo cuando logres emocionar e ilusionar a tus jugadores, tendrás el control total sobre ellos.” 

Una historia muy especial que viví personalmente trata sobre un jugador que tenía un gran talento, pero desgraciadamente solo utilizaba su pierna derecha. Estaba muy perfilado y prácticamente no usaba su pierna izquierda para nada. Esto me preocupaba, ya que a los 9 ó 10 años era una edad ideal para que pudiera mejorar mucho este aspecto. Sin embargo, él decía que no podía hacerlo, que le iba mejor utilizar solo con la pierna derecha. 

Me decía que no me preocupara, que seguiría marcando goles de la misma manera. Me quedé pensativo.  Esta situación me hizo comprender que muchos jugadores no quieren arriesgarse ni complicarse la vida. Les da miedo probar cosas nuevas y están conformes con lo que tienen. Hoy quiero hablarte sobe esto, y este jugador es un ejemplo perfecto.

Con el paso del tiempo, logré de alguna manera motivarlo. Entrenaba con el mismo esfuerzo con ambas piernas. Trabajamos mucho juntos en este tema. Era más una cuestión mental que física. Era un bloqueo que él tenía. Poco a poco se fue dando cuenta de que estaba logrando avances importantes. Como era un jugador con mucho talento, los avances eran muy rápidos con su pierna izquierda. 

Esto lo motivó a seguir esforzándose aún más. Ya no necesitaba que se lo recordara, él mismo lo aplicaba en todos sus entrenamientos. Siempre intentaba utilizar ambas piernas por igual. Incluso a veces, al terminar el entrenamiento, se quedaba para reforzar solo su pierna izquierda. 

Los beneficios de todo esto se notaron en muy poco tiempo y este jugador mejoró enormemente. Tanto es así que ahora es un jugador ambidiestro. Si su entrenador no hubiera prestado atención a este pequeño pero importante detalle y hubiera dejado que los jugadores decidieran su formación, no hubiera habido tantos logros.

Este artículo lo vamos a dedicar a cómo puedo conseguir que mis jugadores sean mejores. De ahí la historia que te he explicado. Este jugador mejoró gracias a su propio trabajo, pero también gracias a su entrenador. Porque lo ha motivado y convencido para que haga un trabajo que él pensaba que no podía lograr. 

Te voy a dar tres claves con las que podrás mejorar mucho a tus jugadores. La primera es algo que ya has notado y que realmente me molesta mucho que suceda, porque no debería ser así. 

Cómo puedo mejorar a mis jugadores

¿Te has fijado en la actitud que los chicos tienen en los entrenamientos? Van con una actitud pasiva, esperando a ver qué les enseña el entrenador, en lugar de aportar ellos mismos. Puede parecer curioso, pero es así.

Actitud Pasiva

La actitud pasiva, como mencionábamos en otra ocasión, hace que no prestemos suficiente atención a nuestras acciones. No ponemos el mismo interés que cuando estamos activos. Por ejemplo, cuando se trata de entrenar, si simplemente el jugador va y hace lo que le dices, aunque disfrute del fútbol, no estamos haciendo un buen trabajo con nuestros jugadores. Su actitud no será la de crecimiento, sino más bien una de conformismo absoluto. 

Marcarse desafíos

Hoy quiero compartir contigo un pequeño truco que podrás aplicar en tus entrenamientos a partir de ahora. Consiste en establecer desafíos. La palabra “reto” es preciosa y muy poderosa.

Debido a que el desafío suena como una aventura, puede resultar muy interesante para el jugador. 

“El desafío atrae su atención, le atrae la idea de desafiarse a sí mismo. La idea es que puedas establecer desafíos para él y que él mismo también sea capaz de establecer sus propios desafíos.” 

Esta idea está muy relacionado con los objetivos y las metas que hemos trabajado en alguna ocasión.

