La mejor edad para aprender fútbol

La mejor edad para aprender fútbol

La mejor edad para aprender fútbol. Todo lo que necesitas saber para que tu hijo empiece su camino hacia el éxito deportivo

Quiero formularte dos preguntas que están bastante relacionadas entre sí. La primera es 

–“¿a qué edad deberías llevar a tu hijo a practicar fútbol como padre?”

¿Cuál es la edad ideal?

Esta es una pregunta que me hacen muchísimas personas y que me parece interesante responder en profundidad.

Y la otra pregunta es:

– “¿cuál es la edad de oro para el aprendizaje del fútbol?”, es decir, en qué momento “el niño puede aprender más”. 

Esta pregunta también está relacionada con la primera. Por eso vamos a abordar todo en conjunto.

edad de oro

La mejor edad para aprender fútbol

Los expertos comentan que la edad de oro para aprender fútbol está entre los 7 y los 12 años, aproximadamente.

Por lo tanto, ese es el momento en el que el niño está más receptivo. Es como una esponja que asimila todo lo que tú le quieras enseñar con una velocidad extraordinaria.

No te precipites y no trates de introducirle en el mundo del fútbol antes de tiempo, con la falsa idea de que cuanto antes aprenda mejor. Ya te adelanto que no estás acelerando el aprendizaje del niño.

Aquellos padres que piensan que, llevar a sus hijos a practicar fútbol cuanto antes, les permitirá aprender más y mejor, no están en lo correcto.

Por lo tanto, cuidado con esa urgencia de iniciación temprana, tan de moda, que tiende a enseñar habilidades a los niños cuando son muy pequeños.

En el caso del fútbol o del deporte en general, es muchísimo mejor empezar a trabajar con ellos. Es decir, enseñarles el fútbol de verdad, entre los siete y los doce años.

La mejor edad para aprender fútbol

La mejor edad para aprender fútbol

Y, bueno, me diréis, ¿qué pasa entonces con la situación actual en el deporte, en el fútbol?

Porque claro, llevo a mi hijo al fútbol a los siete años, o incluso a los seis. Y me encuentro con algo muy desagradable: entrenadores competitivos que no comprenden que este no es el momento adecuado para buscar resultados.

Es fundamental que en estas primeras etapas el enfoque esté en el aprendizaje y disfrute del deporte, olvidándose de la competición.

Entonces, tú como padre que llegas con ilusión y sin experiencia, ya que puede ser tu primer hijo, te enfrentas a una situación compleja. Llevas a tu hijo al fútbol con las mejores intenciones, pero te encuentras con un ambiente que no es el que esperabas.

Muchos padres me comentan constantemente que no saben si llevar a sus hijos al fútbol porque el entorno no es el adecuado. Aunque el niño quiere jugar al fútbol y practicar este deporte, lo que te encuentras allí no tiene nada que ver con el fútbol que necesita a esta edad.

Es comprensible que, como padre, tengas dudas y te preocupes por la calidad del entrenamiento y el enfoque que los entrenadores están dando.

Por desgracia, el fútbol se vuelve muy competitivo. Con entrenadores que piensan más en ganar ligas y torneos que en el desarrollo y formación de los niños. Estos entrenadores, en lugar de entender que son una pieza clave en la formación de los jóvenes, se centran en conseguir logros personales, en ponerse medallas.

Muchas veces te encuentras con entrenadores que no tienen ningún tipo de formación adecuada o que su preparación es deficiente. Esto es algo que hemos comentado en ocasiones anteriores.

La mejor edad para aprender fútbol

La mejor edad para aprender fútbol

Si decides llevar a tu hijo a jugar al fútbol porque te lo pide, entonces es importante considerar ciertos aspectos. Te he advertido sobre el entorno al que se enfrentarán, ya que podría no ser el más idóneo. Por ello, siempre he insistido en varios puntos. 

