motivacion en el deporte

Motivación en el deporte

La motivación en el deporte es uno de los temas de más actualidad. 

¿Por qué hay tantos deportistas que están dispuestos a sacrificar gran parte de su vida a la práctica deportiva en lugar de vivir una vida más cómoda y tranquila?

¿Es verdad que puedes alcanzar grandes éxitos en el deporte gracias a la motivación?

Te lo cuento…

La motivación en el deporte se ha convertido en objeto de interés creciente para la mejora del rendimiento deportivo.

Algunos errores conceptuales

a. Confundir la motivación con la activación emocional

Algunos entrenadores han intentado aumentar al máximo los niveles de activación de sus deportistas antes de los enfrentamientos, incluso con gritos, insultos, etc., considerando que estos tendrían una repercusión positiva en la motivación, lo cual no sucede en la realidad.

b. Limitar la motivación a factores personales internos

O también a aspectos puramente externos al jugador. Lo más correcto es considerar la motivación como el producto de la interacción de factores internos (personales) y externos (ambientales).

c. Pensar que a más motivación, más rendimiento

Pensar que las mejoras en el rendimiento se consiguen con la mejora motivacional. Sin pararse a pensar en que el éxito es subjetivo y que existen muchas otras variables, además de la consecución del objetivo, que afectan a la percepción del éxito.

¿Qué es la motivación en el deporte?

“La motivación se refiere al proceso o condición que puede ser fisiológico o psicológico, innato o adquirido, interno o externo al organismo el cual determina o describe por qué, o respecto a qué, se inicia la conducta, se mantiene, se guía, se selecciona o finaliza.”

Littman

Motivación en el deporte: Optimismo contra pesimismo

optimismo

“Si no tienes nada positivo que decir, mejor cállate.”

“Siempre hay algo bueno en las personas: hay que descubrirlo.”

Motivación en el deporte. Esta fantástica palabra tiene algo mágico que, pese a los años que llevo en el mundo del deporte, sigue sorprendiéndome cada día. 

Para motivar, lo primero es estar motivado uno mismo

Como entrenador, ¿soy positivo o soy un cenizo? Es fácil de definir. Si ante cualquier adversidad, sea pequeña o grande, veo una desgracia y me hundo, soy negativo. Si lo que veo es una oportunidad para seguir aprendiendo, soy positivo. 

Desgraciadamente, el ser humano tiende a ser lo primero, muy negativo. Ve los problemas como una desgracia, todo es de color negro. Por otro lado, tenemos la mala costumbre de etiquetar a las personas. Y lo peor de todo es que acostumbramos a criticarlas en lugar de buscar su lado bueno. 

Encontramos antes sus defectos que sus virtudes. Solo al que queremos de verdad lo miramos diferente y no apreciamos más que virtudes en él. Pero en general, así actuamos. 

Procura ver el lado bueno

Tú, que te dedicas a la formación de jugadores, no puedes caer en este horrible defecto. Aprecia la parte buena que cualquier persona posee. Sé más comprensivo con sus defectos, que seguro que tiene. Es un ejercicio que es importante practicar, como cuando vamos al gimnasio para ponernos en forma. Flexiones, estiramientos, saltos, muchas veces, hasta conseguir una buena forma física. Ejercítate en el deporte de aceptar positivamente a las personas hasta que lo consigas de forma natural.

Como formador, tu buena “forma física” se traduce en llegar a ver de modo natural lo positivo de nuestros jugadores. Cuando lo conseguimos, ya podemos dar el siguiente paso que es introducirse en la magia de la motivación. Como decía anteriormente: 

“no puedes motivar si tú no estás motivado”.

La persona positiva es optimista 

deporte competitivo

“Ve los obstáculos, como todo el mundo, pero no tiene miedo a enfrentarse a ellos y confía plenamente en que podrá conseguirlo.”

Características del optimista frente al pesimista

No existen los obstáculos

Es por esta razón que una persona que se dedica a la formación de jugadores y es optimista, nunca ve los obstáculos como imposibles de superar. 

Contagia seguridad a los demás

Esa sensación de seguridad la contagia a los demás. Por eso insisto siempre que es fundamental que el entrenador sea optimista para transmitir esa sensación a sus jugadores. 

