Cómo puedo ser mejor deportista

Cómo puedo ser mejor deportista

Cómo puedo ser mejor deportista es la pregunta que se formulan miles de jugadores como tu. La respuesta la puedes encontrar aquí. No lo dudes.

¿Te gustaría rendir mucho más en los partidos? Bueno, eso está bien pero…tu sabes que el camino para conseguirlo no es nada fácil. Puedo ayudarte si estás dispuesto a mejorar en estos tres aspectos que te voy a mostrar… Te lo enseño: 

Conseguir mejores resultados en tu competición

Me dirijo a aquellos jugadores que dedican horas y horas durante años a entrenar varios días a la semana y a jugar cada fin de semana en una competición. Si me escucha algún entrenador será genial porque podrá entender mejor lo que realmente necesitas como jugador.

Sé que tu ilusión es aprender al máximo para poder jugar mejor, pero la realidad es que pierdes casi el 50% del tiempo de tus entrenamientos. !Ese tiempo es oro¡ Y tú lo dejas escapar porque no pones la actitud y el esfuerzo necesarios en cada uno de los entrenamientos. 

¿Te gustaría rendir mucho más en los partidos? ¿Quieres conseguir mejores resultados en tu competición actual? Quizá, si retocas algunos conceptos y cambias tu actitud, puedes llegar a ser mejor jugador. ¿Estás dispuesto?

Si la respuesta es sí, seguimos adelante. 

Si la respuesta es no porque ya estás bien así como estás. Porque no quieres complicarte la vida con más esfuerzo, lo mejor es que no sigas escuchando porque no hay nada para ti en lo que voy a contar. Si sueñas en alcanzar metas altas, debes estar dispuesto a poner mucho esfuerzo y sacrificio.

CONCENTRACIÓN

Antes del entrenamiento

¿Has visto cómo has salido al entrenamiento? Te has juntado con tus amigos en el vestuario y no dejas de reír y de bromear. Entiendo que quieras pasarlo bien pero todas esas bromas no te ayudarán a concentrarte. Por tanto tu rendimiento será bajo.

El entrenador os llama para empezar el entrenamiento y siguen las bromas en el campo hasta que os pone a correr. Pero, mientras no os oye, siguen las risas que contagian a los demás. Has empezado fatal. Vienes a divertirte pero eso no quita que te lo tomes en serio. Disfrutarás del deporte cuando consigas practicarlo con la intensidad que se merece. Lo demás es superficial y no te llenará nunca.

Durante el entrenamiento

El entrenador explica el objetivo del entrenamiento. Le escuchas pero tu mente está en otra cosa diferente y no eres capaz de captar el mensaje que te quiere dar. No le das importancia a algo que es vital. Es imposible que rindas más si no pones interés en su mensaje. 

Vas a empezar el entrenamiento, como muchas otras veces, sin saber muy bien lo que haces. Eres una máquina que va aplicando los ejercicios de forma automática, sin darle un sentido a cada movimiento que realizas. Quizá lo aplicas bien pero ¿no te has parado a pensar que lo podías haber hecho mucho mejor si hubieras captado el mensaje de tu entrenador?

Entrena en silencio

Entrena en silencio, es una de las claves que quiero transmitirte para que aproveches al máximo esos 90 minutos que tienes por delante. Tu capacidad de concentración aumenta considerablemente. 

Evita cualquier distracción que se presente: una broma, un comentario, un pensamiento, un recuerdo…Todo fuera. 

Haz el esfuerzo de centrarte en lo que el entrenador está explicando y pregunta si no lo entiendes. Intenta luego aplicarlo en los ejercicios y céntrate solo en eso. 

Tus errores no pueden hacerte perder la concentración. En lugar de enfadarte contigo mismo y desesperarte, acéptalos y trata de corregirlos sin poner excusas. 

Los primeros minutos son básicos porque el que empieza bien tiene más posibilidades de terminar mejor. Plantéate esta pregunta siempre: 

––¿Qué pretende mi entrenador hoy? ¿qué reto me propone? 

Posiblemente empiece el entrenamiento con un objetivo o un consejo que no puedes perderte. Es la clave para que todo encaje en el trabajo de hoy.

Continúa el entrenamiento 

Tienes la cabeza en otras cosas y eso te pierde por completo. No estás en lo que debes.

  • Tu compañero te ha golpeado y, en lugar de centrarte en el entrenamiento, estás pensando en que vas a entrarle más fuerte la próxima vez, 
  • la pelota está muy dura y te descentras con pensamientos negativos que no te permiten entrenar bien, 
  • las botas de Juan son las que vi ayer en el anuncio de la televisión, 
  • Jorge se ha reído de mí porque algo no me ha salido bien, 
  • el entrenador me ha mirado mal…

¡Te llenas de ruido! y no puedes escuchar y apreciar lo que realmente importa.

Corres mucho y te esfuerzas por hacerlo bien pero pierdes el tiempo porque no eres capaz de sentir el silencio dentro de ti. No eres capaz de apagar todos esos ruidos que te he descrito anteriormente y tu rendimiento es mínimo. Está muy por debajo de tus posibilidades. Pero no te desanimes porque esto tiene arreglo.

Necesitas un cambio de actitud

Para ti el entrenamiento de hoy es uno más. Debería ser el mejor entrenamiento de tu vida. Debes dejarte el alma en cada entrenamiento. Te veo paseando por el campo, con la cabeza en otras cosas, como si se tratara de un trámite más dentro de tus obligaciones de la semana. 

Cambia de actitud y sal al campo concentrado desde el primer minuto. Olvídate de todo lo que te pueda distraer, todos esos pensamientos y sensaciones que lo único que hacen es despistarte más y rendir menos. 

Cuando seas capaz de oír tu silencio en tu interior, serás capaz de escuchar. Descubrirás entonces un montón de sugerencias que te susurran al oído. Serás capaz de pensar y tomar decisiones más acertadas. Eso es rendir más en cada minuto de entrenamiento.

Silencio interior

Puedes hablar, puedes gritar y permanecer en silencio a la vez. Una cosa no quita la otra. Sin ruidos en la cabeza, puedes pensar más rápido, analizar la situación de cada momento y tomar la decisión más adecuada en décimas de segundo. Tendrás más claro lo que te pide el entrenador porque es más fácil escucharle. Ya no eres esa máquina de entrenar sino que eres un jugador inteligente que escucha y se pone en acción después de pensar cada una de sus acciones. Eso es imposible si no llevas tu silencio dentro de ti.

Aplicar lo que te dicen

Puede ser que escuches todo los que te dice el entrenador, pero si no eres capaz de hacerlo tuyo y aplicarlo en el campo, no sirve de nada lo que te transmite. Este es el segundo paso que debes dar.

¿Te has parado a pensar cuántas cosas te indica el entrenador a lo largo del entrenamiento? 

¿Eres capaz de reconocerlas una a una? 

Te llevarías una sorpresa porque aunque no son muchas, tienen un valor incalculable. Son mensajes para ti, para tu mejora personal, para que lo apliques en el campo si estás dispuesto a hacerlo. 

Un jugador que escucha lo que le dicen y lo intenta poner en práctica desde el primer momento, aprende más.” 

Puede ser que escuches y vayas acumulando información pero si no lo asumes y lo vas aplicando en el campo, no aprendes. Entra por un oído y te sale por el otro porque la información que te dan no tiene valor para ti. Te falta la actitud, el interés por escuchar a tu entrenador con ganas de entenderlo bien y ser capaz de ponerlo en practica en los partidos o en los entrenamientos.

Qué entendemos por concentración

Cuando realizas un esfuerzo colosal y te centras solo en aquello que debes decidir en cada secuencia del entrenamiento o del partido, eso es concentración. Despejas de tu mente todo lo que te pueda distraer con los ojos, con la imaginación, con el oido, con el corazón. 

Ya te adelanto que te va a costar. No es fácil adquirir esta habilidad de concentrarte. Trabaja cada día un poco, hasta conseguir concentrarte durante los 90 minutos. Es un hábito que debes entrenar al mismo ritmo que ejercitas, por ejemplo, tus músculos para estar más fuerte físicamente. 

“Rindes más si te concentras más.”

Por eso es normal que al principio te cueste. Puedes mantener la concentración unos minutos pero cuando viene el cansancio, falla de concentración y tu rendimiento vuelve a bajar. 

Esto les ocurre hasta a los jugadores profesionales. Están ganando un partido pero el agotamiento les lleva a perder la concentración concentración (recordamos que exige un esfuerzo siempre) y, zas, el delantero rival aprovecha el despiste para meterse en el área y conseguir el gol. 

Unos segundos de despiste son suficientes para perder un partido. ¿Entiendes por qué hablo de concentración? ¿Te das cuenta de lo importante que es para un jugador y para un equipo?

¿Cómo puedo mejorar mi concentración?

Un grupo de neurocientíficos realizaron un estudio utilizando a un equipo profesional de fútbol. Preguntaron a cada jugador del primer equipo la principal causa de sus distracciones. Los resultados fueron los siguientes: 

  • El factor más frecuente eran sus errores. Cuando el jugador fallaba, se enfadaba y se desesperaba. Y eso le hacía salirse del partido. 
  • El segunda gran factor eran las peleas entre ellos mismos o con los rivales. Al discutir sobre una jugada entre ellos o pelearse con los rivales por acciones concretas del juego, se despistaban y perdían la concentración en el partido. 
  • El tercer factor señalado era el público. Sabemos que los espectadores constantemente gritan, protestan, se enfadan, y exigen. Eso les provocaba pérdida de atención. 

¿Te pasa a ti algo parecido? Ya ves que hasta los profesionales tienen estos problemas.

La lista continúa con aspectos que estoy seguro que te son familiares:

  • Las molestias físicas (un dolor en el pié, un golpe en el hombro, etc)  
  • La no participación en un tiempo largo del partido.
  • Cosas que no salen como quieres
  • Recibes un Gol en contra
  • Tu situación familiar no es buena.
  • El árbitro se equivoca y te enfadas porque no fue justo, 

Como puedes apreciar, con facilidad puedes poner el foco de atención en algo diferente que te distrae.

Lo mismo puedes hacer tú

Piensa qué aspectos son los que te hacen perder la concentración. Confecciona tu lista y luego pasamos a ver cómo mejorar esa concentración. 

Previamente has de tener en cuenta algo muy importante. Los últimos estudios del cerebro nos indican que en la concentración hay tres tipos de enfoques. 

  • Foco 1: cuando tu concentración es al máximo (100%). Son situaciones del partido en las que estás interviniendo directamente, por ejemplo, cuando tienes tu el balón.
  • Foco 2: Tu concentración baja al 90% porque estás sin la pelota pero cerca de la jugada.
  • Foco 3: Reduces tu concentración al 80% porque estás lejos de la jugada y es difícil que recibas el balón.

Si pretendes mantenerte en foco 1 todo el partido, que sería lo ideal, no aguantarás. Lo normal es que tu agotamiento no te permita rendir al máximo. Debes ir cambiando de foco a lo largo del partido según las tres situaciones que te he descrito. Cuando estás en foco 3 estás descansando ya que tu concentración se reduce al 80%. De esta forma conseguirás llegar al final del partido concentrado.

INTENSIDAD

El segundo aspecto que puede ayudarte a rendir más en los entrenamientos y partidos es la intensidad que estás dispuesto a imponerte en cada ejercicio. Pero cuidado porque no quiero que confundas la intensidad con correr mucho. La intensidad la consigues con la concentración. Cuanto más concentrado estés más intensidad puedes darle a tus ejercicios.

Tipos de intensidad

Llamamos intensidad física a ejecutar en cada momento aquello que has de hacer al ritmo más alto posible. Pero existe otro tipo que es la intensidad táctica, en la que hemos de decidir en cada momento lo que hemos de hacer durante el partido. Está muy asociada a nuestra capacidad de concentración.

A veces la intensidad es estar parado y en otras, en movimiento. Conseguimos una buena intensidad cuando tenemos muy claro los objetivos que nos ha marcado el entrenador y somos capaces de ponerlo en práctica a gran velocidad.

Como entreno es como juego

Cómo puedo ser mejor deportista

Si quieres jugar bien, procura estar muy concentrado en los entrenamiento. Es en tu práctica deportiva donde adquirirás una capacidad cada vez mayor de concentración. 

Es imposible que consigas una buena intensidad si no tienes tus objetivos de juego muy claros. Por este motivo, el entrenador insiste en cada entrenamiento en la forma de jugar que desea. Tu debes ser capaz de escuchar con interés y atención. Esto te ayudará a tomar las decisiones oportunas y ejecutarlas en el terreno de juego.

“Cuanto más claro tengas lo que debes hacer, más intensidad podrás alcanzar en el partido.”

Intensidad, por tanto, se puede definir como la realización de una acción determinada, durante un cierto periodo de tiempo, de forma correcta, con una fuerza determinada y una concentración y actitud correcta.

Fíjate en estos tres aspectos para conseguir una buena intensidad en tus entrenamientos. 

Primero, esfuerzo

Sin él no hay nada que hacer. Es un aspecto fundamental que implica darlo todo en cada entrenamiento. No creo en aquellos jugadores que piensan que es en el partido donde uno debe partirse la cara. Si no lo has hecho antes, durante la semana, dudo de tu éxito.

Segundo, concentración 

De la que ya hemos hablado mucho: silencio para poder pensar y aplicar lo que nos pide el entrenador o lo que creo que debo de hacer en ese momento según la situación del juego. Se trata de aprender a eliminar distracciones.

