La comunicación en el deporte

Comunicación en el deporte

¡Qué importante es la comunicación en el deporte y qué poco se habla de ella!

La verdad es que nadie quiere fallar. Lo que queremos es acertar. Pero, ya que nos equivocamos, debemos aprender a no perder tiempo compadeciéndonos de nosotros mismos, a no echar la culpa al entrenador, al árbitro, al campo o al público. Aprender algo del análisis de nuestro error que, puesto que es nuestro, algo dice de nosotros. 

Solo si estamos predispuestos a aprender de nuestros errores y contamos con alguien que, por dominar bien la materia, es capaz de entender por qué nos hemos equivocado, podemos transformar el error en una oportunidad de aprendizaje y recomenzar con un mayor conocimiento del problema en el que hemos errado. 

“Pero tengamos claro que no existe la experiencia de equivocarse, sino, en todo caso, la de darnos cuenta de que estábamos equivocados.”

 Gregorio Luri. 

El concepto educativo del error en el fútbol formativo

Me parece interesante poder profundizar –sin prisas– en el verdadero significado de este concepto para el aprendizaje de nuestros jugadores y analizar las consecuencias tan extraordinarias que puede obtener el jugador en su rendimiento deportivo y personal.

Comunicarse con el jugador todo el tiempo

Siempre he insistido en que durante la práctica deportiva, el entrenador debe ser capaz de comunicarse con el jugador durante todo el tiempo y, si puede ser, después de cada intento, porque necesita saber cómo lo ha hecho. 

Comunicación en el deporte positiva siempre

En el momento en que el jugador ha realizado el ejercicio, el entrenador ha de dejarle un comentario que puede ser de diferente tono o de diferente duración pero siempre positivo y esperanzador, aunque haya sido mal ejecutado. De esta forma, tiene una opinión externa y valiosa sobre lo que ha hecho y puede comparar su impresión personal con lo que comenta su entrenador.

Muchas formas de comunicarse en el deporte

Puede ser simplemente un “ok, positivo”, sin más. Puede ser quizá más personalizado, si lo deseas, como “Perfecto, Jorge”. Después, si hay que corregirle más a fondo, ya lo harás. Pero lo primero debe ser siempre positivo.

Nuestra mirada, nuestra sonrisa, nuestra cara, nuestro cuerpo debe transmitir un feedback positivo al jugador, pese al error ya que se trata de transmitir confianza y apoyo.

La buena comunicación en el deporte asegura el aprendizaje

Si un jugador sabe cómo lo ha hecho, después de cada intento, porque recibe ese feedback de su entrenador, tiene asegurado un aprendizaje importante. Aprende mucho porque va descubriendo cómo llegar al acierto en base a los pequeños comentarios que va recibiendo a lo largo del entrenamiento. Le damos pistas para que él pueda rectificar. Somos como una brújula para nuestro jugador que le permite saber si vamos bien o si hay que cambiar el rumbo.

Necesidad de formarnos como entrenadores

Si no le decimos nada, o más grave todavía, si no sabemos cómo lo ha hecho por ignorancia o falta de atención nuestra, le estamos privando de una orientación y apoyo muy importante para su formación y su crecimiento. Los entrenadores hemos de formarnos más para ser brújulas perfectas. Voy a poner un ejemplo que muchos reconoceréis inmediatamente:

Poca comunicación con los porteros por ignorancia

Normalmente el portero es el jugador que menos correcciones se le hace. En ocasiones ninguna. Y el motivo es evidente: La técnica del portero es muy diferente a la del jugador de campo y no la conocemos bien (no hablo de todos, sino de una mayoría generalizada dentro del fútbol base). Entonces, preferimos callarnos antes de meter la pata. 

No tenemos la atención puesta en ellos, corregimos a la defensa, a la zona media o a los delanteros pero al portero no le decimos nada pese a que luego le exigimos mucho porque un error del portero es muy evidente en un partido.

