Pensamiento riguroso en fútbol.

Entrenador, ¿tu opinión es respetable? La lección de Luri para pensar mejor en el fútbol

Pensamiento riguroso en fútbol. En el fútbol formativo, como en la vida, todo el mundo tiene una opinión. El padre en la grada, el director deportivo en el despacho y, por supuesto, nosotros en el banquillo. Vivimos en una época en la que se habla constantemente de la importancia de formar jugadores con “pensamiento crítico”, capaces de tomar sus propias decisiones en el campo. Pero, ¿qué significa realmente eso?

El filósofo Gregorio Luri nos lanza una advertencia que es como un jarro de agua fría: con frecuencia, lo que llamamos “pensamiento crítico” no es más que “aquel que coincide con el nuestro”.

Si un jugador hace lo que esperamos, pensamos que es “inteligente”. Si hace algo distinto, cuestionamos su “comprensión del juego”. Es un sesgo muy humano, pero peligroso para un formador.

Por eso, Luri propone dar un paso más allá y hablar de “pensamiento riguroso”. Y esta distinción, aplicada al fútbol, puede cambiar por completo nuestra forma de entrenar.

Luri es tajante al diferenciar entre opinión y pensamiento. Una opinión es, simplemente, algo que “tiene valor por ser mío”. Es ese “yo creo que…” o “yo opino que…” que lanzamos sin más. Por ejemplo, cuando un entrenador dice: “Este jugador no me sirve para jugar por dentro”. Eso, en sí mismo, no es un pensamiento, es un prejuicio.

Para que esa opinión se convierta en un pensamiento riguroso, necesita ser capaz de “dar cuenta de sí mismo” mediante argumentos sólidos. El entrenador debería poder razonar:

• “No me sirve por dentro porque su perfil corporal le dificulta girarse bajo presión, porque sus controles se orientan siempre hacia fuera y porque en los tres últimos partidos ha perdido el 80% de los duelos en ese carril”.

¿Ves la diferencia? El segundo es un análisis argumentado. El primero, una simple etiqueta. Luri nos recuerda algo que a menudo olvidamos:

“La opinión no es respetable. Lo que es respetable es la argumentación que sustenta mi opinión”.

Nuestra labor como entrenadores no es tener opiniones sobre nuestros jugadores, sino construir pensamientos rigurosos sobre su juego.

Aquí llega la parte que más nos cuesta como entrenadores, porque nuestro rol parece exigir tener todas las respuestas. Pero Luri, citando a Sócrates, nos da la clave para pensar bien de verdad:

“Si queremos comenzar a ser sabios, tengamos primero conciencia de nuestra ignorancia”.

Ser un entrenador riguroso no significa saberlo todo. Significa saber lo que no sabes. Es admitir: “No entiendo por qué este jugador toma siempre esta decisión”, y en lugar de castigarle, investigar, preguntarle, analizarlo. Significa no ser dogmático con nuestras ideas y estar dispuestos a que un jugador, con su propia lógica, nos demuestre que estábamos equivocados.

Cuando somos conscientes de nuestra ignorancia, dejamos de imponer “verdades” y empezamos a construir conocimiento junto a nuestros jugadores.

Fomentamos que ellos también argumenten sus decisiones, que den cuenta de sí mismos. En lugar de decirles “pasa el balón”, les preguntamos: “¿Qué viste para decidir ese pase?”.

Entonces, ¿cómo llevamos esto al campo?

  • 1. Cuestiona tus propias “verdades”: ¿Por qué haces siempre ese ejercicio de finalización? ¿Qué argumentos sólidos tienes para defenderlo frente a otras alternativas?.
  • 2. Exige argumentos, no solo ejecuciones: Anima a tus jugadores a explicar el porqué de sus acciones. Un jugador que sabe argumentar por qué hizo un desmarque, aunque saliera mal, está pensando con rigor.
  • 3. Diferencia el error de la mala decisión: Un error puede ser técnico. Una mala decisión puede ser una falta de pensamiento riguroso. Enséñales a analizar sus propias decisiones con argumentos.

En resumen, el legado que dejamos como formadores no se mide en trofeos, sino en la capacidad de nuestros jugadores para pensar por sí mismos con solidez y valentía. Dejemos de pedirles “pensamiento crítico” como un eco de nuestras propias ideas y empecemos a construir con ellos un verdadero pensamiento riguroso, basado en argumentos, humildad y el respeto por la inteligencia del juego.

Pensamiento riguroso en fútbol.

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