Tercero, actitud 

Cuánto me gusta esta palabra. La actitud lo es casi todo en este deporte. Sin ella no puedes llegar a ser un deportista de primera línea. Es el complemento ideal que te impulsa a sacar adelante aquello que sabes que debes hacer. 

Con frecuencia sentimos miedo, dificultad, cansancio, pesimismo…la actitud derriba todos estos obstáculos que te frenan como deportista en tu carrera hacia el éxito deportivo. Sin embargo, hay entrenadores que la ponen por encima de todo, sin darse cuenta que es un complemento

Piensan que se gana con actitud y se olvidan de aquel refrán tan utilizado de que más vale la maña que la fuerza. Querer resolver un partido con solo actitud es un grave error en el que no debes caer nunca.

Nos quedamos con estos conceptos. Ahora te toca a ti ponerlos en practica. Ya me dirás si tu rendimiento ha mejorado. Estoy seguro que puedes lograrlo…

Qué se necesita para poder aprender

Cómo puedo ser mejor deportista

Para poder aprender al máximo como futbolista necesitas unas condiciones que no todos tienen. Solo si eres un jugadores estable puedes rendir al máximo en tu deporte. Debes ser capaz de ser muy constante. La buena noticia es que se puede aprender y entrenar para potenciarlo. ¡Te lo enseño!!!!

Condiciones para poder aprender

Una de las condiciones fundamentales para tener éxito en el aprendizaje del fútbol es que tengas la posibilidad de poder aprender. Me explicaré un poco más para que entiendas con detalle lo que quiero decir. 

Cuando digo fundamental, me apoyo en la pirámide de Pep Marí, psicólogo deportivo del Car de Sant Cugat, que ha trabajado con deportistas de élite durante muchos años. Fundamental quiere decir que es el primer paso que hemos de contemplar en tu formación como jugador. 

¿Qué significa poder aprender?

Para poder aprender necesitas de un entorno favorable y una personalidad estable. Si muestras una personalidad inestable, con muchos altibajos, no tienes nada que hacer en el deporte a nos ser que mejores esa situación consiguiendo constancia y evitando esas variaciones  que nada te favorecen. 

En definitiva, debes ser mentalmente fuerte y esto es entrenable

Lamentablemente nos encontramos ante una sociedad donde existe mucho niño blando y es difícil encontrar jugadores con esa fuerza mental necesaria para el deporte. Eres blando cuando te derrites ante las dificultades y no eres capaz de sacarlas adelante, cuando evitas en todo momento aquella meta que exige esfuerzo para conseguirlo. En definitiva, buscas una vida fácil.

Cuando un entrenador se encuentra con un jugador de actitud y mentalidad fuerte, le impresiona bastante porque no es del todo habitual. Sabe que con este jugador va a poder realizar un buen trabajo. Cuando le marca objetivos, no pone excusas, ni le da miedo acometerlos pese a que tengan su dificultad. Puede conseguir de ese jugador un rendimiento muy elevado.

Tu perfil como jugador que puede aprender

Eres un jugador que puede aprender si eres optimista ante las dificultades y te esfuerzas por conseguir los objetivos. Llega el siguiente entrenamiento y sigues con el mismo empeño, igual que al día siguiente, al cabo de un mes y a lo largo de un año. Sin altibajos, con constancia.

Además, eres humilde y admites tus errores con lo que te esfuerzas por corregirlos rápidamente y eso te permite progresar muy rápido. Eres trabajador y, por lo tanto, no huyes del esfuerzo y del sacrificio que exige el deporte en serio. 

Importancia de la educación que recibes en casa

Si has estado bien educado en esos valores que he comentado, tienes mucho más fácil la posibilidad de poder aprender. Lamentablemente, muchos niños no han recibido esta educación de sus padres y no son capaces de darlo todo en los entrenamientos y en los partidos porque se asustan cuando aparece el cansancio o el dolor. 

Da mucha pena verlos entrenar porque, aunque les gusta este deporte, su progresión es muy lenta. Incluso muchos de ellos se quedan atascados y acaban dejando este deporte.

Un jugador me decía que no tenía mucho tiempo para salir con los amigos, que le gustaría estar más tiempo con el teléfono, que le encantaría poder tomar bollería en el desayuno…Yo me quedé mirándole y le comenté: puedes hacerlo, no es malo. Pero debes elegir entre el deporte en serio y los amigos, el móvil, el tiempo libre…

Todo no se puede hacer. No es compatible porque tus obligaciones son diferentes: existe un horario para irse a dormir temprano, hay que estudiar en el poco tiempo que te queda… Los amigos no tienen nada que hacer en toda la tarde mientras tu estás entrenando. Escoge lo que quieras hacer y lucha para conseguirlo. 

A medias, no hay nada que hacer. Un deportista con experiencia dijo una vez: 

“Se juega como se vive. Soy la misma persona en el campo como en la vida diaria.” 

Es una buena forma de definir lo que estamos comentando.

La importancia del entorno

El entorno que te rodea es el otro aspecto importante que influye en tu aprendizaje como jugador. Cuando hablo del entorno, me refiero a tu familia, amigos, compañeros del colegio, del equipo. 

Tu familia es fundamental. Para eso te aconsejo un reportaje del programa informe Robinson  https://www.ivoox.com/documental-tenis-a-sombra-de-audios-mp3_rf_2971731_1.html  que habla de deportistas que no han llegado pese a destacar mucho en su primer periodo de infancia. 

En este programa, hablan los padres que realizan sacrificios impresionantes para que su hijo alcance su sueño. Hablan los entrenadores que no han sabido detectar los problemas personales de sus alumnos. Hablan los representantes que ven un negocio importante en esos jóvenes. 

Cuando el entorno presiona al jugador

Todos ellos ejercen una presión muy alta sobre ti ya que no quieres defraudar a tus padres o a tu entrenador. Más adelante, cuando hayas avanzado un poco más en tu deporte,  las marcas de ropa deportiva y los contratos te obligan a obtener resultados para poder continuar con ellos. La presión es más fuerte cada vez. Es entonces cuando hay rupturas. No puedes soportar una presión tan fuerte y la situación estalla. 

Posiblemente tomes la decisión de dejar de estudiar para dedicarte a fondo a tu deporte, para poder ganar y no perder esta oportunidad. Lo entiendo porque es complicado seguir estudiando si no tienes las ideas muy claras y mucha fuerza de voluntad.

Hay también tensión en tu familia y, sin un entorno favorable, todo se desmorona.

Hay que tener las ideas muy claras y ser muy valiente para tomar decisiones adecuadas a lo que te has propuesto como deportista. Todo tu entorno debe tocar tu misma música, remar en la misma dirección. 

Aunque todavía no hayas llegado a esa situación es bueno que te alerte de lo que te puede llegar a ocurrir si no cuidas tu entorno y no tienes una personalidad estable.

En qué consiste querer aprender

cómo puedo ser mejor deportista

Si el primer escalón para el rendimiento deportivo es poder aprender a través de una personalidad constante y un entorno favorable, el segundo paso es querer aprender. Se trata de tener muy claros los objetivos que persigues y estar dispuesto a poner todo tu empeño por conseguirlos.

Hoy le he preguntado a uno de los jugadores de la escuela por sus objetivos deportivos y se ha quedado pensando un poco hasta que me ha respondido muy serio que lo que quiere es llegar a ser un futbolista profesional. Una respuesta muy habitual entre los niños que practican este deporte. Todos sueñan con esta idea.

Sin embargo, ten muy claro que esto es un sueño y por lo tanto una meta a largo plazo. Entrena marcándote objetivos a corto y medio plazo que te permitirán llegar hasta ese sueño poco a poco, subiendo un escalón después del otro. Dependiendo de los objetivos que te marques, podrás conseguirlo.

Es una carrera de largo recorrido

Si eres capaz de marcarte esos objetivos, será más sencillo que puedas esforzarte de forma inteligente y llegar a la meta. Es una carrera de largo recorrido donde no gana el que corre más sino el que se plantea la carrera con objetivos claros y eficaces.

Por ejemplo, algunos objetivos que puedes marcarte son: 

  • desarrollar tu condición física, 
  • dominar ambas piernas, 
  • mejorar tu precisión de golpeo, 
  • incrementar tu visión periférica, 
  • saber jugar sin balón, 
  • dominar el juego aéreo, 
  • desbordar en el uno contra uno, 
  • llegar a jugar de forma inteligente tomando siempre decisiones efectivas. 

Todo esto, bien trabajado en el día a día, te permite llegar a tu sueño. Son los escalones por donde debes ascender hasta llegar arriba. Muchas veces, subirás escalones de dos en dos, otras, tropezarás y retrocederás y deberás recuperar lo perdido. 

Objetivos actitudinales

Junto a estos objetivos técnico – tácticos, proponte adquirir objetivos actitudinales como son la humildad, el respeto, el juego en equipo, el orden, el optimismo, el espíritu de superación y tantos otros aspectos que completan tu personalidad. 

Estos objetivos mencionados en segundo lugar son tan importantes como los primeros. Tú sabes que en el deporte, los aspectos actitudinales son fundamentales para el rendimiento deportivo.

¿Cuál es el problema? 

Soñar es muy sencillo, simplemente tienes que imaginártelo y ya lo tienes. Ten en cuenta que esos sueños se alcanzan con esfuerzo, en el día a día, gracias a esos objetivos que muchas veces se desconocen y no se valoran tanto.

Crees, inocentemente, que esos deportistas que aparecen en la televisión y que adoras han llegado a la élite fácilmente, sin superar apenas ningún obstáculo. Pero la realidad es otra muy diferente. Por eso quiero hablarte tan claro. Para que seas capaz de ponerte frente a esa realidad y obtengas el éxito que buscas con tanta ilusión.

Una vez que has conseguido marcarte objetivos para conseguir tu sueño, convéncete de que puede conseguirlo si pones todo el empeño en alcanzarlo. Ese cambio de actitud en ti es lo que provocará una enorme progresión que te llevará al éxito deportivo y personal.

Algunos consejos

  1. Para llegar a esos objetivos que te has marcado, hay que renunciar a muchas cosas que nos apartan directa o indirectamente del logro. Y eso exige mucho sacrificio.
  2. No existe ningún programa de trabajo que no exija, como deportista, poner mucho esfuerzo en lo que te propones. Sin esfuerzo constante y diario, no hay nada que hacer en el deporte ni en la vida. Cuanto más ambicioso sea el objetivo, mayor es el esfuerzo que debes poner para conseguirlo.
  3. Acepta las consecuencias, tanto positivas como negativas, que se derivan de haber optado por ese objetivo y de haberte comprometido con esos medios de trabajo. 

Menotti tiene una frase que resume todo lo dicho: 

“No hay que llorar cuando se pierde , hay que llorar cuando se traiciona el compromiso”

“Los campeones tienen muy claros sus objetivos y pagan todo el precio para conseguirlos.”

¿Quieres realmente aprender más o te da miedo todo esto? 

Esta es la gran diferencia entre un campeón y uno que no lo ha sido. 

Quizá ambos tienen cualidades pero al que no es un campeón le ha faltado querer aprender.

Saber aprender a través de los errores

cómo puedo ser mejor deportista

Es posible que como futbolista hayas tenido la suerte de encontrarte con un entorno que te ayude a progresar en tu juego y que hayas podido dominar tu carácter con una mentalidad fuerte y constante. Eso te permite aprender.

Si además, estás motivado porque tienes muy claros tus objetivos y estás dispuesto a ponerlo todo para conseguirlos creo que vas a progresar mucho. Sin embargo, no todo está conseguido. Existe un tercer nivel en tu escalada hacia el éxito… ¡Te lo cuento! 

Saber aprender

En los entrenamientos y en los partidos aciertas y fallas muchas veces. Puedes reaccionar de dos maneras ante los errores: 

  • Buscas excusas para justificar ese error o 
  • aceptas tus errores, los analizarlas y buscas soluciones que te lleven a cambiar ese error para convertirlo, la próxima vez, en un nuevo acierto. 

Eso se llama humildad

En tus respuestas no puede existir la expresión “es que”. Muchas veces buscas una excusa para justificar tu fallo. Es un peligro grande para tu desarrollo deportivo porque, lamentablemente, llegas a creer lo que dices. Las consecuencias son nefastas ya que no pondrás esfuerzo en corregir ese error porque no lo reconoces

El fútbol es un deporte de equipo y a nadie le gusta reconocer que el fallo ha sido tuyo. Acepta que la derrota o el error no tiene nada que ver con el árbitro del partido, el estado del terreno de juego, la lluvia, las botas, ni el cansancio. Son todo excusas para no quedar mal delante de tus compañeros o de tu entrenador.

Aprende de tus errores

Si eres capaz de reconocer tus errores, empiezas a ser mejor. Eres capaz de analizar esa situación y buscar soluciones para no volver a cometerlos. Con esta actitud, aprendes más rápido que los demás y eres capaz de todo.

El filósofo del fútbol Jorge Valdano tiene mucha razón cuando afirma: 

“los perdedores se quejan, los ganadores aprenden”  

Son, como vemos, dos posturas muy diferentes. La segunda te permite ver con más claridad la existencia de un solo camino para llegar al éxito deportivo, que pasa por saber aprender de tus errores.

Perder es poder seguir aprendiendo

Michael Jordan comentaba, al final de su carrera deportiva, algo que te puede ayudar a reflexionar. ¡Sale de la boca de uno de los mejores deportistas de todos los tiempos!: 

–“He fallado más de 9.000 tiros en mi carrera. He perdido casi 300 partidos. 26 veces han confiado en mí para lanzar el tiro que ganaba el juego y lo he fallado. He fracasado una y otra vez en mi carrera deportiva y es eso por lo que tengo éxito”

Si no tienes errores, si siempre ganas, si convives con el éxito de forma continua, no aprendes. Cada derrota, cada paso en falso, cada fallo que tengas, te da la oportunidad de conocerte mejor, descubrir tus puntos débiles y, con esfuerzo y constancia, mejorarlos y perfeccionarlos para no fallar en este aspecto nunca más.