“El optimismo del entrenador es ya una fuerte motivación para sus jugadores”

Pero esta idea ¿cómo se concreta en el día a día? Sencillo. Voy a plantear una situación bastante familiar para un entrenador:  

Ante una derrota en un partido, ¿soy pesimista u optimista? 

motivación en el deporte
El buen ejemplo

¿Pesimista, optimista? Puede ser que en un primer momento, te sientas molesto porque todos queremos ganar. Los chicos están observándote aunque tu no te des cuenta. Se fijan siempre y lo perciben todo. 

Nuestras reacciones

La primera reacción tuya pesimista – optimista la comprenden pero la segunda, quizá no. ¿Te enfadas con los jugadores o con el árbitro o con quién sea? ¿Reaccionas mal? Seamos sinceros, reconoce que lo haces con frecuencia. Que sepas que estas transmitiendo pesimismo, desilusión. ¿Dónde está tu responsabilidad?

Darle la vuelta a los problemas

Quizá eres de los que son capaces de darle la vuelta a la situación y, con calma y una sonrisa, explicas a tus jugadores la suerte que tienen porque esta derrota nos puede enseñar muchas cosas. Eso es optimismo, eso es motivación positiva de la de verdad. La capacidad de penetrar en lo más profundo del jugador con este tipo de reacciones es muy grande y muy necesaria.

Un ejemplo de la vida real

¿Pesimista u optimista? Quizá te sirva este ejemplo sacado de mi reciente experiencia formativa: Joel es un niño de 8 años que viene a entrenar los domingos por la tarde. Es un programa de tecnificación. Viene sin botas de fútbol, con el uniforme a medias, bastante desarreglado. Suele llegar tarde y no parece que le guste el fútbol. Va buscando a su madre en las gradas. No hace mucho caso a nadie. Se distrae con una mosca. Y, para colmo, parece que no le da a la pelota, como si le faltara mucha coordinación. 

El pesimista

––Menuda pieza me ha tocado. Este niño no puede estar aquí, me va a retrasar y ralentizar el trabajo porque tengo que estar pendiente de él mucho más que con los demás. ¿Cómo es que lo ha traído la madre?

El optimista

––Este niño va a ser mi tesoro. Voy a tener la oportunidad de aprender mucho porque me va a generar situaciones complicadas que he de saber resolver. Sin él, la clase sería tan sencilla que podría incluso acomodarme, relajarme. Con Joel no hay posibilidad de todo esto porque es un caso complicado. Joel es mi reto esta temporada.

Un entrenador que mira las cosas con las gafas del optimismo, adquiere un alto grado de motivación frente a las dificultades que se presentan.” 

Una energía llamada motivación

competición deportiva

Es imposible afrontar retos como este si no se mira con actitud positiva la barrera que uno tiene delante. Solo la puedes saltar con la energía que te proporciona el optimismo. A esa energía yo le llamo motivación.

Paciencia

Pesimista, optimista. No negaré que está siendo muy duro el trabajo con Joel y que he de tener mucha paciencia para sonreír y para apreciar alguna mínima mejora en su aprendizaje. Pero he de contarte que esta última semana Joel me ha sorprendido. Te cuento:

 Está practicando el tiro de volea. Son tandas de lanzamientos mediante un juego muy atractivo. Ya me llama la atención que siga el ritmo de los demás niños y que se meta en el juego como uno más. Pero la sorpresa llega en el momento en que golpea la pelota de volea: el balón sale muy bien dirigido a portería. Me quedo emocionado pero mi prudencia me frena y espero a la siguiente ronda. De nuevo el golpeo es fantástico. La verdad es que me sale del corazón:

––Bravo Joel, muy bien. Te felicito porque has lanzado la pelota como un campeón. Estás mejorando mucho. Sigue así.

Yo no puedo leer los pensamientos de un niño cuando recibe una felicitación como esta. Pero sus ojos y su sonrisa me dicen que mis palabras están calando en lo más hondo de su ser y que está consiguiendo su efecto.

Joel no está acostumbrado a recibir felicitaciones, ni en casa, ni en el colegio ni en los entrenamientos. Es un niño que recibe muchas correcciones y muchos castigos. Sus oídos no están acostumbrados a recibir palabras tan positivas.

Autoestima

He podido comprobar que esa felicitación ha reforzado su autoestima. Joel no es el mismo desde ese momento. Pone más esfuerzo en lo que hace, se concentra más, quiere demostrarme que él es un buen jugador. Y lo es, por lo menos de forma potencial.

