¿Por qué mi hijo se pone nervioso en la competición?

¿Por qué mi hijo se pone nervioso y se bloquea en los partidos?


¿Por qué mi hijo se pone tan nervioso y se bloquea en los partidos? Quiero profundizar sobre el tema del miedo en el deporte. Muchas personas me han escrito pidiéndome consejo, y creo que puede ser útil descubrir algunas de las razones por las cuales los niños en el deporte sienten miedo, se bloquean y no juegan a su nivel.

Me remito a una solicitud que he recibido recientemente y que considero relevante dentro de todo lo que hemos estado hablando sobre el tema del miedo en el deporte. 

Una de las preguntas que me hacen frecuentemente es: “¿Por qué mi hijo se pone tan nervioso y se bloquea en los partidos? Juega mucho peor de lo que sabe sabe”. Esto preocupa a los padres porque, lógicamente, está perdiendo la oportunidad de disfrutar con el deporte y no está dando todo lo que sería capaz de dar.

¿Por qué mi hijo se pone tan nervioso y se bloquea en los partidos?

¿Por qué mi hijo se pone tan nervioso y se bloquea en los partidos?

Entonces, la madre que me consulta, me hace una descripción de su hijo. 

Se llama Pedro. Es un jugador con unas enormes condiciones físicas y técnicas. Posee un gran cambio de ritmo, dejando atrás a sus adversarios con facilidad. Su disparo a puerta es extraordinario; Golpea el balón con potencia y precisión, tanto con la pierna izquierda como con la derecha. Ha adquirido una gran técnica individual y tiene tan solo 12 años.

No sé si este es tu caso, si tienes un hijo que se dedica al deporte y está destacando mucho. Si es así, este es tu sitio. Aquí estamos para resolver casos o situaciones de hijos deportistas que tienen sus problemas y dificultades. 

Surge el problema

“Sin embargo, no sabemos qué le pasa en los partidos. Era un jugador indispensable y destacaba mucho. Era el típico jugador con el que el equipo contaba mucho”. 

Al tener tanto talento, muchas responsabilidades recaían en él. Ya sabéis que esto ocurre mucho: psicológicamente, el resto del equipo, cuando ve que hay un jugador talentoso, juega un poco mirándole a él y buscándole para que pueda resolver y definir bien las oportunidades que tiene el equipo.

No rinde en los partidos

El mismo jugador se da cuenta de que ahora no rinde ni un 40% de sus posibilidades. Se queda bloqueado y no es capaz de hacer nada de lo que se trabaja en los entrenamientos. En los entrenamientos, cuando está fuera de la presión del partido, de los resultados y de los gritos, se siente más relajado. Sin esos miedos, realiza los entrenamientos de manera impresionante: toca el balón con precisión y golpea con gran habilidad.

Posibles causas

Los Padres pensaban al principio que quizá había jugado mal porque había tenido un mal día. Pero vieron que esto se repetía en un partido tras otro. Algo no funcionaba, y el niño no estaba rindiendo como debería. Entonces, los padres empiezan a plantearse si el niño está enfermo, porque no entienden qué le pasa. Incluso piensan en hacerle pruebas médicas para ver si tiene algún problema cardíaco.

También se plantearon si el problema podía ser la alimentación. Aunque los niños a estas edades a veces se alimentan mal, no creían que eso fuera la causa de un rendimiento tan bajo solo en los partidos. Si fuera por la alimentación, tampoco rendiría bien en los entrenamientos.

Otra posibilidad que consideraron fue que el niño tuviera alguna preocupación, problemas con los estudios o alguna otra dificultad desconocida. Sin embargo, la familia estaba muy unida y había mucho sentido común. La familia apoyaba en todo, por lo que no parecía que fuera un problema relacionado con los estudios o con sus compañeros.

¿Qué te pasa?

Cuando los padres le preguntaban, le decían: 

–“Oye, ¿qué te pasa? ¿Por qué no juegas bien en los partidos? ¿Qué es lo que está ocurriendo?” 

