Deporte para todos con valores. ¿Alguna vez te has preguntado si el deporte puede ser mucho más que solo competir y ganar? Yo también me lo preguntaba hasta que conocí el proyecto que lidera Salvador Valls, presidente del Consell Sportiu del Baix Llobergat. Su visión y trabajo han logrado algo que parecía complicado: poner los valores y la educación en el centro del deporte escolar y comunitario. Hoy quiero compartir contigo este modelo que está transformando vidas y que, estoy seguro, te hará ver el deporte desde otra perspectiva.
Tabla de Contenidos
- ¿Por qué necesitamos un cambio en el deporte escolar y comunitario?
- La estrategia que cambió el juego: preguntar a los educadores, no a los entrenadores
- Valores y rendimiento: un equilibrio necesario
- Un sistema de puntuación revolucionario: siete puntos para valores y tres para el resultado
- El papel fundamental de los padres: educar desde la grada
- Un modelo para todas las edades y deportes
- Profesores, entrenadores y tutores: el equipo educativo
- Accesibilidad y equidad: deporte para todos con valores
- El futuro del deporte escolar: el tercer tiempo y la cultura deportiva
- Conclusión: un modelo para transformar vidas y sociedad
- Preguntas frecuentes sobre el modelo deportivo con valores
¿Por qué necesitamos un cambio en el deporte escolar y comunitario?
En el Baix Llobergat, justo al lado de Barcelona, con una población de casi ochocientas mil personas y más de ciento veinte mil jóvenes, el deporte federado y de competición estaba muy consolidado. Pero había un problema: este modelo priorizaba el rendimiento deportivo y la competición, dejando en un segundo plano la promoción, la educación y los valores.
Te lo explico con un ejemplo sencillo: imagina un niño que no tiene las habilidades para competir al máximo nivel, pero que ama jugar y aprender. En el modelo tradicional, ese niño muchas veces se queda fuera, porque el rendimiento es lo que manda. ¿No te parece injusto? Pues eso era lo que ocurría en muchos municipios, donde
los niños y niñas que no encajaban en el modelo de rendimiento deportivo quedaban excluidos.
Además, la competición intensa generaba tensiones no solo entre los jugadores, sino también entre los padres y el público. ¿Has visto alguna vez cómo el público puede influir en el comportamiento de los niños en un partido? Pues aquí estaba uno de los focos que queríamos cambiar.
El gran reto: complementar, no sustituir
En lugar de eliminar el modelo de rendimiento, decidimos buscar un modelo que lo complementara. Es decir, mantener la competición federada para quienes la disfrutan y necesitan, pero también
crear un espacio donde el deporte fuera accesible para todos, con un enfoque educativo basado en valores y en la inclusión.
Para lograrlo, nos juntamos los treinta ayuntamientos del Baix Llobergat y formamos un equipo con representantes de escuelas, clubes, federaciones y entidades públicas. La clave fue entender que esto no era cosa de una persona o de un colectivo, sino un proyecto de todos, con un objetivo claro: crear un deporte para todos con valores.
La estrategia que cambió el juego: preguntar a los educadores, no a los entrenadores
Cuando empezamos a diseñar este modelo, cometimos un error común: querer que los entrenadores definieran qué debía ser el deporte educativo. Pero pronto vimos que ellos tienen un enfoque natural hacia el rendimiento y ganar. No es malo, pero no era lo que queríamos priorizar.
Así que hicimos algo diferente: preguntamos a los profesores de educación física. Ellos conocen a los niños desde el aula, entienden la educación integral y saben qué hace falta para que el deporte sea realmente educativo.
Recuerdo una reunión en el Club Marítimo de Castelldefels, donde más de ochenta profesores de primaria y secundaria nos contaron qué necesitaban para que el deporte escolar tuviera un enfoque formativo. Fue un momento clave porque, además, la Diputación de Barcelona apoyó el proyecto con una inversión inicial que nos permitió arrancar.
Formación continua y recursos para profesores
Desde entonces, hemos desarrollado un plan de formación continua para más de cuatrocientos profesores de educación física en toda la comarca. Esto es fundamental, porque ellos son el motor del cambio, y su formación está avalada por el Departamento de Educación de la Generalitat, que reconoce oficialmente los cursos con puntos para su desarrollo profesional.
Además, el Consell Esportiu se ha convertido en un centro de recursos pedagógicos para estos profesores, apoyándolos para que puedan transmitir en sus clases y en el deporte escolar los valores que queremos fomentar.
