planificación de entrenamiento de fútbol

Planificación de entrenamiento de fútbol

Si hablamos de planificación de entrenamiento de fútbol y entendemos el fútbol base como el mejor momento formativo para el joven jugador en su etapa como futbolista, es fundamental que se trabaje con una programación bien pensada, teniendo en cuenta la edad del jugador.

No encontramos el programa

Cuando acudo a un coordinador de un club para pedirle información sobre la programación de la temporada para sus equipos, normalmente, si muestran algo, no es ni mucho menos un programa detallado y adaptado a las diferentes categorías. En bastantes ocasiones, los clubes dan unas mínimas directrices a los entrenadores. Se limitan a marcar unos objetivos de competición para cada equipo y nada más. 

No existe la planificación de entrenamiento de fútbol

Cada entrenador se espabila para hacer con su equipo lo que pueda. No se tiene en cuenta el trabajo del entrenador del año anterior, para nada. Lo que si se puede ver es a ciertos entrenadores que llevan su programación para todo el año con sus mesociclos más o menos trabajados, pero cada uno por libre, sin unificar criterios. 

Se buscan resultados rápidos

La planificación de entrenamiento de fútbol no existe porque desgraciadamente cada entrenador va con su librillo. No se trabaja a largo plazo sino que se buscan objetivos a corto plazo y, al priorizarse la competición a la formación, si un jugador no sirve, lo cambio por otro. No hay ganas ni tiempo para enseñarle a resolver los problemas que el jugador presenta y lo que consigue es frenar su crecimiento.

Los entrenadores van por libre

Hay mucho entrenador que funciona por libre y que lleva tiempo así. Sin darse cuenta se convierte en un entrenador individualista, con un método propio y que va por ahí alardeando de sus éxitos. No se da cuenta que lo que debe hacer es, además de aportar sus conocimientos a los demás de forma humilde y práctica, adaptarse a la metodología del club (si la hay) y trabajar en equipo buscando el desarrollo del jugador y no tanto a uno mismo.

Existencia de una planificación de entrenamiento

Problemas de seguimiento

Pero supongamos que existe la planificación de entrenamiento de fútbol, algo que debería ser normal. Surgen diversos problemas para conseguir que los entrenadores lo sigan. Quizá el programa lo elaboró un equipo de personas que ya no está en el club y, por lo tanto, los entrenadores actuales, no lo valoran o no están de acuerdo con el enfoque. Ya sabemos cómo va esto. La estupidez humana siempre actúa así: lo que no he hecho yo, no me gusta, aunque sea bueno. No me interesa.

La importancia del coordinador

Es muy importante detenerse en este punto. El coordinador debe ser capaz de conseguir unificar criterios y plantear una planificación de entrenamiento de fútbol en el que todos estén de acuerdo. Para eso, lo que mejor funciona es plantear, en una reunión inicial y antes de que empiece la temporada, el enfoque completo del programa. Darles la oportunidad de que lo discutan e incluso que puedan realizarse cambios en aquellos aspectos en los que se ve de otra manera (aunque sabemos que ponerse de acuerdo entre tantos entrenadores es complicado) 

Cuando la reunión termina, todos los entrenadores tienen una visión de la planificación de entrenamiento de fútbol más suya (pese a que quizá has tenido que ceder en algún punto) pero en lo esencial todos estamos de acuerdo. Este aspecto es básico para seguir avanzando. 

Tener una buena planificación de entrenamiento de fútbol

Si el programa es bueno y está bien fundamentado, durará mucho tiempo porque cuando se presenta a los entrenadores, no hay puntos débiles que criticar aunque siempre pueden añadirse ideas nuevas que refuerzan el programa. 

Por el contrario, si el programa tiene graves deficiencias, se irá eliminado poco a poco por las fuertes críticas que se presenten en las reuniones de unificación de criterios. Llegará un momento en que podremos decir que tenemos un buen programa.

Es interesante esta idea porque tanto una situación como otra me parecen enriquecedoras. Lo ideal es poder tener desde un principio un buen programa que esté bien fundamentado para que exista una línea de trabajo duradera que es lo que más puede ayudar en el aprendizaje de nuestros jugadores. Los cambios continuos pueden afectarles negativamente.

La importancia de la técnica en un programa formativo

Hay contenidos del programa de un club que no se enfocan bien por olvidar que estamos en un periodo de formación. Por ejemplo, hablamos del trabajo de la técnica. De nuevo nos centramos en el mismo problema de siempre. El entrenador tiene dos días o tres como máximo para trabajar con ese equipo. 

Llegan las prisas

Al cabo de un mes de entrenamiento, ya empiezan los partidos y, con la competición, llegan las prisas. No hay tiempo para llegar mínimamente preparados para el comienzo de la liga y, sin embargo, el entrenador quiere hacer un buen papel desde el principio. Como consecuencia, dedica prácticamente toda la sesión a trabajar aspectos tácticos e incluso estratégicos que le ayuden a conseguir hacer un “buen papel” en la competición. 

