Iniciación deportiva

Iniciación deportiva: Consejos a los padres

La iniciación deportiva es un tema que interesa mucho a los padres que tienen hijos deportistas porque andan perdidos sin saber cómo pueden ayudarles. Esta es la razón por la que queremos profundizar dando consejos adecuados. Un buen apoyo puede significar mucho en el inicio de su deporte.

En una ciudad cualquiera de este precioso mundo donde vivimos, en un fin de semana cualquiera del año. El sol brilla de forma especial y nos invita a acercarnos a cualquier terreno de juego donde miles de niños practican su deporte favorito intentando emular a sus héroes del momento.

Detrás de ellos siempre están los padres que viven con ellos esas emociones semanales, los momentos buenos y los malos, que les acompañan cuando van a jugar. Son los que les animan y se apasionan en los partidos; los que tienen que ayudarles cuando no saben qué hacer… en definitiva, los que siempre están a su lado para conseguir que disfruten y se desarrollen a través de la iniciación deportiva en este precioso deporte.

Cómo actuar para que tus hijos se beneficien del deporte

Iniciación deportiva

Buscar la calidad

Lo primero que hemos de hacer es asegurarnos de que la práctica de tus hijos durante esa iniciación deportiva sea de calidad.

No pensemos que por meterlo en un club y jugar al fútbol, el chico va a salir beneficiado. Hemos de comprobar la filosofía de los responsables deportivos, los objetivos de trabajo, la actitud pedagógica del entrenador. Si no tenemos en cuenta como padres todo esto, los efectos del deporte en nuestro hijo durante esa iniciación deportiva pueden ser bastante perjudiciales.

Demuestra interés por su iniciación deportiva

En segundo lugar, muestra interés por la iniciación deportiva de tus hijos, que sepan que tú estás ahí, a su lado. Si no puedes estar físicamente con él, demuéstrale que te interesa su deporte. Pregúntale sobre sus vivencias, interésate por sus avances, preocúpate en saber si se lo pasa bien y no te intereses solo por el resultado.

Colabora con la entidad

Colabora con la entidad en todo aquello que te pidan que en muchos casos se concreta en llevar a tu hijo a los partidos y a los entrenamientos, asistir a las reuniones previstas y poner en práctica todo aquello que te pidan los responsables del equipo. De esta forma no entorpeces su labor y ayudas en la iniciación deportiva de tu hijo.

Valorar algo más que los resultados

Por último, has de valorar la actividad deportiva de tu hijo no solo por el rendimiento, los resultados sino por los beneficios que puede obtener tu hijo: hace ejercicio, ocupa su tiempo libre, se forma como persona, aprende a ser tolerante y solidario, aprende a trabajar en equipo, etc. Todo esto es más importante que el resultado del partido. Y esto hemos de tenerlo siempre muy claro si queremos ayudar de verdad en la iniciación deportiva de nuestro hijo.

Los padres y el entorno deportivo

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Si nuestros hijos entrenan y juegan al fútbol en buenas condiciones, con un entorno adecuado, todo funciona mejor y los niños salen muy beneficiados de todo esto.

Buen comportamiento de los entrenadores

Es importante, por ejemplo, que los entrenadores y técnicos tengan un buen comportamiento con todos los que rodean al equipo. Los responsables de la entidad deben procurar dotar de los medios necesarios para el desarrollo de los entrenamientos y partidos. Por último, los padres determinan en buena medida el entorno con su actitud y colaboración.

Para favorecer el buen entorno en la iniciación deportiva de sus hijos, los padres pueden hacer mucho. 

Informar de sus responsabilidades

En la iniciación deportiva, aconsejamos que se informe al hijo exactamente qué es lo que se va a encontrar en cuanto inicie esta nueva actividad deportiva, para que pueda aceptar las responsabilidades que lleva consigo la práctica de este deporte ya que tendrá que cumplir con unas obligaciones: ir a los entrenamientos señalados, cuidarse físicamente según su edad, hacer caso al entrenador, respetar a los compañeros…

Que sean ellos los que elijan su iniciación deportiva

También aconsejamos que los padres consigan implicar a los hijos en la decisión de escoger el deporte que van a practicar. Que no sea nunca una decisión del padre que fue futbolista o que deseó serlo y que su sueño es que su hijo consiga lo que él no pudo alcanzar. Apuntarlo a un equipo sin preguntarle su opinión no es muy recomendable porque casi parece que se le obliga a jugar.

Hay que aclarar que las decisiones las toman los padres pero el hijo debe implicarse en esa decisión de iniciación deportiva para que adquiera responsabilidad personal. La implicación siempre lleva consigo el hacer las cosas con más ilusión y ganas.

Los padres deben ayudar al hijo en su iniciación deportiva aclarando que, efectivamente, la práctica del fútbol le va a dar muchas satisfacciones como nuevos amigos, vivir momentos muy intensos, la alegría de la victoria, del trabajo bien hecho… pero que también lleva unas obligaciones que debe cumplir: acatar las decisiones del entrenador aunque no tenga muchas ganas, compaginar el deporte con el estudio aunque no tenga tanto tiempo como antes, renunciar a ciertas cosas que quizá antes podía permitirse pero que ahora debe prescindir para poder dedicarse al deporte, asistir a los entrenamientos con regularidad… 

…Los padres hemos de orientar a nuestros hijos en su iniciación deportiva y ayudarles a comprender esto para que realmente pueda crecer como deportista.