Cuántas veces, cuando pierdes o fallas, te pones histérico. Te desanimas y te rindes con facilidad en lugar de darle la vuelta y pensar en la causa de ese error para evitar fracasar la próxima vez. 

“Los campeones son capaces de adaptarse y aprender de estas situaciones. Los perdedores buscan excusas para no seguir luchando.”

Un ejemplo real

Hoy le han tenido que decir a un jugador que va a pasar a un equipo de una categoría inferior. Ha sido muy duro y más cuando le han salido las primeras lágrimas. Le han tenido que explicar la verdad: 

Arriba solo están los mejores y tu no estás entre los mejores. Te falta más seguridad cuando sales al campo. Sales con miedo a fallar. Esa confianza que demostraste en la pasada temporada, la has perdido. Pero sabemos que tu puedes llegar a estar con los mejores. Depende de ti. Recupera esa condición física que tenías. Dalo todo en cada uno de los entrenamientos y lidera el nuevo equipo donde vas a jugar y en poco tiempo estarás otra vez arriba. Confiamos mucho en ti.

Reacción negativa

La reacción del jugador ha sido en un principio negativa. Se siente frustrado. Empieza a pensar que no sirve para el fútbol y decide abandonar. Pero esto es de cobardes, de perdedores. Cada fracaso, cada paso para atrás es una oportunidad para pensar en serio que esto no te va a ocurrir nunca más. Estas deberían ser sus palabras:

––Me he dormido. Me he relajado. Es lógico que no cuenten conmigo porque no estoy dando la talla. Voy a cambiar, voy a reaccionar, voy a prepararme para estar con los mejores otra vez y no pararé hasta conseguirlo

Esta es la reacción de un campeón. Esto es lo que hace que un deportista crezca y aprenda de verdad. Sin ese esfuerzo, sin esta motivación, sin esa fe en que uno puede hacerlo, es imposible mejorar y corregir los errores.

“Hay dos clases de deportistas: los que buscan una excusa para poder fallar y los que buscan una solución para poder acertar”

Aprender a competir

Metodología del entrenamiento en el fútbol

Hay jugadores que entrenan muy bien pero cuando llega la hora del partido, juegan mal. Parece como que quedan bloqueados y rinden muy por debajo de sus posibilidades. Si no son capaces de superar esta situación, se hunden y abandonan el deporte. Pero…¿tiene esto solución? Te los cuento…

Es la hora de la verdad

Entrenas para estar preparado para la competición. Siempre llega ese gran momento: el partido. Es la hora de la verdad, donde debes demostrar todo lo que has trabajado en los entrenamientos.

No puedes afirmar que has aprendido algo hasta que no lo pones en práctica en un partido, bajo la presión de un encuentro, con la velocidad de ejecución de una competición, con la oposición de un contrario que quiere arrebatarte el balón por todos los medios.

Veo muchos entrenadores decepcionados con sus jugadores porque en los partidos no hacen lo que han practicado en los entrenamientos. El hecho de haberlo trabajado mucho en los entrenamientos no significa que debe salir a la perfección en los partidos. 

La culpa de que no lo hagan bien en los partidos suele ser del entrenador. Piensa que los jugadores lo han asumido todo y no es así. Has trabajado esa situación de partido de forma aislada, sin la presión del partido y eso es lo que pasa. Muchas veces, un entrenamiento es una situación muy diferente a la de un partido. Y no debería ser así porque las consecuencias las conocemos. El entrenador inteligente deberá entrenar introduciendo las mismas condiciones que sus jugadores se van a encontrar en el partido o muy parecidas. Ahí está la habilidad del entrenador. 

Aprender a competir

Puede ser que entrenes muy bien pero que te quedes en blanco en los partidos y no hagas nada de lo que parece que has asumido en los entrenamientos. Posiblemente, si esto te ocurre, no sabrás por qué te falta este último paso. Se trata de aprender a demostrar lo aprendido, aprender a competir.

En el deporte pasa como en los estudios. Te pongo el ejemplo de Juan. Tiene 12 años y es muy buen estudiante. Le dedica mucho tiempo, pone muchas ganas, consulta sus dudas en clase, realiza todas las tareas que le encargan en el colegio, tiene muy claros sus objetivos y, a pesar de que en ocasiones se equivoca, analiza sus errores y va mejorando poco a poco. 

Los nervios le bloquean

Sin embargo cuando llegan los exámenes no sabe qué le pasa pero se queda en blanco y no es capaz de demostrar todo lo que lleva dentro. Los resultados indican que no sabe porque no es capaz de demostrarlo. Los nervios y la situación le superan.

Hablamos de estudios pero es algo aplicado a la vida misma. Sabes cómo has de hacer las cosas pero la presión de las circunstancias te hace muchas veces ponerte nervioso y no actuar con la eficacia habitual ante una conferencia, en el estreno de una obra de teatro, en una operación quirúrgica peligrosa, o cualquier actuación que se nos presente en la vida.

Ejemplo de un deportista de élite

Gervasio Defer es uno de los deportistas españoles que mejor competían. El resultado es muy claro: triple medallista en los juegos olímpicos. Algo muy difícil de conseguir. Pueden servirnos de ayuda sus palabras antes de una gran cita olímpica: 

“voy a hacer exactamente lo mismo que he hecho miles  de veces en el entrenamiento” 

Es eso lo que le ayudaba a alcanzar el éxito deportivo. Repetirse una y otra vez que no va a hacer nada especial en la prueba sino que va a repetir lo que hace normalmente en cada uno de sus entrenamientos. La presión disminuye y, si en los  entrenamientos ha estado al máximo nivel, el día de la actuación también lo estará. 

Condiciones para aprender a competir

No hacer especial una situación

Quiero presentarte a Jorge. Tiene 9 años y juega en un buen equipo de fútbol y en una de las ligas más competitivas de España. Entrena muy bien y pone mucho esfuerzo en cada uno de los entrenamientos. Es muy receptivo y encaja con mucha humildad todos los consejos que le va dando el entrenador. Todavía no han perdido ningún partido. Están situados en los primeros puestos de la clasificación. Este fin de semana le toca jugar contra el Barça, que es, como siempre, el favorito. Para Jorge es un partido muy especial porque se enfrentará a una camiseta de fama mundial.

El entrenador es consciente de la presión que esta situación va a ejercer sobre Jorge y a todos los del equipo. Por este motivo, reúne a los padres y les pide que le ayuden a reducir al mínimo esa presión. Les pide que no hablen del partido contra el Barça para nada en casa. Como si fuera un partido más. 

Además, en los entrenamientos previos al partido, el entrenador no realiza ningún cambio en su protocolo de entrenamiento, ni tampoco hace mención del partido. Les subraya la idea de que todos los partidos son importantes, el que se jugó la semana pasada es tan importante como el de la próxima. Todos suman los tres puntos si ganas. No hay uno que te de más puntos que otro. 

Ser siempre muy valientes

Jorge fue al partido con una presión de su entorno muy reducida gracias al planteamiento inteligente del entrenador y la ayuda de los padres. Entendieron muy bien la forma de reducir la presión del partido. Sin embargo, Jorge sabía dónde estaba y qué pasaba. En su estómago notaba una sensación muy especial. ¿Había algo de miedo quizá?

El entrenador de Jorge está dando la charla previa al partido en el vestuario de la Ciudad Deportiva del Barça, unas instalaciones imponentes que intimidan, nada más verlas. Conoce muy bien a sus jugadores y detecta la situación de Jorge. Lo lleva a un lugar apartado y le habla con mucha calma. Le explica que es normal lo que siente. 

El miedo puede frenarnos

–“Todos tenemos miedo y eso nos frena. No nos deja jugar como sabemos.  

“Ser valiente consiste en estar muerto de miedo y, a pesar de todo, dar un paso adelante”. 

–Esa sensación que tienes es normal.  Tienes dos opciones: 

  • Estar muerto de miedo y dejarte dominar por el miedo, jugando un mal partido.
  • Estar muerto de miedo y salir al campo tratando de olvidarse de eso y jugar un gran partido. 

–Son niños como vosotros y aunque lleven la camiseta de un gran equipo, vosotros estáis muy bien preparados. Además, esto es solo un partido. Nadie va a reprochados nada si no ganáis. Lo que sí os criticarán es si no habéis luchado al máximo.

 Frente al bloqueo, hay que actuar

Jorge consiguió competir a un gran nivel, al igual que todo el equipo, pese a no conseguir vencer a este difícil rival. El partido se jugó muy bien y con bastante igualdad. Cualquiera de los dos podía haberse llevado la victoria. Incluso en algún momento del partido Jorge se dio cuenta de que el rival no eran tanto como él pensaba y que las diferencias no eran tan grandes.

 Lo más importante es que Jorge, ayudado por su entrenador y sus padres, ha aprendido a competir, a jugar con una presión alta, mejorando ampliamente su rendimiento deportivo.

En el deporte se juega como se vive

Cómo ayudar a mis jugadores: consejos

¡Qué importante es controlar tus emociones para mejorar tu rendimiento en el deporte que practicas! Está muy claro que un deportista emocionalmente estable, rinde mucho más, pero…¿cómo puedes conseguir esa estabilidad? Te lo cuento…

Busca la máxima estabilidad y rendirás más

No puedes ser un jugador con altibajos en tu estado de ánimo. Unos días optimistas, otros pesimistas. De pronto estamos contentos y al poco rato, descontentos. Trata de conseguir estabilidad en tus emociones. Sin esta estabilidad, no conseguirás éxito deportivo, tenlo muy claro. Tu estado de ánimo debe ser estable, regular, consistente.

No todo es entrenamiento en el campo. Además de poner un gran esfuerzo en los entrenamientos, trabaja tu cerebro. Dedica parte de tu esfuerzo a mejorar tus emociones

En algún momento puedes advertir una cierta inestabilidad emocional: dudas, desánimos, falta de seguridad o de confianza… Pon esfuerzo en corregir esto si quieres competir con éxito. Es parte fundamental para empezar a construir en ti, de forma solida, un deportista con talento. 

¿Qué es estabilidad emocional?

Eres estable emocionalmente cuando presentas un mismo estado de ánimo de forma prolongada en el tiempo. Esa estabilidad te la proporcionan una serie de pilares o fuentes de autoestima que posees tu como persona. La familia, los amigos, los estudios, las aficiones…pueden proporcionarte un apoyo fundamental en tu rendimiento deportivo.

Sin embargo, todo esto tiene su trampa cuando hablamos de alto rendimiento. ¿Por qué digo que hay trampa? 

Porque, por un lado, si deseas llegar a ser un futbolista profesional, si luchas por conseguir la excelencia deportiva, necesitas dedicar mucho tiempo al entrenamiento. 

10.000 horas de práctica

Uno de los más prestigiosos neurólogos, Daniel Levitin afirma que para alcanzar la excelencia deportiva, o en cualquier otra materia, son necesarias unas 10.000 horas de práctica.  Existe bastante consenso entre los científicos sobre este asunto.

Esta regla viene a decir que, si quieres alcanzar la excelencia en un área, es fundamental que le dediques 10.000 horas. Si hacemos números, eso implica que debes dedicar a tu entrenamiento:

  • 10 horas por semana a lo largo de 20 años, 
  • 20 horas por semana a lo largo de 10 años, o 
  • 40 horas por semana a lo largo de 5 años

Estos datos son interesantes porque nos llegan a la siguiente conclusión: si quieres llegar a ser de los mejores en el deporte, debes centrar tus esfuerzos en lugar de dispersarte

Por otro lado, los puntos de apoyo que te he presentado antes: familia, amigos, estudio, aficiones te quitan mucho tiempo de entrenamiento con lo que te privan de llegar a las 10.000 horas establecidas.

Apóyate en una estructura formada por tres puntos de apoyo. Las que sean, siempre que incluyas la actividad en la que pretendes lograr el máximo rendimiento. Por ejemplo, pongamos deporte, familia y estudios. Si una de las tres patas falla, las otras dos mantendrán tu equilibrio personal y podrás recuperar más adelante la tercera.

¿Y por qué no más de tres? 

Quien mucho abarca, poco aprieta. Es imposible alcanzar las 10.000 horas de práctica deportiva si hemos de dedicar tiempo a sostener otros pilares de la estructura. Es cierto que le da más estabilidad a la persona, pero se trata de conseguir el equilibrio básico para centrarse en la excelencia deportiva.

Debes sacrificar muchas cosas, pero no todo

Si llega un momento en que decides tomarte en serio el fútbol, debes abandonar muchas cosas que te apetecen, muchas actividades que son normales en la vida de una persona joven. Ya no puedes comer lo que te gusta, ya no puedes salir tanto de fiesta con los amigos, debes acostarte temprano, no sales al cine, no dedicas tiempo a otros deportes porque no lo tienes. Son solo tres los pilares que forman tu estructura y no hay tiempo para más. 

La familia como punto de apoyo

Uno de estos puntos de apoyo es la familia. En las escuelas de fútbol se preocupan de asesorar a los padres para que la familia sea siempre uno de los puntos de apoyo vitales para el joven deportista. Por eso, cuando un deportista vive en una residencia y ha dejado de vivir  con  sus padres, debe seguir en contacto constante con ellos porque son esenciales para su desarrollo deportivo. 