Cuando termina el entrenamiento nos sentamos todo el grupo para hablar del valor del esfuerzo mediante una historia. Lo tienen que haber visto en casa porque es un vídeo que les pedimos que revisen y que va cambiando cada semana. 

Pero lógicamente, él no lo ha trabajado. Escojo a uno del grupo para que lo cuente y cuando hago la pregunta habitual de cómo podemos aplicarlo a nuestro día a día, Joel levanta la mano ( he de confesar que me volví a sorprender porque normalmente se muestra como ausente) y responde tan bien que le vuelvo a felicitar. Está que se sale. Es como que vuela por el campo. ¿Es esto motivación?

Nunca etiquetemos a las personas

Solemos, con mucha frecuencia, etiquetar a las personas por su aspecto físico o por sus habilidades o torpezas, o por su carácter. Y nos equivocamos con frecuencia. Siempre hay algo positivo en ellas. Y de todas podemos aprender. Todas nos pueden sorprender y enriquecer pero hemos de aceptarlas como son y comprenderlas. Esto es fácil de decir pero hay que asumirlo y practicarlo para que no sea una teoría sino un hecho real.

Somos así, cuando vemos por primera vez a una persona y apreciamos sus defectos, enseguida destacamos lo negativo: es un tal, es un cual. Solo somos capaces de hablar bien de alguien si lo conocemos y le apreciamos. Entonces es impresionante nuestra forma de ver las cosas. Por ejemplo: un niño que se mete el dedo en la nariz, nos parece un mal educado pero para su madre es una señal clara que de mayor será investigador. No ve defecto en su hijo porque lo ama. 

Eso mismo es lo que me ha pasado con Joel. Quizá me dejé llevar por su aspecto y por su aparente ineptitud y lo etiqueté como problema grave al principio. Luego reaccioné dándole la vuelta al problema y convirtiéndolo en algo enriquecedor para mí y para Joel. Como así es. A esto, yo le llamo motivación. 

Joel tiene unas condiciones extraordinarias, por encima del resto. Pero las tiene muy escondidas, por las circunstancias que sean, y hemos de conseguir que salgan fuera. La satisfacción es muy grande cuando esto ocurre.

La motivación es la clave del aprendizaje

Para aprender las habilidades técnicas de cualquier deporte, es prioritario que el deportista se sienta motivado para poner el máximo esfuerzo y dedicación posibles en ese aprendizaje. Si un jugador no tiene esta motivación, por más que disponga de mucho talento y capacidades para convertirse en un buen jugador, difícilmente destacará en el deporte.

Motivación por aprender

Los chicos suelen demostrar en la practica deportiva una gran motivación por aprender. Esto es una ventaja para el entrenador, puesto que le facilita en gran medida su labor de dirección del grupo de alumnos y de enseñanza de las diferentes habilidades deportivas. Como ya hemos dicho otras veces, una de las funciones del entrenador consistirá en mantener y aumentar esta motivación inicial de sus alumnos a lo largo del curso. 

Divertirse y aprender: máxima motivación en el deporte

Conviene que los profesores sean conscientes de los motivos que aducen los alumnos para practicar un deporte. Son dos: el deseo de diversión, y el deseo de aprender. Estos dos motivos entran dentro de lo que se llama la “motivación intrínseca”, que nace del propio alumno y le lleva a practicar ese deporte. 

Refuerzos externos como motivación en el deporte

Es importante que el entrenador satisfaga esta motivación del alumno, y la complemente con otros elementos que constituyen la “motivación extrínseca” (entrenamientos atractivos, refuerzos positivos, elogios,…). 

Se ha considerado siempre la motivación intrínseca como la más potente y aquella que deben fomentar los entrenadores. Los deportistas motivados intrínsecamente persisten más en el esfuerzo, son más resistentes a las dificultades de aprendizaje, porque encuentran el placer en la realización de la actividad en sí misma y no en el resultado obtenido.

¿Cómo aumentar esa motivación en el deporte?

porque competición deportiva

Cuando se trata de aumentar la motivación, hay que tener en cuenta tanto los factores situacionales (externos)  como los personales (internos). Con frecuencia, cuando los entrenadores trabajan con deportistas que parecen no tener motivación, atribuyen de inmediato esta carencia a las características personales del alumno: 

––“Estos jugadores no se preocupan por aprender.” 

