confianza del entrenador

Ferran Torres pasó 90 minutos en el banquillo y ganó el Mundial

Minuto 103 en el MetLife Stadium. Ferran Torres lleva todo el partido de pie junto al banquillo, calentando, mirando. No ha jugado ni un minuto de los noventa. Luis de la Fuente lo llama, le dice cuatro cosas al oído y lo mete por Mikel Oyarzabal. Dos minutos después, Nico Williams le deja un balón atrás y Ferran lo cruza a la escuadra. España campeona del mundo, 1-0 a Argentina. El gol más importante del fútbol español lo marcó un suplente en el minuto 105. Y lo marcó porque alguien decidió, en el peor momento posible, que ese chico estaba preparado. De eso va este artículo: de la confianza del entrenador y de lo que hace con un jugador.

Aquí no vamos a repetir que hay que «dar confianza». Vamos a mirar qué hicieron De la Fuente, Scaloni, Wenger, Ancelotti, Cruyff y Cafu. Y vamos a traducirlo a cosas que tú puedes hacer el martes por la tarde. En tu campo de barrio, con doce niños y dos balones.

Confiar en un jugador se ve en el campo, no en el discurso

Todos decimos que confiamos en nuestros chavales. Después llega el domingo y sacamos a un niño al primer error. Ahí se rompe todo. Juan Bañasco dirige un club de fútbol formativo que nació como franquicia del Chelsea, y lo explica sin rodeos. Esa conversación con él, junto a otras treinta, está recogida entera en La huella que dejamos.

“Intentamos aumentar la confianza, la responsabilidad del niño, que el niño sea responsable de su toma de decisiones. Si se equivoca, la equivocación forma parte del aprendizaje.”

— Juan Bañasco

Y añade la otra mitad, la que duele. “Si un chico comete un error y desde el banquillo le estás reprochando, le sacas, evidentemente has destruido la confianza”. Por eso la confianza del entrenador se mide en conductas concretas. Luis Lois Carro, maestro de educación primaria y árbitro de fútbol desde los quince años, lo conecta con algo que la psicología tiene muy estudiado.

“Si al niño le damos confianza para que lo vuelva a intentar, le animamos, creemos en él. Es muy probable que la siguiente vez vaya a intentar hacerlo bien.”

— Luis Lois Carro, maestro de educación primaria y árbitro de fútbol

Prueba esto el próximo partido. Cuando un jugador falle una acción que estabas pidiendo, no digas nada. Espera a la siguiente jugada y aplaude el intento, aunque vuelva a salir mal. Diez segundos de aplauso valen más que diez minutos de charla.

De la Fuente lleva años llamando familia a lo que otros llaman plantilla

El seleccionador español repitió una palabra durante todo el Mundial: familia. Y explicó que esa palabra le había dado al grupo seguridad, confianza y fortaleza. No es marketing. De la Fuente entrenó a muchos de esos jugadores en categorías inferiores, años antes de que fueran estrellas. Los conoce desde que eran los niños que nadie miraba.

En un campo de barrio esto se traduce en algo muy pequeño y muy poderoso: hacer sentir a cada niño que forma parte. Jesús Tineo, al que todos llamamos Sito, es formador y entrenador polideportivo en Marbella. Él usa un truco que cuesta cero euros.

“Es que el profe me ha dicho que le explique el ejercicio. Es que el profe confía en mí. Y con esa confianza lo llevas donde quieras, lo subes donde quieras.”

— Jesús “Sito” Tineo, formador y entrenador polideportivo

Esta semana, elige al niño que menos habla del grupo. Pídele que explique él el próximo rondo. Tú te callas y te pones detrás. Lo que ese niño se lleva a casa no es el rondo, es que el entrenador lo eligió a él.

Scaloni y los jóvenes: la confianza se mide en minutos

Lionel Scaloni llegó a este Mundial repitiendo un mensaje sobre sus jugadores jóvenes: confiamos mucho en ellos. Y lo demostró donde de verdad se demuestra, en la alineación. Para él, la edad nunca fue el criterio. Lo fue la capacidad de responder.

Sin embargo, en el fútbol base la confianza se reparte fatal. Casi siempre va a los mismos. Joan Arumí y Gil Pla, profesores de la Universitat de Vic, nos lo explicaron con una lucidez que descoloca.

“Los buenos de 10 años terminan siendo los buenos de 20 porque son los que se les permite hacer cosas. Se les dan oportunidades para que se equivoquen. Siempre son los titulares, por lo tanto siempre tienen confianza. Esto no es que sean más buenos, es que han tenido muchas más oportunidades.”