En primer lugar, si él expresa el deseo de jugar fútbol, está bien llevarlo para que lo pruebe. Es posible que no tenga las habilidades necesarias o que simplemente este no sea su deporte. 

Si decides llevarlo porque crees que debe practicar deporte o porque a ti te gusta el fútbol, debes tener cuidado. Podrías estar equivocándote al imponerle algo que él no ha solicitado. Tal vez lo hagas con la intención de que logre algo que tú no conseguiste en tu infancia. Es importante reflexionar sobre tus motivaciones y respetar los intereses de tu hijo.

Además, a esta edad, los expertos siempre insisten en que los niños no se especialicen en un solo deporte. Es decir, es recomendable que practiquen diversas actividades, como el baloncesto o la natación, que ofrecen diferentes dinámicas: deportes individuales y colectivos. 

Esta variedad es beneficiosa y nunca está de más, a menos que el niño lo solicite expresamente. Si el niño no tiene claro qué deporte le gusta, es importante guiarlo.

La mejor edad para aprender fútbol

La mejor edad para aprender fútbol

Durante esta etapa significativa de aprendizaje, es fundamental no desaprovechar la oportunidad de ofrecerle un ambiente donde el entrenador esté adecuadamente preparado.

Al igual que nos preocupamos por la educación académica de nuestro hijo, buscando la mejor escuela posible y proporcionándole una sólida formación cultural, también intentamos brindarle lo mejor en el ámbito deportivo. 

A veces, la cercanía geográfica determina la elección del club al que lo llevamos. Pero es importante tener en cuenta la calidad del entrenamiento que recibirá. De nada sirve inscribirlo en el club más cercano si este no ofrece los recursos adecuados para su aprendizaje. Y, peor aún, si le genera una experiencia negativa. 

Es fundamental que el ambiente deportivo sea estimulante y positivo para que nuestro hijo disfrute y se desarrolle adecuadamente. Si el club carece de los estándares mínimos o si los entrenadores son excesivamente exigentes o negativos, corremos el riesgo de desmotivar al niño y hacer que pierda interés en el fútbol.

Es importante mantener un equilibrio en el ambiente que rodea a la práctica deportiva de tu hijo. Por un lado, es fundamental estar presente en el entrenamiento y los partidos, pero también es necesario no dejarse absorber por la intensidad competitiva. Mantener cierta distancia puede ayudar a conseguir un ambiente más positivo y evitar que se convierta en un espacio de críticas y tensiones innecesarias.

Es positivo relacionarse con otros padres durante estas actividades, pero es importante que las conversaciones no giren exclusivamente en torno al fútbol de vuestros hijos. Hablar de otros temas como el trabajo, los viajes o cualquier otro aspecto puede contribuir a diversificar las interacciones. Y a evitar que se generen tensiones relacionadas únicamente con el deporte.

Es triste ver cómo, a menudo, la pasión por el deporte puede crear divisiones entre padres que podrían tener una relación más estrecha y amistosa. 

Evita que las discusiones sobre temas relacionados con el equipo o el rendimiento de los jugadores afecten las relaciones personales.

asegura tu elección

La mejor edad para aprender fútbol

Al elegir un club para tu hijo, es importante investigar y asegurarte de encontrar un ambiente adecuado para su desarrollo deportivo y personal. Observar cómo entrena el equipo, cómo se llevan a cabo los partidos y la actitud del entrenador puede darte una idea clara de si es el lugar adecuado para tu hijo.

Una vez que estés seguro de que el ambiente es positivo y que tu hijo se sentirá cómodo y feliz, entonces puedes tomar la decisión de inscribirlo en ese club con tranquilidad y confianza. Es fundamental priorizar el bienestar y la felicidad de tu hijo por encima de todo.

A veces, es más conveniente optar por un club que ofrezca un buen servicio y un ambiente positivo, aunque implique desplazarse un poco más. Es importante recabar opiniones de otros padres y hablar con personas que tengan experiencia en el club que estás considerando. El boca a boca puede proporcionarte información valiosa sobre la satisfacción de los padres y la calidad del ambiente en el club.