Él simplemente respondía que estaba nervioso, que salía nervioso al partido y no era capaz de controlar esos nervios. Esos nervios le consumían. 

–“¿Y por qué te pones nervioso?”, le preguntaban los padres. 

Y él se quedó pensativo y respondió: 

–“Supongo que será porque quiero demostrar a todos que lo sé hacer bien”.

¿Por qué mi hijo se pone tan nervioso y se bloquea en los partidos?

¿Por qué mi hijo se pone tan nervioso y se bloquea en los partidos?

Esto es lo que el niño pensaba. Sin embargo, ahora quería plantearte a ti, que seguro que tienes problemas parecidos, si eres entrenador con jugadores de tu equipo o si eres padre con alguno de tus hijos.

¿Tú crees que el problema es de nervios? Porque si analizas su comportamiento en el campo, te das cuenta de que en muchas ocasiones tiene opciones de disparo y duda. Tiene dudas cuando antes no las tenía, siempre disparaba con decisión.

Entonces, ¿nervios? Yo ahí no veo nervios. Si se detiene y duda en ese momento cuando va a disparar, posiblemente sea porque tiene miedo a fallar. Esto sí, es posible que tenga miedo a fallar.

Actitud pasiva

Otra situación que vemos con frecuencia en Pedro es que en el partido muestra una actitud pasiva. En lugar de pelear los balones y luchar por ellos, está ahí como sin querer intervenir. También se le ve tomando decisiones muy erróneas, algo que no era normal en él, ya que siempre acertaba en la toma de decisiones.

Sin embargo, ahora las decisiones son casi siempre erróneas. ¿Qué está pasando? Es una situación que puede ser interesante analizar.

Es verdad que Pedro reconoce que se pone nervioso en los partidos y que las decisiones y la actitud que toma ante esas situaciones complicadas deberían ser más valientes. Él se da cuenta de que tiene miedo. Sabe lo que tiene que hacer, pero no lo hace porque siente la presión del error.

Cuando hablamos de presión en un niño que juega al fútbol, puede venir de muchas situaciones. Pero 

la propia situación de tener miedo a fallar ejerce una presión brutal, que puede llegar a bloquear al completamente jugador y convertirlo en un jugador nulo.

¿Por qué mi hijo se pone tan nervioso y se bloquea en los partidos?

¿Por qué mi hijo se pone tan nervioso y se bloquea en los partidos?

Por eso, muchos de los padres que me escriben preguntando sobre estos temas del miedo, mencionan la presión. Suelen afirmar esto: 

–“Pero, ¿qué presión? Yo no le presiono, y el entrenador tampoco”. 

Sin embargo, el niño se siente presionado. Aunque vosotros no sintáis que estáis ejerciendo presión sobre vuestro hijo, muchas veces lo estáis haciendo sin daros cuenta.

Sentir nervios o miedo es normal

Hoy vamos a abordar el tema con calma. El problema no está en los nervios. Si uno está nervioso, eso no es un problema, porque todo el mundo lo está. Ya dijimos en otra ocasión que hasta los jugadores de primera división están nerviosos y tienen miedo antes de un partido. No están tranquilos, no dicen: 

–“Oh, voy a jugar un partido contra no sé quién.” 

Se juegan la vida en cada partido, por lo tanto, sí que están nerviosos y tienen un cierto temor: temor a fallar, miedo a no dar todo lo que pueden, a que el partido se decante negativamente. Todo eso es miedo, es temor, y ahí hay nervios.

¿Por qué mi hijo se pone tan nervioso y se bloquea en los partidos?

¿Por qué mi hijo se pone tan nervioso y se bloquea en los partidos?

El problema, y quiero dejarlo claro, porque creo que si entendemos esto hemos avanzado mucho en comprender el fondo de la cuestión, la clave. La causa no está en los nervios que tu hijo tiene en ese momento, porque ya hemos dicho que esto lo tiene todo el mundo. El problema está en los cambios que el jugador realiza por culpa de ese miedo.

