arbitro de futbol

El árbitro de fútbol y la Football Association

Santi, tal vez lo que hoy voy a decir sobre el árbitro de fútbol te va a molestar. Vosotros, los jugadores os creéis que sois los protagonistas. Pues no, lo siento.

El equipo es el protagonista del juego

En el juego del fútbol el protagonista es el equipo. El jugador lo es, cuando el árbitro, lo expulsa del juego por indeseable.

-Sí pero el que mete el gol con una vaselina, soy yo ¿o no? dice Santi con tono reivindicativo.

-Tienes razón, pero cuando cometes tú una falta sancionada con un tiro libre, no te castiga a ti el árbitro ¿o sí? – digo yo con ánimo de aclarar las cosas.

–Vamos a ver Santi, los jugadores, en el juego del fútbol, son los componentes de un equipo, que es el que juega el partido contra otro equipo que también está compuesto por jugadores. Vosotros sois los ejecutores de “sus“ acciones ,pero no los responsables de ellas, durante el juego.

Si lo comparamos con el juego del baloncesto, que también compiten los equipos, el árbitro se relaciona con los jugadores ya que ellos son los protagonistas del juego. La falta la “sufre” el jugador, y es este mismo jugador, no otro, el que ejecuta la sanción, puesto que es a él a quien le han “faltado”.

“Football Association”

-Ahora entiendes, Santi, porqué al fútbol se le denomina “Football Association” ¿verdad? . Pero quiero facilitarte otro dato, que poca gente conoce. En baloncesto a las cinco amonestaciones el jugador es expulsado, pero es sustituido por otro jugador. En el fútbol, cuando un jugador es expulsado, ya no puede ser sustituido por otro. Ello tiene su explicación. En el baloncesto, es el jugador el responsable de sus cinco amonestaciones anteriores a la expulsión. El equipo no debe resentirse; por ello se realiza la sustitución. En el fútbol, la expulsión del jugador se quiere hacer repercutir en el equipo, igual que la falta cometida por el jugador repercute en el equipo. Por eso, en el fútbol, el jugador expulsado no es sustituido durante el partido que se está jugando.

-Entonces las tarjetas …

Ya hemos dicho que tan sólo es protagonista el jugador cuando se le expulsa por indeseable. La amonestación no es más que una expulsión a plazos. Es un “espero que te portes bien; si no, te expulso del juego”.

La expulsión es una medida preventiva

-¿La expulsión es un castigo? Lo pregunto –dice Santi desconcertado y confuso- porque si ya le castiga el árbitro de fútbol, expulsándolo, el Comité de Competición ¿ le vuelve a castigar?.

-La expulsión no es un castigo es una medida preventiva. Queda el jugador pendiente de ser “juzgado” e imponerle la sanción disciplinaria, según la gravedad de la falta.

-Entonces –dice Santi razonando bien- el árbitro de fútbol no arbitra al jugador, cuando le expulsa, sino que le explica como medida preventiva para luego ser juzgado, no arbitrado.

-Eso es, arbitra a los equipos que luchan por la posesión de la pelota para que dirima sus diferencias. Al jugador, le impone la medida preventiva, expulsándole del juego. Esta medida consta en el Acta del partido quedando el jugador a la espera de su sanción disciplinaria, que le impondrá el Comité. Sanción que puede ser recurrida.

¿Individuo o equipo?

-Además de estos argumentos basados en el espíritu de las Reglas del juego del fútbol, bueno sería, Santi rematar estas argumentaciones, con pinceladas sacadas de las entrevistas que los medios someten a los jugadores, cuando han logrado en partidos trascendentales, actuaciones individuales destacadas.

Mi capacidad de observación me lleva a afirmar que vosotros los jugadores de fútbol, os consideráis “el rey del mambo”, los que protagonizáis el juego del fútbol. Tú lo has dicho, Santi: el que mete el gol con una vaselina soy yo. Y es verdad. Por ello, los periodistas de los medios, os buscan para una entrevista, ya que los equipos no ”hablan” y no pueden ser explotados para una mayor venta o audiencia del medio en cuestión.