Recuerda que mencionamos en el video anterior que es importante conocer bien a tus jugadores. Conocerlos a la perfección te permitirá acertar mejor en el desafío que debes plantearle. El desafío debe ser ambicioso, emocionante, algo que lo entusiasme, pero al mismo tiempo alcanzable. Si planteas un desafío muy ambicioso pero inalcanzable, lo sabrás tú. Eres el único que sabe si puede o no puede conseguirlo.

Precaución

Es necesario tener precaución. A menudo asumimos que nuestros jugadores no pueden realizar ciertas tareas que en realidad sí pueden ejecutar. Por lo tanto, también debemos ser un tanto ambiciosos, pero ante todo realistas. ¿Por qué realistas? Porque el progreso de tus jugadores debe ser motivador. Si luchan pero no logran alcanzar la meta que les has establecido, naturalmente se desmotivarán, se desanimarán y perderán el entusiasmo por el fútbol. Así que ten cuidado, ya que a veces somos demasiado exigentes y lo que conseguimos es que nuestros jugadores pierdan su pasión por venir a entrenar.

El miedo y el bloqueo

La idea es establecer desafíos para los jugadores. Estos retos generan en el jugador ciertas emociones. Nuestros jugadores a menudo comienzan a experimentar miedo, no necesariamente un miedo intenso, pero sí temor a fracasar, a intentarlo, a decepcionar, a perjudicar al grupo o al equipo, y a ser criticados. 

“El miedo es algo que bloquea al jugador de inmediato, ya que lo que hace es paralizarlo y le impide avanzar.” 

Normalmente, hay muchos miedos. ¿Recuerdas el ejemplo que mencioné al principio? Ese jugador con talento, con un buen golpeo con la derecha y un excelente toque de balón. Le planteamos un desafío alcanzable para él, como este. Y al principio sintió miedo.

Tu función como entrenador

No estaba dispuesto a aceptar ese desafío debido a las consecuencias implicadas. Aquí radica tu labor, la idea principal que quería transmitir es que como entrenador, tu función es motivar, no imponer. Tú debes presentar el objetivo, hacer que lo encuentren atractivo y empujarlos para que lo persigan, ya que a veces no son capaces de dar ese paso esencial por sí mismos. 

De ahí la importancia de tu labor. El papel del entrenador es fundamental. Es sumamente necesario para tus jugadores, ya que constantemente necesitan de ti. Algo  completamente normal ya que están en proceso de aprendizaje. Sin embargo, lo que puedes hacer es motivarles para que actúen libremente, sin imponerles metas o desafíos para que se superen. Si realmente deseas que avancen y mejoren, entonces lo que debemos hacer es motivarlos y empujarlos suavemente.

¿Cómo motivas a tus jugadores? 

¿Qué haces para desafiarlos? Eres capaz de realizar un seguimiento de esos desafíos? Porque esto también es importante. No se trata de establecer un reto y olvidarse del objetivo. En el ejemplo, marcamos el desafío a este chico que consistía en mejorar su pierna izquierda y él dijo que no, pero lo empujamos porque es nuestra obligación el que avancen, que no se queden frenados por el miedo. Cuando lo empujas, él comienza a caminar, a cerrar los ojos un poco (confianza) y a intentar ser valiente. El entrenador debe estar muy convencido de esto. Es una forma de motivar. Al final lo intenta y ve que no le sale tan mal. Si durante el periodo en el que está trabajando en este desafío no le das feedback positivo, lógicamente no avanzará.

Aprender a asumir riesgos

Es fundamental aprender a asumir riesgos. 

“No podemos quedarnos en nuestra zona de confort, en la seguridad que nos ofrece estar protegido por el equipo. Tenemos que atrevernos a arriesgar. Aunque nos equivoquemos y fallemos. Eso no debe desanimarnos.” 