Darles ejemplo durante su iniciación deportiva

Los hijos nos imitan en todo. No solo en lo que decimos sino en lo que hacemos. De ahí la gran responsabilidad que tenemos en dar una buena imagen siempre a nuestros hijos. Tal como te comportes como padre o madre así se comportará nuestro hijo. Si tu le das en todo momento buen ejemplo, él será un reflejo de ti y eso beneficiará el entorno de la entidad. Si le das mal ejemplo, la actuación de tu hijo dañará el ambiente del club.

Fomentar la deportividad

Si queremos que nuestros hijos se centren realmente en la práctica deportiva, tengan una buena relación con sus compañeros y con los jugadores del equipo contrario, hemos de fomentar la deportividad en todo momento, dándole la importancia que tiene. Tu, como padre, con tu ejemplo y consejo puedes hacer que tu hijo sea respetuoso con los demás, aprenda a aceptar la derrota o la victoria de forma natural. Recuerda que tienes una fuerte influencia en tu hijo y sin tu apoyo, es más difícil conseguirlo.

Práctica deporte como ejemplo de iniciación deportiva

Posiblemente consigamos, con nuestro ejemplo, que practique deporte durante toda su vida. Está demostrado lo beneficioso que es para la salud, le estás transmitiendo que hacer deporte es bueno.

Enséñale a cuidar la instalación y el material deportivo

Igual que en casa debe tener el cuarto ordenado, en su iniciación deportiva debe tener cuidado del material y de  su instalación. De esta forma entenderá que siempre hay que respetar lo que nos rodea y en esto podemos dar muy buen ejemplo recogiendo lo que ensuciamos, respetando las indicaciones de la instalación, etc.

Evitar las presiones

Quizá, el consejo que deseamos enfatizar más es el de no imponer ninguna presión en su iniciación deportiva. 

Dependiendo de la edad, el fútbol ofrece en sí ya unas exigencias elevadas en los chicos. Compaginar estudios y deporte sin bajar el nivel de los estudios por la iniciación deportiva, ganarse un puesto en el equipo, dar el cien por cien en cada partido sin bajar la guardia, etc.

En bastantes ocasiones, los padres aumentamos la presión de los chicos en su iniciación deportiva con nuestros comentarios: 

“si no ganáis la liga seguro que el club os echa a todos” 

“a ver si marcas hoy dos goles” 

“no decepciones a tu padre” 

“si no juegas mejor, te saco del equipo”

…Muchas veces, esta presión complementaria la ejercemos con buena intención porque pensamos que le puede ayudar a ponerse las pilas. 

Posiblemente lo consigáis pero hemos de intentar no meternos en el trabajo del entrenador y hemos de valorar que quizá pueda tener el efecto contrario ya que un exceso de presión tiene como resultado un bloqueo del jugador que ve que no puede llegar a lo que se le exige.

El cómo te comportes como padre, los comentarios que hagas antes o después del partido, las exigencias que le marques, son aspectos que determinarán la presión que reciba tu hijo frente a su actividad deportiva. No le impongas más presión que la que conlleva la propia iniciación deportiva. 

Eso le hará mucho bien a tu hijo y verá en ti a un padre que le quiere, no por los resultados que obtiene, sino por el esfuerzo que realiza cada semana

Los entrenamientos

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Estamos en la ciudad deportiva de un equipo importante de una ciudad cualquiera del mundo. Son las 6 de la tarde y a esa hora empiezan los entrenamientos de iniciación deportiva de fútbol base.

Podemos ver a muchos padres y madres presenciando el entrenamiento de su hijo. Unos están en el bar, hablando entre ellos. Otros dedican este tiempo a leer o a seguir trabajando con su ordenador.

Hay bastantes que se dedican a ver qué es lo que hacen sus hijos, cómo dirige el entrenador la sesión e incluso comentan, a veces en tono despectivo, los ejercicios que realiza el entrenador o la evolución de algunos jugadores en su iniciación deportiva.

–Siempre el mismo ejercicio, este entrenador no tiene imaginación.

–Te das cuenta que esto es para morirse, dos o tres que se esfuerzan y los demás no se lo toman en serio nunca. No sé a qué vienen aquí.

Acompañar a los hijos durante su iniciación deportiva

Cuando nos planteamos llevar a nuestro hijo a un club para que empiece a practicar su deporte favorito, lo primero que hemos de tener en cuenta es cómo organizarnos los padres para poderle acompañar durante su iniciación deportiva. 

Es un sacrificio muy grande ya que al tratarse de un tiempo muy corto, no podemos normalmente dejarle y volver luego para recogerlo. 

Son dos o tres horas que invertimos en nuestro hijo en cada entrenamiento o partido. Pero lo hacemos a gusto cuando vemos que él disfruta.

De todos modos, hay mucha variedad con respecto a los padres. Hay unos que los llevan al campo y como viven cerca, se van y luego vuelven a recogerlos, otros esperan a que acabe el entrenamiento leyendo un libro, trabajando con el ordenador o charlando con los amigos. 

Evitar el espíritu crítico

Queremos hablar de aquellos que se sientan junto al campo donde entrena su hijo observando la sesión de forma crítica. 

Durante los entrenamientos, los padres tenemos mucho tiempo para hablar entre nosotros. 

Es importante que sepamos hablar de otros temas  que no son los entrenamientos y partidos del equipo

En muchas ocasiones, sin darnos mucha cuenta, empezamos a sacar nuestro espíritu crítico con respecto a la organización, al entrenador o a jugadores del equipo y acabamos metiendo la pata ofendiendo o dejando mal a alguna persona. Estas situaciones provocan también rupturas en las relaciones entre los padres que afecta a la iniciación deportiva de los hijos y al equipo.

No entorpecer la tarea del entrenador

Te proponemos que durante los entrenamientos te muestres tranquilo para que el entrenador y los jugadores puedan trabajar concentrados en los ejercicios programados. No hables con tu hijo, no le des consejos de cómo debe entrenar. Ya está el técnico para eso. Limítate a ser padre y no te metas en el trabajo de los demás.