Si este es tu caso, preocúpate de mantener línea directa con ellos a través de los medios de comunicación modernos. Aprovecha bien sus visitas y utiliza los periodos de inactividad deportiva para reunirte con tu familia. Es esencial para que se sostenga la estructura.

En el caso de que la familia reste en lugar de sumar,  porque añaden una presión adicional, por su exigencia o por su falta de comprensión, consigue como sea que cuanto antes cambien de actitud para no limitar tu rendimiento. 

 El estudio como punto de apoyo

Otro de los puntos de apoyo fundamentales son los estudios. Si pierdes el equilibrio y no le das la importancia debida a los estudios puedes llegar a una inestabilidad emocional importante. Uno de los pilares se cae y los otros dos deben ir a recuperar ese pilar para conseguir la estabilidad emocional adecuada para tu rendimiento deportivo.

Si te falla la familia y los estudios, aunque funcione el tema deportivo, no vas a poder conseguir la excelencia deportiva por falta de estabilidad emocional. De ahí que no vale el planteamiento de muchos jóvenes deportistas que se centran solo en el fútbol porque no ven más allá y no son capaces de darse cuenta de que todo forma parte de una estructura. Vale la pena el esfuerzo en esos tres pilares para conseguir rendir al máximo.

Por eso podemos decir con Maturana que se juega como se vive. Es un gran verdad.

En el caso del joven jugador que está en el periodo de formación, insistimos que cuantos más apoyos tenga, de más estabilidad dispondrá. En su caso, su dedicación al deporte está bastante más limitado por esas otras actividades que es bueno que realice. Es muy recomendable en estas edades que fomentes relación con tus compañeros y desarrolles otras aficiones. Son fundamentales para su formación y para su equilibrio emocional.

¿Qué nos dice la neurociencia sobre las emociones?

Estanislao Bachard, neurólogo dedicado al deporte, explica que cuando consigues eliminar situaciones emocionales como son la tristeza, el estrés, el desánimo, estás apagando neuronas que permiten que otras puedan encenderse. 

Por lo tanto, el consejo para ti es que intentes eliminar aquello que te desequilibra. Un forma práctica de conseguirlo es pensar qué es lo que no te permite rendir más en este partido último que ya jugaste. 

Reinterpretar

Puedes aplicar la técnica que Bachard denomina Reinterpretar. Imagínate que empiezas a pensar que el partido que debes jugar este fin de semana es muy difícil. La técnica consiste en cambiar ese pensamiento negativo por uno positivo

––Bueno, es difícil pero estos últimos meses me he estado preparando para poder afrontarlo con éxito y creo que estoy bien preparado. 

Tu pensamiento positivo hace que los negativos no acudan a tu mente y esto mejorará tu rendimiento. Prueba de practicarlo siempre que aparezcan esas emociones que te desequilibran.

Reordenar 

Una de las técnicas más eficaces es la de Reordenar. Imagínate que estás muy nervioso por un partido muy importante donde hay mucho en juego. Me imagino que es algo que te ha pasado muchas veces. 

La técnica consiste en plantearte de la forma más objetiva posible la siguiente pregunta: 

––En mi vida, este partido ¿dónde lo coloco? ¿Es lo primero o hay cosas delante de él? 

Porque la emoción te ha bloqueado la visión objetiva de la realidad y te parece que si no ganas se acaba el mundo. Entonces te das cuenta de que antes que ese partido está tu familia, tus amigos, tu salud. Quizá ese partido lo pongas ahí en cuarto lugar. Eso te permite ver que hay cosas más importantes en las que te tienes que preocupar. Pones el partido en su lugar y consigues calmar tus emociones. 

Ponlo en práctica, verás que es muy eficaz. La clave es siempre poder controlar tus emociones para rendir mejor en el partido.

Esta técnica la utilizan algunos entrenadores cuando detectan en sus jugadores un cierto nerviosismo por el resultado del partido. Seguro que tu has oído muchas veces frases como esta:

–Señores, esto es solo un partido de fútbol. Hay cosas más importantes por las que me puedo poner nervioso, una desgracia en tu familia, una pérdida de un amigo, una enfermedad que no esperabas. Esto es solo un partido. Recuérdalo. 

El entrenador consigue de esta forma equilibrar tus emociones.

Sin ambición no hay progresión

cómo puedo ser mejor deportista

Para alcanzar tus objetivos hay que ser muy ambicioso, en el buen sentido de la palabra. Es una de las características de los deportistas que han llegado a lo más alto. Messi, Nadal, Michael Jordan llegaron tan alto por su gran ambición. ¿Quieres llegar a la cima? ¿Cómo puedes conseguirlo? Te lo cuento.

Márcate objetivos altos

Si quieres llegar arriba debes marcarte objetivos altos. La ambición es una de las virtudes más importantes para rendir al máximo. Por desgracia, muchos jóvenes que se dedican a un deporte y tienen talento, no consiguen su objetivo porque no son ambiciosos.

Rafa Nadal, uno de los tenistas más destacados en la historia del tenis español y mundial, ha demostrado siempre poseer esta virtud que le ha hecho destacar sobre los demás tenistas que han intentado hacer carrera. Llama la atención el hambre que tiene. Cada partido es una gran final. Pone toda su alma por conseguir la victoria. Por más títulos que gana, no deja de mejorar. Siempre hay cosas que pulir para seguir creciendo como tenista. Y así debe ser: no conformarse nunca.

En tu caso como deportista, entrenas con mucha ganas, con la ilusión de progresar. Quizá posees un cierto talento natural para el deporte del fútbol. Dedicas horas y horas a entrenar porque sabes que, si quieres estar entre los mejores, hay que seguir depurando esa técnica individual hasta que salga a la perfección. No te conformes nunca. Siempre puedes aprender un poco más. 

Esfuérzate también para ser capaz de tomar correctamente decisiones en décimas de segundo, analizando antes la situación concreta de partido. No olvides tu forma física para que el cuerpo te responda adecuadamente en todo momento.

Como ves son muchos los aspectos que debes mejorar continuamente con esa ambición de no conformarse nunca.

Un caso real

Además de estos dos partidos, le habíamos preparado un plan de entrenamiento bastante exigente para que los aplicara por su ccuenta por su cuenta. Pero cuando le  preguntaron si había realizado los entrenamientos comentó que no. Hizo un único entrenamiento y con desgana.

Este caso real de Emilio, un niño de 12 años, puede servirte para entenderlo mejor. Ha jugado dos partidos: en uno consiguió un gol y en otro, destacó bastante. Juega a un gran nivel pero tiene unas carencias muy grandes en sus conceptos tácticos, a pesar de poseer un enorme potencial físico y técnico. 

Tiene talento, pero se quedará simplemente en un buen jugador. Tiene todas las posibilidades de llegar a ser un gran futbolista, pero será uno más del montón porque le falta ambición. Carece de esas ganas de comerse el mundo trabajando duro. Se ha quedado ensimismado con su propio talento y no habrá progresión por falta de ambición. Posiblemente es esto lo que piensa:

––¿Para qué quiero seguir mejorando si ya juego muy bien? Eso es lo que marca la diferencia entre un gran jugador y un futbolista excelente.

Pierde la ilusión por seguir mejorando

Lo que le pasa a Emilio le sucede a muchos jugadores jóvenes. Pierden la ilusión de seguir progresando porque ya lo hacen muy bien y no ven la necesidad de mejorar más. Saben que esto exige un esfuerzo suplementario y no están dispuestos a realizarlo. No encuentran el sentido a ese sobre esfuerzo, cuando las cosas ya le salen bien.

Y parte de la culpa no es de Emilio porque es un niño y es normal que no vea más allá. La culpa la tenemos los adultos que nos dejamos llevar por una visión simplona de la vida y cuando vemos una bella jugada, comentamos:

–muy bien, perfecto, ya es suficiente. Eres un crack

Esas expresiones, se nos escapan muchas veces al contemplar la calidad de sus ejecuciones. Buscan demostrar lo contentos que estamos con su actuación. En realidad son auténticos dardos que vuelan hacia las emociones del niño. Lo único que hacen es indicarle que ha llegado a su meta cuando la verdad es que le faltan muchas cosas por mejorar. Sus posibilidades están mucho más arriba de donde nos imaginamos y, sin darnos cuenta, estamos bloqueando su progresión.

Acude siempre al entrenamiento con la idea clara de aprovecharlo al máximo. Puede ser que pienses que eres un buen jugador. No lo creas porque siempre puedes ser mejor, sé humilde. 

Aunque consigas cuajar partidos extraordinarios, procura siempre mejorar algo más y sigue entrenando duro para conseguir que el siguiente partido sea mejor todavía.

¿Dónde está la diferencia?

Tus entrenadores tienen mucho que ver con esta actitud. Han sabido inculcarte ambición. Desde muy temprana edad, escuchas comentarios muy diferentes a los de aquel entrenador que hemos comentado recientemente. En lugar de ensalzar que lo haces muy bien, te lo enfocan de otra manera para que tu sigas luchando y mejorando:

– Me gusta cómo lo has hecho pero aún es posible hacerlo mejor, debes seguir esforzándote, tus rivales también están entrenando y si te duermes, te superarán.

Esto es ambición en el deporte. Algo que te permite seguir progresando hasta límites que jamás has soñado.

Un cuento a modo de ejemplo

Puede todo esto entenderse mejor con el cuento del rey que quería casar a su hija y convocó un concurso. Aquel que consiguiera con su lanza atravesar el río, se llevará a la princesa. Los guerreros más fuertes del lugar lo intentaron sin éxito. Un campesino quiso intentarlo y todos se rieron de él. Si los hombres más fuertes del reino no lo habían conseguido, ¿cómo lo va a conseguir un simple agricultor?

Agarró la lanza, cogió carrerilla, apoyó la lanza en el río y consiguió atravesarlo. Inmediatamente bajó el rey a felicitar al nuevo héroe pero el campesino le respondió:

–no me felicite, Su Majestad, no conseguí mi objetivo… Yo apuntaba al sol.

Toni Nadal supo trasmitir ambición 

Toni Nadal, el tío de Rafa Nadal, además era su entrenador. Cuenta que cuando Rafa era todavía muy joven ya jugaba muy bien pero él nunca le decía:

–Muy bien, Rafa. Perfecto, ya es suficiente. 

Lo que siempre le trasmitía pese a haber ganado el partido era:

–Bien Rafa, has jugado un gran partido pero aún es posible mejorar más. Debes seguir esforzándote. Piensa que tus rivales también están entrenado y si tu te paras, te superarán.

Quizá esto pueda servirte para que lo repitas muchas veces después de una victoria, tras un entrenamiento que te ha salido muy bien. No dejes que ningún entrenador ensucie tu trayectoria con palabras que no te permitan seguir esforzándote para alcanzar metas todavía más altas.

Cómo crecer como deportista

cómo puedo ser mejor deportista

Te esfuerzas mucho por mejorar: entrenamientos duros, grandes sacrificios, levantarse pronto, gimnasio, técnica, táctica, estrategia. Eres capaz de cualquier cosa por conseguirlo. Pero…te falta algo más importante que debes adquirir cuanto antes. 

¿Quieres saber qué es lo que realmente te va a ayudar a ser un gran jugador? Te lo cuento!!!. 

Madurez especial

Los que han jugado al fútbol en serio, cuentan que este deporte te da una formación, una madurez especial. Pero que, durante tu trayectoria como jugador, no te das cuenta del todo. Y eso te puede pasar a ti a no ser que vayas adquiriendo una serie de valores que puedes aprender a través del deporte.

Pero quizá te puedes preguntar: ¿qué tienen que ver los valores con el rendimiento en el deporte?

Los valores te ayudan a crecer como deportista

Te adelanto que los valores te proporcionan los criterios o principios de actuación que te sirven para evaluar tus propias acciones y las de los demás. Vives con los valores que has adquirido y actúas según esos criterios. Es decir, si quieres ser un gran deportista necesitas potenciar una serie de valores que me ayuden a crecer y a rendir más.

Puede ser que no sepas dónde encontrarlos. Pero sorprendentemente están muy cerca de ti. Están presentes en tu vida cotidiana, en el deporte, en la escuela, en tu vida social con tus amigos, en el entretenimiento. 

Los valores se adquieren con esfuerzo

Los valores no son cosas físicas mezcladas entre tus botas de fútbol. Son conductas que puedes adquirir a base de esfuerzo personal y de la voluntad. Por ejemplo, ser una persona ordenada facilita y potencia tu rendimiento en el deporte. 

Si esto es verdad, intenta mejorar en este valor mediante conductas ordenadas. Te sugiero algunas ideas: 

  • llegar puntual al entrenamiento, 
  • preparar tu bolsa el día anterior para que no me falte nada, 
  • tener tu habitación ordenada, 
  • hacer primero lo más importante y no lo que más te apetece. 

Al esforzarte por vivir estas situaciones, terminas adquiriendo el hábito del orden y ese valor te ayuda en tu deporte y en tu vida fuera del campo de fútbol.

¿Para qué sirven los valores?

Los valores “sirven” para guiar tu conducta: son el criterio por el que hacemos o dejamos de hacer una cosa en un determinado momento. Cuanto mejor sean los valores que aprendes, más sencillo será para ti tomar decisiones a la hora de actuar.

Pero los valores están para vivirlos. Por tanto, no se trata de tener claro que el orden es importante para tu vida sino que hasta que no lo pones en practica de forma habitual no te esta sirviendo para nada. 

Sabes que es bueno ser generoso en el terreno de juego. Pero luego, a la hora de la verdad, no pasas nunca el balón a nadie. Eso quiere decir que te falta poner el acto de la voluntad para practicarlo.