Hemos puesto antes el ejemplo en el que Pedro va a chutar pero duda. No es que dude, es que tiene miedo, y entonces decide pasar porque tiene miedo a fallar con su disparo, miedo al error. Decide pasar, tomando una decisión más segura en esos momentos, debido a su miedo.

Si somos capaces de evitar esos cambios cuando uno tiene miedo y, en su lugar, conseguimos que el jugador siga arriesgando, habremos superado un problema importante en este deportista.

¿Qué dice la neurociencia?

Vamos a apoyamos para explicar esto en la neurociencia, siempre es un tema que me ha interesado muchísimo y que además ahora está dando pasos de gigante. Los científicos conocen mucho mejor cómo es nuestro cerebro, y gracias a esto se pueden entender mejor las razones por las que hay estos bloqueos en el deporte. Esto nos está ayudando enormemente para poder explicarlo de una forma más científica.

¿Qué dice la neurociencia? Dice que nuestro cerebro siempre busca la seguridad. Si en algún momento ve que puede haber un peligro o algo que exija arriesgar, no lo va a hacer. El cerebro reacciona bloqueando al jugador, a la persona.

Lo he explicado de una forma muy sencilla, pero lógicamente un neurocientífico lo desarrollaría mucho mejor que yo. Sin embargo, creo que se entiende bien lo que quiero decir y pienso que es importante comprenderlo para poder ayudar a nuestros jugadores o a nuestro hijo a superar este miedo.

¿Por qué mi hijo se pone tan nervioso y se bloquea en los partidos?

¿Por qué mi hijo se pone tan nervioso y se bloquea en los partidos?

Por eso, ahora voy a hacerlo de una forma diferente, más atractivo. Voy a hablar directamente con él y le voy a decir lo que pienso para que le sirva de ayuda.

Te lo digo a ti como padre para que luego puedas hablarlo también con tu hijo.

– “Oye Pedro, tienes que ser valiente y no cambiar tu actitud cuando aparece ese miedo a fallar. Tómatelo como si fuera un entrenamiento.” 

Son consejos que le irán bien a Pedro porque tenemos que ayudarle para que no cambie su decisión. Que siga haciendo lo que sabe hacer muy bien y que no busque la seguridad por miedo a fallar.

Dale autoestima

Por eso le diría: 

–“ El equipo cuenta con tu talento y no debes esconderte. Sácalo a relucir desde el primer momento. Te necesitamos sin dudas y sin miedos.” 

Estoy animándole, dándole autoestima, porque Pedro necesita autoestima. Esto es lo que le va a dar seguridad, lo que le va a dar fuerza para decir: 

–“Bueno, tengo miedo, puede ser que falle, pero voy a intentarlo.”

Para eso hay que tener autoestima, hay que tener confianza en uno mismo. Puedes conseguirlo con palabras similares a las que le digo a Pedro:

–“Aunque tu cabeza te pide cambiar tu conducta, has de mantenerte firme en tu estilo de juego. Confía que lo puedes conseguir aunque tengas miedo y te pongas nervioso.”

Fíjate en lo que Pedro puede llegar a pensar gracias al apoyo que le mostramos: 

–“Se han dado cuenta de que dudo, de que tengo miedo, pero siguen confiando en mí, me necesitan.” 

Es un gran apoyo, no dudes en utilizarlo.

Desatascar el bloqueo mental

Cuando me preguntáis qué puedo hacer para ayudar a mi hijo que se bloquea, mi respuesta es esta. Te estoy desmenuzando detalladamente lo que tienes que hacer, lo que tienes que decirle para ayudarle a desatascar ese bloqueo mental. 

El cambio es paulatino

Entonces, Pedro, poco a poco, a base de estos mensajes que tú le vas dando, generando esta autoestima en el momento en que veas que está haciendo algo muy bien.

Poco a poco, él irá mejorando y desbloqueandose. No te voy a decir que el cambio va a ser de golpe, no será así.