Ser positivo en su iniciación deportiva

Cuando estés con otros padres, debes ser siempre muy positivo y comprensivo con los errores de los demás para fomentar siempre la unión entre los que forman parte de la entidad.

Pasar desapercibido

Debes disfrutar del entrenamiento como un espectador neutral. Pasa desapercibido en todo momento, que no noten tu presencia. Le estarás ayudando mucho a tu hijo si consigues aislarte de lo que ocurre en el campo. 

– este entrenador debe apretaros más

– no sé como pone al rubio en los partidos porque ya ves lo que hace en los entrenamientos

– con lo que tu te esfuerzas, tendrías que tener un puesto fijo en el equipo.

No juzgar al entrenador o a los jugadores

Nunca juzgues la actuación de los entrenadores ni de los compañeros de tu hijo porque, recuerda, son compañeros y no compiten entre ellos para demostrar quién es el mejor. 

Son un equipo que debe estar unido para poder superar con esfuerzo metas altas y con tu actuación estás provocando fisuras en lugar de unidad. Si contradices al entrenador o a algún jugador, puedes crear un conflicto que destruya todo el trabajo que se está realizando en el equipo.

Comprensión, objetividad y educación

Son las tres cualidades que debe adoptar un padre cuando acude a los entrenamientos de iniciación deportiva de su hijo. Comprensión porque hay que entender a los demás, no todos piensan igual que tú. Objetividad porque no siempre nuestro hijo es el mejor o el que más se esfuerza aunque a nosotros nos lo parezca. Y educación porque los padres hemos de dar ejemplo a nuestros hijos con nuestro comportamiento. Es una grave responsabilidad que tenemos.

Los estudios

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Llevar adecuadamente los estudios y la iniciación deportiva es complicado para los millones de niños que se encuentran en esta situación. 

Esfuerzo por hacer compatible la iniciación deportiva

Nuestros hijos deportistas deben poner esfuerzo e interés para compaginar correctamente las dos cosas en el poco tiempo que les queda. 

No es fácil porque tras el entrenamiento uno está cansado y cuesta más concentrarse y sacar las cosas adelante. 

Procuramos dejarles claro que lo primero son los estudios y luego el resto de los compromisos y uno de ellos es la iniciación deportiva. 

También les decimos que las dos cosas son compatibles si uno quiere realmente afrontarlo con esfuerzo y responsabilidad

De todos modos, si vemos que sus estudios bajan, aconsejamos a los padres que tomen medidas urgentes porque, en último caso, deberá abandonar la iniciación deportiva.

Muchos de los jugadores que han llegado a ser profesionales del fútbol comentan que si pudieran rebobinar su vida, una de las cosas que cambiarían sería tomarse mucho más en serio los estudios porque cuando terminas tu carrera futbolística, sin estudios, tienes muchos caminos cerrados. 

Es muy bueno que nuestros hijos no solo piensen en el deporte y que tengan en la cabeza otro tipo de actividades como es el estudio o la lectura.

Todos sabemos muy bien que la mayor parte de nuestros hijos no se van a dedicar profesionalmente al fútbol, con lo que hemos de centrarnos primero en los estudios. 

Por lo tanto, los padres pueden ayudar mucho a su hijo en su iniciación deportiva si le dejan muy claro que debe compaginar sus estudios (actividad principal) con el deporte (actividad secundaria). 

Estrategias

Recomendamos dos tipos de estrategias para conseguir que nuestros hijos estudien y hagan deporte con eficacia: enseñarles a organizar el tiempo y aprovechar muy bien los momentos de estudio.

Ayudarles a organizarse el tiempo

Es fundamental,  durante su iniciación deportiva, que cada día tenga unas horas asignadas a los estudios. Es bueno que los padres pacten con los hijos esas horas y queden plasmadas en un horario. De esta forma, habréis conseguido responsabilizarles en un tema tan importante como es el estudio.

Un horario de estudio

A la hora de pactar este horario de actividades, debes tener en cuenta como padre que siempre pueda tener unos espacios libres que le permitan llevar a cabo otras actividades como salir con los amigos, practicar una afición, leer, ver la televisión…

Horas de sueño

Un punto importante que debemos tener en cuenta en la planificación son las horas de sueño ya que un buen descanso les ayudará a rendir más, tanto en el estudio como en la iniciación deportiva. Los más pequeños deben dormir 10 horas diarias y los mayores entre 8 y 9 horas. Es algo que debemos tener muy en cuenta.

Insistimos mucho en la idea de preparar con tiempo los exámenes y las tareas. No las puede dejar para última hora ya que la carga es muy grande y necesita quitarle horas de sueño o de entrenamiento. 

No existe nunca un motivo para dejar de asistir a un entrenamiento por temas de exámenes o trabajos. 

De esta forma confirmamos esta responsabilidad de organizar con tiempo esa actividad académica. Es una nueva oportunidad para desarrollar el compromiso en sus estudios y en el deporte que le serán muy útiles más adelante en su vida personal.

Aprovechar al máximo las horas de estudio.

Pero hay una segunda estrategia que queremos comentar, la de saber aprovechar al máximo las horas dedicadas a las actividades académicas. Si se acostumbran a esto, tendrán más tiempo para dedicarse a otras actividades verdaderamente interesantes y totalmente secundarias

Aprender a estudiar

En primer lugar, deben aprender cuanto antes a estudiar, con estrategias adecuadas que facilitan la comprensión y asimilación de los contenidos que deben dominar. 