No podemos decir que de eso no sabemos ya que somos entrenadores del un equipo donde hay jugadores y porteros. Hay que poner interés en investigar y formarse un poco más para poder ayudar en ese proceso de feedback tan interesante que estamos comentando.

Tipos de comunicación en el deporte

Las consecuencias de un buen feedback se pueden apreciar en la respuesta del jugador. Al entrenador le puede servir para entender mejor su actitud, sus ganas de aprender, su humildad para recibir correcciones, su capacidad de comprensión y de aprendizaje. En realidad estaríamos hablando de un feedback útil para ambos.

Desgraciadamente existen muchos entrenadores que no son capaces de dar un feedback correcto. Lo he aprendido de los que saben de verdad. Dicen que un entrenador debe ser un verdadero psicólogo deportivo y en ese momento del feedback se puede apreciar. 

Nivel 1 de feedback

Muchas veces el único comentario que recibe el jugador puede ser simplemente “ok”. Es el más superficial. He de advertir que ya es positivo decir ok porque está reforzando, aunque sea mínimamente, al jugador. Es verdad que algunos entrenadores no llegan a más. Es normal, es un proceso de formación. Hasta que no sabes mucho sobre técnica o táctica, no puedes ofrecer un buen feedback. Pero saber más sobre estos temas es algo que depende de ti mismo con lo que no debe ser un problema, se profundiza hasta dominar el asunto al máximo.

Nivel 2 de feedback

Consiste en ofrecer además de un ok, una pequeña información. Posiblemente estamos en un escalón de feedback muy enriquecedor porque cada vez que ejecuta el jugador, recibe una información de alto nivel que aporta valor para seguir mejorando aquello que está mal y que puede mejorar si aplica el consejo.

El problema que nos encontramos es que en muchas ocasiones esos comentarios son muy superficiales con lo que la mejora del jugador es significativa pero sin llegar al núcleo del error. ¿Por qué existe ese error? ¿Cómo subsanarlo? Falta esta aportación. Son comentarios como “has lanzado el balón demasiado alto”. No digo que la información no sea buena porque es importante que el jugador vea que su entrenador se da cuenta del error. Eso es ya muy significativo. 

Pero hace falta orientarle sobre las causas por las que el balón se elevó demasiado. O simplemente preguntarle si sabe la causa porque eso será genial. Los feedback durante un entrenamiento son muy rápidos, los segundos que hay desde que termina la ejecución hasta que inicia el siguiente el ejercicio (si existe un orden) Una vez pasado ese tiempo, ha pasado esa oportunidad. Ofrecer un buen feedback es un arte que puede aprenderse y mejorarse con el tiempo.

Nivel 3 de feedback

Es el que aspiro a que tengan todos los entrenadores formadores con el tiempo. Cuando ofreces el feedback, no le corriges el error que has captado en él sino que le ofreces en pocas palabras cuál es la causa del desenfoque aplicado a un partido. El entrenador de este nivel está imaginando a sus jugadores en un partido real y sus correcciones serán más profundas. Busca las causas e intenta poner medios para que eso no le pase en un partido. 

Esta mentalidad es la adecuada y aunque hace falta tener unos conocimientos más profundos del fútbol es a lo que debemos aspirar cualquier entrenador.

–Mira, tu lanzamiento es perfecto. Quiero verlo a máxima velocidad. Has tardado mucho en disparar. En un partido, el defensa puede quitarte el balón en milésimas de segundo. 

Este feedback es de nivel alto. El problema de muchos entrenadores es que se fijan en su objetivo de aprendizaje y se olvidan de ponerse las gafas de situación real de partido. Es decir que se preocupan de conseguir que el ejercicio planteado salga bien y se olvidan de lo importante que es para qué lo haces. 