Paciencia

Lo consigues con paciencia y hablando mucho con él. Será capaz de competir con la presión que tiene, es decir, 

–“Tengo esta presión, tengo este miedo, estoy bloqueado, pero a pesar de esto, sigo jugando como sé que debo hacerlo. Aunque tenga miedo a equivocarme, debo ser valiente y superar esos miedos.”

La batalla dentro y fuera del campo

¿Por qué mi hijo se pone tan nervioso y se bloquea en los partidos?

Pues eso es lo que hacen todos los deportistas de élite, esos que ves por la televisión ahora que estamos en el europeo de fútbol aquí en Europa y en las Olimpiadas, dentro de poco. No imagináis la presión que los deportistas de élite soportan. No tiene nada que ver con lo que le pasa a tu hijo, es mucho menos.

Pero si él, ahora que es un niño, aprende a jugar y competir bien con presión, cuando de verdad sea ya un jugador profesional, cuando sea un deportista de élite, será capaz también de trabajar bajo presión porque estará perfectamente entrenado.

Presión económica

Los deportistas de élite tienen una presión brutal. Muchos de ellos se juegan la vida en unas Olimpiadas. Si no consiguen una buena actuación, pierden su beca. La marca deportiva que les patrocina le cierra sus puertas. 

En muchos casos, tienen que abandonar porque ya no encuentran ayudas para seguir en el deporte de élite que exige mucho dinero: hay que viajar, hay que competir en distintos lugares, etcétera. 

Presión deportiva

Y a todo esto hay que añadirle también la presión de la misma competición. Estás compitiendo con los mejores del mundo, con los mejores de Europa. Y si estás ahí, tienes que demostrar constantemente que posees un gran nivel.

Toda esta presión, si se ha entrenado desde pequeño y eres fuerte, vas a ser capaz de superarla a pesar de tus miedos. Aunque tu cabeza te pida cambiar tu conducta, ese es el consejo que sigo dándole a tu hijo: 

–en la cabeza dices “no lo hagas, no lo hagas que vas a fallar”, pero has de mantenerte firme en tu estilo de juego, confiar en que lo puedes conseguir aunque tengas miedo y aunque te pongas nervioso. 

Creo que es el consejo más importante que le puedes dar a tu hijo en estos momentos.

Tipos de miedo

¿Por qué mi hijo se pone tan nervioso y se bloquea en los partidos?

¿Por qué no todos los chicos tienen los mismos miedos? Hay muchos miedos diferentes, aunque todos en realidad se basan en lo mismo.

El primer miedo es querer hacerlo muy bien para no decepcionar a tus padres o a tus entrenadores. Entonces sales al campo con un miedo terrible. Son estos niños que constantemente están mirando a sus padres o a su entrenador para ver si lo han hecho bien. Claro, pierden mucha concentración, se les ve que no están en su salsa, sino que están con la presión en el cogote de qué pasará al final, qué me dirán mis padres.

Ahí es donde tú, como padre o como entrenador, lamentablemente estás frenando el desarrollo de tu hijo. Así lo digo de claro. 

Tu hijo o tu jugador no progresa más porque tiene un miedo atroz a decepcionarte. 

Posiblemente lo hacéis sin daros cuenta, por el amor que le tenéis. Tú eres un padre fantástico para tu hijo y claro, ese amor filial que existe hace que diga:

– “no puedo decepcionar a mi padre”. 

Es un error

Tu hijo no lo ha entendido bien. 

No le quieres porque meta más goles, no le aprecias porque gane el partido o porque juegue bien. Tú le amas porque es tu hijo, ni más ni menos.

Por lo tanto, si tu hijo está pensando así, es por culpa tuya porque le estás diciendo:

– “no, hijo, es que me importa mucho que metas un gol”. 

Porque cada vez que llega tu hijo, le preguntas:

– “¿Cuántos goles has metido?”  “¿Habéis ganado el partido?”. 