Es una pena ver a tantos jóvenes que pierden toda la tarde para realizar una tarea que puede hacerse en media hora. 

Aprovechar al máximo las clases

En segundo lugar, el que experimenta una iniciación deportiva, sabe que no va a tener toda la tarde para su estudio, debe empezar por aprovechar al máximo las clases. Debe poner mucha atención, preguntar siempre lo que no entiende, tomar apuntes de todo y ser muy ordenado. Una clase bien aprovechada es casi una lección aprendida.

Evitar distracciones

Por último, como norma general, deben evitar todo tipo de distracciones en sus horas de estudio. Evita que escuchen música o que la televisión esté encendida o que los hermanos pequeños molesten entrando en la sala donde está estudiando. En la mesa debe haber muy pocas cosas para ayudarle a concentrarse en sus tareas y debe tener previsto todo lo que necesita para aquella tarea para evitar levantarse en todo momento. Todos estos hábitos le ayudarán a rendir más en sus estudios y le permitirá tener tiempo para su iniciación deportiva.

Los padres, por tanto, podemos ayudar mucho a nuestros hijos en su iniciación deportiva mostrando interés por sus estudios desde el primer día de clase hasta el último y proporcionándole el espacio y el tiempo adecuado para realizar sus tareas.

Le ayudas dejándole claro que siempre es posible compaginar sus tareas con la iniciación deportiva y orientándole a la hora de fabricarse un horario.

Asistir a las reuniones del colegio

No dejes nunca de asistir a las reuniones del colegio y a las entrevistas con el tutor o tutora. Aprovecha para explicarles el tiempo que dedica tu hijo a la iniciación deportiva y seguro que encontrarás una buena colaboración en ellos.

Felicitale por los progresos en sus estudios

Pregúntale cómo le han ido los exámenes y los deberes…y valora el esfuerzo que está realizando. Es la mejor forma de ayudar a tu hijo en sus estudios.

El entrenador en su iniciación deportiva

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Uno de los primeros consejos que hemos transmitido es escoger muy bien la entidad donde va a jugar tu hijo. Una vez decidido, debes depositar toda tu confianza en el entrenador que va a dirigir el equipo.

Es el máximo responsable deportivo de un equipo 

y su papel consiste en tomar decisiones y velar para que el funcionamiento del equipo marche correctamente. Debe intentar sacar el máximo rendimiento a cada uno de los jugadores en los entrenamientos y en los partidos.

Tenemos muy claro que el entrenador es la pieza clave. Por eso pasa por un proceso de selección muy exigente ya que somos conscientes de que debe estar muy bien preparado y de la gran responsabilidad que tiene.

Los más pequeños necesitan entrenadores experimentados

No estamos de acuerdo en la postura de muchos clubes en la que a los jugadores más jóvenes se les coloca el entrenador menos cualificado cuando lo que necesitan es un entrenador que les sepa transmitir todos aquellos conceptos que necesita en su aprendizaje. Por lo tanto, no hemos de infravalorar ningún periodo deportivo por jóvenes que sean los componentes del equipo. Los más pequeños necesitan entrenadores experimentados.

Obligaciones del entrenador y de los padres

El entrenador – formador

debe preparar muy bien los entrenamientos y planificar adecuadamente los ejercicios. También debe conseguir actuar de forma imparcial cuando toma sus decisiones. 

Los padres

Todas estas obligaciones del entrenador también las tenemos los padres que debemos respetar esas funciones y permitir que pueda realizar su trabajo. Cuando entorpecemos la labor del entrenador, no estamos haciendo ningún bien a nuestro hijo.

 No quejarte

Piensa que elegiste esta entidad deportiva con todas sus consecuencias y ahora no puedes quejarte si tu decisión no fue correcta. 

Respetar al entrenador

Si crees que el entrenador no está dando la talla, lo primero que debes hacer es respetarle y, luego, al final de la temporada, cambiar de club, a un lugar donde enseñen bien a tu hijo.

Ser objetivos

Frecuentemente, los padres tenemos una visión imparcial por tratarse de nuestro hijo y únicamente vemos la forma en que pueda beneficiarse. 

No somos capaces de colocarnos desde un punto de vista más global como por ejemplo el que corresponde a los demás jugadores o la visión que posee el entrenador. 

Si el entrenador hace bien su trabajo pero no coincides con nuestras decisiones, por favor, hemos de aceptar que pueden tener otras opiniones al respecto.

Trabajar en equipo

Aconsejamos siempre que no se interrumpa para nada el trabajo del entrenador pero que si las cosas os parece que no van bien, puede hablarse por el conducto reglamentario y tener una charla personal con el entrenador o con el mismo coordinador ya que a todos nos interesa ayudar al chico especialmente si pensamos que  falta alguna información que el entrenador no posee. 

La idea es siempre trabajar en equipo: padres, profesores y jugadores.

Este punto es muy importante si realmente queremos que un equipo progrese. Hemos de conseguir una gran unidad entre todos que permita al equipo rendir al máximo nivel porque si está unido tiene mucha fuerza dentro y fuera del campo.

Generar un buen ambiente entre los padres

El buen ambiente en el equipo y entre los padres es la clave del éxito deportivo.

Es cierto que hay entrenadores que no son objetivos, que no están preparados, que no tienen los objetivos claros. Esto no lo podemos evitar, pero lo que si puedes hacer es elegir bien la entidad para no encontrarte con estos problemas. 

Si estás allí es porque tu lo has decidido así y no hay motivo para quejarse luego. La culpa es en parte tuya por no haber tomado una decisión adecuada.

Nos damos cuenta que debe existir, por tanto, una cierta independencia para que el entrenador pueda trabajar con tranquilidad. 