Asiste a varios entrenamientos para observar cómo se desarrollan las sesiones y qué enfoque tienen los entrenadores. La técnica es fundamental en las edades comprendidas entre los 7 y los 12 años. Es importante que los entrenadores dediquen tiempo a trabajar en ella. 

Si sientes que los entrenamientos se centran demasiado en aspectos tácticos y descuidan la técnica, es bueno expresar tus inquietudes. A veces, los entrenadores están abiertos a recibir retroalimentación y replantearse su enfoque si se les señala de manera constructiva.

Es fundamental que los entrenadores de fútbol base entiendan su rol como formadores de jugadores como personas. 

Los entrenadores, en muchas ocasiones, afirman que trabajan la técnica dentro de una metodología global. Lo cual puede ser válido si se hace de manera efectiva y equilibrada. Sin embargo, es esencial que este enfoque global no descuide la importancia de dedicar tiempo específico al desarrollo técnico individual de los jugadores.

Es cierto que algunos consideran que el enfoque analítico y repetitivo en el entrenamiento del fútbol está anticuado. Pero en realidad, este método tiene sus beneficios. Al igual que en una escuela donde se enseña a escribir de manera progresiva, paso a paso, desglosando cada elemento, en el fútbol también es importante transmitir los fundamentos técnicos mediante la repetición y la práctica analítica.

En lugar de descartar este enfoque, muchos entrenadores encuentran que trabajar los fundamentos técnicos de esta manera ayuda a los jugadores a aprender más rápido y a asimilar mejor los conceptos. Al dirigir la atención de los jugadores hacia aspectos específicos, como la posición del pie de apoyo, la parte del pie que se utiliza para golpear el balón o la dirección del disparo, se facilita su comprensión y mejora su ejecución.

La práctica repetitiva que busca el aprendizaje de los fundamentos técnicos permite a los jugadores desarrollar habilidades sólidas. Y automatizar movimientos, lo que les ayuda a mejorar su rendimiento en el terreno de juego. 

Aunque pueda considerarse un enfoque más tradicional, sigue siendo efectivo y beneficioso para el desarrollo de los jugadores de fútbol, especialmente en las etapas formativas.

Es cierto que el enfoque repetitivo y analítico puede parecer aburrido para los niños si no se presenta de manera adecuada. Sin embargo, eso no significa que deba descartarse por completo. Los entrenadores pueden adoptar estrategias para hacer que este tipo de entrenamiento sea más dinámico y divertido.

Por ejemplo, se pueden introducir elementos de competición, como un concurso, para ver quién puede completar más pases correctamente. O dividir a los niños en equipos y otorgar puntos por logros específicos. Este enfoque competitivo y lúdico puede transformar lo que podría ser percibido como aburrido en una actividad emocionante y motivadora para los niños.

La calidad del entrenador juega un papel esencial en la forma en que se percibe y se lleva a cabo el entrenamiento. Un buen entrenador será capaz de adaptar sus métodos para mantener el interés de los niños y garantizar que estén disfrutando mientras aprenden.

Es fundamental que los entrenadores dediquen tiempo y atención al desarrollo técnico de los jugadores. Especialmente en las edades comprendidas entre los 7 y los 12 años, cuando los fundamentos técnicos son fundamentales para su progreso futuro en el fútbol.

Es cierto que algunos entrenadores pueden estar más centrados en otros aspectos del deporte, como la táctica o la competición. Y pueden descuidar el desarrollo técnico de los jugadores. Esto puede llevar a que los niños pierdan oportunidades de aprender y mejorar en áreas importantes para su desarrollo como futbolistas.