Valores y rendimiento: un equilibrio necesario
¿Crees que fomentar valores significa que no se busca ganar? Para nada. Nuestro modelo sigue siendo piramidal y apuesta por el esfuerzo y la fijación de objetivos, pero con un giro importante:
el rendimiento no es lo único ni lo más importante.
Además, aprendimos que para que los niños y jóvenes cambien sus comportamientos,
los valores deben tener un impacto real en el resultado final del partido.
Esto es fundamental. Si solo premiamos el marcador, los valores quedan en un segundo plano.
¿Cómo se valora el comportamiento en el deporte?
Junto con expertos como el psicólogo Pera Alaustré y Dr. Carles Gonzàlez, desarrollamos indicadores para evaluar los comportamientos durante los partidos. No solo valoramos a los jugadores, sino también a los árbitros (que llamamos tutores de juego), a los entrenadores y al público.
Y aquí viene lo mejor:
no solo se penalizan las malas conductas, sino que se premian las buenas con tarjetas verdes.
Esto fomenta que todos los actores tengan una actitud positiva y constructiva.
Un sistema de puntuación revolucionario: siete puntos para valores y tres para el resultado
¿Te imaginas un partido donde ganar no es lo más importante? Nosotros lo hicimos realidad. Cambiamos el sistema de puntuación tradicional y establecimos que un partido vale 10 puntos, pero con una distribución innovadora:
- 7 puntos corresponden a los valores y comportamientos evaluados
- 3 puntos corresponden al resultado deportivo (goles, puntos, etc.)
Esto significa que un equipo que juega limpio, respeta a sus rivales, entrenadores y público, puede estar mejor valorado que uno que gana pero con malos comportamientos. ¿No es genial?
Además, cada grupo (público, entrenadores, árbitros) se evalúa entre ellos mismos, y el tutor de juego es quien supervisa y acompaña este proceso.
¿Funciona realmente este sistema?
Desde 2012, el modelo se ha implementado con éxito en el Baix Llobregat. Incluso la Unión Europea lo incorporó en un programa Erasmus Plus en cinco países, incluyendo Portugal, Francia, Italia y Finlandia. Además, gobiernos como el de Aragón han adoptado versiones adaptadas del modelo, demostrando su eficacia y valor educativo.
Claro, no todo es fácil. Al principio hubo mucha resistencia y confusión. Por ejemplo, algunos no entendían que un equipo con más goles pudiera estar por debajo en la clasificación. Pero poco a poco, con formación y paciencia, el cambio cultural ha ido calando.
El papel fundamental de los padres: educar desde la grada
Una de las cosas que más nos sorprendió fue descubrir que muchas de las conductas negativas de los niños venían de la grada, es decir, de los padres y familiares que apoyan desde fuera.
¿Sabías que cuando los partidos solo tenían a los niños en pista, casi no había conflictos? Pero al aparecer el público y la presión extraescolar, los comportamientos cambiaban. Por eso, parte de nuestro modelo incluye la valoración y formación de los padres para que sean un ejemplo positivo.
De hecho, hemos visto casos donde los niños han llegado a decir a sus padres:
“Papá, no vuelvas a venir porque por tu culpa hemos perdido el partido”.
Esto nos hizo reflexionar mucho: la responsabilidad de educar va también para los adultos que acompañan.
¿Cómo motivar a los padres para que cambien?
No se trata de imponer, sino de motivar y acompañar. Con tutores de grada que dinamizan y apaciguan las emociones, charlas preventivas y un sistema de valoración que incluye al público, logramos ir transformando la actitud en las gradas.
Un modelo para todas las edades y deportes
Quizás te preguntes si este modelo solo funciona con niños pequeños. La respuesta es no. En Cataluña, los juegos escolares abarcan desde los 4-6 años hasta los 18, y el modelo se aplica en todas esas edades.
Incluso en competiciones de adultos, como ligas de madres, hemos visto comportamientos ejemplares gracias a estos principios.
El deporte como herramienta para una sociedad más tolerante
Vivimos en una sociedad cada vez más individualista y materialista. Por eso, el deporte debe ser un espacio donde se fomente la tolerancia, la cooperación y el respeto a la diversidad.
Pero para conseguirlo, el trabajo debe ser intencional y planificado. No basta con decir “hay que respetar” y luego tolerar insultos o malos comportamientos.
La educación deportiva debe tener metodología, planificación y valoración continua.
Profesores, entrenadores y tutores: el equipo educativo
Los profesores de educación física son el pilar del modelo. Son ellos quienes forman a los tutores de juego (que suelen ser entrenadores o monitores con titulación deportiva) y quienes transmiten los valores en las escuelas.