— Joan Arumí y Gil Pla, profesores de la Universitat de Vic

Coge un papel y anota los minutos que jugó cada niño el último mes. Sin trampas. Casi siempre hay tres o cuatro nombres que se llevan el doble que el resto. Esos números son tu verdadero discurso sobre la confianza. Y tus jugadores los saben leer mejor que tú, porque el clima emocional del grupo se construye ahí.

Wenger lo dijo antes que nadie: primero el jugador, después el marcador

Arsène Wenger lleva décadas defendiendo una idea incómoda para el fútbol industrial. En edades tempranas, ganar no es lo más importante. Lo importante es desarrollar jugadores creativos, con recursos y con confianza. Y añadió algo todavía más útil: los jóvenes necesitan libertad para probar cosas sin miedo al fallo.

Ahora bien, esa libertad empieza en la charla previa. Álex Anderez es psicólogo y autor del libro Camina a la calma. Él nos dio la fórmula exacta de lo que hay que decir antes de saltar al campo.

“Hemos entrenado mucho. ¿Sabéis lo que tenéis que hacer? Si hacemos esto, lo vamos a hacer bien. No que vayamos a ganar, sino que lo vamos a hacer bien. Así les validas, les das esa confianza sin meterles miedo.”

— Álex Anderez, psicólogo

Escríbete esas tres frases en el dorso de la mano. Úsalas el sábado. Comprueba después cuántos de tus jugadores se atreven a encarar en el primer cuarto de hora.

Ancelotti no quiere saber qué hacen sus jugadores en la habitación

Carlo Ancelotti ha ganado casi todo sin levantar la voz. Su método tiene una frase que lo resume entero. “Les doy bastante libertad a los jugadores”, explicó en una entrevista. “Las sesiones de vídeo no duran más de quince minutos. No sé qué hacen en la habitación, ni quiero saberlo.”

Compara eso con el entrenador de base que grita instrucciones cada cinco segundos. Ese entrenador cree que está enseñando. En realidad está diciendo, sin querer, que no confía en que su jugador sepa decidir. Omar Cortés, formador y analista individual en fútbol base, lo ha llevado al detalle en su trabajo sobre el error.

“Que sea el fallo que sea por ser valiente. Que sea por la acción que toca y no por miedo a fallar. El fallo por miedo a fallar es el peor que puede haber.”

— Omar Cortés, formador y analista individual en fútbol base

Aquí va el ejercicio más difícil de todos. El próximo partido, guarda diez minutos de silencio absoluto en la segunda parte. Ni una instrucción. Saca una libreta y apunta lo que ves. Te sorprenderá cuántas cosas resuelven solos cuando dejas de resolvérselas tú. Al final, no siempre gana el mejor equipo, sino el más valiente.

Cruyff apostó por un chico flaco que hoy se llama Guardiola

Diciembre de 1990, Camp Nou. Johan Cruyff hace debutar a un mediocentro de la cantera, delgado y lento, que ningún ojeador habría fichado. Aquel verano el club había intentado traer a un veterano para ese puesto. Si aquella operación sale, Pep Guardiola no juega nunca. El propio Guardiola lo ha resumido mejor que nadie: Cruyff no lo creó, creyó en él. Y añadió una frase que deberíamos tener colgada en todos los vestuarios de base. Hay mucha gente con talento que no llega simplemente porque no tiene una oportunidad.

Cuidado, porque confiar y sobreproteger se parecen mucho por fuera. Pere Alaustré, psicólogo del deporte en Manresa, marca la frontera con una claridad enorme.

“La seguridad es una falacia. No hay nada seguro, nada, absolutamente nada. Cuando alguien quiere sobreproteger a un niño o a una niña, busca la seguridad.”

— Pere Alaustré, psicólogo del deporte

Él insiste en algo que se nos escapa cada semana. “Cuántas veces los niños y las niñas son capaces de hacer cosas. Y no se refuerza ni se expresa que eso se ha hecho bien”. Así que busca esta tarde a un jugador que haga algo bueno sin balón. Un apoyo, un aviso, un ánimo desde el banquillo. Díselo delante de todos y ponle nombre a esa cualidad.

Cafu avisa: en la base estamos formando competidores

Brasil cayó en octavos de este Mundial ante Noruega. Días después, Cafu puso el dedo en la herida y no habló del seleccionador. Habló de las categorías inferiores. Dijo que en Brasil ya no se forman jugadores, se forman competidores. Y pidió algo muy simple: que a los ocho años un niño esté jugando con un balón, riendo y divirtiéndose.

Ese es el punto donde la confianza del entrenador deja de ser un asunto individual. Ningún técnico puede confiar de verdad si su club le exige ganar cada domingo. Perico Herraiz, director de Cooperación Internacional en Aragón e impulsor de un programa de liderazgo social, trabaja con chavales en riesgo de exclusión. Su prioridad no admite dudas.