Y como si todos os hubierais puesto de acuerdo en la respuesta a vuestras codiciadas entrevistas, destinadas a elevar vuestro ego, con un rubor estudiado, decís aquello de “no, no, el mérito es de todo el equipo”. Santi, no me digas que no es así, porque yo lo he vivido.

-Sí, es cierto que esto pasa, pero pienso –dice Santi para quitarle un poco de hierro a la conversación- que no tiene importancia ni trascendencia.

-Bueno, bueno, dice esto porque tal vez no hayas profundizado, en ello, pero sepas que el juego del fútbol, sin ser mejor ni peor que otros juegos de competición, pierde su capacidad de brillar estética y espectacularmente, si no se lucha por la pelota “en equipo”, ya que se convierte en fútbol de barrio, donde todos van detrás de la pelota para meter gol cuando se ataca y despejarla lo más lejos posible si se defiende.

¿Espectáculo o juego?

-A mí me parece, dice Santi, que una cosa es el espectáculo del fútbol y otra el juego del fútbol. Tú lo mezclas y te confundes.

-Si el espectáculo necesita decir, “en voz alta” qué es, lo que no es, puede hacerlo. “Mi fútbol”, lo que pretende es, como decíamos, regresar a los orígenes del juego y ser coherente con las Reglas que están en vigor. Nuestros “Messis” son uno mas del equipo, que su principal habilidad es, nada menos, que meter goles, pero no los mete sólo. ¡Claro que mezclo el espectáculo con el juego¡ Es que lo pretendo, no es corregir a nadie, sino que “Mi fútbol” resalte lo importante que es el compañerismo en este juego, estando convencidos del gran daño que hace en él; el individualismo.

Conclusiones

Cierro el tema, diciendo que los árbitros de fútbol, en su arbitraje en la lucha por la pelota, deben tener muy presente que es el equipo el protagonista, aunque sea el jugador, el que realiza la acción causante de un incumplimiento de la Regla. Es el “lenguaje corporal” que recomiendan las Reglas, el que deben usar, para hacer frente a las incomprensibles protestas de los jugadores cuando cuestionan el arbitraje realizado o la medida preventiva expresada con la tarjeta roja, que forma parte de ese recomendado “lenguaje corporal”. El árbitro de fútbol puede aceptar diálogo con el capitán, portavoz del equipo, nunca discutir y justificarse con el jugador.

Aceptar y respetar la autoridad del árbitro de fútbol

autoridad del árbitro de fútbol

Tenemos muy claro que el respeto a los árbitros es un punto vital para la formación del niño. 

A los padres que acuden a nuestros cursos les dejamos muy claro que los niños van a imitar en este tema lo que hagan los padres por lo que es de gran responsabilidad… comportarse con un inmenso respeto hacia el trabajo que realiza el juez del partido. 

Aceptamos que en muchas ocasiones, la decisión del árbitro será fundamental para el resultado del partido. El árbitro hará que ganen o pierdan partidos, se equivocará más o menos o incluso alguna vez parecerá que ha pitado a favor de un equipo. 

En todas estas situaciones, hay comportamientos que pueden ser más adecuados que otros y muchos que no conducen a nada positivo. En una escuela de futbolistas, donde la formación está por encima del resultado, hemos aprendido a aceptar que la gente comete errores, nadie es perfecto y que todos nos equivocamos muchas veces

El delantero fallará un gol, el defensa será desbordado por un atacante, el entrenador se equivocará en un cambio. Todos erramos. El árbitro, como un elemento más del juego, también se equivoca.  

El fallo del colegiado es un elemento mas del juego del fútbol

 Los padres hemos de saber aceptar que no siempre salen las cosas como uno quiere. Lo sabemos porque la vida nos ha deparado muchas circunstancias en las que no nos han salido las cosas como nosotros deseábamos y, sin embargo, hemos de asumirlas. 

Cuando el árbitro señala una falta que no es del agrado del deportista, el niño se enfrenta a una situación similar que se repetirá muchas veces a lo largo de su vida cuando las cosas no salen como uno quiere. Es importante que acepte esta situación como parte integrante del juego y la resuelva de la mejor manera posible a pesar de que esto no le favorezca en el partido o considere que es una decisión injusta. 