No dudes en expresar tus inquietudes y expectativas a los entrenadores de tu hijo. Y buscar alternativas si sientes que el enfoque del entrenamiento no es el adecuado. Recuerda que el desarrollo técnico es un aspecto clave en la formación de un jugador de fútbol completo y exitoso.

Los niños de 3 a 5 años

La mejor edad para aprender fútbol

Es comprensible la inquietud de los padres por iniciar a sus hijos en el fútbol desde temprana edad. Pero es importante tener en cuenta algunos aspectos antes de inscribir a un niño tan pequeño en un club de fútbol. A los tres o cuatro años, los niños aún están en una etapa temprana de su desarrollo físico, emocional y cognitivo. Y es fundamental que su participación en actividades deportivas sea adecuada a su edad y capacidad.

En muchas escuelas de fútbol, se ofrecen programas de iniciación diseñados específicamente para niños de estas edades. Estos programas suelen ofrecer actividades lúdicas y recreativas que introducen a los niños en el mundo del deporte de manera gradual y divertida. Sin presiones ni expectativas de rendimiento.

Es importante que los padres evalúen la calidad del programa y la preparación de los entrenadores antes de inscribir a sus hijos. Los entrenadores que trabajan con niños pequeños deben tener conocimientos sobre el desarrollo infantil. Así como habilidades para fomentar el juego cooperativo, la creatividad y el desarrollo de habilidades básicas como correr, saltar y manipular la pelota.

Los niños tan pequeños, especialmente de tres o cuatro años, no deben ser expuestos a un ambiente competitivo. O a entrenadores que no estén adecuadamente preparados para trabajar con esa edad. Es fundamental que los programas de fútbol para niños en estas edades se centren en el desarrollo de habilidades básicas, la coordinación motora y el juego cooperativo, en lugar de la competición o la presión por el rendimiento.

Los entrenadores que trabajan con niños tan pequeños deben tener una comprensión profunda del desarrollo infantil y estar capacitados para adaptar las actividades y ejercicios a las necesidades específicas de cada niño. 

Además, es importante que el ambiente sea seguro y divertido, fomentando la participación activa y el disfrute del juego.

En cuanto a las instalaciones, estoy de acuerdo en que deben ser adecuadas para la edad y el tamaño de los niños. 

Campos de juego más reducidos y porterías de tamaño apropiado pueden ayudar a garantizar que los niños se sientan seguros y cómodos mientras juegan.

Es beneficioso que los niños a estas edades participen en actividades deportivas que promuevan su desarrollo físico, cognitivo y social. Un enfoque de iniciación al fútbol puede ser una excelente manera de introducir a los niños en el mundo del deporte, de manera gradual y diversificada.

La idea de un enfoque multideporte es muy acertada, ya que permite a los niños experimentar una variedad de actividades y desarrollar habilidades fundamentales que son transferibles a cualquier deporte. 

Esto les proporciona una base sólida para explorar diferentes opciones deportivas y tomar decisiones informadas sobre sus intereses y preferencias en el futuro.

Los niños pequeños deben disfrutar del proceso de aprendizaje y exploración, sin presiones ni expectativas excesivas.

Es fundamental disponer de entrenadores que estén adecuadamente capacitados y comprometidos con el desarrollo integral de los niños en estas edades tempranas. 

No es apropiado que un juvenil, sin la formación adecuada, sea responsable de trabajar con niños tan pequeños. Podría no tener las habilidades ni la comprensión necesarias para proporcionarles una experiencia de calidad.

Especialmente en estas edades, es esencial evitar la especialización temprana y permitir que los niños experimenten una variedad de actividades deportivas y recreativas. Esto les ayuda a desarrollar habilidades motoras, cognitivas y sociales, preparándolos para tomar decisiones sobre su participación en el deporte en el futuro.

Los ejercicios para niños de iniciación deben ser diseñados como juegos cortos y dinámicos, ya que los niños tienen una capacidad de atención limitada y tienden a aburrirse rápidamente si una actividad se prolonga demasiado.

