La motivación en el fútbol. ¿Alguna vez has sentido que estás “arrastrando” a tu equipo durante el entrenamiento?
Les pides intensidad y te dan trote cochinero. Les corriges un gesto técnico y te miran con cara de póker. Tú te dejas la voz y la energía intentando que corran, que se muevan, que reaccionen.
Es agotador. Es como intentar empujar un coche con el freno de mano echado.
En la charla con Raúl Horacio Gómez, entendí por qué nos pasa esto. El problema es que muchos entrenadores actuamos como mecánicos (o cirujanos, como dice él). Creemos que podemos “arreglar” el movimiento del niño desde fuera:
“¡Sube la pierna!”, “¡Gira el cuerpo!”, “¡Ataca el balón!”.
Pensamos que si les damos la instrucción correcta, ellos funcionarán. Pero nos olvidamos de lo más importante: el motor está dentro.
La Plataforma de Fútbol Formativo quiere contarte por qué dejar de empujar y empezar a “encender” la voluntad del niño es la única forma de tener jugadores rápidos y creativos.
La motivación en el fútbol.
El error de tratar al jugador como un mueble
Cuando le dices a un niño exactamente cómo tiene que moverse a cada segundo, lo conviertes en un objeto pasivo.
Raúl lo explica genial: un médico te opera mientras duermes y tú no haces nada. Pero nosotros no trabajamos con cuerpos dormidos. Trabajamos con niños despiertos que tienen que querer hacer el esfuerzo.
Si tú tienes que empujarles para que corran, es que algo falla en el planteamiento.
Cuando obligas (“haz esto porque yo lo digo”), el cerebro del niño se pone en “modo ahorro”. Obedece, sí. Pero lo hace sin chispa, sin gracia y sin inteligencia. Se mueven pesados porque no es su movimiento, es el tuyo impuesto en su cuerpo.
La magia de la “Significación” (o por qué corren cuando quieren)
Fíjate en esto. Ese mismo niño que se arrastra en el ejercicio de pases, luego en el recreo corre como una gacela para que no le pillen.
¿Qué ha cambiado? Sus músculos son los mismos. Lo que ha cambiado es la motivación (la significación). En el recreo, correr tiene sentido para él (divertirse, huir). En tu ejercicio, solo es una orden.
Expertos de nuestro Manifiesto como Sito o Juan Bañasco lo repiten siempre: el niño tiene que ser el protagonista.
Nuestra misión no es mover sus piernas. Nuestra misión es persuadir a su cerebro.
Tenemos que conseguir que ellos decidan arrancar la moto. Cuando el niño quiere llegar al balón, su cuerpo se organiza solo y lo hace con una agilidad que tú no puedes enseñarle con instrucciones.
3 Herramientas para dejar de empujar y encender la chispa
¿Cómo pasamos de la obligación a la devoción? Aquí tienes tres trucos para aplicar hoy mismo:
1. Vende el “Para Qué”, no el “Cómo” (Para Entrenadores)
Deja de dar órdenes secas. Véndeles la moto.
En lugar de gritar “¡Separaros!”, diles: “Si os alejáis, el defensa no sabrá a quién marcar y podréis meter gol fácil”.
Ahora el niño se abre porque quiere meter gol (beneficio), no porque tú seas un pesado. Has encendido su interés.
2. El Reto en lugar de la Repetición (Para Entrenadores)
Nadie quiere empujar una piedra, pero todos quieren ganar un juego.
No hagas filas de tiro aburridas. Crea un reto: “A ver quién es capaz de darle al larguero desde aquí”.
La atención se dispara. Ya no tienes que pedir intensidad, la ponen ellos porque el juego les “enciende”.
3. Pregunta Sensorial (Para Padres y Entrenadores)
Si ves que el niño lo hace con desgana, no le riñas. Actívalo.
Pregúntale: “¿Cómo te sientes más rápido, cuando arrancas de puntillas o con el talón? Pruébalo y me dices”.
Le obligas a escanear su cuerpo. Pasas de empujarle tú a que él tenga que buscar la respuesta dentro. Eso es autonomía.
Conclusión
Entrenar no consiste en mover piezas de ajedrez. Es mucho más: inspirar personas.
Si sientes que tienes que empujar constantemente a tus jugadores, para el carro. Deja de hacer fuerza bruta. Busca qué les motiva, qué les divierte y qué les reta.
En el momento en que encuentras ese botón de “encendido”, tu trabajo cambia. Dejas de ser un sargento que arrastra tropas y pasas a ser un guía que acompaña a bólidos. Y te aseguro que eso se disfruta mucho más.
La motivación en el fútbol.