Llevas tres meses trabajando con un jugador para que aprenda a levantarse después de un error. Lo has conseguido. En los entrenamientos, cuando pierde el balón, respira y vuelve a jugar.
El sábado falla un remate solo ante el portero. Su padre le espera al salir:
Cómo se puede fallar eso. Eso no lo falla nadie.
Tres meses de trabajo, deshecho en diez minutos.
Por qué el padre no tiene la culpa
No fue descuido. El padre no sabía lo que tú estabas construyendo, porque nadie se lo había explicado.
Hay una tendencia en el mundo del fútbol base a ver a los padres como el problema. La grada que presiona, el padre que machaca a su hijo, la familia que habla mal del entrenador en casa. Pero en la mayoría de los casos, el padre que critica no lo hace porque quiera hacer daño. Lo hace porque nadie le ha dado otra versión de lo que está pasando en el campo.
Cuando no tienes información, te la inventas. Y en el fútbol, la versión que se inventa casi siempre habla de errores, de minutos y de resultados.
Lo que la metodología no puede hacer sola
Tu metodología llega al campo. Pero se queda ahí si nadie la traduce para las familias.
Un entrenador puede trabajar durante semanas una conducta concreta: que el jugador no se desmorone cuando comete un error, que mantenga la concentración cuando el equipo pierde, que aprenda a leer el juego en lugar de ir al balón. Todo ese trabajo ocurre en el entrenamiento.
Pero el jugador no vive en el entrenamiento. Vive en casa. Y lo que ocurre en casa la noche después del partido puede reforzar ese trabajo o deshacerlo por completo.
El padre que no entiende por qué dejas que su hijo se levante solo después de un tropiezo no está saboteando tu trabajo a propósito. Está aplicando su propia teoría, la única que tiene, porque la tuya nunca llegó a su casa.
La solución no es una reunión de padres
Cuando se habla de comunicación con las familias en el fútbol base, la respuesta automática suele ser «hacer más reuniones». Y las reuniones de principio de temporada son importantes —en este artículo sobre la reunión de padres en el fútbol base se explica cómo prepararla bien—, pero son solo el comienzo.
El problema no se resuelve con una sesión en septiembre. Se resuelve con pequeños mensajes frecuentes que mantengan a la familia dentro de lo que estás construyendo.
No hacen falta documentos ni presentaciones. Bastan dos minutos. Antes del partido del sábado, cuéntale a los padres una sola cosa de lo que estás trabajando esa semana. No el sistema de juego. Una conducta concreta que quieres que su hijo mejore.
Ese padre que ahora sabe que estás trabajando para que su hijo se levante rápido después de un error ya no va a decir «cómo se puede fallar eso» al salir del campo. O si lo dice, lo hace con menos convicción, porque tiene otra versión con la que competir.
Lo que ocurre antes de apagar la luz
La comunicación con las familias no es gestión de crisis. No es llamar cuando hay un problema. Es una parte del trabajo que tiene el mismo peso que el entrenamiento: si no se hace, el jugador recibe dos versiones contradictorias de lo que significa jugar bien, y tiene que gestionarlo solo.
Un jugador de diez años no puede elegir entre la narrativa del entrenador y la de su padre. Se queda con la que más le llega. Y casi siempre la que más le llega es la del adulto que le apaga la luz por la noche.
Comunicar con las familias es entrenar a tu jugador dos veces: una en el campo y otra cuando su hijo se mete en la cama esa noche.
Qué puedes hacer este sábado
Si el partido es el sábado, todavía tienes tiempo. Elige una cosa. Una conducta que estés trabajando esta semana. Y antes de que empiece el calentamiento, dísela a los padres que tengas delante.
No necesitas que estén todos. No necesitas un micrófono. Con que lo escuchen tres o cuatro y lo cuenten, el mensaje llega.
Si quieres leer más sobre cómo trabajar con las familias, tienes en la web el artículo sobre cómo gestionar a los padres en el fútbol base y el de cómo educar el entorno del club.
Y si quieres ver cómo otros entrenadores y coordinadores abordan esto en la práctica, el I Congreso de Fútbol Formativo habla de ello el 24 y 25 de octubre. Es online, es gratuito y ya somos 410 apuntados.
Comunicación con las familias fútbol base