Si nosotros, los adultos, protestamos de forma airada la decisión, ¿qué es lo que conseguiremos de nuestros hijos? En primer lugar, un mal ejemplo por nuestra parte y seguidamente que a nuestros hijos les cueste mucho más aceptar esta situación que es muy enriquecedora para su formación como persona. 

Los padres hemos de aprender a aceptar a la autoridad 

Nos cuesta porque no nos gustan las “injusticias” pero por encima de nuestras opiniones, hemos de pensar que al igual que no le gritamos al policía que nos pone una multa, no podemos gritar o poner en duda las decisiones de un árbitro que es la máxima autoridad en un partido de fútbol. 

Podremos discrepar de sus decisiones, pero es importante que nuestros hijos entiendan que el árbitro es el que manda y que hacemos un esfuerzo por acatarlo. Y somos nosotros, los adultos los que hemos de dar ejemplo en esto de forma muy especial. 

Ayudemos a nuestros hijos a que aprendan esta lección tan importante que nos ofrece el fútbol y que tantas veces podrán aplicar en su propia vida. Si queremos que nuestros hijos se comporten de forma adecuada, seamos el modelo adecuado. 

Si insultamos al árbitro, ellos también lo harán. Si un padre respeta a las personas que rodean el entorno deportivo, seguramente su hijo también lo hará. 

Seamos un modelo positivo para nuestros hijos

Los árbitros con los que nos vamos a encontrar en esta competición deportiva, están en proceso de aprendizaje, igual que nuestros hijos. Cuando vemos a nuestro hijo fallar comprendemos que está aprendiendo y no nos enfadamos. Lo mismo ocurre con los árbitros y muchas veces este aspecto no se tiene en cuenta. 

Por tanto, los padres y entrenadores hemos de fomentar el respeto al árbitro. A todos nos gusta que nos respeten. Los árbitros, como personas que son, por más injusticias que pensemos que nos están haciendo, merecen ser respetados

Si queremos que nos respeten, hay que respetar. Nuestro papel como padres es importante. Debemos explicarles a nuestros hijos lo conveniente que es aceptar los errores de las personas, que las cosas no saldrán siempre como uno quiere y si salen en contra, hay que levantarse y seguir intentándolo. 

Siempre comentamos que si un padre no respeta al árbitro en los partidos y le grita, no puede sorprenderle que un día se encuentre a su hijo faltándole al respeto. Se lo ha ganado a pulso y simplemente está actuando como su padre le ha enseñado.

Las arbitrariedades del árbitro de fútbol

arbitrariedades

El árbitro del partido Inglaterra-Alemania, no pitó un gol que, luego la TV hizo ver con toda claridad que la pelota había traspasado totalmente la línea de meta. Por contra, el árbitro del partido Argentina-México concedió gol en una jugada en la que TV dejó ver, también con toda claridad que el jugador argentino estaba fuera de juego.

Sentimiento de injusticia

Estos hechos propiciaron a la prensa deportiva titulares como el de “Errores arbitrales graves empañan los Mundiales”. Todo ello, genera un sentimiento de injusticia, provocado por las “equivocaciones de los árbitros”. Capello, el italiano seleccionador de Inglaterra, según cuenta la prensa, se enfadó mucho. El sabe, porque conoce las reglas del juego, que debe aceptar las decisiones del árbitro como definitivas. Pero al contemplar las imágenes de la TV se enfureció gritando: ¡Esto es una injusticia!. Lo decía porque el árbitro se equivoca y él no puede recurrir.

La Regla 5ª

Analicemos el caso. La Regla 5ª del Reglamento de la FIFA, que esta en uso en la competición mundial, dice en su apartado 3º que “las decisiones del árbitro serán definitivas”. Respetando la analogía que existe entre el sistema de arbitraje deportivo con el modelo jurídico, el hecho de que las decisiones del árbitro sean definitivas tiene como consecuencia que esa decisión no puede ser recurrida.

El árbitro no comete errores

Debe ser aceptada por los equipos. Pero esta no es la única consecuencia de esa definitiva decisión. Y aquí está el problema. También comporta el reconocimiento de que el árbitro no comete errores. Y esto es así, porque no puede el reglador consolidar una injusticia, cuando da por definitiva una decisión, que “puede ser equivocada”.