El papá entrenador

Muchas veces el problema es el papá entrenador. Es un personaje que no falta a ningún partido, asiste a todos los entrenamientos, hace estadísticas, filma en vídeo los partidos, da órdenes (a su hijo primero y luego quizá al resto de jugadores), no pierde detalle en los partidos y lo vive con tanta intensidad que a veces parece que ha jugado el partido con su hijo.

El motivo por el que el papá entrenador hace esto es porque está convencido de que su hijo es un diamante en bruto, una futura estrella del deporte. 

No está dispuesto a que se malogre, no permite ningún fallo en la educación deportiva de su hijo. 

Su hijo lo hace casi todo bien y para ese “casi”, siempre tiene excusas: el entrenador no lo entiende, sus compañeros son peores que él, le pasan mal o poco, el club es un desastre de organización…

Siempre hay algo de qué quejarse.

Su hijo sufre las consecuencias de ese “cariño” y protección paternal mal entendidos y, por supuesto, el entrenador también lo sufre.

Es muy difícil que un niño con este modelo de padre progrese correctamente. Poco a poco se convertirá en un niño inmaduro, consentido y diferente al resto del grupo. 

¡Es tan difícil la educación de los hijos! La pasión muchas veces nos ciega y no hacemos más que entorpecer las cosas.

Los árbitros en la iniciación deportiva

árbitro de fútbol en la iniciación deportiva

Tenemos muy claro que el respeto a los árbitros es un punto vital para la formación del niño. A los padres que acuden a nuestros cursos les dejamos muy claro que los niños van a imitar en este tema lo que hagan los padres por lo que es de gran responsabilidad…

Respeto

Comportarse con un inmenso respeto hacia el trabajo que realiza el juez del partido. 

Aceptamos que en muchas ocasiones, la decisión del árbitro será fundamental para el resultado del partido. 

El árbitro hará que ganen o pierdan partidos, se equivocará más o menos o incluso alguna vez parecerá que ha pitado a favor de un equipo. 

En todas estas situaciones, hay comportamientos que pueden ser más adecuados que otros y muchos que no conducen a nada positivo.

Aceptar los errores del árbitro

En una escuela de fútbol, donde la formación está por encima del resultado, hemos aprendido a aceptar que la gente comete errores, nadie es perfecto y que todos nos equivocamos muchas veces.

El delantero fallará un gol, el defensa será desbordado por un atacante, el entrenador se equivocará en un cambio. Todos erramos. 

El árbitro, como un elemento más del juego, también se equivoca.

 El fallo del colegiado es un elemento más del juego del fútbol.

Una oportunidad de aprendizaje

Los padres hemos de saber aceptar que no siempre salen las cosas como uno quiere. 

Lo sabemos porque la vida nos ha deparado muchas circunstancias en las que no nos han salido las cosas como nosotros deseábamos y, sin embargo, hemos de asumirlas. 

Cuando el árbitro señala una falta que no es del agrado del deportista, el niño se enfrenta a una situación similar que se repetirá muchas veces a lo largo de su vida cuando las cosas no salen como uno quiere. Es importante que acepte esta situación como parte integrante del juego y la resuelva de la mejor manera posible a pesar de que esto no le favorezca en el partido o considere que es una decisión injusta. 

Si nosotros, los adultos, protestamos de forma airada la decisión, ¿qué es lo que conseguiremos de nuestros hijos? 

En primer lugar, un mal ejemplo por nuestra parte y seguidamente que a nuestros hijos les cueste mucho más aceptar esta situación que es muy enriquecedora para su formación como persona.

Aprender a aceptar a la autoridad

Nos cuesta porque no nos gustan las “injusticias” pero por encima de nuestras opiniones, hemos de pensar que al igual que no le gritamos al policía que nos pone una multa, no podemos gritar o poner en duda las decisiones de un árbitro que es la máxima autoridad en un partido de fútbol. 

Podremos discrepar de sus decisiones, pero es importante que nuestros hijos entiendan que el árbitro es el que manda. 

Y somos nosotros, los adultos los que hemos de dar ejemplo en esto de forma muy especial. 

Ayudemos a nuestros hijos a que aprendan esta lección tan importante que nos ofrece el fútbol y que tantas veces podrán aplicar en su propia vida. Si queremos que nuestros hijos se comporten de forma adecuada, seamos el modelo adecuado. 

Seamos un modelo para nuestros hijos

Si insultamos al árbitro, ellos también lo harán. 

Si un padre respeta a las personas que rodean el entorno deportivo, seguramente su hijo también lo hará. 

Seamos un modelo positivo para nuestros hijos.

Los árbitros con los que nos vamos a encontrar en esta competición deportiva, están en proceso de aprendizaje, igual que nuestros hijos. Cuando vemos a nuestro hijo fallar comprendemos que está aprendiendo y no nos enfadamos. Lo mismo ocurre con los árbitros y muchas veces este aspecto no se tiene en cuenta.

Por tanto, los padres y entrenadores hemos de fomentar el respeto al árbitro. A todos nos gusta que nos respeten. 

Los árbitros, como personas que son, por más injusticias que pensemos que nos están haciendo, merecen ser respetados

Si queremos que nos respeten, hay que respetar. Nuestro papel como padres es importante. 

Debemos explicarles a nuestros hijos lo conveniente que es aceptar los errores de las personas, que las cosas no saldrán siempre como uno quiere y si salen en contra, hay que levantarse y seguir intentándolo.

Siempre comentamos que si un padre no respeta al árbitro en los partidos y le grita, no puede sorprenderle que un día se encuentre a su hijo faltándole al respeto. Se lo ha ganado a pulso y simplemente está actuando como su padre le ha enseñado.

