Pasión por la formación y valores. Llevo años viendo cómo el deporte base puede ser una fábrica de hábitos o un cajón de resultados. La Pasión por la formación y valores no es una frase bonita: es una decisión diaria que toma quien entrena, quien dirige un club y quien acompaña a un niño a un entrenamiento.
Tabla de contenidos
- De jugador del barrio a profesor que pone los valores en el centro
- La gestión emocional: la clave que nadie suele enseñar
- Provocar conflictos para enseñar valores
- Juga Verd Play: cuando los valores puntúan
- Dificultades reales y cómo las afrontaría yo
- Recomendaciones prácticas para entrenadores, directivos y familias
- Pequeña confesión
- ¿Qué es exactamente Juga Verd Play y cómo funciona?
- Para cerrar, te dejo esto
Pasión por la formación y valores
De jugador del barrio a profesor que pone los valores en el centro
Recuerdo el primer día que conocí a Carles en el INEF de Barcelona. Él cuenta que empezó como tantos: jugando en la calle, soñando ser profesional, limitado por la geografía y la familia. Cuando el sueño competitivo no pudo desarrollarse, Carles se hizo entrenador. Empezó mal, como me ha pasado a mí también: entrenos físicos para críos de 8 años, ejercicios de conos y gritos esperando milagros.
Lo que cambió todo fue su paso por la universidad. Carles descubrió en el INEF una visión diferente: el deporte como herramienta educativa. A partir de ahí,
dejó de interpretar el éxito como una suma de victorias y estadísticas y empezó a medirlo en personas formadas.
La gestión emocional: la clave que nadie suele enseñar
La verdad es que esto me tocó de cerca. La técnica se aprende; la emoción no siempre. Carles relata una anécdota que resume todo: Pep Guardiola dijo en una conferencia a la que asistió, que,
después de tantos datos y análisis, lo que mejor funciona con un jugador en un mal momento es un abrazo. Un abrazo.
Para mí eso fue como un interruptor.
He visto equipos que rinden por el ambiente antes que por sofisticadas sesiones tácticas. No digo que la táctica no importe; digo que la gestión emocional multiplica el aprendizaje. Cuando los chicos se sienten seguros, colaboran, arriesgan y, sí, juegan mejor.
Provocar conflictos para enseñar valores
Carles utiliza lo que él llama la “pedagogía del conflicto”. Yo lo cuento así: provoca una situación límite durante la clase, la detiene, reflexiona con los alumnos y vuelve a jugar para comprobar si han cambiado la actitud.
- Provocar: una decisión arbitral deliberadamente incorrecta o una regla sorpresa.
- Parar: detener el juego y generar una reflexión breve.
- Reflexionar: preguntas simples para que los jugadores piensen cómo se sintieron y qué pasó.
- Volver a jugar: introducir la misma dificultad para ver si hay un aprendizaje real.
Un ejemplo que él usa muchísimo: reparte cartas y hay una que simula ser mujer; quien la recibe juega, pero sus goles no cuentan. La reacción no es teórica, es visceral. Eso hace que el valor se sienta con el corazón y no solo con la cabeza.
Juga Verd Play: cuando los valores puntúan
Carles co-creó Juga Verd Play, un sistema competitivo que coloca los valores dentro de la clasificación. En sus palabras, lo que hicieron fue “dar valor a lo que es importante”.
Elementos clave del sistema:
- El juego tiene un tutor árbitro que observa respeto, cooperación y conducta.
- Se puntúan valores además del marcador: inicialmente 70% valores y 30% resultado; con el tiempo se ha ajustado según la madurez de las categorías.
- El entrenador y el equipo son evaluados como espejo: si el entrenador protesta, el equipo lo replica.
La dificultad mayor no es técnica: es cultural. Muchos clubes reaccionan con escepticismo porque hemos aprendido a medir solo lo que se cuantifica fácil. Carles lo sabe y lo cuenta: la implantación exige formación, persistencia y tiempo.
Dificultades reales y cómo las afrontaría yo
No voy a engañar a nadie: cambiar la cultura del deporte formativo es lento. Estas son las resistencias que he visto y que Carles describe:
- La mentalidad de “gana o gana” impulsada por medios y expectativas.
- La falta de formación real en gestión emocional y pedagogía para entrenadores.
- La escasa implicación de familias en procesos que no ofrecen resultados inmediatos.
- La rigidez de estructuras federativas orientadas a la competición pura.
¿Qué hago yo cuando me topo con estas barreras? Pregunto, escucho y propongo pequeños experimentos. No convences con arengas: convences mostrando que el cambio mejora la convivencia y, con el tiempo, el rendimiento.
Recomendaciones prácticas para entrenadores, directivos y familias
Te hablo en primera persona porque esto lo vivo cada semana:
- Entrenadores: prioriza la relación. Un abrazo y una palabra de apoyo suelen rendir más que un reproche. Practica la gestión emocional en tus sesiones: crea tiempos de reflexión y sistemas de refuerzo positivo.
- Directivos: decide qué producto quieres ofrecer al mercado. Si tu club apuesta por la educación, contrata entrenadores que compartan esa visión y sé coherente con las categorías y la comunicación a las familias.
- Familias: pregúntate qué quieres para tu hijo: ¿una ruta hacia la élite o un crecimiento integral? Ambas opciones son válidas, pero deben ser coherentes.
La Pasión por la formación y valores implica decisiones concretas: formar entrenadores, medir comportamientos, y valorar el proceso tanto como el resultado.
Pequeña confesión
Si soy sincero, también me costó entender esto. He gritado, he exigido resultados y he aprendido por golpes. Hoy prefiero liderar desde la calma y la presencia. No tengo todas las respuestas, pero sí tengo la certeza de que priorizar emociones y valores no resta, suma.
¿Qué es exactamente Juga Verd Play y cómo funciona?
Es un sistema de competición que valora tanto el marcador como los comportamientos. Un tutor de juego observa respeto, cooperación y conducta, y esos comportamientos suman puntos. La idea es que lo que importa tenga impacto en la clasificación.
¿Puede un enfoque en valores coexistir con el rendimiento?
Sí. Carles y yo creemos que no son contradictorios. Si priorizas la gestión emocional y la cohesión, el rendimiento mejora a medio plazo. No es incompatible querer formar y competir: se trata de ser coherente con el proyecto.
Cómo empezar a aplicar esto en mi club con pocos recursos?
Pequeños pasos: formar a los entrenadores en gestión emocional básica, introducir reflexiones cortas postpartido, usar refuerzos positivos y nombrar a un tutor en cada partido que valore respeto y conducta. La consistencia es más importante que la escala inicial.
¿Sirve esta metodología en todas las edades?
Funciona especialmente bien en formación porque los valores se aprenden mejor cuando son vividos. Se adapta por niveles: en categorías más jóvenes se hace más didáctico y en categorías mayores se hace más reflexivo.
Para cerrar, te dejo esto
Si tú estás en el barro del día a día con niños y jóvenes, te entiendo. Cambiar no es fácil, pero cada gesto cuenta: una pausa, una palabra, un abrazo. La Pasión por la formación y valores no es un ideal abstracto. Es una práctica cotidiana. Si quieres, hablamos y compartimos ejercicios; no tienes que hacerlo solo.
Pasión por la formación y valores