––“Con jugadores tan desmotivados, no se puede hacer nada”

En otras ocasiones, los entrenadores no tienen en cuenta las cualidades personales de sus jugadores y, en vez de ello, culpan de la desmotivación a los factores situacionales:

––Seguramente este material es aburrido”, 

––“Es que son demasiadas horas de entrenamiento”

Combinar los dos tipos de motivaciones en el deporte

En realidad, la motivación procede de una combinación de factores personales y situacionales. Sin duda que los primeros influyen sobre la motivación de las personas, pero también interviene el ambiente en el que los chicos participan. Y, para un entrenador, es a menudo más fácil cambiar la situación que las características personales de los alumnos.

El entrenador, la pieza clave para motivar en el deporte

El entrenador puede influir enormemente sobre la motivación de sus alumnos 

  • enseñando bien los contenidos técnicos y 
  • haciendo atractivas la sesiones de entrenamiento. 

Recursos en los entrenamientos

Para conseguir motivar a sus jugadores durante el entrenamiento, el entrenador tiene estos recursos y otros:

  1. dar instrucciones técnicas al alumno acerca de cómo mejorar y superarse, 
  2. mostrarle los progresos que va haciendo en su técnica, 
  3. proponer pequeños retos personales a un alumno o a todo el grupo, 
  4. introducir pequeñas competiciones o concursos en el entrenamiento, 
  5. promover la participación y la iniciativa de los jugadores en las sesiones, 
  6. asignar responsabilidades a los alumnos en la dirección del entrenamiento,
  7. sorprender a los alumnos con ejercicios o intervenciones inesperadas,
  8. introducir cambios e innovaciones en los ejercicios, para evitar la monotonía y la rutina, etc.

 No podemos aburrir

Los ejercicios analíticos, tan importantes en la formación del jugador, requieren continuas repeticiones de un mismo movimiento, con mucha concentración en cada una de ellas, lo que dificulta que el alumno pueda mantener el mismo nivel de motivación durante todo el ejercicio. En ese caso, el entrenador debe estar atento y cuando detecta signos de desmotivación en sus alumnos, debe intervenir durante la realización de los ejercicios, utilizando por ejemplo alguno de los recursos ante mencionados y con ello conseguirá que el entrenamiento recupere la intensidad que tenía. 

Motivación en el deporte a través de la comunicación verbal

retos en educación deportiva

En este sentido, es importante que el profesor sepa transmitir motivación por medio de su expresión oral, utilizando:

– instrucciones de ánimo (“Vamos, chicos, un poco más de esfuerzo”),

– refuerzos positivos (“Muy bien ese tiro, Carlos, así se hace”)

En otro momento, hemos detallado cómo deben ser los aspectos formales de la comunicación del profesor con los jugadores. El entrenador nunca debe motivar punitivamente, con castigos o con amenazas 

––“Si no hacéis lo que os he dicho, no tendréis partido”.

Motivación en el deporte a través del ejemplo

La motivación también se transmite con el ejemplo. Un entrenador esforzado e ilusionado en lo que hace, transmite espontáneamente motivación a sus alumnos.

Motivar en el deporte transmitiendo confianza

Algunos chicos imputan sus errores o dificultades de aprendizaje a factores ajenos a ellos: 

––“Es que los balones están muy desinflados”. 

Otros alumnos atribuyen su fracaso a su propia capacidad, diciendo cosas como: 

––“No puedo, me pides mucho”. 

Por ello, el entrenador debe intervenir en estos casos, para sustituir estas atribuciones incorrectas por atribuciones basadas en el esfuerzo y en el entrenamiento. Por ejemplo, un profesor puede argumentarle a un chico: 

––“Sí puedes hacerlo. Proponte entrenar y esforzarte al máximo. Así es como se aprende, practicando más y más”.

 Motivar en el deporte con metas personales

El entrenador también puede enseñar a sus alumnos que el éxito estriba en alcanzar las metas de ejecución personal, en lugar de las metas de los demás. Cada chico hará una progresión determinada a lo largo del curso; lo importante es su progresión, y no la comparación con los demás chicos del grupo. 

 Motivar en el deporte generando un clima positivo en el grupo

El entrenador puede intervenir no sólo sobre la motivación de un jugador, sino también sobre el clima motivacional de todo el grupo. Recordemos que cuando el entrenador  se ha ganado la autoridad de sus jugadores, y tiene una credibilidad y un reconocimiento dentro del grupo, más fácilmente podrá motivar a sus alumnos y orientarlos hacia el logro de los objetivos propuestos.