Me preguntan Javi y Santi, algo consternados:

– ¿Cómo dices que el árbitro no comete errores? ¡Lo sabemos nosotros que los hemos sufrido en propias carnes!. Nos pita manos, cuando yo sé que no han sido voluntarias, deliberadas.

No es un error sino una arbitrariedad

La explicación la encontraréis en el diccionario. Los árbitros de los partidos de los mundiales que hemos citado, no cometieron ningún error, lo que cometieron es una arbitrariedad, la cual puede, y en el caso de que nos ocupa así es, basarse en una injusticia, pero que deja de serlo, al estar el litigio sometido al sistema del arbitraje.

Y eso nos anima a exigir que no tan sólo los equipos “acepten” las decisiones arbitrales, sino que nos las “protesten”, ya que lo hacen en base del supuesto error cometido con referencia a la regla, o sea, porque “se ha equivocado”.

Entiendo y defiendo el esfuerzo que están haciendo los estamentos que dirigen el fútbol para mantener su poder en unas Reglas. Los árbitros son usados para hacerlas cumplir, como reza la Regla 5ª. Y digo que lo comprendo porque, estando metidos en una economía de mercado, en el que el producto que se vende es el juego del fútbol, las exigencias de sus clientes los clubes son fuertes, puesto que entre ganar y perder hay una gran diferencia económica.

Claro que me descolocarían totalmente si me dijeran que el tema “árbitro” es una cuestión semántica y vacía de contenido. ¡Haber avisado!

Más árbitro de fútbol y menos reglamento

mejor árbitro de fútbol

Todos sabemos que el Reglamento de los juegos, tienen como misión, enseñar cómo se juega a quienes se proponen practicarlo por primera vez.

Igual que las instrucciones de uso de los aparatos domésticos, las Reglas de los juegos, también quedan en el baúl de los “olvidos”, una vez aprendido cómo se juega.

No pasa lo mismo con las Reglas del fútbol pues son de rabiosa actualidad y de constante referencia. Ello es debido a que en él, es necesaria la figura del árbitro. Su arbitraje está inspirado en las Reglas.

Las reglas definen cómo se juega

Pero esa figura del árbitro que surge en el juego del fútbol, no invalida que las Reglas enseñen, tan sólo, cómo se juega. Las Reglas le dicen al jugador “cómo se juega”, pero no “cómo no se juega”; eso, se lo dice el árbitro, cuando pita falta al jugador, con sanción de tiro libre.

-¿No te extrañaría, Javi, que en las reglas que enseñan “cómo se juega” al poker, hubiera una regla que explicara cómo se guardan los ases en la manga?

-Sí pero eso no pasa en las Reglas del fútbol, -aclara Javi-, no se explica cómo se debe empujar, zancadillear, escupir, cargar, golpear. Se dice: si empujas, si pones una zancadilla, etc, te sancionará el árbitro. Creo que esto lo debe saber el jugador, a través de una regla del juego, como debe saber que si toca la pelota con la mano, si saca mal desde la banda, si no está a 9,15 metros de la pelota será sancionado, por el árbitro.

Una aclaración

–Creo que te equivocas. -Lo que creo, Javi, es que hace falta que hagamos una aclaración. Las faltas que son propias de la acción que se explica en la regla, deben ser conocidas por el jugador, pues forman parte de las instrucciones del juego. Si se saca de banda mal, es una falta que tiene su sanción. Y se explica en la Regla para que el jugador “sepa cómo se juega al fútbol”.

– Esto, Javi, por una parte. Pero luego, tenemos la Regla 12, titulada “faltas e incorrecciones”, en donde se pretende meter todas las que son propias de acciones que no forman parte de ninguna Regla en el Reglamento de la FIFA, pero que en “Mi fútbol” a esa Regla intitulada la titulamos “La lucha por la posesión de la pelota”. Decimos en ella, resumiendo, que cuando esta lucha se realiza, en alguna de sus acciones, con comportamientos antideportivos, serán sancionados según la gravedad que el árbitro interprete.