Te propongo estos siete valores para que los integres en tu práctica deportiva, verás como rindes mucho más en el momento que los aplicas de forma adecuada.

1. Respeto

cómo puedo ser mejor deportista
cómo puedo ser mejor deportista

Al contemplar tantas situaciones violentas en el mundo del deporte, te das cuenta que es más necesario que nunca adquirir el valor del respeto. Seguro que puedes hacer una muy buena labor si enfocas bien este valor fundamental.

Procura ser ejemplar en las normas de educación

Da las gracias, pide perdón, solicita las cosas por favor, pide permiso, deja hablar…, son aspectos elementales de educación y de respeto. Si no lo practicas todavía, es bueno que empieces cuanto antes. 

Convéncete de su importancia y de su eficacia. Aplícalo en el día a día, porque son los pequeños detalles los que poco a poco consolidan el habito. Cuando das las gracias estás mostrando un respeto por el servicio que esta persona está realizando. Valoras lo que los demás hacen. Qué importante es este pequeño detalle y cómo te ayuda a crecer como persona y como deportista.

Sé muy exigente con las groserías

Nos encontramos, en el deporte diario, que muchos jugadores hablan mal, dicen palabrotas e insultan. Desde el momento que lo detectas, debes cortarlo de raíz, dejando claro que esto no se puede permitir. 

Intenta siempre responder con educación cuando te preguntan algo. La persona que está delante puede ser mayor y no podemos faltarle al respeto con un tono de voz poco adecuado, disgustado o poco adecuado en cuanto al vocabulario. Si es más pequeño que tu, debes ser comprensivo.

Cuando surge una pelea o una discusión, ten muy claro que aunque existe una razón para enfadarte, no hay que gritar, pegar o decir palabrotas. Es fundamental que, al final, pidas perdón cuando ocurra algo de esto. 

Da ejemplo cuando te equivoques y pide perdón. Es la mejor manera de mostrarles un respeto. No intentes justificarte echando la culpa a otros. Sería una falta de respeto cuando no se lo merecen.

En casa y en el equipo siempre debes respetar las reglas

Las necesitas para sentirte más seguro. Así sabes lo que puedes hacer y lo que no. Los límites te ayudan a darte cuenta que hay otras personas en el mundo y que has de respetarlas. Si hay reglas en casa y aprendes a cumplirlas, luego, fuera de casa, estarás entrenado para cumplirlas. 

El deporte es una herramienta muy interesante para desarrollar la idea del respeto a las normas. Si el árbitro pita falta, no discutas nunca. Sería faltar al respeto al juez del partido. Una forma de poder aplicar el espeto a las reglas de juego es conocerlas bien. Muchas veces faltas al respeto y protestas al árbitro sin conocer bien el reglamento.

Todas las personas tienen la misma dignidad

No puedes tratar mal a nadie. Todas las personas tienen la misma dignidad y deben ser tratadas como tales. Aprende a respetar al jugador más talentoso y al más débil del equipo, al presidente del club y al encargado del material. Son diferentes posiciones pero con igual dignidad. Por lo tanto, esfuérzate por no dejarte llevar por el aprecio, el nivel social, el talento, la belleza. Valora a todos por igual y trátalos con la dignidad y el respeto que se merecen. 

Evitar las críticas

Entre los jugadores de un equipo existe la posibilidad de mostrar ideas diferentes, gustos variados, más o menos talento… Eso no significa que no tengas que respetar a todos y descubrir las cualidades de cada uno en lugar de los defectos, que todos tenemos. 

Es fundamental, para conseguir respeto en el deporte, que no critiques nunca a tus jugadores o a los entrenadores. Cometes una injusticia si has dejado mal públicamente a una persona y quizá no se lo merece.

No es un formalismo, lo llevas dentro

En muchas ocasiones, el respeto en el deporte se queda en puros formalismos: darse la mano después del partido, llevar un cartel de respeto antes de iniciar el encuentro, etc. Pero el respeto debes demostrarlo en todo momento: cuida los pequeños detalles del día a día: no te burles de nadie, escucha lo que dice el entrenador, acepta opiniones contrarias a las tuyas, discúlpate al cometer una falta fortuita, da las gracias por algún pequeño servicio que te han hecho…

El Respeto en el deporte es necesario

El respeto en el deporte es una condición fundamental para que te formes bien, con buenos criterios. Cuando vives en un clima de respeto te vas formando y creciendo como persona. Eso significa que eres más libre para tomar decisiones de forma correcta.

Equilibrio

Procura hablar siempre con equilibrio y moderación. Valora y aprecia las cualidades de los demás del equipo. Es una gran señal de respeto. Si hablas demasiado e intentas imponer siempre tu opinión, tus compañeros pensarán que vives pendiente de ti mismo. 

2. Esfuerzo

quiero ser un jugador inteligente

El esfuerzo en el fútbol es fundamental para conseguir alcanzar la meta que te propones. Sin esfuerzo es imposible conseguirlo. Además, es la base para adquirir el resto de valores. Necesitas poner esfuerzo para ser generoso, buen compañero, ordenado, respetuoso y valiente.

Hay deportistas con una actitud increíble y otros que muy vagos. Con el tiempo puedes comprobar cómo esos jugadores con actitud son los que triunfan y los que lo tienen todo pero son unos perezosos, fracasan.

¿Sabes lo que pasa cuando el entrenador, al principio de temporada debe escoger a los jugadores de su equipo?

Ante la duda, entre un jugador con talento pero vago y otro con menos talento pero trabajador y que se esfuerza en el campo, si es inteligente, se quedará siempre con el que pone esfuerzo porque es el que va a rendir más a largo plazo.

Condiciones para ser un gran jugador

Si me preguntas qué condiciones debe tener un jugador ideal, le pondría un 60% de actitud y esfuerzo y un 40% de técnica, condición física e inteligencia. Lo que más interesa en este periodo formativo es la seriedad con que te tomas los entrenamientos, el esfuerzo que pones por darlo todo en cada partido, tu capacidad de superar dificultades aunque sean muy complicadas, tu entusiasmo y optimismo,…

Después, me fijaría en tu técnica, tu condición física, tu capacidad de leer los partidos. Muchos entrenadores lo que hacen es todo lo contrario. Se quedan impresionados por la técnica de un jugador o por su físico pero no le dan importancia a su actitud y eso es un error bastante habitual en el mundo del entrenador.

Un consejo inteligente

Si realmente quieres mejorar con el fútbol, no pierdas el tiempo entrenando la técnica, poniéndote en forma físicamente o intentando aplicar los movimientos tácticos que te enseñan en un partido. Eso está bien pero no es lo primero.

No busques el éxito en nada externo, has de buscarlo dentro de ti, en esa actitud que te hace invencible, superando obstáculos constantemente. Y luego trabaja todo lo demás. No te engañes, sin actitud y esfuerzo no tienes nada que hacer en el fútbol. Te lo digo con todo el cariño del mundo, porque quiero ayudarte.

Ejemplos reales

Te falta actitud si…

  • Te duele un poco la cabeza y decides que no quieres ir a entrenar.
  • Tienes un examen al día siguiente y le mientes al entrenador para poder prepararlo con calma. 
  • Te dan una patada y no sigues jugando por dolor, aunque puedes aguantarte. 
  • Te hundes ante las contrariedades, 
  • Pides el cambio cuando ya no puedes más, 

No eres un ganador y te falta actitud, sacrificio y esfuerzo. No sirves para este deporte si no cambias. Y, aunque tengas mucho talento, no llegarás a lo más alto en el fútbol ni en la vida.

Siempre he dicho que cuando un partido está muy igualado gana el que tiene más actitud, el que sale al campo a comerse al otro, sin miedo a nada ni a nadie, poniendo esfuerzo hasta el último minuto. Incluso puedes llegar a ganar un partido siendo inferior a tu rival, simplemente por tu actitud.

El esfuerzo en el fútbol se aprende en casa 

Y esa actitud ¿de dónde sale? Normalmente es algo que adquieres en tu casa desde pequeño. Te lo transmiten tus padres en la convivencia familiar. 

Si tienes un padre protector, esos que siempre están encima tuyo y que van solucionando todos tus problemas porque no pueden aguantar verte sufrir, fallar, llorar…, es momento de hablar con ellos seriamente. 

Lo que consiguen es un hijo blando, inmaduro, incapaz de esforzarse por nada porque te solucionan todos los problemas que van surgiendo. Diles que, por favor, dejen de frenar tu progresión y que cambien de actitud.

Son jugadores sin actitud, y desgraciadamente hay muchos. Tienen excelentes condiciones para la práctica del fútbol e incluso pueden estar jugando en equipos importantes en su infancia pero, muy pronto, otros jugadores, con menos condiciones, les superan porque muestran una actitud diferente, luchan más, se esfuerzan más y progresan más.  A la larga, son los que llegan arriba.

¿Qué tipo de padres tienes tú? 

Espero que te estén educando en la idea del esfuerzo porque eso te dará alas para seguir mejorando. Si no es así, ¿qué hacemos contigo? Tendrás que tomar una decisión después de ver este vídeo: debes decidir si quieres seguir con tu comodidad y tu pereza o eliges una vida dura y sacrificada que te permita alcanzar metas muy altas en el deporte que practicas.

“El éxito no se logra con la suerte, es el resultado de un esfuerzo constante.”

¿Cuántas veces te ha pasado en el fútbol que quieres ganar el campeonato pero tienes que enfrentarte a un equipo que no ha perdido ni un solo partido o muy pocos?

¿Cómo reaccionas ante la derrota? ¿Eres de los pesimistas o de los que piensan que hay que corregir cosas que se han hecho mal?¿Estás dispuesto a seguir luchando?

3. Futbolistas Responsables

Aprender lecciones para toda la vida con el fútbol

Un verdadero deportista destaca por su responsabilidad para sacar adelante con esfuerzo los objetivos que se plantea para alcanzar la meta. Cuando toma decisiones no busca excusas para justificar sus errores sino que los acepta e intenta rectificarlos. 

Hablemos de responsabilidad

Es una palabra que utilizas muy poco en tu vocabulario. Quizá ni te interesa. Prefieres hablar de libertad, de comodidad, de disfrutar al máximo. ¿Para qué seguir si ya no puedo ganar? ¿para qué continuar si estoy lesionado? Siempre tienes la excusa ideal para salir del paso.

Posiblemente tus padres tienen la culpa de que tu ahora seas así. Te protegieron demasiado cuando eras pequeño porque no soportaban que pudieras pasarlo mal. Pobrecito, decían mientras te abrazaban y te besaban. No llores. Verás cómo lo arreglamos.

Ahora eres un chico inmaduro y caprichoso y no eres capaz de tomar decisiones porque siempre las han tomado por ti. Enseguida pones excusas cuando las cosas van mal y eres incapaz de aceptar ningún tipo de error personal.

Todo se consigue a base de esfuerzo

Te hablo con la ilusión de poder cambiar algo de todo esto. No es fácil pero lo quiero intentar porque confío mucho en ti. Sé que tienes grandes sueños deportivos, que deseas alcanzar metas altas y a eso me agarro para que te ilusiones en mejorar y seas más responsable.

Crees que los sueños se consiguen simplemente deseándolos y lo que no entiendes es que para alcanzarlos hay que poner muchísimo esfuerzo personal. Quieres ser como Messi o como Rafa Nadal pero ¿qué haces para conseguirlo? ¿Qué medios estas poniendo para llegar a parecerte a ellos? Piensa que solo con sueños no vas a llegar a ninguna parte.

Dices que sí, que te lo tomas en serio pero, en los informes recibidos en el último trimestre, he podido comprobar tu falta de responsabilidad: no prestas mucha atención a tu entrenador, te has juntado con jugadores que destacan por su mala actitud y su mal ejemplo, no entrenas a conciencia, no muestras interés en lo que haces…¿Y dices que vas en serio?

Excusas para no aceptar tu responsabilidad

Lo peor es escuchar tu respuesta:

  • –es que el entrenador me tiene mucha manía
  • –somos amigos desde toda la vida y no puedo dejarlo, 
  • –estoy desmotivado en los entrenamientos, 
  • –me hacen reír mis compañeros…
  • Son excusas pero solo tú tienes la culpa de lo que está ocurriendo.

Eres tú el que has decidido pasar del entrenador durante el entrenamiento porque no te apetece trabajar duro o porque no te interesa los que explica. Eres tú el que ha escogido a esta persona como compañía, a pesar de que sabes perfectamente que no te va a hacer ningún bien estar a su lado.

Actitud irresponsable 

El entrenador ha sido capaz de fijarte unos objetivos. Ha hablado contigo y te ha dicho claramente qué cosas son las que debes mejorar en esta nueva etapa.

Pero tu orgullo no te permite aceptar esos puntos débiles que el entrenador dice que tienes. Piensas que el entrenador se equivoca, que no te conoce lo suficiente, que te tiene manía y quiere fastidiarte.

Con esta actitud irresponsable, nunca avanzarás lo suficiente para llegar a ser algo en el fútbol o en el deporte que practicas. Acepta tus errores aunque te cueste reconocerlos. Pensabas que eras mucho mejor de los que realmente eres y no te gusta nada ese tipo de correcciones.

Los errores te permiten mejorar

No te das cuenta de que los fallos cuando los aceptas son lanzaderas que te permiten mejorar más rápido que nunca. Mejorarás si te empeñas en corregirlos y superarlos, poniendo mucho esfuerzo y mucha atención.

Eres responsable si te tomas en serio lo que te dicen e intentas mejorar hasta el final. No importa si no ganas, debes seguir avanzando. Tu entrenador y tu equipo confían en ti y te necesitan en tu mejor estado de forma.