Cada vez que cometemos un error, descubrimos lo que salió mal y seguimos trabajando para mejorarlo. No debemos tener miedo, porque aprendemos a través de los golpes que recibimos. Cada impacto nos enseña para evitar el mismo error en el futuro. La reacción del jugador puede ser desanimarse o decir “no soy capaz”, pero debemos seguir empujando y no permitir que eso le detenga. Nuestros mensajes deben ser de este tipo:

“No hay problema, esto es solo un desafío. Mantén la calma, lo harás bien. No te preocupes por los errores pasados, seguirás mejorando. Sigue trabajando duro, lo estás haciendo genial.”

Un ejemplo para entenderlo

Quería poner un ejemplo que podría gustarte, creo que sí. Es una experiencia reciente que tuve con jugadores a los que quería enseñar cómo lanzar faltas, específicamente con barrera. Me parecía que los jugadores no trabajaban bien este aspecto. Consideraba que era una habilidad muy interesante. 

En un partido, siempre hay tres, cuatro o cinco ocasiones en las que se debe lanzar una falta y algunas veces se mete gol y otras no. Pero el porcentaje de éxito en los lanzamientos de falta es muy bajo. Entonces ¿por qué no enseñarles esta habilidad después del entrenamiento para aquellos que estuvieran interesados? Efectivamente, algunos jugadores mostraron interés en aprender a lanzar faltas y comenzamos.

Y luego les explicaba: “Mira, aquí está la barrera. Tienes que pasar por aquí y colocarlo en la escuadra. Para eso, debes golpear con esta superficie, la carrera debe hacerse en curva, dando pasos hacia atrás y hacia adelante. Toda la técnica, ¿entiendes? Tenías tiempo suficiente para explicarles cómo era todo el proceso. 

Y luego empezaban a lanzar. Al principio era un desastre, pero un desastre muy negativo. Algunos me decían: ‘No soy capaz. Esto es muy difícil para mí. No voy a conseguirlo’. Miedo, bloqueo, inseguridad.

¿Cuál es mi función como entrenador en este momento?  

Es motivar y asegurarles que sí pueden lograrlo. Se trata de entrenar hasta conseguirlo. Están superando sus miedos cuando afirman: “Tengo miedo de fallar, pero hay posibilidades de que, con el tiempo, mejore mi porcentaje de aciertos y goles en los lanzamientos de faltas. Vamos a intentarlo.”

Se trata de una situación real, con portero y todo. La verdad es que disfrutan mucho con este desafío. El objetivo es convertirse en especialistas en lanzamientos de faltas en sus equipos. Es un reto bonito y alcanzable para cualquiera. Algunos lo harán mejor que otros, pero es una técnica que se puede mejorar si se trabaja correctamente.

activar

La siguiente etapa, que también es muy importante después de empujar, es activar. Porque normalmente, lo que solemos hacer es imponer. Muchas veces imponemos en lugar de motivar. 

Esta segunda parte es la que más me gusta, la que siempre he disfrutado trabajar a fondo. 

“Siempre he creído que un entrenador o formador debe ser un gran motivador.”

Esto se aprende a base de observar mucho, de centrarse en este aspecto y aplicarlo en el campo. Es importante entender y darse cuenta de cómo son y cuáles son las reacciones de los jugadores. 

La actitud del entrenador

En mi opinión, 

la calidad de un entrenamiento depende especialmente de tu actitud.” 

Es decir, no solo depende de tus ejercicios y de tu ejemplo, sino que depende sobre todo de la actitud con la que vas a entrenar. Y esa actitud es contagiosa.

Cuando me involucro en el entrenamiento, me emociono y disfruto observando cómo los jugadores realizan las acciones. Corrijo, participo, doy un ejemplo, aplaudo y felicito. Eso crea un ambiente contagioso, que a su vez motiva a tus jugadores a ir al campo con una disposición igual o incluso mejor que la tuya. 

Lo que te estoy proponiendo no en nada fácil. Motivar de esta manera hace que los jugadores se contagien y el resultado de esa emoción en los jugadores es que se esfuerzan aún más. Esta es la clave para mejorar tus entrenamientos.