El partido en la iniciación deportiva

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Antes del partido

Un ámbito donde los padres nos extralimitamos en muchas ocasiones es antes del partido.

Sin darnos cuenta del daño que les hacemos, empezamos a transmitir al hijo qué es lo que tiene que hacer, desde nuestro punto de vista, sin tener en cuenta la opinión del entrenador…

 …aconsejando de forma contradictoria a lo que le va a indicar el entrenador en la charla previa al partido.

Lo que los padres conseguimos es crear en el chico un conflicto

¿Qué hago? Lo que me dice mi padre o lo que me indica el entrenador. 

No quiero decepcionar a ninguno de los dos pero son cosas muy distintas lo que me piden. 

No nos damos cuenta del daño que les hacemos con estos comentarios.

Por favor, no hables con tu hijo de la actividad deportiva que va a desarrollar. Tu misión es acompañarle a practicar su deporte favorito. Como padres, tenemos la oportunidad de estar junto a nuestro hijo y pasar unos buenos momentos junto a él. Si hablas demasiado del partido que va a realizar puede ser un momento de agobio para él. No le des demasiadas vueltas a la competición. No te debe importar si mete goles o los para, si gana o pierde. Lo importante es:

que disfrute y se esfuerce por conseguirlo.

Seguro que se te ocurren mil ideas para transmitirle antes del partido que te parecen geniales y que van a conseguir que tu hijo juegue mejor pero respeta el trabajo de los entrenadores. Ellos son los que realmente tienen la palabra. 

Evita posibles conflictos que no ayudan para nada el desarrollo deportivo y personal de tu hijo. Limítate a ser su padre aunque tengas la formula perfecta para ganar el partido. Tu hijo es lo único que espera de ti, que le quieras como su padre.

Durante el partido

Si durante un partido, en lugar de contemplar el esfuerzo que realizan los chicos nos giramos hacia las gradas, podremos contemplar a los padres de estos jugadores con distintas actitudes.

Controlar nuestras emociones

Es increíble lo que vemos en muchas ocasiones. Señores muy educados, tranquilos y serenos que nos transformamos en auténticos energúmenos descontrolados y violentos.

 Gritamos desesperadamente contra todo lo que vemos sin objetividad alguna. 

¿Qué está pasando?

Es muy difícil controlar las emociones que genera un intenso partido en el que nuestro hijo juega con un complicado rival.

Sin  embargo, queremos recordar que nuestro comportamiento va a influir directamente en el desarrollo de nuestros hijos a través del deporte. Hemos de darnos cuenta de la gran responsabilidad que tenemos con la educación de nuestros hijos. ¿Qué buscamos? ¿ganar un partido o formar personas que saben lo que es el respeto y la buena educación? ¿no importa? 

Sí importa y mucho. Lo pueden demostrar los padres que han adoptado una postura de control y respeto ante el deporte de los hijos. 

Ellos mismos lo pasan mucho mejor que antes cuando gritaban y se desesperaban por las injusticias del árbitro o por la patada de un defensa rival.

Tú, como padre, puedes ayudar mucho a tu hijo durante un partido si te comportas con la discreción de un espectador educado. Recuerda que los entrenadores y los jugadores tienen un trabajo que realizar. No interrumpas con comentarios, insultos ni cualquier otro comportamiento que pueda desviar la atención del jugador o del técnico. 

Jugadores pendientes de sus padres

Una de las enfermedades más corrientes en el fútbol base es la de los jugadores que están más pendientes de su padre que del entrenador

¿Cómo ha de ser tu actitud?

Tu hijo pertenece a un club y tu, como padre, lo representas. Si insultas al árbitro, discutes con espectadores, contradices las instrucciones del entrenador, haces comentarios despectivos en voz alta…es muy probable que dañes seriamente la imagen del club de tu hijo. ¿Es eso lo que buscas? Seguramente que no pero, sin desearlo, lo consigues. 

Anima cuando las cosas no salen bien

En lugar de recriminar los errores o criticar las malas actuaciones de los otros. Es adecuado que animes, siempre de forma discreta, cuando a tu hijo no le salen las cosas bien y que le premies su esfuerzo y su intento por hacerlo bien. Así ayudas al equipo. Además, se sentirán más a gusto realizando la actividad deportiva, sin presiones, sin temores a fallar y se esforzará más por hacer las cosas bien.

Manténte tranquilo.

Si ves que no puedes hacerlo, aléjate del lugar para no transmitir esas sensaciones a tu hijo y al equipo. 

Si no te controlas es mejor que no asistas a los partidos. Es una buena manera de colaborar.

Delega en el entrenador la dirección de equipo

Es la forma de ayudar al entrenador para que realice su trabajo por ser el máximo responsable del equipo. 

El fútbol tiene unas reglas y tu hijo debe aprender a respetarlas en todo momento. 

El partido es un gran momento para que tu, como padre, le muestres a tu hijo que hay que convivir con el reglamento y, lo más adecuado es aprender a respetarlo.

Empieza tu dando ejemplo de respeto al reglamento. Tu hijo tendrá el mejor modelo del mundo para seguirlo.

Deja que los deportistas tomen sus propias decisiones

El que juega el partido es tu hijo y él es el que debe decidir en todo momento lo que debe hacer durante el partido interpretando lo que el entrenador le ha indicado. Nada de colocarse detrás de la portería o en la banda donde está jugando tu hijo para darle instrucciones. No sabes lo bien que le va que se equivoque al tomar por si mismo una decisión. Maduran. Crecen más rápido porque tienen que preguntarse qué he de hacer para no caer en ese mismo error.