Ser responsable es implicarte en los entrenamientos y en los partidos porque sabes que los demás esperan mucho de ti. No estás solo en el equipo, juegas con más compañeros y debes conseguir cumplir a la perfección la misión que te han dado en el campo.

Posiblemente fallarás, te equivocarás y perderás. Los rivales te impedirán conseguir tu objetivo. Pero no existe ninguna excusa para no seguir luchando hasta el final.

Compromiso

El compromiso que adquieres en el deporte es otro reflejo de tu responsabilidad ¿Te da igual fallar a un entrenamiento? ¿Sabes los que significa esa ausencia? Es un desprecio absoluto a tus compañeros que se esfuerzan para no faltar nunca a un entrenamiento. No pongas como excusa los exámenes, la fiebre, tu dolor. Tu obligación es estar ahí, con el equipo. Siempre.

Son muchos los momentos en los que debes decidir. Si piensa en ti mismo, decidirás parar y no seguir porque te duele. Pero si piensas en los demás, en tu equipo, en tu familia, entonces el corazón te dice que debes seguir aunque llegues el último.

Necesitas ser muy fuerte para tomar una decisión de compromiso porque sabes que vas a sufrir mucho pero lo has decidido y vas a intentar terminar lo que has empezado.

Posiblemente tu entrenador ha planteado jugar de una forma concreta en este partido. Cada uno del equipo se debe responsabilizar de sacar adelante un objetivo distinto. Quizá te ha tocado marcar al jugador más peligroso del equipo contrario.

Egoísta irresponsable

No puedes jugar por tu cuenta olvidando ese objetivo. Es una irresponsabilidad muy grande y perjudicas a los demás compañeros porque, sin tu aporte, el trabajo no está completo.

No solo se trata de aceptar decisiones sino de tomar decisiones dentro de la zona de autonomía propia y eso te mejora a ti como jugador y te permite ayudar a los demás a mejorar.

Eres un egoísta y un irresponsable si tomas decisiones pensando solo en ti y no en los demás. Muchas veces sales al campo pensando en brillar tu en lugar de pensar en el grupo. Eso te convierte en un individualista en lugar de ser un jugador de equipo.

No te dejes llevar por la mayoría

Es una clara falta de responsabilidad actuar de esta forma. No seas nunca un borrego que toma las decisiones según la opinión de la mayoría. Normalmente, en una decisión así, tiendes a diluir tu responsabilidad personal entre los miembros del equipo. No es una responsabilidad al cien por cien porque te escondes en el grupo.

Tu equipo, si actúa así, no conseguirá nunca resultados positivos. Debes darte cuenta de que tu responsabilidad no la puedes traspasar nunca al grupo, es algo personal que tu debes decidir individualmente.

Reparar por tus errores

Posiblemente te equivoques muchas veces en las decisiones que tomas pero si lo has hecho, hecho está. No pienses que pidiendo disculpas lo tienes todo arreglado. Debes reparar el daño que has hecho.

Si pierdes un partido por una decisión mal tomada o por una mala actitud, no basta con pedir perdón. Debes responder cambiando tu actitud en el campo e intentar reparar el daño causado.

¿Quieres saber si eres una persona responsable? Piensa si haces las cosas simplemente porque te ve tu entrenador o porque estás convencido que es lo mejor para ti y para tu equipo. Si tienes dos personalidades, una cuando te ven y otra cuando no te ven, no vas a ninguna parte.

Ayuda a tus compañeros

Tampoco puedes callarte cuando un compañero tuyo no cumple con su deber. Si te callas porque crees que no eres nadie para decirle nada a un compañero, te equivocas. Es tu responsabilidad ayudarles a corregir su rumbo cuando lo pierden y quién mejor que tu para hacerlo.

Y es una irresponsabilidad enfadarte cuando hacen las cosas mal. Todos tenemos una responsabilidad hacia los demás, humanamente. Desde luego, hay que respetarles pero también exigirles por la relación de amistad que existe.

En definitiva, la libertad significa responsabilidad por eso los hombres le tienen tanto miedo.

4. Disciplina

Grandes sorpresas en Qatar 2022

Solo con mucha disciplina puedes alcanzar grandes objetivos en el deporte. Si quieres tener éxito en la vida, es fundamental tener disciplina, añadida a otras habilidades como la constancia, la voluntad, la creatividad, la inteligencia y el trabajo.

En el deporte, la disciplina es fundamental. Si sigues estas sugerencias que voy a darte, vas a notar, muy pronto, una mejora en tu juego. Pero ya te adelanto que no es fácil ponerlo en práctica porque exige mucho esfuerzo, una gran actitud por tu parte y muchas ganas de aprender.

Consejos

Demuestra fuerza de voluntad 

Realiza rutinas antes, durante y después del entrenamiento. Hacerlo un día, es muy sencillo. Lo que te pido es que lo apliques todos los días, en todos los entrenamientos. 

Pídele a tu entrenador que te expliqué qué rutinas son las adecuadas para un entrenamiento y ponlas en práctica. La fuerza de voluntad está en hacerlo sin fallar ni un solo día. Aunque estés cansado y no te apetezca… Pueden surgir mil excusas pero tu debes imponerte y cumplir con tus rutinas.

Pon en práctica las recomendaciones de tu entrenador 

Tu entrenador suele dar consejos durante el entrenamiento, en la charla previa al partido y en diversas situaciones. Son ideas que quiere que se apliquen en el equipo. Muchas veces escuchas pero no lo pones en práctica. Muestra tu disciplina y aplica en el campo aquello que te dice el entrenador. No puedes hacer lo que te parezca. Tampoco pienses que tus ideas son mejores que las del entrenador o que tu puedes hacer lo mismo pero de otra manera. Si crees que puedes aportar algo, coméntalo y luego aplica lo que hayáis acordado. Eso es disciplina en el deporte.

Organiza tu tiempo de acuerdo con tus responsabilidades

Vas a necesitar mucha fuerza de voluntad y mucha disciplina para conseguirlo. Está claro que estas intentando mejorar en tu deporte y no tiene tanto tiempo como los demás. Debes elegir y tendrás que sacrificar algunas cosas por el objetivo que te has marcado. 

Posiblemente no podrás ir a tantas fiestas por la noche porque los partidos se juegan temprano. Además, debes ser capaz de compaginar el estudio con el deporte. Piensa que son muchas horas de entrenamiento y que tienes que encontrar tiempo para tus estudios.

Te aconsejo que hoy mismo te hagas un horario de tal forma que te marques los tiempos de estudio y de entrenamiento. Si sobra algo, es lo que te queda para salir con los amigos, ver series, etc. El horario te ayudará a cumplir con tus responsabilidades  de forma ordenada.

Te comprometes con tus actividades

Disciplina también es compromiso con aquellas actividades que has elegido. Si has decidido hacer deporte en serio, debe haber, por tu parte, una implicación. Eso significa que no puedes faltar nunca. Si tienes un examen, prepáralo con tiempo para no faltar al entrenamiento. Si estás con dolor de cabeza o llueve un poco, piensa en ese compromiso y asiste de todas formas. Eso es disciplina deportiva.

Piensa que, cuando tu faltas a un entrenamiento, le estás faltando al respeto a los demás jugadores del equipo porque cuentan contigo, te necesitan, sois un equipo. Le estás diciendo al entrenador que no importa que haya preparado su entrenamiento con tanto esfuerzo. Le estás mostrando a tus compañeros que no valoras el esfuerzo que ellos hacen por no faltar. Piensa en todo esto y toma decisiones cuanto antes.

Utilizas hábitos saludables para mejorar tu estilo de vida 

Decide si estás dispuesto a dormir las horas necesarias, a comer de forma adecuada y a evitar tantos vicios que hacen mucho daño a tu cuerpo. 

Dormir las horas necesarias es una manifestación de tu responsabilidad ya que es fundamental para que puedas responder al máximo el día del partido o en el propio entrenamiento. Si comes mal, perderás agilidad y velocidad, dos aspectos fundamentales en el fútbol. 

Una vez lo hayas decidido, cúmplelo cada día sin fallar, con disciplina. Ese es el secreto del éxito. Si duermes bien un día y tres mal, no sirve de nada. La constancia es la que te ayudará a mejorar tu rendimiento.

Sabes gestionar tiempos de descanso

Esas pausas van a beneficiar tu óptima recuperación física y mental. Se trata de saber decir basta, de no excederte en tu esfuerzo físico. Tu cuerpo lo necesita y lo agradece. Necesitas recuperarte para poder ofrecer lo mejor de ti mismo. Si no lo haces empezarán a surgir las lesiones y eso significa no poder seguir practicando este deporte que tanto te gusta.

Lo mismo ocurre con el aspecto mental. Debes saber descansar y pensar en otras cosas completamente diferentes a tu deporte. Te recomiendo que, aproveches los tiempos muertos, para desarrollar alguna afición que te ayude a descansar tu mente. Puede ser la música, la lectura, otro deporte… Tu verás.

Márcate Metas y objetivos

Con disciplina deportiva serás capaz de establecer y llevar a cabo metas y objetivos: Pídele a tu entrenador que te ayude a marcarte metas a corto, mediano y largo plazo. Te ayudarán a mantener tu enfoque y concentración. Si tienes unos objetivos, tu entrenamiento adquiere, por fin, un sentido. Sabes exactamente qué es lo que debes conseguir y, con disciplina, pones todos los medios para alcanzarlos.

5. Humildad

Cuando las cosas no salen como uno quiere

Ser humilde implica tener una actitud permanente de querer aprender.  Rechaza la idea de pensar que ya lo sabes todo, que eres el mejor pero que no te valoran lo suficiente. Eso te puede hacer mucho daño.

Humildad no es debilidad

No confundas la humildad con la debilidad. La humildad se confunde en ocasiones con la idea de no ser intenso en los partidos, un deportista sin sangre, sin energía, blandito. Eso no es humildad. La humildad es lo opuesto a la soberbia. Es sentirse siempre como que estás a un nivel por encima de los demás. 

Lo peor que te puede pasar en un partido es que te sientas superior a tu rival y lo menosprecies. Si deseas crecer, manifiesta mucho respeto por el adversario, aunque los resultados demuestren la superioridad de tu equipo.

¿Quieres saber si eres un deportista humilde?

Te doy cinco claves para que compruebes si puedes identificarte con ellas. De está forma podrás averiguar si todavía te falta mucho para adquirir este valor fundamental para seguir creciendo.

•¿Conoces tus limitaciones?

Todos tenemos ciertas limitaciones y es bueno conocerlas. ¿Eres capaz de confeccionar ahora mismo una lista de tus limitaciones? ¿Te molestaría escucharlas de tus compañeros de equipo? Ellos te conocen muy bien. Imagínate que las escriben en un papel y te lo entregan. Estoy casi seguro que, al leerlas, no serás capaz de aceptarlas todas. Es normal porque siempre te imaginas que eres algo mejor de lo que realmente crees. Nos falta más humildad. 

Que tengas limitaciones es lo común porque nadie es perfecto. Se trata de conocerlas, aceptarlas y poner los medios para reducirlas al máximo. De esta forma, seremos cada día mejores deportistas y mejores personas.

•¿Eres capaz de recibir críticas y correcciones?

Estas correcciones pueden venir de tus entrenadores pero también de tus compañeros. Como hemos dicho antes, ellos son los que mejor te conocen. Sin embargo te suele molestar que te digan tus limitaciones. Te falta de humildad y eso no te permite mejorar justo en los aspectos donde más necesitas cambiar.

Si eres humilde, serás consciente de que tienes debilidades. Por lo tanto, las correcciones que te hace tu entrenador, debes recibirlas con agradecimiento. Tu entrenador se preocupa por ti y te quiere ayudar. Gracias a lo que te indica, ahora sabes en qué aspectos necesitas mejorar. 

No puedes interpretar esos comentarios de forma negativa, como si te tuviera manía o desconfianza. Considéralo un maravilloso tesoro que te permitirá mejorar. El entrenador te aprecia tanto que dedica parte de su tiempo a corregirte para ayudarte a ser cada vez mejor.

Comentarios de un compañero de equipo

Si un compañero te corrige durante el partido, puede costarte más aceptarlo. Te puede venir a la cabeza: 

––“¡Qué me va a enseñar a mí si yo juego mejor que él!”. 

Si eres humilde y aceptas su opinión como una sugerencia de alguien que te quiere ayudar, lo que consigues es aceptar tu limitación. Esto significa que puedes seguir creciendo en lugar de detenerte.

•¿Reconoces siempre lo que aportan los demás de tu equipo?

No ganas los partidos tu solo. All meter un gol, lo único que haces es felicitarte a ti mismo en lugar de ir en busca del equipo para celebrarlo juntos. Eres un desagradecido y poco humilde. ¡No te das cuenta de que el gol lo ha metido todo el equipo! Sin su ayuda, posiblemente no lo hubieras conseguido. 

Cuando pierdes, es poco elegante quejarte de que nadie lucha en el equipo, que siempre tienes que hacerlo todo tu, que a tus compañeros les da igual ganar que perder. Son manifestaciones injustas y demuestran falta de humildad.

Muchas personas cuando reciben un premio, luego tienen un tiempo para hablar y dar un pequeño discurso. En esos momentos, te sientes como un campeón y puede existir el peligro de faltarte en algún momento humildad. Te olvidas de mencionar a los demás y solo hablas de tu actuación.

Aprovecha ese discurso, no para hablar de ti y de tu premio y de lo mucho que te ha costado conseguirlo. En esos momentos de gloria, recuerda a tus padres que te han apoyado, a tu entrenador, que siempre ha creído en ti, a tu equipo… En realidad lo que está diciendo es que sin ellos ese triunfo hubiera sido imposible o mucho más difícil.