“Estamos aquí para algo mucho más importante que ganar la liga. Mucho más importante.”

— Perico Herraiz, director de Cooperación Internacional en Aragón

Si eres coordinador, esta es tu tarea. Escribe en tres líneas qué le pides de verdad a tus entrenadores y pásaselo por escrito. Mientras la única hoja que reciban sea la clasificación, seguirán entrenando para el sábado.

Confiar no significa dejar de exigir

Llegados aquí, alguien estará pensando que todo esto suena muy blando. Es una objeción justa y merece respuesta. Porque también es verdad que un equipo sin exigencia se deshace, y que a los niños les aburre el entrenador que lo aplaude todo. Daniel Dos Santos lleva unos treinta años dirigiendo clubes de fútbol formativo en Atlanta, algunos con más de dos mil niños. Él lo tiene resuelto.

“Yo soy exigente, pero creo un ambiente muy familiar, de mucha confianza. Donde el jugador se puede expresar a favor o en contra siempre que haya respeto.”

— Daniel Dos Santos, director de clubes de fútbol formativo

Perico Herraiz lo formula desde el otro lado y encaja perfectamente. “Generar un entorno positivo de exigencia, pero muy positivo. Donde ellos tengan mucha confianza en nosotros. Y nos dejen libremente que les podamos exigir”. Ahí está la clave que resuelve la aparente contradicción. La confianza del entrenador funciona como un permiso. El jugador que se siente respaldado te deja apretarle, porque sabe que ese apretón no va contra él. El que se siente juzgado interpreta cada corrección como una sentencia.

Cinco formas de demostrar la confianza del entrenador esta semana

  • Deja que un jugador distinto explique un ejercicio en cada entrenamiento.
  • Apunta los minutos reales de cada niño durante un mes y reparte de otra manera.
  • Guarda diez minutos de silencio en la segunda parte y anota en vez de gritar.
  • Después de un error valiente, aplaude antes de corregir. Siempre en ese orden.
  • Nombra en voz alta una cualidad de un jugador que no tenga que ver con el gol.

Ninguna de estas cinco cosas cuesta dinero ni necesita permiso de nadie. La confianza del entrenador se ensaya mucho antes de que importe de verdad.

Volvamos al banquillo del MetLife

Ferran Torres pasó noventa minutos sin jugar la final de un Mundial. Podría haber entrado hundido, pensando que no contaban con él. Entró convencido de lo contrario. De la Fuente dijo después que la vida a veces es justa con la gente que trabaja. Nosotros añadimos algo más: la vida fue justa porque alguien llevaba años diciéndole a ese jugador que estaba preparado.

Aquel gol cerró una serie de artículos que hemos dedicado a este Mundial, entre ellos Se puede ganar así. Todos apuntaban al mismo sitio.

Lo que recordarán dentro de treinta años

Tus jugadores no van a ganar un Mundial. Pero dentro de treinta años recordarán exactamente lo mismo que recuerda Diego Aguirre, entrenador chileno de fútbol base afincado en Barcelona, de su primer entrenador.

“Era esa sensación de seguridad, de amabilidad, una persona que te miraba a los ojos, que te recibía con los brazos abiertos. Generaba un ambiente de seguridad y de confianza. Luego ya no recuerdo muy bien qué hacíamos en el entrenamiento.”

— Diego Aguirre, entrenador de fútbol base

Del ejercicio no se acuerda. De la mirada, sí. Eso es exactamente lo que estás construyendo cada martes sin darte cuenta. Así que la pregunta va para entrenadores y para familias, y no tiene truco. Algún día ese niño contará lo que vivió contigo. ¿Va a hablar de lo que le exigiste o de lo que creíste en él?

Este artículo no habría sido posible sin las voces de Juan Bañasco, Jesús “Sito” Tineo, Joan Arumí y Gil Pla. Tampoco sin las de Luis Lois Carro, Álex Anderez, Omar Cortés y Pere Alaustré. Ni sin las de Perico Herraiz, Daniel Dos Santos y Diego Aguirre. Gracias a ellos y a todos los expertos y expertas que, entrevista a entrevista, siguen construyendo esta Plataforma con nosotros.

Las 31 primeras entrevistas de la Plataforma están recogidas en La huella que dejamos. Un año entero recorriendo campos de toda España para demostrar que otro fútbol es posible.

¿Crees, como nosotros, que el fútbol formativo debe proteger a la infancia por encima del marcador? Entonces te invitamos a firmar el Manifiesto de la Plataforma.

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