Menos reglamento y más árbitro

Con lo dicho, ya hemos reducido el contenido de la Regla 12, dándose al árbitro “más cancha”. Pero hay más reducción del Reglamento.

-Te pregunto, Javi, si cuando empezaste a jugar te habías leído el Reglamento

-Pues, no, ni sabía que existía. Iba haciendo, partido tras partido, lo que veía que hacían los demás, ya de mayor, fui leyendo Reglas, según acontecimientos acaecidos.

-Como tú, Javi, casi todos. Pero ahora me interesa analizar que en el “otro fútbol” el Reglamento no tiene un destinatario, predeterminado en su presentación o introducción.

Tengo en mi poder el primer Reglamento de fútbol editado, el llamado “de las trece Reglas” y tengo la última edición del Reglamento de la FIFA. La evolución que ha sufrido, es una confirmación de la preocupación habida en el “otro fútbol” para, con notoria profusión, habilitar documentación aclaratoria. De esta forma se consigue mejorar la interpretación de las reglas, además de directrices a los árbitros, tanto en el lenguaje silencioso como en las ubicaciones más idóneas, según las distintas circunstancias del juego.

También percibimos un aumento del número de reglas en lo cuantitativo como en sus contenidos explicativos.

A quién está dirigido el reglamento de fútbol

Me pregunto, y es lo que quisiera saber, a quién se destina el Reglamento. Parece que la respuesta sea que las Reglas han ido evolucionando hacia un nuevo destinatario: el árbitro, que es quien perjudica si se equivoca.

El equipo, si no cumple el Reglamento, al cometer una falta su jugador, se resuelve la cuestión con un tiro libre.

En “Mi fútbol” tenemos, sustancialmente, las diecisiete reglas de la FIFA, redactadas para conocimiento del jugador. Son instrucciones de cómo se juega al fútbol. Estas reglas, el árbitro debe tener un conocimiento de ellas, superior y de mayor calado que el jugador. Serán las normas en las que se inspire para realizar su arbitraje. Y dentro de un plan de formación teórico del Colegio de árbitros, como asignatura, están las Interpretaciones de las Reglas y las directrices para árbitros y otros temas que se crean necesarios para la formación de los árbitros.

Con estas aplicaciones dejamos el Reglamento del juego disminuido en un 50%, dando a los árbitros a través de su formación, una mayor posibilidad de interpretar, valorar, entender y decidir en el arbitraje que los equipos que contienden le han pedido que ejerza. En definitiva, Más árbitro, menos reglamento.

-Pero esto que dices –me increpa Javi- es como quitar del Reglamento de la FIFA sus anexos y publicarlos en otro lugar más adecuado.

-Si tienes razón en el hecho pero en la intención, creo que diferimos.

“El otro fútbol” considera necesario publicarlo como anexo a las reglas, porque lo considera como una aclaración de ellas, para conocimiento de todos, jugadores, árbitros y otros interesados en ello. “Mi fútbol” piensa que es materia de estudio y perfeccionamiento, en la función del arbitraje. La ley tiene su jurisprudencia. Las reglas, también.

El árbitro de fútbol no juzga, arbitra

árbitro ley de la ventaja

Te hago una pregunta, Santi, que te va a extrañar, pero te va a ser fácil contestar.

La ley de la ventaja

Dime ¿por qué razón el árbitro aplica la ley de la ventaja?

-Esta pregunta, contesta riéndose, es como aquella que dice ¿de qué color es el cabello blanco de Santiago? La respuesta a tu pregunta, pues, es que al que tiene ventaja se le aplica la ley de la ventaja. Así de sencillo. Pero ¿porqué lo preguntas?

-No, por nada, tan sólo para reflexionar sobre el hecho de que a pesar de haberse cometido una falta según la Regla, nos parece acertado que el árbitro no la pite. Ya es un caso en el que el colegiado, arbitra una solución que él es la referencia, ya no lo es la regla.

Del mismo modo, el árbitro puede decidir no pitar una zancadilla, castigada por la regla, por interpretar que no ha habido mala intención ¡que siga el juego! dice con el silencio de los dos brazos levantados hacia delante:

–¡Es falta, pero que siga el juego! dice, sin decir nada. Y los jugadores, al no poderse parar para manifestar su protesta, aceptan la decisión arbitral y aquí no ha pasado nada.

