Elegir Entrenador de Fútbol. Tengo que admitirlo. Al principio, me equivoqué de lleno. Cuando llegó el momento de elegir entrenador de fútbol para mi hijo, hice lo que hacemos casi todos: busqué el club con más prestigio, el equipo que ganaba más partidos, el técnico con fama de ser exigente. Creía, con la mejor de las intenciones, que le estaba dando la mejor oportunidad para “llegar”.
Qué ciego estaba.
Y qué caro estuvimos a punto de pagar el precio. Mi hijo, que amaba el fútbol más que nada en el mundo, empezó a apagarse. Los viajes en coche se convirtieron en un silencio tenso. Las tardes de entrenamiento, en una obligación. Y su mirada en el campo ya no era de alegría, era de miedo. El miedo a fallar. El miedo a decepcionar. A decepcionarme a mí.
Elegí un club por su escudo, y casi le cuesta a mi hijo su sonrisa.
El “Clic”: La Conversación que lo Cambió Todo
Todo cambió una noche, después de un partido especialmente duro. Le vi tan triste que me armé de valor y le hice la única pregunta que importa: “¿Hijo, eres feliz aquí?”. Su silencio fue la respuesta más dolorosa y, a la vez, más reveladora de mi vida.
Esa noche entendí que mi hijo no necesitaba al mejor técnico. Necesitaba un maestro. Y empezamos a buscar de otra manera. No buscábamos un club, buscábamos una persona.
El Descubrimiento: ¿Qué Define a un Verdadero Formador?
Y entonces, lo encontramos. Un club más modesto, con un entrenador llamado Marcos. Y en la primera reunión, entendí la diferencia. No nos habló de sistemas de juego ni de objetivos de clasificación. Nos habló de su misión. Y su misión, como nos recordaba el gran Ángel Andrés Jiménez en el Tour, era primero educativa.
Marcos no estaba allí para usar a los niños para su propia promoción, un peligro del que nos advertía Alberto Martín Barrero. Su única ambición, como la de Sito, era “preferir entrenar a niños” y disfrutar del proceso.
El mejor entrenador no es el que le enseña a tu hijo a ser el mejor futbolista. Es el que le enseña a amar el fútbol para siempre.
Mi “Checklist” (La que Ahora SÍ Uso para Elegir Entrenador de Fútbol)
Esa experiencia me enseñó a mirar más allá del currículum. Ahora, cuando hablo con un club, mi “auditoría” se basa en la filosofía de la Plataforma. Y estas son las preguntas que te animo a que tú también hagas:
La Pregunta para el Directivo:
- En lugar de “¿cuántas ligas habéis ganado?”, pregúntale: “¿Cuál es el programa de formación continua que ofrecéis a vuestros entrenadores, más allá del título oficial?”. Su respuesta te dirá si invierten en técnicos o en maestros.
Las Pistas en el Entrenador:
- Observa cómo habla. ¿Utiliza un lenguaje de guerra (“vamos a machacarlos”) o un lenguaje de crecimiento (“vamos a mejorar”)?
- Fíjate en cómo gestiona el banquillo. ¿Dedica tiempo a todos los niños o solo a las estrellas?
- Escucha cómo se dirige a ellos. ¿Les da instrucciones o les hace preguntas?
La Prueba Definitiva en tu Hijo/a:
- La señal más fiable de todas es tu propio hijo. ¿Sale de los entrenamientos con energía, contando anécdotas, con ganas de más? ¿O sale callado, frustrado o ansioso? Su alegría es el único trofeo que importa.
El cambio de club de mi hijo fue la mejor decisión que hemos tomado. Quizás no gane tantos partidos. Pero ha recuperado la sonrisa. Y ha encontrado a un maestro que le está enseñando a ser, como dice Javier Vidales, el mejor jugador que puede ser, pero sobre todo, la mejor persona.
Y esa, amigo mío, es la única victoria que me importa.
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