Jugadores sin actitud

Si decides grabar tus entrenamientos, yo también suelo grabar los míos para que mis entrenadores vean cómo lo hacen, te das cuenta inmediatamente de que hay jugadores que carecen de entusiasmo. No tienen esa actitud de dar su máximo esfuerzo en todo lo que se les pide. A veces solo hacen el mínimo esfuerzo porque no están convencidos o entusiasmados. 

Por eso, como entrenador, la segunda idea debe ser activar a tus jugadores. Evitar esa pasividad y lograr que estén activos. Tu ejemplo es lo mejor, no hay nada que lo supere. 

“Nunca he visto a un entrenador con una actitud enérgica y sus jugadores no tengan la misma actitud en el campo.” 

Siempre es correlativo, una consecuencia directa. Por lo tanto, pregúntate: ¿cómo entrenas?¿cómo son tus entrenamientos? y ¿cuál es tu actitud? No te quedes con las manos en los bolsillos, ni con frases negativas. No seas tan pesimista siempre, viendo únicamente lo malo y los defectos de tus jugadores. Deja los defectos. Ya se irán corrigiendo, pero motiva, felicita y enciende.

Dos trucos para activar a tus jugadores

Y para lograr esto, te voy a dar dos consejos o trucos para que puedas activarlo. Fíjate bien, son muy interesantes. Debes intentar encontrar una forma de llegar tanto a su mente como a su corazón. Si logras esto, tendrás mucho éxito como entrenador. Te felicito, porque, con estas dos claves, si las pones en práctica, verás cómo triunfas. 

Ya hemos mencionado antes la importancia de llegar a la cabeza. Dedicaré un capítulo completo a este tema. El objetivo es hacer que tus jugadores piensen. Que no se limiten únicamente a ejecutar lo que tú dices. Tus jugadores deben pensar, y para lograrlo debes formular preguntas, retos y dilemas. Esto los llevará a situaciones donde tengan que reflexionar.

Sin embargo, cuando dejas todo organizado de manera que uno va al cono cuatro y el otro al cono tres. Y luego te desmarcas. Después retrocedes y avanzas… Esto no implica pensar. No pueden pensar ni tomar decisiones y es esencial para mejorar como deportistas. Deben ser libres para tomar decisiones de manera totalmente creativa

Llegar al corazón del jugador

Es fundamental llegar tanto a la cabeza como al corazón. Se trata de emocionar a tus jugadores, de llegar a su corazón y activar su pasión. 

“Solo cuando logres emocionar e ilusionar a tus jugadores, tendrás el control total sobre ellos.” 

Es importante que sueñen con alcanzar lo que tú les propones o lo que ellos mismos se han planteado como reto. Así es como se logra emocionar y activar tanto el corazón como la mente.

Entrenamientos aburridos

Muchas veces los entrenamientos que realizas resultan aburridos

Me contaron ayer mis entrenadores, a los que estoy impartiendo este mismo curso, algo interesante. Uno de ellos, ante la pregunta de los entrenamientos aburridos, me respondió: 

–La verdad es que esto me sucede a mí: repito mucho algunos ejercicios. 

–¿Y por qué sucede esto?–Le pregunté.

– Porque son ejercicios que ya tengo muy dominados y me son útiles tanto para mí como para los jugadores. También intento buscar ejercicios en los libros que nos has proporcionado, aunque todavía no he abierto ninguno. Pero debo reconocer que me repito mucho. 

Esto sucede porque no somos responsables y no nos damos cuenta de la importancia del trabajo que estamos realizando. Nos da un poco igual.

Y luego, hay ejercicios que los utilizamos constantemente. y lo que sucede es que no estamos motivando a nuestros jugadores. Al contrario, los estamos desmotivando. Los jugadores dicen: 

–Oh, otro ejercicio. Bueno, no importa, es divertido.

Porque a lo mejor incluso les gusta ese ejercicio, ¿no? Pero claro, una vez y otra vez, acaban un poco desmotivados. Entonces, con eso no vas a activar. 