•¿Eres elegante en la derrota y modesto en la victoria? 

Son dos grandes momentos para evaluar cómo estás de humildad. Cuando pierdes debes reconocer el mérito de tus oponentes y felicitarlos por la victoria. Ya sé que cuesta mucho porque en esos momentos estás afectado. Pero ¿quién ha dicho que ser humilde es sencillo? 

Muchas veces buscas excusas porque no eres lo suficientemente humilde para reconocer tus errores. Atribuyes la derrota al estado del terreno de juego, a la mala actuación del árbitro, a las trampas del equipo contrario…

Cuando ganas, las celebraciones no han de ser excesivas. Deben transmitir respeto. Está claro que sin rival no hay victoria. El perdedor ha luchado hasta el final por conseguir vencer. Cuando pierde, se siente completamente desolado. Es un buen momento para aprender a respetar.

Si, además de la derrota, el rival tiene que aguantar tu descortesía, imagínate lo que sentirán por dentro. Piensa que esta vez has ganado tú, pero la próxima ocasión, puedes ser tu el perdedor. Estoy seguro que agradecerás una celebración moderada y respetuosa.

•¿Valoras a tu entrenador?

Puede ocurrir que no te des cuenta de la labor que está realizando tu entrenador. Se esfuerza para que tu mejores cada día más y consigas el máximo rendimiento deportivo. En esos momentos de gloria, piensa que tu entrenador siempre ha estado ahí: 

  • Analizando tu juego, 
  • Corrigiéndote con frecuencia, 
  • Charlando contigo para conocerte mejor, 
  • Preparando sus sesiones pensando en ti y en cada uno de sus jugadores, 
  • Esforzándose por darte siempre buen ejemplo. 

Todos esto que hace el entrenador por ti, puede pasarte desapercibido. Con el tiempo, cada vez lo haces mejor, sin darte cuenta. Poco a poco te conviertes en un gran jugador, con mucha confianza en ti mismo. 

Parte importante de tu mejora se debe a tu entrenador. Crees que eres tú el que lo ha conseguido cuando en realidad no hubieras llegado tan alto sin el esfuerzo y la dedicación de tu entrenador. Sería una pena que no te dieras cuenta de esto.

Muestra gratitud al entrenador y a los responsables del equipo que trabajan para que mejores en la práctica deportiva. Sería una falta de humildad pensar que lo has conseguido con tu esfuerzo personal y nada más.

6. el orden mejora mi rendimiento en el deporte

Nicolás Almagro, después de ponérselo muy difícil a Rafa Nadal en la final de la Roland Garros, declaró:

– “el haber puesto un poco más de orden en mi vida, me ha llevado a mejorar mi tenis”

Como ya comentamos en su momento, se juega como se vive. Es evidente que existe una consecuencia muy directa entre cómo vives y cómo juegas. Si deseas llegar al máximo rendimiento, intenta tenerlo muy claro.  Tus ascensos deportivos estarán muy relacionado con el orden en tu vida.

Si quieres superarte, pon orden en tu vida. Como es un hábito, practica desde ahora todos los días estos dos consejos que te regalo. Conforme va pasando el tiempo, lo tendrás cada vez más asimilado y te será mucho más fácil aplicarlo en tu vida personal y deportiva.

Dos consejos muy claros

  • Sé muy puntual y constante en las actividades que realizas
  • Pon mucho orden en sus objetivos: Primero lo más importante. No empieces nunca por lo que más te apetece.

Estos dos conceptos te ayudarán y empezarás a notar una mejora en lo deportivo. El orden en tu vida te sirve para rendir más en el fútbol. Soy consciente de que ta va a costar mucho esfuerzo y sacrificio pero tu sabes que la vida de un deportista no es un camino de rosas sino algo duro y muy sacrificado.

Saber utilizar ambas piernas en el fútbol

Aprender a jugar con las dos piernas

Todas las acciones que eres capaz de desarrollar, dominando y dirigiendo el balón, con todas las superficies de contacto, se llama técnica. Que la domines es fundamental. Sin embargo, en los clubes se trabaja muy poco este aspecto, lamentablemente. 

Casi todos los grandes jugadores son conocidos por tener un gran manejo del balón. Esta relación con la pelota sólo puede lograrse con muchas horas de práctica y entrenamiento, ya sea en la calle o en las instalaciones deportivas.

Esa es la razón por la que te animo a trabajar muy en serio la técnica hasta que la domines completamente. Significará para ti un avance en tu nivel de juego, superando a muchos.

Es posible que estés bien dotado, con unas aptitudes innatas. Pero no es menos cierto que la técnica de los mejores jugadores la consigues a base de fuerza de voluntad y muchas horas de dedicación. Progresarás más o menos, según tus dotes naturales pero también según tu constancia y esfuerzo.

Recepción y control del balón, conducción, regates, fintas, pases y tiros son actuaciones que un buen jugador como tú debe dominar. Por lo tanto, al trabajar el aspecto técnico en las sesiones de entrenamiento no olvides nunca utilizar las dos piernas.

El ambidiestrismo

A las personas que utilizan con la misma facilidad ambas piernas, las denominamos ambidiestras. Ser un futbolista ambidiestro es una cualidad excepcional. Llama mucho la atención aquellos que son capaces de disparar a puerta o lanzar una falta con la misma precisión. No importa la pierna que utilicen. 

El jugador ambidiestro aumenta su capacidad de conducir o de controlar un balón al poder realizarlo con cualquiera de los dos pies. Te adelanto que te va a costar mucho conseguirlo porque se precisa bastante tiempo de trabajo duro para dominarlo.

No abundan ejemplos de futbolistas de primer nivel que puedan presumir de manejar ambas piernas a la perfección. Solo 5 ó 6 jugadores de primera división lo dominan. Números demasiado pobres para clubes que aspiran a ganar todos los títulos. Este dato es sorprendente si encima eres consciente que te abre un abanico enorme de posibilidades en tu juego.

Ser ambidiestro debería exigirse más

A los jugadores profesionales se les debería exigir ser capaces de utilizar ambas piernas con eficacia en cualquier situación de partido. Es básico en el fútbol actual ya que, sin cambiar de jugador, te permite variar el esquema y el funcionamiento del equipo. Gracias a ese dominio de ambas piernas, puedes mover a tus jugadores en diferentes zonas del campo sin perder eficacia en el juego. 

El motivo por el que no dominan esta técnica es porque no han tenido buenos formadores en sus clubes en la época de su formación como jugador. Sus entrenadores se han preocupado de sacarle el máximo rendimiento a lo que ya sabe hacer el niño y no muestran ningún interés en formarlo en este sentido. 

No piensan en tu mejora sino en el beneficio que puedes aportarles en ese momento.

Te animo a que practiques por tu cuenta, todos los días, un poco hasta que empieces a notar que eres capaz de utilizar ambas piernas para cualquier acción técnica. Necesitarás mucha disciplina, ser muy ordenado y constante, para que no te afecte tu estado de ánimo.

Mejores jugadores.

Los expertos tienen opiniones muy diferentes sobre  cómo debes aprender esta habilidad. Unos dicen que es mejor que juegues con la pierna hábil, otros piensan que ser ambidiestro es innato. Mi opinión es que debes trabajar desde pequeño para conseguir ser ambidiestro en el mejor momento para tu aprendizaje.

Si quieres tener mayores oportunidades, lo ideal sería intentar ser ambidiestro. En el fútbol, si eres capaz de utilizar ambos pies, estás en condiciones de aportar a la técnica individual un añadido que te convierte en mejor jugador. Si dominas esta técnica, estarás en clara ventaja sobre tus rivales y será muy difícil marcarte y neutralizarte, ya que poseerás un gran dominio de la pelota y podrás generar grandes problemas a los adversarios.

No se trata que logres manejar las dos piernas de igual forma, pero sí que puedas salir de situaciones complicadas por ambos lados con cierta calidad, dominando el balón. Acostúmbrate en todos los ejercicios que practiques a utilizar las dos piernas. Verás cómo lograrás ser mejor jugador.

No justifiques tu mal golpeo argumentando que el balón te cayó en la pierna mala. En tu mente no existe la pierna mala. Llámala “pierna menos hábil” con la idea de que, con el tiempo y el esfuerzo personal, llegues a tener la misma capacidad con ambas. 

Compromiso en el deporte

cómo puedo llegar a ser mejor deportista

Cuando oyes hablar a deportistas de nivel, surge con frecuencia la palabra “COMPROMISO”. Es un valor dentro del deporte de élite que explica muchos de sus éxitos.

Sin embargo, como valor deportivo, debes empezar a utilizarlo desde muy pequeño, cuando te empiezas a plantear jugar al fútbol, o a cualquier otro deporte, en serio. Sin compromiso no conseguirás resultados. No puedes depender del talento personal. Hay que trabajarlo y pulirlo con esfuerzo y sacrificio. Has de marcarte metas altas y luchar por alcanzarlas con compromiso.

Los juegos olímpicos no son cada 4 años, sino cada día“.

Esta es la mentalidad que debemos adquirir si deseas un verdadero compromiso por tu parte. La preparación para una competición implica una entrega personal del 100%. Hay algunas personas que son capaces de responder a este compromiso. Estos son los que alcanzan el éxito.

Hay un jugador que no entrena bien

Hace unos días, se me acercó el capitán del equipo para comentarme que estaba muy preocupado. Uno de sus jugadores no entrenaba bien. Venía al entrenamiento y, en lugar de darlo todo, se pasaba los 90 minutos riendo o haciendo comentarios que no aportaban nada al equipo. Le agradecí la observación y aproveché para hablar con esa persona sobre su compromiso. Fue una buena lección.

Como siempre digo, la importancia que tiene el entrenador en la implicación de todo el equipo es muy grande. Ha de saber marcaros objetivos ambiciosos e implicaros a todos para que trabajéis muy duro. En ocasiones a los entrenadores les falta carácter para conseguirlo. Son blandos, cobardes, tímidos…y sois los jugadores los que lo pagáis.

Tres niveles de compromiso

Me quedo con los tres niveles de compromiso que un famoso entrenador de natación australiano describió en una conferencia a la que me hubiera gustado asistir:

Nivel 1: Mejorar.

Acudes a los entrenamientos con la ilusión de mejorar poco a poco, día tras día. Se te ve que dedicas tiempo y esfuerzo al deporte. Estás comprometido.

Nivel 2: Mejorar hasta el limite

Es un nivel más alto que el primero ya que pones en primer lugar tu tiempo de entrenamiento por encima de otras actividades, atractivas para ti. Esto te permite que te puedas dedicar de lleno a tu mejora deportiva. Estás más comprometido.

Nivel 3: Ganar

Es el máximo nivel de un deportista que busca en cada entrenamiento un 10 en dedicación, un 10 en concentración y un 10 en estilo de vida. Estos tres factores hacen del deportista un ganador. Está totalmente comprometido.

Como puedes apreciar, en las tres situaciones se está dando un cierto compromiso pero el que realmente busca el deportista de élite es el tercero, en el que lo das todo.

Si eres un jugador que empiezas, el nivel 1 es el correcto. Pero te muestro los otros dos niveles para que entiendas que existen diferentes compromisos dependiendo de las metas que te has marcado como deportista.

Ojalá tengas la suerte de encontrar en tu carrera deportiva un entrenador que exija de ti el máximo compromiso. Si eres capaz de soportarlo, te sentirás afortunado de haberlo podido experimentar.

Si hay algún entrenador que me está escuchando, le comento al oído esto:

– que jamás tengas que arrepentirte por no haber sido capaz de exigir a tus jugadores este alto compromiso que les puede llevar a la cima del deporte o que, por lo menos, les hubiera permitido intentarlo. Es algo de lo que siempre te estarán agradecidos.

El miedo en el deporte

cómo puedo ser mejor deportista

 Mi hijo se pone nervioso y se bloquea en los partidos…

Pedro es un jugador con unas enormes condiciones físicas y técnicas. Posee un gran cambio de ritmo dejando atrás a sus adversarios con facilidad. Su disparo a puerta es extraordinario. Golpea el balón con potencia y precisión, tanto con la pierna izquierda como con la derecha. Ha adquirido una gran técnica individual y tiene tan solo 12 años. Es, en definitiva, un jugador con una gran proyección

Sin embargo, no sabemos qué le pasa. En los partidos era un jugador indispensable y destacaba mucho. Él se da cuenta que ahora no rinde ni un 40% de sus posibilidades. Se bloquea y no es capaz de realizar nada de los que le vemos hacer en los entrenamientos. 

Puede ser un día malo pero, como se repite una y otra vez, pensamos que algo le pasa. No está enfermo, se alimenta adecuadamente, va bien en los estudios, su familia le apoya correctamente…El problema está en él mismo.

Él comenta que sale nervioso porque quiere demostrar que lo sabe hacer bien. 

¿Es realmente un problema de nervios? 

Si analizas su comportamiento en el campo, te das cuenta que en muchas ocasiones tiene opción de disparo pero duda y lo cambia por un pase. Con frecuencia se queda en actitud pasiva, sin intervenir en las jugadas. Además, toma decisiones erróneas porque pierde la concentración en lo que está haciendo.

Pedro reconoce que efectivamente se pone nervioso en los partidos. Las decisiones y la actitud que toma ante esas situaciones complicadas deben ser más valiente. Sabe lo que tiene que hacer pero no lo hace porque siente la presión del fallo, del error. 