Después del partido

Los niños le dan al partido el valor que le damos los padres. Si lo único que nos interesa es el resultado final, con eso se quedarán ellos. Si lo que los padres valoramos es el esfuerzo que hemos puesto para conseguir la victoria, eso es lo que ellos valorarán.

Como estamos apreciando de forma constante, la actitud del padre es fundamental siempre. ¿Cómo nos dirigimos a ellos tras un partido? ¿cómo les miramos? ¿qué les preguntamos? ¿qué importancia le damos al resultado? 

Aconsejamos a los padres que dejen a sus hijos disfrutar de sus emociones. No es momento para corregirles nada o explicarles cómo debía haber hecho tal jugada. No es momento nunca, pero menos ahora.

Si tu hijo se ha esforzado durante el partido, felicítale y valora la experiencia deportiva junto a él. 

A veces un simple abrazo cuando sale del vestuario es suficiente. 

Para él esto significa mucho más que todas las palabras que quizá hayas pensado decirle. 

De esta forma, él sabe que tu siempre vas a estar a su lado.

No discutas alguna jugada del partido con otros padres o espectadores delante de él. Deja que el partido acabe en el momento que el árbitro pita el final.

Por último, dejamos claro que tampoco es momento para hablar con el entrenador después del partido. 

Hay otros momentos en la semana que quizá el entrenador esté en mejores condiciones para atenderte.

Recuerda por tanto que tu hijo sólo ha jugado un partido, donde lo habrá hecho mejor o peor, habrá ganado, perdido o empatado. Habrá cometido errores o realizado aciertos pero sólo ha jugado un partido. No por ello es ni mejor ni peor persona, ni tampoco se sentirá más o menos querido por sus padres.

Cuando las cosas no salen como uno quiere

Iniciación deportiva

Hay situaciones complicadas para nuestros hijos dentro del propio deporte que si somos capaces de enfocarlo adecuadamente puede ser muy enriquecedor para nuestro hijo. 

Situaciones complicadas en la iniciación deportiva

Un día no sale de titular, o le cambian cuando no se lo esperaba, tiene un problema con el entrenador o con alguno de sus compañeros, se lesiona en el partido momento más inoportuno, etc. Son malos momentos que un jugador pasa a lo largo de su vida deportiva.

No nos debe ablandar la situación porque somos conscientes que estas circunstancias negativas son las que le enseñan a nuestro hijo a esforzarse por aceptarlas y luchar por superarlas. 

Las dificultades enriquecen

En realidad es algo enriquecedor para ellos ya que les hace más fuertes y maduros y les ayuda a saber estar en esas situaciones. 

Deben comprender que es algo que va completamente integrado en el deporte que practican. Hay que aprender a ser suplente, a no estar de acuerdo con la decisión del entrenador y aceptarla.

Cómo ayudarles ante las adversidades

Como se puede apreciar, los padres tenemos un papel fundamental para que ellos puedan conseguirlo. 

Hemos de aceptar de forma constructiva este tipo de situaciones. 

Y hemos de reconocer que a veces no es fácil pero hemos de hacerlo por el bien de nuestros hijos.

Nunca hay que bajar la cabeza, ni lanzar la toalla. No se puede rendir. Hay que seguir luchando hasta conseguir superarlo. Tras una caída, hay que levantarse una y otra vez.

Las personas que alcanzan el éxito son aquellas que son capaces de superar los momentos difíciles, que siempre los hay, y se esfuerzan al máximo para alcanzar los objetivos.

Tipos de padres en la iniciación deportiva

Iniciación deportiva

Hemos estado repasando las distintas situaciones que se dan en un ambiente deportivo pero quizá podemos hacer ahora un análisis de los tipos de padres que se pueden apreciar en los campos de fútbol en todo el mundo. Es una oportunidad para que si te ves identificado con alguno de ellos, puedas cambiar tu actitud para ayudar a tu hijo en su formación deportiva y humana.

Padres desinteresados

Son aquellos que no muestran mucho interés por la práctica deportiva de sus hijos. No valoran lo mucho que puede enriquecer a su hijo una actividad de este tipo y no colaboran lo suficiente. Si pueden, hacen que el niño se desplace con unos amigos que también van al fútbol. No saben ni quién es su entrenador, ni conoce a los compañeros de su hijo. Les da igual que haga fútbol, violín y maracas. Lo que pretenden es tenerlo ocupado en su tiempo libre y quizá, de esta forma, tener tiempo para uno mismo. 

No vamos aquí a juzgarlos porque hay otras muchas circunstancias que hacen imposible la asistencia a los entrenamientos y a los partidos de los hijos. 

Son aquellos padres que trabajan en el horario de entrenamiento y como es una empresa de servicios, los fines de semana es cuando intensifican más su trabajo. 

También están las familias numerosas con muchos hijos y que deben repartir los esfuerzos entre los más pequeños y dejar por libre a los mayores. Incluso los hermanos mayores son los que acompañan a los pequeños a los campos. En estos casos los padres son muy generosos y nada egoístas.

Padres excesivamente protectores

Son especialmente madres pero también hay padres. Están muy encima de su hijo preocupados de que no le pase nada. Le prepara la ropa de entrenamiento en lugar de responsabilizarle de sus cosas. En los partidos, acude corriendo cuando se hace daño y utiliza siempre todo su ingenio para salvaguardar a su hijo de cualquier situación desagradable. Convierten a sus hijos en deportistas blandos, inmaduros y despistados.

Es un tipo de padre bastante frecuente en los campos de fútbol y que hace mucho daño al niño sin darse cuenta de las consecuencias que tiene su forma de actuar. 

En el fondo todo eso lo hacen porque desean demostrar lo mucho que les quieren. 