Debes estructurar las sesiones de entrenamiento con una variedad de ejercicios y juegos que mantengan el interés y la participación activa de los niños. Estos juegos pueden tener una duración de tres a cinco minutos, ofreciendo constantemente nuevos desafíos y oportunidades de aprendizaje.

Los ejercicios tienen como finalidad el desarrollo de habilidades coordinativas que sean útiles para cualquier deporte. Actividades como saltar, arrastrarse, gatear y rodar son excelentes ejercicios para mejorar la coordinación y el control del cuerpo en niños pequeños.Desarrollan habilidades motoras fundamentales, como la capacidad de equilibrio, la agilidad y la coordinación mano-ojo.

Además, estos ejercicios fomentan la confianza en sí mismos y el disfrute del movimiento, lo que es fundamental para mantener una vida activa y saludable en el futuro.

Un programa de iniciación puede ser beneficioso para los niños siempre y cuando esté bien diseñado y supervisado. Es importante que el enfoque sea en el desarrollo de habilidades básicas y en la diversión, sin presiones ni expectativas de competición.

Crea un campo pequeño donde los niños puedan jugar de manera libre y espontánea. Puede ser una excelente manera de fomentar su amor por el juego. Y permitirles experimentar con el balón. Es importante tener en cuenta que, a tan temprana edad, los niños aún están en proceso de aprendizaje. No tienen la misma comprensión de conceptos más avanzados como los espacios, el pase o la táctica.

Por lo tanto, el énfasis debe estar en el juego libre, la exploración y el disfrute del movimiento, sin preocuparse demasiado por el resultado del partido. 

Al ofrecer un ambiente seguro y estimulante donde los niños puedan experimentar y aprender a su propio ritmo, se sientan motivados a seguir participando en el deporte y desarrollando sus habilidades a lo largo del tiempo.

La mejor edad para aprender fútbol

La mejor edad para aprender fútbol

Entre los siete y los doce años es un momento especial para que los niños se inicien en el fútbol de manera más formal. Pero aún así, el enfoque debe ser principalmente formativo y no excesivamente competitivo. 

Los entrenadores y los padres deben priorizar el desarrollo a largo plazo de los niños sobre los resultados inmediatos.

Es fundamental que los entrenadores establezcan un ambiente en el que divertirse y aprender sean los objetivos principales. No deberían obsesionarse con la idea de ganar o lograr resultados específicos, sino más bien centrarse en el progreso individual y colectivo de los jugadores.

Es importante que los padres no presionen a sus hijos ni generen un ambiente excesivamente competitivo en torno al fútbol. Deben limitarse a apoyar y animar a sus hijos, independientemente de los resultados, y mantener una perspectiva a largo plazo sobre su desarrollo deportivo y personal.

Los directivos de los clubes también tienen responsabilidad en este sentido. No deberían presionar a los entrenadores con resultados inmediatos, sino más bien apoyarlos en su labor formativa. Y darles tiempo para trabajar con los niños y desarrollar sus habilidades en un ambiente positivo y seguro.

Es frecuente ver que algunos entrenadores se centran demasiado en aspectos tácticos y específicos del juego, como las jugadas y los centros. Descuidan el desarrollo de habilidades básicas y fundamentales en los niños.

Los entrenadores deben encontrar un equilibrio entre enseñar aspectos tácticos del juego y dedicar tiempo suficiente al desarrollo de habilidades fundamentales, como el control del balón, el pase y la recepción, la técnica de tiro, entre otros. 

Estas habilidades son la base sobre la cual se construye el juego táctico y estratégico en etapas posteriores.

La competición excesiva y la presión desmedida pueden tener un impacto negativo en el bienestar emocional y el disfrute del deporte de nuestros hijos. 

Los padres tienen un papel fundamental en este sentido. Tienen que apoyar a sus hijos de manera positiva. Fomentando su amor por el deporte y valorando su participación y esfuerzo por encima de los resultados. 