El niño entiende que lo único que te interesa de él es si ha metido goles y si ha ganado el partido. Por lo tanto, no digas que no le estás ejerciendo una presión, le estás presionando muchísimo con esta actitud sin darte cuenta.

Yo no digo que lo hagas con mala intención. Si, después de un partido horrible, vas y le das un abrazo y le dices lo mucho que le quieres, si se lo ha pasado bien, si es feliz jugando al fútbol, él se dará cuenta de que a ti te da igual los resultados. Por lo tanto, no saldrá tan presionado.

Si los entrenadores constantemente están criticando los fallos de sus jugadores, les pegan broncas, gritos, etc., claro que salen con miedo. Estás destrozando tu equipo. 

Tu equipo podría rendir el triple, pero con tu actitud agresiva estás consiguiendo que el niño salga muy presionado al campo. 

Por lo tanto, es culpa tuya. Te estás cargando a estos jugadores y no puedes echarles la culpa a ellos. 

–Mira qué mal han jugado–, argumenta el entrenador.

¿Cómo que han jugado mal? Posiblemente es tu culpa. Eres tú el que estás ejerciendo esa presión.

Durante el partido, un papá no puede estar comentando lo que tiene que hacer su hijo o echándole broncas. Esa no es la actitud. Eso no le ayuda, le estás estropeando su diversión, su desarrollo. Tiene miedo.

ser siempre muy positivos

¿Por qué mi hijo se pone tan nervioso y se bloquea en los partidos?

Los niños son mucho más sensibles que las personas mayores. Si, por ejemplo, el entrenador, en lugar de echar tantas broncas e insistir tanto, se dedicara a felicitar, a animar, a decir:

– “Bravo, no pasa nada, te ha salido mal, pero estoy contento, lo has intentado, ya saldrá”, 

y en lugar de criticar los errores en el partido, los comentaras después con más calma, en el vestuario, pero de forma positiva: 

–”¿En qué cosas creéis que nos hemos equivocado? ¿Qué podemos mejorar?”. 

Y ellos van diciendo: 

–“Sí, esto y aquello”. 

Poco a poco te vas dando cuenta de que los niños saben perfectamente en qué se equivocan. Y ahí está tu labor también: irles asesorando, analizando cómo podemos corregir esos fallos y ponerlos en práctica luego. O sea, conseguir que al final esos fallos se conviertan en aciertos.

Cuando un entrenador o un padre tienen la obsesión de ganar, ganar y ganar, y siempre piensan en que hay que ganar este partido porque nos jugamos la liga, están ejerciendo una presión muy grande, sin darse cuenta. 

Sí, simplemente es un partido que juega tu hijo. Tú no te juegas ninguna liga, pero esa obsesión tuya ejerce una gran presión en tu hijo.

Lo que vemos es que hay miedo y presión. Ya hemos visto las causas, y ahora la pregunta sería: 

–“Vale, sí, tengo que enseñar a mi hijo a afrontar el miedo y superarlo, pero ¿cómo se hace? Porque no es fácil.”

Yo le diría a tu hijo que el miedo lo que intenta es dominarte, paralizarte, apartarte de tus proyectos y convencerte de que debes evitar el peligro que has detectado. Lo hemos dicho antes, pero ahora lo explicaremos con algún ejemplo.

Imagínate que tienes miedo a jugar la final de un torneo. El miedo que sientes te lleva a dejarte dominar por él y te insiste: 

–“No juegues porque no vas a hacerlo bien, vas a quedar mal”. 

Hay que responder al miedo con inteligencia, porque nosotros nos damos cuenta de que no somos los únicos que tenemos miedo. Los animales también tienen miedo.

Ahora que hemos estado en la verbena de San Juan, hemos visto cómo los perros sufren mucho, tienen mucho miedo con los petardos y con los cohetes. Estos ruidos los vuelven locos, se esconden, lo pasan fatal y reaccionan bloqueándose.

La diferencia entre un animal y el hombre es que el hombre es inteligente. Tú, como persona, cuando te das cuenta de que el miedo te quiere bloquear, tienes que pensar: 

–“Ojo, si me bloqueo no voy a jugar bien”. Tengo que intentar que no me bloquee. 

