La evaluación es una herramienta muy poderosa en el fútbol

La evaluación es una herramienta muy poderosa en el fútbol

La evaluación es una herramienta muy poderosa en el fútbol y desgraciadamente podemos aprovecharla mucho más.

No existe evaluación en el fútbol base. Solo aquellos que persiguen una idea formativa a través del fútbol encuentran motivos para evaluar. Hay muy pocos clubes de fútbol base que entreguen a sus jugadores un informe. Creo que esto cambiará cuando consigamos transformar a los entrenadores el chip de la competición por el de la formación.

Para entender bien la necesidad de evaluar en el fútbol formativo, tenemos que definir con claridad qué significa evaluar. En pocas palabras podemos definirlo como la capacidad del entrenador para poder detectar cómo está alcanzando los objetivos que nos hemos marcado en cada sesión, en cada periodo de tiempo. 

Lo que detecta, puede plasmarlo o concretarlo de forma cuantitativa o cualitativa, no importa el método que utilice. 

“Lo interesante de la evaluación no son los resultados que obtenemos sino cómo los usamos para mejorar nuestra enseñanza.”

Una vez tenemos los resultados de nuestra observación, se nos mostrarán sugerencias útiles para reorientar el trabajo del entrenador. En definitiva, la evaluación nos enseña lo que está aprendiendo cada uno de los jugadores y cómo ha de reorganizarse e entrenador para mejorar el rendimiento de cada uno de ellos.

Hay que reconocer que evaluar es uno de los aspectos más complicados en el mundo de la enseñanza o, por lo menos, donde nadie se pone de acuerdo en la forma de hacerlo. Nadie duda que es esencial y que debemos prestarle mucho valor. 

He podido comprobar que los profesores, en los colegios e institutos, no se ponen de acuerdo en la forma de evaluar. Lo que sí tienen claro es la importancia de evaluar. Todos lo hacen y dedican tiempo a poner en común su visión de los alumnos para detectar sus debilidades y fortalezas y así poderles ayudar.

He podido analizar de cerca a una de esas instituciones que realiza un trabajo serio de evaluación. Cuando un club utiliza la evaluación como herramienta esencial en la formación del jugador, encontramos algunas dificultades en las que quizá puedes identificarte como entrenador:

Normalmente el entrenador es muy reacio a evaluar cuando no lo ha utilizado nunca. Hay que insistirle mucho para que evalúe. Piensa que es un trabajo que se aleja de lo que es el campo de fútbol y no está muy acostumbrado ni dispuesto. 

Este pensamiento negativo que detectamos en los entrenadores del fútbol formativo es un veneno que viene, en parte, de las escuelas de entrenadores donde el único informe es el resultado del partido. Existen los analistas del equipo que lo graban todo y hacen estadísticas de cada partido. Las estadísticas son las que mandan y si los goles entran por la banda derecha, quiere decir que el jugador de esa banda hay que cambiarlo para que el equipo funcione mejor. 

Sin embargo, en el fútbol formativo, esa misma situación de partido nos llevaría a tomar decisiones muy diferentes. La pregunta que nos formulamos es ¿cómo puedo ayudar a este jugador para que entienda y aplique su forma de defender? Como puedes apreciar, ante una misma situación, la forma de actuar es bastante diferente.

En el fútbol formativo, mientras le enseñas y le ayudas a mejorar, el equipo seguirá recibiendo goles por esa banda, aunque cada vez menos.  Al final del proceso, tendremos un jugador que defenderá más o menos bien esa banda sin necesidad de buscar otro. 

Pero eso no es lo que quieren muchos entrenadores. Necesitan resultados con urgencia y no están dispuestos a perder tiempo en estos detalles y buscan la forma de deshacerse de esa persona para a encontrar cuanto antes otra que me cumpla el cometido.

¿Cómo lo hacen? Como no son capaces de decírselo a la cara, aplican situaciones subliminales para disimular sus oscuros proyectos: le hace jugar  poco en el partido, con frecuencia no le convoca, ficha a otro para su puesto. ¡Cómo nos suena todo esto! ¿verdad? 

Hay mucho que cambiar en el fútbol base, especialmente este tipo de entrenador insensible a la formación y ansioso de triunfos. No digo que esta forma de actuar no sea correcta en el fútbol profesional pero no podemos permitir que esto se aplique en el deporte formativo.

“Existen muchas formas de evaluar y en esto no hay una sola opinión. Pero en lo que todos estamos de acuerdo es que, al evaluar a tus jugadores, estás dedicando tiempo a pensar en ellos. Y eso ya es muy positivo.” 

Este es el mensaje que más estoy insistiendo durante estos últimos años. En el fútbol formativo pensamos en cada uno de nuestros jugadores porque queremos ayudarles. 

El buen formador dedica bastante tiempo a pensar en sus jugadores para poderles ayudar mejor: ¿Qué tiene, qué le falta y cómo puedo ayudarle en mi próximo entrenamiento? Esto es evaluar a un equipo de fútbol. Lo menos importante es si le ponemos números, letras, palabras o frases en el informe que entregamos a sus padres.

Muchos entrenadores piensan que todo el esfuerzo por evaluar a un jugador tiene como única finalidad entregarles un informe al final del periodo. Cuesta mucho trabajo hacerles ver que el informe es simplemente el resultado final pero que lo más importante es poder pensar en ellos muchas veces durante nuestro periodo de enseñanza. 

No evaluamos para dar un informe sino para poder ayudar mejor a nuestros alumnos en el día a día de nuestro trabajo como entrenadores. ¿Cómo? 

  • Reorientando nuestras acciones, 
  • comprendiendo mejor sus dificultades y 
  • rectificando nuestro programa para adaptarlo a sus necesidades. 

“La formación de calidad en el fútbol pasa por una buena evaluación de nuestros jugadores.”

La evaluación nos ayuda a reorientar nuestros entrenamientos, como ya he dicho. Al pensar en los chicos y evaluarlos, puedo plantearme acciones en mis entrenamientos que mejoren esas debilidades que muestran mis jugadores. De esta forma, estamos amoldando nuestra programación al grupo que tenemos como un guante se amolda a una mano. 

Los chicos reciben los refuerzos necesarios y adecuados para poder avanzar con más eficacia para la consecución de sus objetivos. 

“No aprende más el que entrena más sino el que lo hace con más eficacia. El secreto no está en la cantidad sino en la calidad de nuestro entrenamiento.“

La evalaución nos proporciona un trabajo de calidad porque eres capaz de acertar más en las necesidades de tus jugadores ya que has detectado sus  carencias y has aplicado los medios para poder mejorarlas. 

Evaluar es navegar con un rumbo claro y a golpe de timón para ir corrigiendo las desviación por culpa del viento o de las corrientes marinas. La evaluación es la brújula que te va marcando las posibles desviaciones con respecto al objetivo que deseas alcanzar.

Está claro que todo esto no es lo que se practica en el fútbol formativo. Nos dedicamos a analizar las estrategias para conseguir la victoria sin darnos cuenta que, con una buena evaluación, mejoraría el rendimiento de mis jugadores a largo plazo y conseguiríamos mejores victorias.

Podemos decir que el entrenador del siglo XXI no cree en la evaluación ni se da cuenta de la importancia que tiene. Le parece una perdida de tiempo y no está dispuesto a ponerlo en practica por estos motivos. De nuevo son los jugadores los que salen perjudicados de estos planteamientos. 

La mejora de nuestro fútbol pasa por la incorporación de esta poderosa herramienta a nuestra metodología de enseñanza.

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