Además, es esencial que los padres eviten proyectar sus propias expectativas y ambiciones en sus hijos, permitiéndoles desarrollar sus propias pasiones y intereses de manera auténtica y libre de presiones externas.

Los padres deben estar atentos a las señales de estrés o desmotivación en sus hijos. Y estar dispuestos a ajustar su enfoque y actitudes según sea necesario para garantizar su bienestar y disfrute continuo del deporte.

No podemos, como padres dejarnos llevar por el ambiente competitivo. Intentemos poner un poco de orden en torno a las expectativas y actitudes hacia el deporte de nuestros hijos. Conviene transmitir a los demás padres la idea fundamental de que lo que realmente buscamos, en la mayoría de los casos, es que nuestros hijos sean felices con el deporte que practican, ya sea fútbol, baloncesto, remo, o cualquier otra disciplina.

Es realmente lamentable ver cómo algunos entrenadores priorizan la búsqueda de resultados inmediatos, como ganar campeonatos, sobre el desarrollo técnico y personal de los niños. 

Utilizar a los niños como simples herramientas para ganar trofeos sin preocuparse por su formación integral es una práctica perjudicial y desalentadora.

Los niños que entrenan de esta manera pueden experimentar un desarrollo técnico deficiente. Suelen encontrarse con dificultades más adelante, cuando intenten progresar en su carrera deportiva. La falta de una base técnica sólida puede limitar su potencial y dificultar su éxito en niveles más avanzados del deporte.

Por otro lado, aquellos niños que tienen la suerte de ser entrenados por profesionales que valoran y priorizan el desarrollo técnico, experimentan un crecimiento más completo. Están mejor preparados para enfrentarse a los desafíos que puedan surgir en su camino.

Los entrenadores deben valorar la posibilidad de dedicar tiempo y esfuerzo a desarrollar las habilidades técnicas de los niños desde una edad temprana. Esto requiere paciencia, dedicación y un enfoque analítico. Para asegurar que cada niño tenga la oportunidad de desarrollar su máximo potencial, tanto en el aspecto técnico como en el personal.

Jugadores entre los 13 y 16 años

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En la adolescencia, especialmente entre los 13 y 16 años, los jóvenes están en una etapa óptima para trabajar en su preparación física. Durante este período, los entrenadores pueden centrarse en desarrollar todas las dimensiones físicas de los deportistas, como la fuerza, la velocidad, la resistencia y la flexibilidad.

Esta preparación les permite adquirir una base sólida que les beneficiará en su rendimiento deportivo y en su salud en general. Sin embargo, es clave que esta preparación física se realice de manera cuidadosa. Bajo la supervisión adecuada, teniendo en cuenta las características individuales de cada deportista y evitando posibles lesiones o sobreentrenamiento.

El entrenador debe mantener un equilibrio entre el trabajo físico y el desarrollo técnico. Si bien hay que seguir trabajando en la mejora de la técnica, este trabajo puede realizarse de manera integrada con el desarrollo físico, permitiendo así que los deportistas progresen de manera equilibrada.

Es cierto que la etapa inicial es fundamental para el desarrollo técnico de los deportistas. Si esta etapa no se trabaja adecuadamente, puede ser más difícil adquirir habilidades técnicas más avanzadas en la adolescencia.

Cuando los niños pierden esta etapa de formación técnica, puede resultar más complicado para ellos adquirir estas habilidades más adelante en su carrera deportiva.

Mejorar la técnica a una edad más avanzada puede requerir un esfuerzo considerable y llevar más tiempo en comparación con la formación temprana. Sin embargo, es posible mejorar y pulir aspectos técnicos incluso en etapas más tardías de la carrera deportiva.

Un ejemplo notable es el caso de Lionel Messi. Trabajó duramente para mejorar aspectos específicos de su juego, como el uso de su pierna derecha. A través de la práctica constante y mucho esfuerzo, Messi logró desarrollar su habilidad con ambas piernas y perfeccionar su técnica de golpeo.