El problema no está en los nervios sino en los cambios que realiza cuando siente ese miedo. Cuando se siente en situación real de partido, por miedo a fallar, cambia su forma de jugar por otra mucho más conservadora. No aprovecha todo el potencial que tiene y se transforma en un jugador diferente, sin pegada.

Por este motivo, no sale con decisión a desbordar al contrario, prefiere pasar aunque tiene opciones de tiro. En muchas ocasiones, se borra del partido. 

El entrenador toma la decisión de sentarlo en el banquillo, por bajo rendimiento. Pero aprovecha la situación para ayudarle.

Consejos que solucionan el bloqueo

–Pedro, has de ser valiente y no cambiar de actitud cuando aparece ese miedo a fallar. Tómatelo como si fuera un entrenamiento más. El equipo cuenta con tu talento y no debes esconderte. Sácalo a relucir desde el primer momento. Te necesitamos sin dudas y sin miedos.

Pedro, poco a poco, ha aprendido a competir con la presión. Se va dando cuenta de los cambios que introducía en los partidos con respecto a los entrenamientos y ha ido corrigiendo estas situaciones tomando la decisión de seguir igual, sin miedo al error. 

“Aunque tu cabeza te pide cambiar tu conducta, has de mantenerte firme en tu estilo de juego. Confía que lo puedes conseguir aunque tengas miedo y te pongas nervioso.”

Desde que juega así, Pedro ha empezado a rendir de forma considerable. Como es un niño, hay que seguir trabajando con él. Sigue teniendo sus miedos. Cada vez es más valiente a la hora de tomar decisiones adecuadas, sin dejarse presionar por el miedo. Su rendimiento es mayor cuando se mantiene sin cambios a pesar de los nervios.

Tu puedes tener también tus miedos

Ten en cuanta que puedes detectar presión o miedo por muchos motivos y eso te bloquea en tu rendimiento habitual. Te describo algunos de ellos sin intención de explicarlos todos:

  1. Quieres hacerlo muy bien para no decepcionar a sus padres o entrenadores y sales al campo con ese miedo a decepcionarles.
  2. Quizá tu padre, con sus comentarios antes, durante y/o después del partido, ejercen una fuerte presión en ti sin darse cuenta o sin quererlo directamente (porque lo que desean es ayudarte)
  3. Tu entrenador es muy exigente y sale al campo muy nerviosos y eso te bloquea. Especialmente sus gritos y sus broncas.
  4. Cuando detectas, por los comentarios que oyes, que  solo hay una posibilidad en este equipo: ganar y ganar. En este caso, el nivel de miedo aumenta mucho.

Cómo afrontar el miedo

Responde al miedo con inteligencia

El miedo quiere dominarte y paralizarte. Busca dar un golpe de mano, apartarte de todos tus proyectos y convencerte que debes evitar el peligro que has detectado. Imagina que tienes miedo a jugar la final de un torneo. El miedo que sientes te lleva a dejarte dominar por él y te insiste que no juegues porque no te ves capaz de hacerlo bien.

¿Qué significa responder al miedo con inteligencia? Los animales ante el miedo reaccionan con su instinto y se protegen. Tu, como eres inteligente, intenta comprender sus argucias, sus ramificaciones, sus poderes y mecanismos. El miedo intenta que no juegues el partido. Eso es más seguro para ti. No importa que sea algo importante para tu equipo. Lo único que quiere el miedo es retenerte. 

Dos tipos de miedo

Existen dos tipos de miedo muy diferentes

  • Los miedos protectores son los que te ayudan a dirigir bien tu comportamiento como jugador. Por ejemplo: siento miedo ante un partido complicado y eso me lleva a prepararme mejor para afrontarlo con el máximo éxito posible.
  • Los miedos perturbadores son los que obstaculizan tu comportamiento. Por ejemplo: sientes tanto terror por el partido de mañana que te asustas pensando ya en la derrota segura.

¿Qué tipo de miedo estás sintiendo? ¿Te ayuda a esforzarte o quizá obstaculiza tu comportamiento y te frena? 

Aprende a regular tus emociones: 

Has reconocido cómo es tu miedo. Ahora toca conseguir regularlo. Unas veces debes amortiguarlo y otras intensificarlo; unas cambiarlo y otras mantenerlo.

Si seguimos con el ejemplo del partido: 

Sientes un cierto miedo ante el partido. Es normal porque nunca sabes cómo terminará. Los rivales son muy buenos jugadores y es una situación difícil. Para conseguir regular ese miedo puedes pensar lo bien que estás entrenando estos días para preparar el encuentro, la calidad de tus compañeros que no tienen nada que envidiar a los rivales…Todo esto, y muchas cosas más, pueden servirte para regular, en este caso reducir, el miedo que sientes. 

Superar el miedo

Como tercer paso, afronta el miedo. Aprende a superar el miedo. Se trata de actuar a pesar de tener miedo. Es fundamental conseguirlo por ser un tema de gran relevancia personal y social. 

Si el miedo es protector, sigue sus consejos. Por ejemplo, el miedo ante la final que debes jugar. Eso te lleva a ser prudente en el descanso, alimentarte bien y estar bien preparado para el momento. Es un miedo que no te retiene sino que te aconseja.

Si el miedo es enemigo, tenemos 4 alternativas:

  • vencer: afrontar el partido pese al miedo que sientes.
  • huir: desistir de jugar el partido porque el miedo te controla.
  • rendirte: reconocer que no puedes afrontar ese miedo que es el partido.
  • negociar: buscar alternativas intermedias para evitar el miedo del partido.

Algunas conclusiones pedagógicas:

Si tus padres te protegen excesivamente, con la idea de ayudarte así a la superación de este problema, en realidad están aumentando tu inseguridad y terminan provocando el efecto contrario que es una mayor sensibilidad al miedo, ante cualquier tipo de adversidad.

Lo mismo ocurre con los entrenadores excesivamente protectores. Consiguen lo contrario a lo buscado. Quieren ayudarte protegiéndote demasiado pero lo único que consiguen es aumentar tu inseguridad.

En definitiva, has de tener en cuenta que lo importante no es resolver los problemas, sino amortiguar el miedo que los problemas te provocan.

Ser valiente jugando a fútbol

cómo puedo ser mejor deportista
cómo puedo ser mejor deportista

Talento y esfuerzo

Cuando ves un jugador que tiene talento, que realiza grandes acciones técnicas, te impresiona porque valoras la habilidad con la que juega al fútbol. Pero, cuando ves a alguien que:

  • entrega el alma en el partido. 
  • lucha y se esfuerza generosamente. 
  • no da un balón por perdido ni abandona aunque las cosas se pongan feas. 

Entonces te sientes identificado con esa persona. Luchar está a tu alcance, depende de ti. Es la condición básica para cualquier deportista que desea crecer.

El talento no está reñido con el esfuerzo. De hecho, ambos son necesarios para tener un equipo campeón. No gana el que marca el gol más bonito sino el que marca más.

Jugar con determinación

Por mucho talento que tengas, a veces las cosas se tuercen, no salen como queremos. En ese momento pueden ocurrir dos cosas:

  • que te bloquees o
  • que entres de nuevo en el partido con más fuerza.

Esto último es jugar con determinación.

Suelen distinguirse como tres tipos de jugadores:

  • los que van como dormidos y ni se enteran de lo que pasa,
  • los que sí se dan cuenta de lo que ocurre, y
  • los que hacen que las cosas ocurran.

Ojalá tu estés siempre entre este último grupo de jugadores, tan eficaces en un equipo por su determinación.

El peligro es no arriesgar

Si no arriesgas en el deporte, siempre serás un mediocre. Si entrenas y juegas como dormido, que parece que no te enteras, no pasarás de ser unos deportistas aficionado. Para conseguir la mayor parte de las cosas que deseas, tienes que asumir riesgos. Cuanto mayor es el logro, mayor es el riesgo que has asumido.

El miedo a fallar

Si las ventajas de arriesgar son tan claras ¿qué es lo que te frena para asumir riesgos? Hay muchos motivos pero esencialmente son el miedo y la necesidad de tener seguridad. Miedo a fallar, a no alcanzar el objetivo pese al esfuerzo realizado.

Pero en el mundo del deporte siempre llega el día en que todo el mundo debe aportar. Ese día, los jugadores que no arriesgan, desaparecen del mapa. No cometen errores en el partido, por supuesto, pero no arriesgar siempre pasa factura.

El riesgo te permite crecer y te hace sentirte vivo. Cuando arriesgas aceptas que, sin ser perfecto, quieres mejorar y crecer. Decides alcanzar algo que todavía no posees pero que tu determinación y coraje puede conseguir alcanzarlo.

Luchar con constancia

Arriesgar es exigirte algo más de lo que tienes y no contentarte con objetivos sencillos. Pero cuidado: arriesgar no es apostar a ver si tienes suerte. En el riesgo no te apoyas en la suerte sino en la voluntad de luchar con constancia para alcanzar el objetivo. Eso es lo que da sentido a la toma de riesgos.

Para conseguir esto has de ser valiente en sus decisiones, sin miedo a equivocarse y aprendiendo de los posibles errores que van surgiendo. Si lo intentas seguro que te equivocarás muchas veces pero, cada vez que lo haces, consigues seguir creciendo al aprender de tus errores. En cambio, el que no lo intenta, es imposible que crezca porque sus planteamientos son siempre muy elementales, sencillos, cómodos.

Plantéate la competición como una forma más de aprendizaje donde encontrarás derrotas que te ayudarán a rectificar el rumbo y así obtendrás más adelante victorias. Sin miedo a fallar, sin miedo a perder, sin miedo a nada ni a nadie.

Pesimismo

Si disfrazas tu miedo de pesimismo para evitar el peligro o el riesgo, eres un cobarde disfrazado, que aprovechas cualquier excusa para abandonar la pelea.

El miedo no es más que una emoción que funciona como alarma en tu cuerpo. Te avisa que algo importante va a suceder y tu crees que no estás preparado. Es un buen consejero para prepararte, no para paralizarte. Desgraciadamente, el miedo a menudo te bloquea.

Los grandes obstáculos son los que te permiten emplearte al máximo, arriesgando. ¿Pero qué ocurre si no intentas nada? Los jugadores fallan el cien por cien de los tiros que no intentan. La gente admira a Michel Jordan porque en 128 partidos consiguió puntos en el último momento y por esta canasta el equipo ganó. Pero no saben que falló el mismo número de partidos y el equipo perdió. Lo admiran porque siempre lanzó el balón y recuerdan las veces que acertó, no las que falló.

Ser valiente

Tres cosas son necesarias para ser valiente y afrontar con empeño los retos:

  • Fe: Fíjate en estas dos posturas tan diferentes: Si crees que algo te va a salir mal, tienes miedo, si crees que te va a salir bien, tienes confianza.
  • Optimismo: Pensar siempre en positivo es una norma básica para rendir al máximo. Piensa que lo peor que te puede pasar no es tan malo. Salga como salga, podrás seguir adelante. Piensa en el lado positivo siempre. Es un trabajo muy interesante que puedes empezar a practicar desde el primer momento y que no me cansaré de insistirte para que lo pongas en práctica.
  • Enfoque en tus puntos fuertes: Como consecuencia de este optimismo, te puede ayudar pensar en lo que puede ocurrir cuando aciertas. No en lo que puede ocurrir si fallas.

Siempre hemos defendido que la actitud es una parte esencial para apreciar si puedes llegar a rendir muy alto o no. Desde pequeño, trata de aprender esos valores que te ayudarán a ser mejor dentro y fuera del campo y que será la base para mejorar tu rendimiento.

Cómo saber controlar las emociones en el deporte

cómo puedo ser mejor deportista

Había en el equipo… un chico con mal carácter. Siempre hay alguno así, de esos que siempre están quejándose, gritando, protestando y recriminando a los demás. 

A veces golpean, y casi siempre humillan a los otros, lo cual duele más que una bofetada. 

Su padre, se dio cuenta de que tenía que darle una buena lección y, una vez llegaron a casa, el padre le dio un saco de clavos y le dijo que clavara uno en la verja del jardín cada vez que perdiera la paciencia y se enfadara con alguien en los partidos. 

Él lo pensó bien y vio que su padre tenía razón. No tenía que enfadarse tanto.

Tenía que cambiar 

El primer día clavó 37 clavos. Durante las semanas siguientes se concentró en controlarse y, día a día, disminuyó la cantidad de clavos nuevos en la verja. Había descubierto que era más fácil controlarse que clavar clavos. 

Finalmente llegó un día en el que ya no clavaba ningún nuevo clavo. Entonces, fue a ver a su padre para explicárselo. 

Su padre le dijo:

––Es el momento de quitar un clavo por cada día que seas capaz de controlarte. No pierdas la paciencia. 

Los días pasaron y finalmente el chico pudo decir a su padre que había quitado todos los clavos de la verja. 

Siempre quedará la herida

El padre condujo a su hijo hasta la verja y le dijo:

–-Hijo mío, ahora te estás comportado muy bien, pero mira todos los agujeros que han quedado en la verja. Ya nunca será como antes. Cuando discutes en los partidos con alguien y le dices cualquier cosa ofensiva, le dejas una herida como ésta. Puedes insultar a un rival y después pedirle perdón, pero siempre quedará la herida. 

Y añadió:

––A pesar de las veces que le pidas perdón -y debes hacerlo siempre-, la marca de la herida permanecerá. Una herida provocada con la palabra hace tanto daño como una herida física. 

Finalmente, le aclaró con mucha seriedad:

––Y por eso también es importante saber olvidar las ofensas que se nos hicieron. Pero olvidarlas de verdad, para no volver a utilizarlas nunca como reproche cuando nos volvamos a sentir ofendidos. Porque entonces las heridas vuelven a abrirse. 

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