 Motivar en el deporte fomentando la relación entre los jugadores del equipo

Otro factor que influye sobre la motivación de los jugadores es la relación de los miembros del grupo entre sí. Es conveniente que el entrenador sepa crear un clima de convivencia adecuado, un grupo cohesionado, en el que los jugadores tengan la oportunidad de compartir experiencias, opiniones, inquietudes, etc.

Motivar en el deporte mediante entrevistas personales con cada jugador

Es conveniente que el entrenador  mantenga entrevistas individuales con sus jugadores, donde aproveche para reforzar los puntos fuertes y felicitarles por su actitud de trabajo y superación. 

También se pueden aprovechar estos momentos para ayudar al jugador a establecerse objetivos personales de mejora de los puntos débiles de su técnica. 

Estos objetivos deben ser desafiantes, realistas, planteándose en la ejecución individual, en la mejora, pero no serán objetivos basados en resultados. Los objetivos orientarán al alumno en su aprendizaje y le servirán de estímulo para alcanzarlos. 

La motivación en el deporte nos ayuda a mejorar

compañerismo 6 años

Cuando eres capaz de ver en tus jugadores defectos y errores pero los comprendes y los conviertes en algo positivo, estás consiguiendo que tus jugadores, al detectar ese optimismo tuyo, se contagien y confíen completamente en ti. 

Motivación en el deporte: Tu optimismo genera confianza 

Se dan cuenta de que valoras a las personas, a pesar de sus defectos, que confías en sus cualidades para poder conseguirlo: mejorando lo que está mal y superando cualquier tipo de obstáculo que aparezca en el camino.

Has abierto la puerta a su confianza porque ellos necesitan ver en ti precisamente lo que les estás mostrando: Que no pasa nada si se equivocan, que tu seguirás confiando en ellos porque ya cuentas con esos errores. Esa confianza para mí es una de las mejores motivaciones que puedes transmitir a tus jugadores.

Una forma de motivación en el deporte

Hablamos muchas veces del bocadillo sicológico. Una forma de comunicarse que motiva enormemente al receptor de la comunicación. Esto ocurrió un día de partido: estoy en el vestuario, tengo que hablar con mis jugadores y sé que están muy asustados por lo que les voy a decir. 

Mi inclinación natural es gritar de rabia y de disgusto porque lo están haciendo fatal, pero mi instinto me dice que ese es el peor camino.  Salgo del vestuario. Reflexionó un poco y me relajo. Pienso en positivo. Me doy cuenta de que será mejor buscar comentarios optimistas. Conseguiré mucho más que con un enfado del que quizá luego tenga que arrepentirme de las cosas que pueda decir.

Parte positiva (Motivación en el deporte)

Inicio el bocadillo sicológico. Entro en el vestuario y les sorprendo con una cara de preocupación pero sonriente. 

––Hoy he visto cosas que me han sorprendido. Estoy muy contento de haber estado presente en esos momentos. 

Los chicos que esperaban algo diferente, están algo sorprendidos. Pero continúo como si no pasara nada. 

––Juan ha pedido disculpas al delantero por la patada que nos ha costado el penalti. Esto está muy bien. También me ha gustado que ninguno ha protestado al árbitro. Hemos de saber asumir las situaciones cuando son adversas o nos afectan. Para mí esto es lo principal. Por eso estoy muy contento y orgulloso de vosotros.

Los jugadores están en este momento con los oídos bien abiertos porque  siempre gusta recibir algún alago de su entrenador y sobretodo si es de forma tan positiva. Están en estos momentos completamente receptivos para lo que queramos corregir. 

Parte negativa (Motivación en el deporte)

Es la hora de introducir en el bocadillo las correcciones necesarias. Lo van a aceptar porque ven que el entrenador confía en ellos. Es evidente que ha habido errores pero el entrenador no los ve como una desgracia sino como una barrera que hay que derribar, un obstáculo que hay que superar. Nada más. 

Aceptación de sus errores

¿Qué es lo que está sucediendo en la mente de estos jugadores en estos momentos? Están aceptando sus errores y no hay ni una mínima reacción de rechazo a lo que les dices. Lo aceptan con mucho gusto porque has utilizado el momento adecuado, después de felicitarles por algo que han hecho muy bien.

Como están tan receptivos, no solo van a aceptar los errores del equipo sino que verás que casi todos son incluso capaces de asumir errores personales y los descubrirán al grupo pidiendo disculpas por haber perjudicado al equipo con su actitud o con sus acciones.