Los niños son los que sufren las consecuencias de esta actitud del entrenador porque, estando en el mejor momento para aprender la técnica, los entrenadores comentan que no tienen tiempo para enseñarla y prefieren descartar a los que no rinden y sustituirlos por otros. Incluso son capaces de ir a buscar  jugadores a otros clubes para sustituir a los que no rinden como el entrenador quiere.

Llegar a un acuerdo con los entrenadores

En esa reunión inicial para unificar criterios sobre el programa, se debe discutir, sin imponer pero intentando convencer, sobre la importancia de la técnica. Hay que obtener un compromiso por su parte para dedicar un porcentaje elevado del entrenamiento a trabajar técnica individual. Una vez determinado ese porcentaje, debe quedar por escrito en el programa y recordarlo con constancia a lo largo de la temporada.

Fijar porcentajes

Mi propuesta es que los equipos de nivel bajo y medio deben dedicar un 50% de la sesión al trabajo analítico de la técnica. Si el entrenador te dice que eso es mucho porque es el 50% de la clase, podemos argumentar dándole la vuelta al asunto y haciéndole ver que todavía le queda  el 50% de la sesión para trabajar los aspectos tácticos que tanto le preocupan al entrenador. 

Visto así, parece que es asumible. Los equipos alevines con cierto nivel y los infantiles o cadetes, es bueno que dediquen un 30% al trabajo técnico. Tener este tema claro no es una tontería porque te indica cómo debes distribuir tu sesión diaria de entrenamiento.

Los ejercicios integrados

Pero puede ocurrir que los entrenadores menos formadores y más competitivos confeccionen para sus sesiones de entrenamiento ejercicios integrados. Es un gran invento actual que surgió en el fútbol profesional y que es perfecto para la élite. De nuevo insisto que no podemos transferir la metodología del fútbol profesional al fútbol formativo. No tiene nada que ver. 

Convencer y nunca imponer

Una vez más, tendremos que convencer a los entrenadores de las ventajas del entrenamiento analítico para mejorar el gesto técnico con la profundidad necesaria. Hay un sector bastante amplio de entrenadores que no lo acepta por estar anticuado y ser aburrido. Efectivamente, los profesionales no trabajan así, pero no nos damos cuenta todavía de que nuestros jugadores son niños en pleno aprendizaje y no profesionales. Con paciencia, a estos entrenadores hay que hacerles ver cómo, en otras disciplinas deportivas, utilizan el trabajo analítico de repetición y mucha repetición hasta que consiguen perfeccionar ese gesto: en el tenis, en el golf, en el atletismo, en la natación, etc. 

El trabajo analítico es aburrido dependiendo de cómo lo presentes

Tú puedes dar una clase de matemáticas aburrida o muy divertida. Lo analítico no tiene por qué asociarse a lo aburrido (pese a que así lo presentan en casi todos los manuales de didáctica del deporte actual). En un entrenamiento analítico se pueden lanzar retos, hacerlo competitivo, plantear juegos y tantos recursos que quizá muchos desconocen y, por ese motivo, no son capaces de defender este tipo de aprendizaje tan vital en estas edades. En este libro hago una propuesta de cómo se puede aprender con un trabajo analítico aplicando juegos adaptados al fútbol.

Al final, por el simple hecho de haberse discutido en la reunión, mi experiencia es que los entrenadores se sienten más inclinados a asumir el consejo de trabajar la técnica de forma analítica y aceptan el asunto como algo en lo que se puede ceder. Una vez lo aplican, se dan cuenta de que, efectivamente, el progreso de los chicos es extraordinario y muy rápido.

Controlar que se aplique el programa

Hemos visto hasta aquí que para que un programa se siga de verdad, lo primero es estar todos convencidos de su eficacia. El segundo paso es controlar que se siga correctamente. 

Lo que he podido comprobar en toda esta investigación detallada es que en los clubes analizados, los coordinadores tienen una función más de gestión y resolución de conflictos y no hay tiempo para el seguimiento del programa.

Dedicar tiempo a lo verdaderamente importante

Excusa 1: No tengo tiempo

Los coordinadores en los clubes argumentan que no les da la vida. Es verdad que lo que hacen es muy importante y necesario pero quizá el control del programa también lo es. Lo admiten pero se inclinan por elegir la gestión porque les llena más como profesionales y es más sencillo. O quizá no valoran tanto este factor porque en el fondo se desvían hacia la competición y no tanto hacia la formación. El dilema siempre es el mismo, como hemos podido comprobar una vez más: un enfoque equivocado del fútbol formativo.