Este ejemplo demuestra que, aunque puede ser más complicado, es posible mejorar la técnica incluso en etapas más avanzadas de la vida deportiva. Con determinación, trabajo duro y la orientación adecuada, los deportistas pueden seguir progresando y perfeccionando su juego, independientemente de su edad.

Es esencial que los padres estén involucrados en el desarrollo deportivo de sus hijos, especialmente en lo que respecta a la formación técnica. Si un niño llega a una edad en la que se considera tarde para aprender ciertas habilidades técnicas, es importante que los padres se aseguren de que se les ofrezca la oportunidad adecuada para mejorar en este aspecto.

Los padres pueden hablar con los entrenadores. Expresar su interés en que se incluya más trabajo técnico en las sesiones de entrenamiento de sus hijos. Esto puede implicar la dedicación de más tiempo y atención específica a desarrollar habilidades técnicas fundamentales, como el control del balón, el pase, el regate y el golpeo.

Además, los padres pueden buscar oportunidades adicionales fuera del entrenamiento regular, como clases particulares o práctica adicional en casa, para complementar el trabajo técnico realizado en el campo. De esta manera, se puede ayudar a los niños a cerrar la brecha en su desarrollo técnico y maximizar su potencial como deportistas.

Reconocer la importancia de la técnica en el desarrollo deportivo de los niños es fundamental, ya que aquellos que han trabajado bien en este aspecto tienen una ventaja significativa sobre aquellos que no lo han hecho.

Los jugadores que carecen de una sólida formación técnica pueden enfrentarse a limitaciones en su crecimiento y desarrollo en el deporte. Es posible que dependan en exceso de su condición física y carezcan de la coordinación necesaria para destacar en el campo.

Es interesante observar cómo algunos jugadores jóvenes, como Ansu Fati en el Barcelona, han logrado destacar en la Primera División española. Gracias a su sólida formación técnica. A pesar de su juventud, estos jugadores muestran un dominio impresionante de las habilidades técnicas del fútbol. Lo que les permite destacar incluso frente a jugadores más experimentados y físicamente más fuertes.

La mejor edad para aprender fútbol

La mejor edad para aprender fútbol

Si te encuentras en una situación donde notas que tu hijo no está recibiendo la atención adecuada en términos de desarrollo técnico por parte de los entrenadores, es importante abordar esta preocupación de manera positiva. Aquí hay algunos pasos que podrías considerar:

  1. Comunicación: Inicia una conversación con los entrenadores para expresar tus inquietudes de manera constructiva y abierta. Explícales la importancia que le das al desarrollo técnico de tu hijo y busca entender su enfoque y plan de entrenamiento.
  2. Observación: Asiste a las sesiones de entrenamiento de tu hijo para tener una mejor comprensión de lo que está sucediendo en el campo. Y cómo se están llevando a cabo las actividades. Esto te permitirá evaluar de manera más precisa si se están abordando adecuadamente los aspectos técnicos.
  3. Solicita reuniones individuales: Si consideras que es necesario, solicita una reunión individual con los entrenadores para discutir específicamente el desarrollo técnico de tu hijo. Durante esta reunión, puedes plantear tus preocupaciones y sugerir posibles soluciones o áreas de mejora.
  4. Explora otras opciones: Si después de comunicarte y observar las sesiones de entrenamiento sientes que las necesidades técnicas de tu hijo no están siendo atendidas, podrías considerar explorar otras opciones de clubes o equipos que ofrezcan un enfoque más adecuado para el desarrollo técnico.

Recuerda que como padre, tienes el derecho y la responsabilidad de abogar por el bienestar y el desarrollo de tu hijo en su experiencia deportiva. 

Es importante mantener una comunicación abierta y constructiva con los entrenadores y buscar soluciones que beneficien el crecimiento y la felicidad de tu hijo en el deporte.