Es el mejor trabajo que puedes realizar con un grupo deportivo: conseguir que sean ellos mismos los que señalen sus errores de forma sincera y transparente y pidan disculpas a sus compañeros. ¿Te imaginas como salen al campo unas personas que han hecho este reconocimiento? Salen con unas ganas enormes de demostrar al resto del equipo que conocen sus errores y tienen claro cómo superarlos

Consigues, por lo tanto, un ambiente muy especial en el equipo donde los intereses de cada uno se unen en un todo que le da una fuerza imparable. Esa unidad en el equipo yo le llamo motivación.

Parte positiva ( Motivación en el deporte)

Y pasamos a la tercera parte del bocadillo que consiste en mostrarles tu total confianza en ellos para conseguir superar aquello que le has indicado que está mal.  ¿No es esto una forma de motivar muy positiva? Pues tengo que advertiros que es la mejor forma de sacar adelante los partidos cuando se ponen en contra.

La corrección está hecha y ha sido exigente, transparente, eficaz. Pero en lugar de usar los gritos y las escenas dramáticas hemos acudido al optimismo y a la confianza que es la mejor motivación en el deporte y fuera de él.

De la confianza al esfuerzo máximo

cabeceo en el fútbol importancia

Como puedes apreciar, nuestros jugadores se esfuerzan más cuando están bien motivados y confían en lo que su entrenador les dice. No quieren decepcionarle. Para ellos eso sería el peor resultado del mundo. Se percibe una gran diferencia entre un grupo que juega motivado y otro que no lo hace de esta forma. Los resultados que se producen son sorprendentes.

Jugadores débiles

Hoy en día los entrenadores nos damos cuenta de que nuestros jóvenes no tienen esa capacidad de sacrificio y de esfuerzo necesarios para rendir al máximo en un deporte. Son fuertes y están bien desarrollados. Muchas veces excesivamente pesados porque la alimentación no es la correcta. Pero a pesar de ese físico, son débiles mentalmente.

Muchos de esos jugadores tienen detrás un padre protector que pretende ayudarle pero lo que hace es estropearlo más. No permite que su hijo sufra, le evita cualquier dolor, soluciona todos sus problemas Sin darse cuenta, lo convierte en un niño blando e inmaduro.

¿Te imaginas ya las consecuencias de esta situación cuando llega a tus manos? Hay que enderezarlo y formarlo en la virtud de la reciedumbre.  Tienes doble trabajo: el deportivo y el personal. Sin embargo, como el deporte es tan motivador para ellos, podemos conseguir grandes cosas si nos lo proponemos.

Sus referencias son las estrellas del fútbol

Los niños tienen a las estrellas del deporte como sus ídolos. El problema es que se imaginan siendo ellos y no ven lo que realmente hay detrás de ese modelo: mucho esfuerzo, mucho sacrificio, muchas situaciones difíciles.  

Quizá, cuando lo descubren, no están dispuestos a afrontar retos tan complicados. Entonces, deciden buscar refugio en otras actividades donde no hay que esforzarse tanto como son las redes sociales. Allí puede jugar y disfrutar igualmente, pero de forma virtual, sentado en una silla, sin necesidad de poner esfuerzo.

Esta es la razón por la que tantos jóvenes abandonan el deporte en este periodo de la adolescencia. 

El deporte ayuda a formar en la reciedumbre

Siempre he recomendado a los padres que fomenten la práctica deportiva de sus hijos porque es fuente de situaciones formativas donde el esfuerzo es el verdadero protagonista y el juego el aliciente para decidir que vale la pena poner los cinco sentidos para conseguirlo. De esta forma evitamos generar niños blandos, sin iniciativa para nada. 

Para conseguir formar a tus jugadores en el esfuerzo, lo principal es el buen ejemplo que les das. Produce en ellos una confianza tan grande que les lleva a poner esfuerzo en todo lo que les propongas. Por tanto, está en tus mandos conseguir formarles en estos valores que tiene el deporte bien enfocado. Además es algo que le servirá para toda la vida.

Como puedes comprobar, 

“La motivación es la salsa que está en todos los platos del deporte y sin ella la comida no tiene ni el sabor ni el atractivo necesarios.”

