El árbitro tiene autoridad pero…

El árbitro tiene autoridad, pero…

El árbitro tiene autoridad, pero… ahora veremos cómo.

Hoy, trataremos, Javi, un tema de profundo calado y de enorme trascendencia para el “otro fútbol”.

La regla 5, primer apartado, se titula “El árbitro”. El texto correspondiente, más que una definición, de las funciones arbitrales, parece que el protagonista es el partido explicando lo que sucede en él: El partido

1º- Es “controlado” por un árbitro
2º- A este árbitro se le concede “autoridad total”
3º- Esa autoridad es para “hacer cumplir las reglas”.

No es lo más significativo de esta regla, el no haber respetado el sentido etimológico de la palabra ‘árbitro’, al que se le ha desposeído de su primitiva función para atribuirle otras, siguiendo las necesidades de la evolución del juego hacia una economía de mercado.

Lo que verdaderamente interesa resaltar es que con esta definición de las funciones arbitrales durante el partido, en el “otro fútbol”, el árbitro es una persona advenediza para los equipos, impuesta, para que controle el partido, entregándole como medio coercitivo de control, una autoridad “total”, para hacer cumplir las Reglas en las que figuran las faltas con sus respectivos castigos o sanciones. Visión catastrófica del árbitro, que no es la real, pero sí que puede deducirse del redactado de las Reglas.

No es por casualidad que los jugadores, protesten al árbitro, como “cuerpo extraño” a ellos, con la desesperación añadida de que saben que deben aceptar la decisión, protestada, del árbitro, que la Regla 5 apartado 3, ordena que sea definitiva sin posibilidad de recurso. Las decisiones arbitrales se convierten en injustas: “se equivoca” y además no podemos, ni recurrir, ni recusar.

-Cierto que, como jugador considero que la situación, tal como está planteada, se convierte en problema sin solución, dice Javi contaminado por su experiencia y por su sentido de la justicia.

Así es, Javi, pero yo me siento impedido a decir que la definición en “Mi fútbol”, del árbitro, es distinta, está más cerca de sus orígenes: No controla, no hace cumplir las Reglas, y ejerce la autoridad que le conceden los mismos equipos.

“Árbitro es la persona que los equipos que van a enfrentarse, le conceden la autoridad para dirimir sus diferencias durante los juegos del partido, teniendo como referencia para la toma de decisiones el Reglamento vigente”.

Es por esta concesión que realizan los equipos al árbitro, la razón de porqué puede arbitrar, puesto que si la autoridad del árbitro no proviene de ellos, lo que se hace es juzgar. La Regla se transforma en ley y como la ley, es “de obligado cumplimiento”.

Y siguiendo este recorrido, hemos llegado al problema sin resolver: El árbitro “se equivoca” porque no se ha ajustado a la regla en su interpretación.

Pero así como el acusado, cuando piensa que la sentencia no se ajusta a la ley puede recurrir a instancias superiores, aquí el perjudicado se enfrenta a una decisión definitiva, que a pesar de haberse “equivocado” el árbitro, no se le da la oportunidad de recurrir (Regla 5 apartado 3).

Cogiendo el hilo de lo dicho antes por esta concesión que hacen los equipos al árbitro antes de empezar el partido, en “Mi fútbol”, se aceptan y no se protestan las decisiones que toma, aunque no coincida la interpretación del jugador con la señalada por el árbitro. Grave falta es, para “Mi fútbol”, que un jugador, después de haber aceptado el arbitraje del árbitro, protestará su decisión. Expulsión directa. No apto para “Mi fútbol”.

-¿Tú crees, que esto lo puede asumir el “otro fútbol”? dice el incrédulo Javi.
-Yo creo que, no sólo no lo puede asumir, sino que no le debe asumir. Estamos traspasando la raya roja que ha marcado el “otro fútbol”. La “referencia” del “otro fútbol” es la Regla. La muestra es el árbitro. El “otro fútbol”, necesita hacerlo así, para no perder el poder que ahora tiene y que la Regla le da.

Pero “Mi fútbol”, tiene la plena libertad de entregar todo el poder al árbitro; que sea él la referencia del jugador.

En definitiva, el árbitro tiene autoridad, pero… ¿de dónde procede? Para nosotros, la única función del árbitro es ayudar a los equipos. Hacer que sus diferencias en la interpretación de la regla no entorpezca la fluidez del juego. Desde el momento que los equipos deciden someterse al arbitraje de un árbitro, por voluntad manifiesta, antes del partido, se acabaron las protestas.

El árbitro tiene autoridad sin “peros”, la que necesita para arbitrar.

Así de sencillo para “Mi fútbol” pero … imposible para el “otro fútbol”. Lo entiendo. ¡Así son las cosas!

Javier Marcet

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