Entender que los jugadores no son perfectos

Entender que los jugadores no son perfectos

Entender que los jugadores no son perfectos. Ser indulgentes con nuestros jugadores y no guardar rencor al que nos perjudica.

Esta cualidad es muy importante para un líder deportivo porque los jugadores no son perfectos y pueden fallarnos.

La ilusión de todo entrenador es conseguir llevar lo más alto al equipo durante la competición. Cuando esto se coloca en primer lugar y como único objetivo, entonces las cosas no funcionan porque la ansiedad que provoca esa situación en cada partido es tan grande que cuando tus jugadores fallan, se produce una frustración. Nuestra gran ilusión se derrumba de repente y son los jugadores quienes lo pagan.

Suelo fijarme mucho en la actitud de los entrenadores en los partidos. Al verlos dirigir a sus  equipos, te das cuenta de que son muy buenos, que entrenan muy bien, que saben leer los partidos con gran inteligencia táctica, que poseen recursos suficientes para desatascar una situación complicada.

Pero a muchos les falla algo que es fundamental para ser un gran entrenador: tener un comportamiento positivo con sus jugadores.

Es curioso que cuando hablas con los entrenadores de este tema siempre te dicen que ellos lo son. ¡Qué poco nos conocemos a nosotros mismos! Muchas veces pensamos que hay asuntos que los tenemos superados, por ser temas básicos como este. Pero…¡qué va!. Ni mucho menos. ¡Qué vergüenza pasaríamos si pudiéramos vernos y oírnos en una grabación de vídeo de un partido! No nos reconoceríamos. Y somos nosotros.

Ser indulgentes no significa que tengamos que aparentar que lo que no está bien no ha sucedido o no enfrentarnos a ello cuando sucede. Al contrario, hay que actuar. Pero debemos tener un comportamiento positivo hacia el equipo. Nunca pasivo ni agresivo.

El comportamiento positivo consiste en ser abierto, honrado y directo con los jugadores pero siempre de forma respetuosa.

Eso exige poder tener conversaciones individuales con los jugadores, algo que se ve muy poco en el fútbol formativo.

Los entrenadores prefieren decir las cosas al colectivo sin individualizar por no tener la valentía de hacerlo personalmente.

Si yo comento en público algo que no funciona, la persona afectada puede no sentirse aludida. Además, los demás no tienen por qué saber nada de ese problema a no ser que sirva de ejemplo para ellos. Por último, si esas correcciones se realizan de forma individual, es mucho más fácil que tengan un enfoque de forma positivo y que el jugador pueda dialogar con el entrenador para aclararle más la situación, si existe alguna duda. Además, con eso consigues que aquel error no vuelva a repetirse.

Ser indulgente es enfrentarse a las situaciones que van surgiendo de forma positiva, sin ningún tipo de rencor.

Si en tu papel de líder de tu equipo no eres capaz de desprenderte del rencor, acabarás consumiéndote y perdiendo eficacia.

Antes de corregir, espera un tiempo prudencial porque ahora estás muy encendido y lo que le puedes decir no será adecuado ya que te dejarás llevar por el impulso. Deja pasar 24 o 48 horas y, tras darle vueltas al tema, verás que estás más predispuesto a enfocarlo de forma más positiva.

El rencor destruye poco a poco tu personalidad pues te pasas la vida dándole vueltas a las cosas y te vuelves cada vez más amargado y desgraciado.

Cómo ser un buen entrenador de fútbol

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