La motivación en el deporte, mejora el rendimiento del equipo

Ya hemos encontrado un motivo para esforzarnos y ahora toca lo más complicado que es ponerlo en practica

La motivación en el deporte genera la unión en el equipo

Es entonces cuando aparece algo maravillosos en el mundo del fútbol que es la motivación en el deporte que lleva a la unión entre los miembros del equipo. Buscan una misma meta juntos porque saben que son mucho más fuertes cuando tiran todos en la misma dirección. 

  • Ya no hay individualismos porque se han corregido a tiempo, 
  • Existen objetivos claros que te permite enfocar ese esfuerzo en una dirección adecuada, 
  • Se aprecia una fuerte motivación por parte de todo el equipo por sacar el partido adelante. 

Esta unión es el resultado de esta acertada motivación conseguida por ti en el equipo.

Lo que le interesa a cada uno de los jugadores no es ya destacar sobre los demás como si hubiera una rivalidad entre ellos, sino que se trata de vencer al rival que tenemos enfrente y sabemos que sería imposible si cada uno empujara en un sentido diferente. El equipo más unido es el más fuerte. A pesar de que no tengan el nivel de los jugadores rivales. 

Normalmente, cuando el equipo tiene un nivel muy alto, se tiende a generar individualismos porque no existe una necesidad de estar unidos, con las fuerzas propias ya ganamos los partidos. 

Esta es la razón por la que existe la sorpresa en el deporte y ocurre de vez en cuando. Un equipo humilde gana a uno superior al trabajar en equipo y conseguir unir las fuerzas de todos, convirtiéndose en una superpotencia deportiva muy difícil de vencer.

¿Cómo notamos que están unidos? 

  • Porque ya no se tiran los trastos a la cabeza. 
  • Se animan entre ellos en lugar de criticarse. 
  • Son capaces de comprender los errores de sus compañeros y piden disculpas cuando ellos fallan. 
  • Los demás cuentan y todos se sienten valorados con lo que el equipo es pura dinamita. 
  • Felicitan a sus compañeros en cada acción destacada que realizan y 
  • cuando fallan, animan igual porque saben que no puede bajar nadie la guardia.

Motivación en el deporte: La implicación

Sin embargo, hay otro concepto que es consecuencia de todo esto, que le llamo Implicación. Un jugador que está motivado se le ve completamente implicado en lo que hace. Pone los cinco sentidos y está concentrado para sacarlo adelante aunque le cueste la vida. 

A mayor motivación más implicación con lo que parece que vale la pena trabajar la motivación en el grupo. 

¿Y en qué se nota esta implicación?

  • El jugador implicado tiene muy claros los objetivos marcados por ti y los pone en práctica sin necesidad de que tu se lo tengas que volver a recordar. 
  • Si tiene dudas, inmediatamente acude a consultarte porque no quiere desviarse de lo que le pides. 
  • Tiene iniciativa porque busca siempre interpretar correctamente lo que se le pide.
  • Es tal su implicación que busca nuevos caminos que le lleven de forma más rápida y eficaz a la meta. 
  • Prueba cosas nuevas y las propone como posibles soluciones a los problemas que van surgiendo a lo largo del camino. 

Eso para mí es un jugador motivado. Y lo has conseguido a través de todo este proceso.

Cuando tu, como entrenador, utilizas la motivación y todos los aspectos que la rodean, obtienes mejores resultados en los partidos a largo plazo pero, como es un trabajo que exige más tiempo y dedicación, algunos procuran ir a lo práctico que es ganar cada domingo, como sea, sin importarle nada más.

Dar ejemplo de implicación

Pero esa implicación no la vas a conseguir si tu mismo no das ejemplo. ¿Hasta qué punto te ven motivado por lo que haces? ¿Disfrutas con tus entrenamientos? ¿O has llegado a una situación de letargo permanente porque te falta ilusión por entrenar? ¿Escuchas a tu coordinador o a las personas que están por encima tuyo? ¿Qué te piden? ¿Cómo lo pones en práctica? ¿Los entrenadores estáis unidos o cada uno cabalga por su pradera sin importarle para nada los asuntos del otro?

Se trata de que te vean motivado, optimistas, positivo, unido e implicado. Es un bien para ti como entrenador y para tus jugadores. Cuando tenemos claro esto, el fútbol formativo funciona de verdad.

La calidad de un entrenador no está en los campeonatos que gana sino en la huella que deja en sus jugadores a lo largo del camino.”

Tres libros que te ayudarán a triunfar

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