El compromiso del entrenador formador

El compromiso del entrenador formador

El compromiso del entrenador formador, es un concepto que ha salido mucho estos días, cuando observo el trabajo de los entrenadores. La implicación en el trabajo es un complemente fundamental que hemos de buscar siempre. Es algo que debemos fomentar los responsables de un proyecto educativo. Implicar e ilusionar a los profesores en aquello que queremos realizar. Lo encuentro fundamental. 

Cada vez veo más claro el concepto de convencer y no imponer. Lo que ocurre es que es mucho más fácil y sencillo imponer pero las consecuencias a largo plazo son nulas. Cuando convences, ya tienes ganado a un entrenador para siempre y te seguirá en lo que haces porque está convencido de ello. No porque se lo has impuesto sino porque está convencido de que eso es lo mejor y se siente parte del equipo.

Sin embargo, aunque se trata de una característica fundamental, he visto profesores muy comprometidos, con una actitud impresionante. Intentan hacer lo que se les ha propuesto pero no tienen aptitudes para este trabajo por falta de liderazgo o de dirección de grupo o de metodología. Son entrenadores con buena voluntad pero inmaduros para llevar a cabo un programa de entrenamiento serio.

Hay otro tipo de entrenador que tiene unas aptitudes y una formación increíble y una muy buena dirección de grupo pero que van por libre. No se implican en absoluto con el proyecto y hacen lo justo por dar el pego. Es una lástima porque tienen todas las condiciones para ser un buen entrenador, pero les falta algo fundamental que es la implicación. Se buscan a si mismos. Su preocupación es el lucimiento personal. Desean demostrar que son buenos y que con ellos los jugadores aprenden. Pero lo que queremos es otro tipo de entrenadores, que busquen el bien del jugador y de la escuela antes que el suyo personal. Eso lo llamamos compromiso, implicación.

Un entrenador comprometido es aquel que estudia a fondo la metodología de trabajo que se le propone e intenta adaptar sus entrenamientos a esa filosofía. No piensa en que lo suyo es lo mejor sino que se adapta a lo que se le pide y, si hay algo que piensa que puede mejorarse, lo aporta con humildad para que pueda aplicarse en esa metodología si se ve oportuno. No va pisando a nadie. Se dedica a construir para el crecimiento general de la entidad. Hay entrenadores que han pasado por la entidad sin pena ni gloria. Otros, sin embargo,  han aportado mucho. A los primeros, los llamo entrenadores mercenarios porque trabajan únicamente por el dinero que ganan. 

Un entrenador comprometido es aquel que se prepara las sesiones dedicándole tiempo, sin improvisar nada. Es capaz de realizar modificaciones a partir de los objetivos que se marcan.  Además, se preocupa por llevar una evaluación diaria de cada uno de sus jugadores para conocerlos cada día más y poderles ayudar mejor.

Un entrenador comprometido es aquel que, cuando no sabe qué hacer, es capaz de acudir y consultar sus dudas en lugar de callarse y seguir como si nada hubiera pasado. Cuando ve que hay algún jugador que no está haciendo algo bien le corrige y no gira la cabeza para no complicarse la vida. La implicación es eso, complicarse la vida al máximo para hacer bien tu trabajo. El no implicado es el que no quiere buscarse problemas porque suficientes tiene en el día a día. 

Un entrenador comprometido, cuando le dan indicaciones concretas que debe poner en práctica, las apunta o las graba en su cabeza de tal forma que no las olvida y las aplica tal como se lo piden. Nunca hay que repetirle las cosas porque las activa a la primera. Es la forma de que todo funcione correctamente. A un entrenador poco implicado, constantemente hay que repetirle las cosas. Aunque las escucha, no las hace suyas porque no las valora lo suficiente.

A un entrenador comprometido, le duelen los errores que va teniendo. Intenta rectificarlos cuanto antes porque sabe el valor que tienen para el grupo y para la entidad. Al poco comprometido, le da igual equivocarse. Siempre busca justificaciones para esquivar su culpabilidad. Hacen mucho daño al grupo y arrastran a los entrenadores más débiles o que están en un proceso de aprendizaje.

En definitiva, hemos de conseguir que nuestros entrenadores se sientan comprometidos con el proyecto. Se consigue haciéndoles participes de él y de las decisiones que se van tomando. Dejando que tengan ciertas iniciativas y demostrando los éxitos que van teniendo en esta dirección. El barco lo lleva el capitán pero sin la ayuda de los marineros, es imposible llegar a puerto.

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