La justicia en los juegos

La justicia en los juegos

La justicia en los juegos. Al iniciar cualquier juego, es crucial que los contendientes dispongan de igualdad de condiciones y elementos. En algunos casos, se puede aceptar un “handicap” para igualar las diferencias de habilidades personales reconocidas, como conceder metros de ventaja en una carrera o jugar al ajedrez sin las torres. Estos son ejemplos de ventajas iniciales que buscan equilibrar las competencias.

Durante el desarrollo del juego, es esencial que no se hagan trampas y que el arbitraje sea imparcial. Además, las oportunidades deben ser equitativas para todos los jugadores en todo momento.

En el fútbol, también se debe mantener este espíritu de justicia. Aunque en la mayoría de los casos se practica, hay situaciones donde el “regulador” no ha reflejado adecuadamente este principio en las reglas. Analizaremos algunas de estas injusticias, pero me quiero centrar en una en particular.

Una de las mayores injusticias en el fútbol es que los equipos tengan objetivos distintos durante un partido.

No es justo que un equipo tenga como objetivo ganar el juego, mientras que el otro se enfoque en “no perder”.

Esta disparidad es problemática porque destruir es más fácil que construir. Ganar implica esfuerzo constructivo, mientras que “no perder” se traduce en destruir ese esfuerzo. Todos hemos tenido experiencias en las que te has enfrentado a equipos que simplemente se defienden para poder ganar. Suelen ser equipos que se ven inferiores y utilizan este sistema para conseguir la victoria esperando el fallo del rival.

La mayor injusticia en el fútbol es permitir la pérdida de tiempo como una estrategia. Se alega que el equipo contrario puede contrarrestar este intento mientras la pelota esté en juego, pero esto destruye el propósito del juego. Cuando los equipos ya no comparten el mismo objetivo único de ganar el partido jugando, se desvirtúa la esencia del juego. Al final, se puede ganar un partido sin realmente jugar al fútbol, simplemente intentando “no perder”. Esto es, sin duda, injusto.

La justicia en los juegos

Javier Marcet
 
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