La interpretación de las reglas

Este es el verdadero arbitraje, aquel que se basa en una interpretación que el árbitro hace de las reglas, y no en la aplicación estricta de la regla, como hacen los jueces con la ley al ser de “obligado cumplimiento”.

No parar tanto el juego

Merecen poco reconocimiento los árbitros que aburren, pitando constantemente, y se convierten en los protagonistas del partido. Cada pocos minutos paran el juego, no dejando falta sin pitar, por temor “a equivocarse” y no acertar con su cometido, que piensan es, “hacer cumplir las reglas”. Esos frecuentes parones de juego, hacen que le roben tanta eficacia como belleza en la dinámica del partido.

Y en cada una de estas detenciones, cabe la posibilidad o la probabilidad de que se proteste la decisión, creándose situaciones de indefensión del árbitro. La interpretación del jugador, enfrentada a la del árbitro, a quien, no en vano se le ha concedido una “autoridad total para hacer cumplir las reglas durante el encuentro”. (Regla 5 apartado 1)

Las reglas no son la referencia del jugador

-Explicado así, parece que tengas razón, pero en el calor de un partido, cuando te pitan manos y han sido involuntarias, te sulfuras. Ser justo es misión del árbitro, sentencia un Santi, indignado.

-Te tienes que convencer para estar de acuerdo con “Mi fútbol”, que las Reglas son la referencia que usa el árbitro para arbitrar. El árbitro es la referencia del jugador, no las Reglas.

-Entonces ,me corta Santi extrañado, las reglas ¿no son para el jugador? ¿no son para su conocimiento de cómo se juega al fútbol? ¿no son su referencia?

-¿Cuántos jugadores se han leído el Reglamento? Tan pocos como españoles que se hayan leído : El Quijote.

El jugador aprende cómo se juega, jugando, no leyendo el Reglamento, como hacen los que empiezan a jugar a la oca.

En nuestro deporte, al tener un árbitro que arbitre el juego, necesita aprenderse de memoria casi, el Reglamento, para que teniéndolo en la cabeza, “lo vea” y facilitarle la comparación con la acción que se ajusta o no a la Regla. Esto significa su referencia al Reglamento.

A partir de ahí, el árbitro decide pitar o no la falta, considerando otros factores ajenos a las Reglas. A veces, su decisión de no pitar falta es por conocer el carácter y manera de ser del jugador que la comete. Fulano, es incapaz de dar un codazo queriendo. Y no pita falta.

El jugador tiene como referencia el árbitro.

Durante el juego, debo preocuparme “tan solo” de jugar, puesto que, en “Mi fútbol” ya ha delegado en el árbitro la facultad de indicarle cuando considera que ha cometido una falta y cuál es la sanción que impone al equipo.

Acepta sus protestas, puesto que la falta ha sido arbitrada, no juzgada. Mientras el árbitro no pite parando el juego, seguimos jugando para, teniendo la pelota, lograr el gol, objetivo del juego.

Las reglas están escritas para los árbitros

-Entonces las Reglas ¿están escritas para los árbitros?

-Pues sí, ellos son los que necesitan conocerlas con todo detalle. La extensión y detalle profuso que las reglas contienen, tienen para el “otro fútbol”, el objetivo de que el árbitro “no se equivoque”. Veremos por qué, en “Mi fútbol” el Reglamento es corto y ligero en interpretaciones, puesto que dejamos libertad de decisión al árbitro.

El árbitro de fútbol no habla

primer mujer

¡Silencio se rueda! es frase del mundo del cine que podemos parafrasear en el mundo del fútbol: ¡silencio, se juega! Si bien es cierto que en el Reglamento de la FIFA no prohíbe que se comuniquen árbitro y jugador durante el partido, queda explicado y especificado que el lenguaje corporal es una “herramienta” que el árbitro utilizará para:

  • Ayudarse a controlar el partido
  • Demostrar autoridad y dominio de sí mismo

Cita literal en pag. 78 del Reglamento de la FIFA.