Sorprender a tus jugadores

Así que los ejercicios tienen que ser muy atractivos y, a la vez, tienes que sorprender. La sorpresa les motiva mucho. 

¿Cuánto tiempo ha pasado desde que no les has sorprendido? Ellos saben perfectamente lo que vas a hacer. Llegas, haces el calentamiento, luego un ejercicio de técnica, después un rondo… Ya está, no hay sorpresas en tus entrenamientos. Muy mal. Si realmente quieres motivarlos, sorpréndelos. Sorpréndelos cada día. Esa es la fórmula para tenerlos activos, motivados e ilusionados. La sorpresa siempre es motivadora.

 Dedicar tiempo

Eso requiere trabajo, implica esfuerzo, dedicar tiempo y, muchas veces, no lo tenemos. Pero no es cierto que no lo tengamos. Les decía a mis jugadores que: 

el disponer de tiempo depende de lo bien que te sepas organizar y muchas veces, no queremos. No es que no podamos.” 

Por ejemplo, si dices: “Cada día, después de cenar, voy a dedicar media hora a trabajar en los ejercicios”, entonces vas a hacer unos ejercicios fantásticos. De esta manera, buscarás ideas y sorprenderás cada día con algo. Eso es muy importante y te puede ayudar mucho. 

Procura no repetir tus ejercicios

Un entrenador me hizo esta pregunta que tenía un doble sentido. Él dijo: 

–“Tengo uno, dos, tres ejercicios que a los chicos les gusta muchísimo y me piden con frecuencia que los hagamos. ¿Puedo repetir este ejercicio?” 

Si la idea es no repetir mucho para poder sorprender, mi respuesta tendría que ser no. Pero si tus jugadores disfrutan de estos ejercicios y ves que pueden servir para el objetivo que tienes en la clase o sesión, por favor, aplícalos también.

Te sugiero que lo apliques con diferentes enfoques porque puede haber muchas variantes que conserven la belleza del ejercicio y así evitar repetirte tanto. Sin embargo, ten cuidado. No lo utilices con demasiada frecuencia, ya que al final lo que gustaba puede llegar a aburrir. 

Debes sorprender a tus jugadores, por lo tanto, la respuesta podría ser que apliques una combinación. Aprovecha lo que les gusta como referencia y busca otros ejercicios con este perfil que también serán del agrado de ellos. 

“Cuanto más amplíes el abanico de ejercicios que gustan a tus jugadores, mejor entrenador serás.” 

El sueño de cualquier entrenador 

Al final, tendrás tantos ejercicios que les gustan, que toda tu temporada estará llena de ejercicios atractivos. Eso es lo máximo para un entrenador. 

“Si ofreces una variedad de ejercicios increíbles, no solo por su complejidad, sino porque los disfrutan, lo pasan bien y aprenden, tienes un tesoro.” 

Por eso te digo que debes dedicarle tiempo. Y, una vez finalizado el entrenamiento, puedes pensar en casa: “Este ejercicio ha gustado mucho, puedo hacer estas variantes” Y luego comienzas a buscar otras cosas similares o que tengan un aire similar y estás evolucionando como entrenador. 

Trabajar duro 

Si quieres ser un buen entrenador, no podrás lograrlo de la nada o mediante influencias o copiando a quienes te rodean, eso no funciona. Tienes que trabajar muy duro, igual que a tus jugadores les estás diciendo que para ser buenos deben esforzarse.  

No solo se trata de hacer ejercicios y ya está, se requiere mucho esfuerzo y trabajo constante para alcanzar el objetivo, la meta. Y esto también es algo importante que debemos tener en cuenta.

remover

Hemos hablado de empujar, activar y ahora estamos abordando la clave tres, que es la de remover. Permíteme comenzar contándote un ejemplo de algo que podría suceder en tu equipo. Te pregunto: Estoy seguro de que en tu equipo tienes jugadores con mucho talento y otros jugadores que no tienen tanto. Bueno, estos jugadores talentosos también necesitan ser potenciados, siempre hay cosas que mejorar. 