Ponerse a la altura del jugador

Un entrenador que de verdad desea una buena comunicación deportiva con sus jugadores debe ser capaz de ponerse en la persona del jugador para poder entenderle mejor y cambiar de visión. Tu sabes la solución pero tu jugador no la sabe. Ponte en su situación y verás como todo cambia. Muchas veces estamos dando por hecho conceptos que pensamos que ellos dominan porque para ti es sencillo pero para ellos posiblemente sea complicado entenderlo.

“La pregunta qué debemos hacerle al jugador no es por qué se ha equivocado, sino por qué cree que ha acertado (es decir, que su decisión es correcta)

El jugador cuando decide, desea acertar

Cuando tu jugador toma una decisión no lo hace para equivocarse sino para acertar. Por eso la reacción nuestra no puede ser la de destapar el error y menos la de enfadarse por haberse equivocado. 

Descubrir las razones de su error

Lo adecuado es preguntarle por qué cree que su elección es la buena. Si le preguntamos esto, podremos descubrir las razones de su error. De la otra forma simplemente lo tapamos. Reparamos el error colocando un parche, pero no lo solucionamos. Nuestro jugador volverá a cometer los mismos errores una y otra vez.

De modo que nos ponemos en su lugar y le preguntamos por qué piensa que esa es la buena elección y su respuesta nos podrá llevar a descubrir perfectamente las causas del error. Ya solo nos queda tomar la brújula de nuevo y reorientar la ruta. Esa corrección es tan eficaz que el jugador ya nunca más tomará esa decisión porque juntos, tú y él, habéis aprendido que no es la adecuada.

Paciencia, la virtud más importante del formador

He de reconocer que lo más sencillo para un entrenador es cortar por lo sano, enfadarse por el error y exigirle cero fallos a partir de ese momento. Pero el verdadero formador, tiene la paciencia para ponerse en su lugar, preguntarle las razones de la elección y averiguar las causas de ese error para reorientar su rumbo de forma definitiva.

Podemos asegurar que es una formación más firme y segura a largo plazo. Pero si uno tiene prisa y no tiene paciencia para ir hasta el fondo, opta por el grito y la corrección rápida que le permite al jugador cambiar el rumbo pero sin saber el motivo. A largo plazo ese jugador irá perdido en sus decisiones porque nunca ha tenido la persona que le oriente de forma eficaz.

Crece la confianza del jugador

Por otro lado, cuando el entrenador se pone en su lugar, lo que el jugador puede apreciar desde el primer momento es que quiere ayudarle de verdad, que no le importa su error sino que quiere solucionarlo para que la próxima ocasión pueda tomar la decisión correcta. 

Esto anima mucho al jugador y le da fuerzas saber que cada vez que hay una dificultad, encontrará en su entrenador un apoyo exigente y no un permanente desprecio. A la larga, esa postura comprensiva proporciona más seguridad en uno mismo para dominar las situaciones de partido con efectividad. 

Aprendemos a enseñar con una buena comunicación deportiva

No podemos olvidarnos que al ponernos en su lugar y preguntarle por qué cree que lo ha hecho bien, estamos aprendiendo nosotros muchas cosas que sería imposible descubrir si no nos formuláramos este tipo de pregunta. Las respuestas del jugador pueden ser muy enriquecedoras para un entrenador que sabe escuchar y que entiende que detrás de esa afirmación pueden esconderse miedos, presiones, conceptos mal transmitidos por parte del entrenador…

Si somos capaces de escuchar y entender lo que nos está diciendo nuestro jugador, posiblemente podamos mejorar nuestra forma de enseñar a nuestros jugadores porque descubres cómo influye en ellos lo que tu les dices, cómo lo entienden, cómo lo aplican. Es tan positivo todo lo que recibes que vale la pena formular las preguntas que realizamos a nuestros jugadores de esta forma.

Puedes profundizar más sobre comunicación deportiva

La comunicación en el deporte: ¿cómo mejorarla?

https://youtu.be/uvAchxQx9-Q 

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