Excusa 2: Ya son mayores

Si les preguntas cómo siguen los entrenadores el programa, te responden que es responsabilidad de ellos y que sinceramente no llegan a controlar esto. Además, como lo que importa son los resultados, posiblemente al entrenador con buenos resultados deportivos no se le pide que siga ningún tipo de programación: si gana es que las cosas van bien y si pierde, van mal.

En el fútbol profesional se puede determinar la calidad de los entrenadores por sus resultados. No es así en el fútbol formativo, donde los objetivos son más a largo plazo. 

“No está el jugador para que tu te pongas medallas sino para conseguir que, al final del recorrido, se las pongan a ellos.” 

Para eso debes formarle como deportista y como persona lo mejor posible. 

Existe una gran presión sobre el entrenador

Es muy injusto lo que he podido detectar en bastantes de los clubes analizados. Hay entrenadores que pese a estar realizando una gran labor formativa, a corto plazo no le respaldan los resultados y, como los padres se ponen nerviosos porque el equipo no gana, empiezan a surgir dudas y muchas veces los cambian. 

Son los que mejor lo están haciendo, y lo único que necesitan es tiempo para que se aprecien las mejoras,  pero como solo valen las victorias, estás fuera sin que te de tiempo de demostrar que aquello es lo mejor para los jugadores. Me lo dicen muchos entrenadores. Hay mucha presión en los clubes con respecto a las clasificaciones y las categorías: 

“hemos de tener este equipo en tal categoría y sería un fracaso para nosotros si no lo conseguimos”

Conocemos la eficacia de seguir un programa y de hecho, cualquier profesional que quiera ofrecer calidad en el aprendizaje del jugador, tiene unos objetivos programados y enfoca sus entrenamientos para alcanzar esos objetivos. 

“El programa permite asegurar que seguimos un plan de formación completo y evita la improvisación semana tras semana, según venga en gana o dependiendo de los resultados de los partidos.”

Depender de los resultados del partido

Muchos entrenadores me comentan que ellos preparan (cuando lo preparan) las sesiones de la semana dependiendo de lo que han visto en el partido y por eso no le sirve la programación y, por lo tanto, no la utilizan. Hay que aceptar que es importante trabajar las cosas que han salido mal para que no vuelvan a fallar. Seríamos malos entrenadores si no trabajáramos así. 

Por eso, si en algún momento hay que hacer variaciones del programa, está claro que podemos dedicar los últimos 20 ó 15 minutos a mejorar esos errores. El resto del entrenamiento seguirá según lo previsto. No podemos cargarnos el programa por buscar resultados a corto plazo. Hemos de  pensar más en el jugador y no tanto en el entrenador. 

“El programa está para poder realizar las variaciones pertinentes pero sin romper el rumbo formativo que persiguen.”

Las reuniones facilitan el seguimiento

Reuniones semanales

Una buena forma de ayudar a los entrenadores a seguir el programa es organizar reuniones semanales con los entrenadores para comentar aspectos de los entrenamientos que pueden mejorarse. Pero eso exige que el coordinador esté mucho tiempo en el campo haciendo un buen trabajo de observación del entrenador. Y he de reconocer que lo que he podido apreciar es que no está mucho en el campo. Ya hablamos antes que prefiere la gestión a la formación.

Exigir una ficha de cada sesión de entrenamiento

Es muy interesante que el entrenador entregue en esa reunión semanal una ficha de las sesiones de entrenamiento de esa semana, perfectamente detallada y bien presentada. Con esa ficha, podemos apreciar si está siguiendo el programa y luego es más sencillo comprobarlo en el campo. 

Esto ayuda bastante al entrenador ya que le hacemos trabajar aplicando una metodología básica de revisión de objetivos marcados, confección de unos ejercicios que procuran alcanzar esos objetivos, cálculo del tiempo dedicado a cada ejercicio y tantas cosas más que sirven para que el entrenador sea más eficaz en sus entrenamientos.

Participar activamente

Otra formula que aconsejo aplicar es que los entrenadores, de forma alternativa, exponen su sesión a los demás y entre todos discuten los pros y las contras de su planteamiento y la adecuación al programa. Les sirve para aprender unos de otros y adquirir ideas que ellos pueden aplicar en sus propios entrenamientos. He podido comprobar que les encanta poder hablar de sus ideas sobre el fútbol y sin darse cuenta aprenden mucho.

Cómo ser un buen entrenador de fútbol

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Cualquiera puede hacer de entrenador si te sacas el título que se precisa. Pero lo que yo te planteo es SER UN BUEN ENTRENADOR. Para eso es necesario formarte bien. Este curso te puede aportar todos aquellos conocimientos que te ayudarán a mejorar como entrenador en esa difícil tarea de formar a los jugadores que están bajo tu responsabilidad.

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