La clave de remover implica intentar mejorar a todos los jugadores según el nivel de talento que tengan. Es importante no olvidar que todos pueden mejorar. En resumen, el jugador no debe conformarse con su talento actual, sino que debe seguir trabajando en sus defectos.

Y ahí está nuestro trabajo. Consiste en remover y agitar a tus jugadores para activarlos, para que sigan esforzándose y no se queden atrás, sino que busque nuevos retos. Y para esto, para remover, solo tengo una medicina. Te lo voy a explicar con este ejemplo. Nos vamos otra vez a la escena de esos jugadores con los que estaba trabajando el lanzamiento de faltas. 

Esto es imposible

Al principio decían: “Esto es imposible. Esto que nos pides…  lanzar la falta, pasar la barrera que ya es alta, la pelota tiene que bajar un poco porque la levantas por encima de la barrera, y luego tiene que bajar y meterse en la escuadra. Si no va a la escuadra no hay nada que hacer porque el portero la va a interceptar con mucha facilidad. Además, hay que lanzar el balón con fuerza para que el guardameta no tenga tiempo de llegar. Esto supone un desafío. No me siento capaz de hacerlo.” 

Transmite emoción, admiración

Una vez que consigues activarlos, cuando ya los tienes convencidos, cuando ya están trabajando con este objetivo y van viendo que las cosas van bien, mi consejo para motivarlos de verdad y entusiasmarlos para obtener el máximo rendimiento de ellos es que te emociones tú. 

Así es, emocionarte con tus jugadores, pero no con el jugador, sino con su acción, su trabajo, su mejora. En mi experiencia, esto ha dado resultados extraordinarios. 

–¡Madre mía! ¿Cómo has metido ese balón? ¡Qué trayectoria tan hermosa! Lo tengo grabado, míralo, ¡lo has conseguido! ¡Es impresionante! Estoy súper contento, estoy emocionado. 

¿Qué puede pensar ante tu emoción? 

¿Qué más le puede motivar a un jugador que ya ha alcanzado su objetivo una vez, incluso dos veces, al introducir el balón en la escuadra sin que el portero pueda interceptarlo, por encima de la barrera? Pues que su entrenador está emocionado. Eso lo empuja, lo remueve por dentro. Y ¿sabes qué? Eso es importante para mí como entrenador. 

Tu jugador podría decir :”bueno, fue suerte”, pero no. Lo que realmente piensa es esto: “Mi entrenador dice que puedo y  se emociona cuando ve que lo consigo y que sí puedo. Voy a luchar, voy a esforzarme, voy a intentarlo.”  

Esto es remover.

Una habilidad que se aprende con el tiempo

Piensa lo que te acabo de decir. Puede ser de gran ayuda para que entiendas todo lo que significa remover. Entonces ¿qué ocurre? Ya te advierto que esto no es fácil, no quería decirlo al principio, pero el tema de hoy no es nada sencillo porque “empujar, activar y remover” no son cosas fáciles. Es una habilidad que tienes que aprender con el tiempo. Pero te aseguro que puedes lograrlo y cuando lo hagas, serás el mejor entrenador del mundo. 

No hay entrenadores que se emocionen con lo que realizan sus jugadores. Para mí, todos los jugadores son importantes, tanto los que consiguen grandes objetivos como los que alcanzan una pequeña mejora. Pero emocionarme con lo que está logrando, eso es impresionante. Te estoy presentando un nivel de entrenador muy alto. No se trata solo de psicología o estrategias, es mucho más que eso.

Si realmente quieres mejorar a tus jugadores, aplica estas tres claves y verás resultados rápidos. Además, como entrenador, también mejorarás significativamente. Muchas gracias por todo. Espero que esta información te sea útil. Recuerda siempre poner en práctica todo esto en tus entrenamientos. Es importante tener una actitud positiva y emocionalmente comprometida en el campo. Te ayudará mucho. ¡Aplica estos consejos. Es la única forma de llegar a aprenderlos! 

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