fútbol base formativo

Aguirre lo deja claro: la persona por encima del jugador

Fútbol base formativo. Faltaban pocos minutos para el final. México ya tenía resuelto el partido ante Chequia y Javier Aguirre miró hacia su banquillo. No hizo una sustitución cualquiera: sacó a Raúl Rangel, su portero titular, para que Guillermo Ochoa pisara el campo del Mundial 2026. El estadio se puso en pie antes de que pasara nada. No aplaudía una parada ni un gol: aplaudía una carrera entera. Ochoa entró, tocó el balón unos minutos y, al terminar, besó la portería y agradeció a la afición. Todos entendieron que acababan de ver el cierre de una era. Y también una lección enorme para el fútbol formativo.

No fue solo una sustitución. Fue una declaración sin palabras: primero la persona, después el jugador. Esa frase es fácil de decir en una entrevista. Sostenerla partido a partido es mucho más difícil. Ahí es donde nosotros tenemos algo que aprender.

No fue táctica, fue empatía

Alex Anderez es psicólogo y lleva años trabajando el estrés y la ansiedad en el deporte. Su frase clave es esta: el entrenador no solo tiene que saber de fútbol, tiene que saber de personas. Cuando un niño sale frustrado porque lo han cambiado, lo peor que puedes decirle es «no pasa nada». Sí pasa.

Por eso el orden importa tanto. Primero preguntas, después escuchas y solo al final hablas de la decisión. Aguirre no improvisó un homenaje: llevaba tiempo leyendo a Ochoa. Ese ratito de escuchar antes de mover ficha es lo que separa a un entrenador que forma personas de uno que solo alinea jugadores. Como dice Anderez, el éxito empieza en el desarrollo personal, no en el resultado del domingo en el fútbol base formativo.

Formar personas, no solo futbolistas

En la cantera del Real Oviedo, César Martín lo explica sin rodeos: forman personas «más allá de las connotaciones técnicas, tácticas». Esos chicos son «embajadores» del club estén donde estén, y eso deja «una huella increíble».

Pero hay una advertencia que conviene no saltarse. Carlos «Tato» Cuervo, directivo de club, admite que a la hora de fichar entrenadores buscan gente que «forme personas, aparte de jugadores». Y remata: «que no sean solo palabras, que sea verdad en el fútbol base formativo».

Decir que la persona está por encima del jugador es fácil en una entrevista. Sostenerlo cuando el equipo pierde tres partidos seguidos y hay padres pidiendo explicaciones es lo difícil. Aguirre lo sostuvo con el mundo mirando. La pregunta es si tú lo sostienes un martes cualquiera de octubre, sin nadie mirando.

Lo que dura más que una carrera

Pablo Blanco lleva más de treinta años al frente de la cantera del Sevilla. Cuando le preguntas cuál es su mayor éxito, no habla de fichajes ni de títulos. Habla de que le sigan saludando por la calle. De que un exjugador, años después, se pare a darle un abrazo.

Eso es lo que veíamos en el beso de Ochoa a la portería: el pago de un vínculo construido durante veinte años. Blanco no lo endulza. Hay que tomar decisiones duras, sacar a gente, decir que no. Pero si lo haces bien, ese vínculo sobrevive a la decisión. En el fútbol base formativo pasa igual: nadie recuerda el resultado del sábado, todos recuerdan cómo los trataste.

Cómo cerrar bien una etapa en el fútbol formativo

David Llopis es psicólogo deportivo y ha escuchado cientos de historias de jugadores. Una se le quedó grabada. Un chico jugó diez años y, al repasar su trayectoria, dice que el último fue el peor de todos. No porque perdiera partidos, sino porque nadie le dijo nunca lo que había aportado. Se fue en silencio.

Dale la vuelta a esa historia y tienes la despedida de Ochoa: aplausos, un beso a la portería, un país entero diciéndole gracias. Esa diferencia la decides tú cada vez que un niño cambia de categoría o se va del club. Puedes dejarlo pasar, o asegurarte de que se vaya sabiendo lo que valió.

La pregunta incómoda para el fútbol base

Los minutos de Ochoa fueron simbólicos, sí, pero se los había ganado con veinte años de carrera. David Llopis pone el dedo en la llaga: que un niño juegue tres minutos por partido, semana tras semana, no es fútbol formativo, es una excusa disfrazada de normalidad.

Así que no vale decir «así es el fútbol base». Esa es la forma elegante de decir que ese entrenador solo se preocupa por los que ya rinden. Los minutos simbólicos de una leyenda cierran una carrera con dignidad. Los de un niño de diez años, repetidos partido tras partido, le apagan las ganas de jugar.

En una frase

Lo que emocionó del adiós de Ochoa no fue el fútbol. Fue ver esa frase cumplida de verdad, no dicha de boquilla: la persona por encima del jugador. Esa misma frase se sostiene o se rompe en el fútbol formativo cada semana, sin grada que la aplauda.

Así que olvídate de Aguirre un segundo. Si hoy les preguntaran a tus jugadores, ¿sentirían que para ti también la persona va antes? ¿Querrían repetir contigo la próxima temporada?

Nada de esto lo decimos nosotros solos. Gracias a Alex Anderez, César Martín, Carlos «Tato» Cuervo, Pablo Blanco y David Llopis, expertos de nuestra Plataforma, por prestarnos su mirada.

Si compartes esta forma de entender el deporte, súmate y firma el Manifiesto de la Plataforma de Fútbol Formativo.

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