El jugador no puede hablar con el árbitro de fútbol

Por deducción, pues, afirmamos que el jugador tampoco puede hablar durante el partido con el árbitro de fútbol.

Dicho esto, observo que te has quedado mudo, sin decir nada, como no es habitual en ti, Javi, que enseguida formas opinión de lo que comento.

Estoy esperando el desenlace de este juego silencioso, me dice Javi con cara de poker. ¿Tendremos que ponernos espadrapos en la boca antes de saltar al campo?

No exageres Javi. Contéstame: ¿Cuál es la realidad de ese “otro fútbol” en el campo de juego? : Que árbitros y jugadores se hablan en cuanto la ocasión es propicia. Nosotros para demostrar nuestro desacuerdo en sus decisiones. Ellos para “¡aquí mando yo!”.

Pues el árbitro de fútbol cumple con las directrices que le dan según hemos visto. Demuestra autoridad utilizando el lenguaje corporal. Avancemos en el tema.

¡Bueno, bueno! no me despaches tan deprisa –protesta Javi-. Nosotros intentamos convencer al árbitro antes de que la pelota se ponga en juego, ya que el árbitro puede rectificar su decisión si le convencemos de lo contrario (Regla 5, 3º)

Tú, Javi, mucha práctica pero poco teoría. Te voy a regalar un Reglamento. Allí leeras lo que sigue:

podrá el árbitro modificar su decisión por dos motivos:

  • si se da cuenta de que es incorrecta
  • por indicación del árbitro asistente.

¡Pues eso! Al protestar nosotros, él se da cuenta de que es incorrecta –dice Javi- cogiéndose a un clavo ardiendo.

El capitán es el que puede hablar con el árbitro de fútbol

Siempre digo que los que se entienden con el árbitro de fútbol no son los jugadores si no los equipos. Hemos visto, muchas veces, hablar “el equipo” con el árbitro, a través de su capitán. Con su brazalete que le distingue y con las manos cogidas atrás, intenta convencer al árbitro de su error. El capitán, si que puede convencerle al árbitro de su incorrección, el jugador … ¡silencio!.

Lo que decía, esparadrapo en la boca antes de salir al campo, tercia Javi algo derrotado. Desde el pito, hasta las tarjetas, pasando por los banderines de los asistentes y los brazos de los árbitros, hay en el juego del fútbol un lenguaje silencioso, tan rico y variado que no necesita el corporal, permitiendo ese silencio que tanto se utiliza en el juego para el logro de la concentración.

Meterse en el partido

Estar dentro del partido, en frase futbolera, es algo que requiere atención máxima y continuada, tanto del jugador como el árbitro. El silencio ayuda a lograr esa concentración que necesitáis los protagonistas del juego. El árbitro de fútbol, por las centésimas de segundo que tiene de tiempo para apreciar.

Si ha sido o no falta. Vosotros, los jugadores, la atención debéis ponerla en la pelota, para coordinarlo con vuestros movimientos corporales.

Por desgracia, los jugadores, protestan las decisiones arbitrales, diciéndole cosas al árbitro, que no escuchamos, pero sí intuimos, por las caras y gestos que se emplean.

Nada ejemplares son estos frecuentes espectáculos que no podemos calificar riña, sino de desacato manifiesto a la autoridad. Excepto casos aislados, los árbitros callan ¡Soportan, las protestas, pero no los empujones y los insultos, a los que responden con el lenguaje silencioso de la tarjeta roja que traducido al lenguaje corporal, quiere decir ¡Fuera del campo! ¡Expulsado!

En “Mi fútbol”, entendemos que el árbitro de fútbol, no se equivoca, sino que arbitra, en silencio.

Arbitrar, en “Mi fútbol” no debe ser, en ningún caso, una incitación a la protesta, ya que los equipos le conceden al árbitro la autoridad para arbitrar sin diferencias.
“El árbitro no se equivoca”.

Logramos con ello que los jugadores guarden silencio, concentrándose más en el juego que en la protesta y los árbitros de fútbol, no importaría que fueran de la Unión Europea, ya que hablarían, para que los entiendan los jugadores, con el lenguaje silencioso, que todos comprenden.

Así pues ¡Silencio, se juega!

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