TIENES PACIENCIA CON TUS JUGADORES

La mejor edad para aprender fútbol

Muchos padres optan por complementar la educación de sus hijos inscribiéndolos en academias de idiomas, incluso si ya están aprendiendo el idioma en el colegio. Esto se debe a que reconocen la importancia del aprendizaje de un idioma. Y comprenden que esta etapa de la vida es ideal para absorber conocimientos rápidamente. 

Aunque en el colegio se enseña inglés, es posible que los padres busquen una atención más personalizada. Un enfoque pedagógico diferente o la experiencia de profesores nativos que ofrecen las academias. 

Esto ilustra la necesidad de adaptar la educación a las necesidades individuales de cada niño. Y aprovechar al máximo las oportunidades de aprendizaje disponibles en esta etapa fundamental de su desarrollo.

En el fútbol también existen complementos educativos, como los centros de tecnificación, que están bien establecidos en muchos lugares. Como padre, vale la pena considerar si es necesario llevar a tu hijo a uno de estos centros si ya está inscrito en un club.

Hay diferentes tipos de centros de tecnificación: los intensivos y los extensivos. Los intensivos suelen realizarse durante períodos vacacionales, como verano, Navidad o Semana Santa. En estas sesiones intensivas, que pueden durar algunas semanas, se trabaja de manera concentrada en mejorar la técnica individual del jugador. Esto puede ofrecerle al niño una sensación de seguridad al ver que es capaz de hacer cosas que antes no podía.

Es una excelente idea complementar la práctica en el club con sesiones adicionales de técnica y capacitación durante todo el año. Esto ayuda a reforzar lo aprendido durante los periodos intensivos y evita que el niño pierda habilidades al no practicarlas de manera regular. Los centros de tecnificación son muy útiles en este sentido y están disponibles en muchas ciudades del mundo. 

Este consejo puede ser clave para garantizar el progreso continuo del jugador en el fútbol. Y evitar que se encuentre en la situación de algunos chicos de 15 años que carecen de técnica, debido a la falta de atención por parte de su entrenador.

La mejor edad para aprender fútbol

La mejor edad para aprender fútbol

La conversación que te voy a presentar entre un padre que lleva a su hijo al fútbol y el abuelo del niño, es muy interesante. El abuelo cuestiona por qué el padre gasta tanto dinero en el fútbol de su hijo, sugiriendo que tal vez no valga la pena. Sin embargo, el padre responde que no es un apasionado del fútbol. Lo hace por su hijo, porque le importa su felicidad y su desarrollo a través del deporte.

–“Yo pago por esas mil sonrisas que me regala el día de entrenamiento,

Pago, por esos momentos en que mi hijo vuelve tan feliz de jugar, contagiando esa alegría a toda mi familia.

Pago, por esos días que viene de la escuela demasiado cansada para ir a entrenar. Pero va de todas formas porque es un compromiso y sabe que no puedes fallarle al equipo.

Pago para que mi hijo aprenda a ser disciplinado.

Pago para que mi hijo aprenda a cuidar su cuerpo y su mente.

Pago para que mi hijo aprenda a trabajar con los demás y sea un buen compañero.

Pago para que mi hijo sobrepase los obstáculos de la vida y aprenda a alcanzar todos sus objetivos.

Pago para que nunca olvide que el éxito no ocurre de la noche a la mañana. Y para que entienda que necesita horas y horas de trabajo duro para mejorar en lo que se proponga.

Pago por la oportunidad que tendrá mi hijo de hacer amistades para toda la vida.

Pago para que aprenda a ser humilde en el triunfo y digno en la victoria.

Pago para que aprenda valores que lo conviertan en una persona de bien el día de mañana.

Estamos ante un padre que está valorando todo aquello que el fútbol puede ofrecer a su hijo.

Guía “Cómo puedo ayudar a mi hijo deportista
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