Pero se equivocan porque hay que saber aguantar y verles sufrir un poco porque eso les hace mucho bien, les forma el carácter y les hace más fuertes para afrontar su propia vida. No podemos tener siempre al niño entre algodones.

Padres entrenadores

Son padres empeñados en ayudar a su hijo transmitiendo toda su experiencia del fútbol con el objetivo de llegar a ser un gran jugador. Se comportan como si fueran entrenadores. 

– Aprovecha cualquier momento para darme instrucciones. Incluso da consejos a los otros jugadores también. 

– Muchos de estos consejos no coinciden con los que me da el entrenador y me quedo totalmente bloqueado.

– No sé a quién de los dos debo hacer caso: a mi padre? a mi entrenador? 

Yo quiero complacer a los dos pero no sé cómo hacerlo.

Es bastante frecuente verlos hablar con los otros padres o directivos sobre temas referentes a la organización y desarrollo del equipo en momentos que no son los más adecuados y delante de jugadores del equipo donde juega su hijo. Esto hace mucho daño al equipo y a los hijos.

Padres vociferantes tras el banquillo.

Son aquellos padres que permanecen durante todo el partido como si estuvieran en las gradas de un estadio de Primera División como hinchas apasionados. Insultos al árbitro cuando se equivoca, al equipo rival, e incluso al entrenador y jugadores de su propio equipo. 

En ocasiones, el entrenador y directivos de la entidad han intentado persuadirles de su comportamiento ya que dan una mala imagen del club al que representan, pero no hacen mucho caso porque piensan que no hacen nada malo.

Este tipo de padres es conveniente que desaparezcan de la entidad cuanto antes porque hacen mucho daño. Hay dos formas de hacerlo: convenciéndole de que se está equivocando con su actitud, o apartándolo definitivamente si no está dispuesto a realizar ese cambio por su hijo.

Es importante dejar claro que los problemas que hay en un campo de fútbol son problemas que vienen de los responsables de la entidad que no han sabido marcar las pautas en su momento y ahora no hay quién controle la situación. Los padres también son responsables porque son adultos y deben saber comportarse adecuadamente en todo momento. 

Padres excesivamente críticos

Son padres muy exigentes con sus hijos. 

– Quiere que todo lo haga perfecto 

– Sólo me hace ver lo que hago mal y constantemente me va indicando cómo debo corregirlo. 

– Nunca me comenta lo que hago bien.

– Nunca está satisfecho de lo que hago, siempre quiere más 

– Me critica constantemente porque piensa que así conseguirá hacerme un gran jugador.

Son padres que piensan que su hijo es más de lo que realmente es o puede ser y, sus exigencias le originan al hijo un fuerte estrés cada vez que juega ya que no consigue alcanzar lo que su padre le pide. Estos fracasos deportivos se convierten frecuentemente en fracasos personales. Son padres muy peligrosos por el gran daño que producen a sus hijos.

Un denominador común de estas cinco descripciones que hemos realizado sobre tipos de padres es que ninguno lo hace con mala intención.

Quieren lo mejor para su hijo pero se equivocan en la forma. Sin darse cuenta, están contribuyendo a que las condiciones que rodean la práctica deportiva del hijo no sean las más adecuadas.

Si en alguna ocasión crees que has podido comportarte como uno de estos padres que hemos descrito, puedes recordar los consejos que hemos desarrollado aquí. 

Estás a tiempo de cambiar de actitud. Piensa que tu hijo y el entorno te lo agradecerá y seremos felices todos disfrutando de este bello deporte.

Resumen de la Iniciación deportiva

Iniciación deportiva
  • 1. Tus hijos pueden obtener múltiples beneficios en el deporte que practican. Para ello, las condiciones deben ser las adecuadas, con entrenadores cualificados y bien asesorados. Tu, como padre, tienes un papel relevante para conseguir esas condiciones.
  • 2. Nuestros hijos deportistas tienen unos derechos reconocidos que si se respetan, favorecerán el buen funcionamiento en su deporte. Tu puedes ayudar a que se respeten y se cumplan estos derechos.
  • 3. Hagamos lo posible para crear y mantener el entorno que más favorezca a que el deporte se tus hijos se desarrolle de manera conveniente para todos. 
  • 4. El entrenador es el máximo responsable del deporte que practica tu hijo. Ayúdale a que pueda realizar su trabajo en las mejores condiciones posibles.
  • 5. El árbitro es el encargado de impartir justicia en un partido. Aprender a respetar a la máxima autoridad en un partido, llevarse bien con él, y entender sus errores como parte del juego son elementos importantes para el joven deportista. Tu como padre puedes ayudarle dando ejemplo.
  • 6. En los entrenamientos es necesario que los jugadores y el entrenador tengan la suficiente tranquilidad e intimidad para poder realizar bien su trabajo.
  • 7. Hemos de conseguir que nuestros hijos sean capaces de compaginar perfectamente los estudios con la práctica deportiva. Enséñale a ser responsable en el cumplimiento de ambas actividades.
  • 8. Cuando las cosas no salgan bien, es importante que los padres estén a su lado pero a la vez enseñarles que deben saber superarlo con esfuerzo. Tu como padre no debes dejarte llevar por un excesivo proteccionismo.
  • 9. Antes del partido, debemos colaborar para evitar la presión y el nerviosismo que pueden adquirir nuestros hijos. Evita comentarios relacionados con el fútbol.
  • 10. Durante el partido, la mejor forma de ayudar a nuestro hijo es ejercer como espectadores que simplemente disfrutan del partido. De esta forma facilitas el trabajo de los entrenadores.
  • 11. Que tu hijo se beneficie del deporte que `practica depende en buena medida de los padres, de tu comportamiento.

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