Es importante entender que no todos los entrenadores están formados en educación en valores. Muchos vienen del deporte de rendimiento y su foco está en ganar. Por eso, formarlos es clave para que el cambio sea real y duradero.
¿Qué les diría a los entrenadores que dudan de este modelo?
Les diría que tengan responsabilidad. Que recuerden que trabajan con personas, no con máquinas. Que formarse es esencial para poder transmitir valores y no solo buscar resultados a corto plazo. El deporte educativo es un proyecto a largo plazo y requiere compromiso.
Accesibilidad y equidad: deporte para todos con valores
Otro aspecto fundamental es la accesibilidad económica. En el Baix Llobregat, cada ayuntamiento gestiona ayudas para que ningún niño o niña se quede fuera por falta de recursos. Además, el Consell Sportiu destina un presupuesto para cubrir seguros deportivos de niños con situaciones especiales, facilitando su participación.
Esto es clave para que el modelo sea realmente inclusivo y llegue a todos, porque
el objetivo no es solo mejorar a los que ya practican deporte, sino atraer a quienes aún no lo hacen.
El futuro del deporte escolar: el tercer tiempo y la cultura deportiva
Estamos trabajando en nuevas líneas que complementen el modelo actual, como la valoración del “tercer tiempo“. ¿Qué es eso? Es el espacio después del partido para compartir experiencias, fomentar hábitos saludables y fortalecer la cultura deportiva.
Además, se están desarrollando indicadores para medir hábitos deportivos y conocimiento deportivo entre los jóvenes, con preguntas sencillas que se responderán tras cada partido.
Este enfoque integral busca que el deporte no solo sea actividad física o competición, sino también educación en salud, cultura y convivencia.
Conclusión: un modelo para transformar vidas y sociedad
Después de tantos años trabajando en este proyecto, puedo decirte que el deporte para todos con valores no es solo una idea bonita, es una necesidad urgente. Hemos demostrado que es posible cambiar el paradigma, poner los valores en el centro y conseguir que el deporte sea una herramienta educativa poderosa.
Claro que hay desafíos, resistencias y un largo camino por delante, pero con el apoyo de los ayuntamientos, profesores, entrenadores, padres y toda la comunidad, estamos construyendo un futuro mejor para nuestros jóvenes y para la sociedad en general.
Si tú eres entrenador, padre o presidente de club, te animo a que te sumes a esta transformación.
El deporte puede ser mucho más que ganar partidos: puede ser un espacio donde se formen mejores personas.
Preguntas frecuentes sobre el modelo deportivo con valores
¿Qué es el “deporte para todos con valores”?
Es un modelo deportivo que prioriza la educación, la inclusión y los valores como el respeto, la cooperación y el esfuerzo, por encima del solo rendimiento y la competición.
¿Cómo se mide el éxito en este modelo?
El éxito se mide no solo por los resultados deportivos, sino también por la valoración de los comportamientos de jugadores, entrenadores, árbitros y público, que suponen la mayoría de los puntos en el sistema de puntuación.
¿Funciona para todas las edades y deportes?
Sí, se aplica desde los 4 hasta los 18 años en juegos escolares y también en competiciones de adultos, adaptándose a diferentes deportes y contextos.
¿Qué papel tienen los padres en este modelo?
Los padres son fundamentales como educadores desde la grada, y se les forma y valora para que transmitan comportamientos positivos y coherentes con los valores del deporte.
¿Qué hacer si soy entrenador y quiero adoptar este modelo?
Lo primero es formarte en educación en valores y entender que tu responsabilidad es trabajar con personas, no solo con deportistas. El compromiso a largo plazo es clave para el éxito.
¿Cómo se garantiza la accesibilidad económica?
Cada ayuntamiento gestiona ayudas para familias con dificultades económicas y el Consell Sportiu cubre seguros deportivos para niños en situaciones especiales, asegurando que nadie quede fuera por falta de recursos.
¿Qué es el “tercer tiempo” en el deporte?
Es el espacio después del partido dedicado a compartir experiencias, fomentar hábitos saludables y fortalecer la cultura deportiva de manera educativa y social.
¿Dónde puedo informarme más o participar en este modelo?
Puedes contactar con los consejos deportivos de tu comarca o buscar programas similares en las administraciones locales. En el Baix Llobregat, el Consell Sportiu ofrece recursos y formación continua para profesores, entrenadores y clubes.