¿Cómo lo hago? 

Pues ahí está la lucha para superar ese miedo a través de una serie de acciones. Es importante intentar comprender sus argucias, sus ramificaciones, sus poderes y mecanismos.

El miedo intenta que no juegues el partido porque eso es más seguro para ti. No importa que sea algo importante para tu equipo, lo único que quiere el miedo es retenerte, igual que hace con los animales.

¿Por qué mi hijo se pone tan nervioso y se bloquea en los partidos?

¿Por qué mi hijo se pone tan nervioso y se bloquea en los partidos?

Miedos protectores

Tenemos que hacer una distinción entre dos tipos de miedo. Hay unos que son los miedos protectores, que te protegen. Ayudan a dirigir bien tu comportamiento.

Como jugador, por ejemplo, siento miedo ante un partido muy complicado, donde además nos jugamos la liga. Ese miedo, si a mí lo que me lleva es a prepararme mejor, a entrenar más duro, a cuidar más el descanso, me protegen. Son todas acciones positivas para afrontar el partido de la mejor manera posible. 

Por lo tanto, este miedo protector me está ayudando, no me bloquea. Me puede bloquear, pero yo puedo pensar: 

–“Bueno, ante ese miedo lo que tengo que hacer es ser responsable y trabajar más duro, esforzarme más, y lo saco adelante.”

Miedos perturbadores

Hay miedos que llamamos perturbadores, que lo que hacen es obstaculizarte. Sientes tanto terror por este partido de mañana que te asustas. No ves otra posibilidad que la derrota. Estos son los perturbadores. 

Hay muchos miedos perturbadores en el fútbol, y sobre todo en los chicos jóvenes. Como no tienen seguridad en sí mismos, no tienen autoestima, pues se producen estos miedos que lo que hacen es bloquearles. Estos son los miedos perturbadores.

Ejemplos del día a día del fútbol

¿Cuántas veces en una competición llegamos a la tanda de penaltis? Es un momento en el que el miedo te puede bloquear. Tirar un penalti en un entrenamiento no tiene ningún problema. Seguro que vas a meter gol porque la portería es muy grande. 

Pero en un partido donde nos jugamos el campeonato porque hemos quedado 0-0 y en la prórroga nadie ha metido gol, y ahora toca jugarnos la final a penaltis… Creo que esto te suena bastante familiar.

Hay muchos jugadores que no deben tirar penaltis porque tienen ese miedo perturbador. Es un miedo que razona de la siguiente forma: 

–“Uf, yo no tiro este penalti porque lo voy a fallar.” 

–“¿Cómo que lo vas a fallar? Pero si eres un jugador con una técnica excelente.” 

–“Sí, pero es que lo voy a fallar. Y luego, ¿qué pasa si fallo? Todo el mundo me criticará.”

El miedo que te impulsa a superarte y a poner remedio para que no pase lo que estamos imaginando es el adecuado. Pero el otro miedo, el que nos bloquea y nos dice “No, no, es que yo voy a fallar, y no quiero chutar el penalti”, es el perturbador.

Regular el miedo

La idea es que tu hijo sea capaz de regular ese miedo y de valorar que, en el fondo, es un miedo normal y que muchas veces no es verdad todo lo que se siente. 

Por ejemplo, si seguimos con el miedo de jugar un partido muy importante y vemos cómo el equipo contrario sale al campo y se pone a entrenar. Nosotros también estamos allí calentando y, claro, los vemos chutar, vemos cómo el entrenador los dirige… parecen más grandes, más fuertes, van primeros en la liga y nosotros segundos. Todos estos miedos pueden ser perturbadores.

Usar el cerebro

Pero, si eres capaz de regularlo, puedes hacerlo de la siguiente forma: mentalmente, es decir, usando el cerebro, porque ahí se genera todo. Tienes que eliminar los aspectos negativos y colocar conceptos positivos. 

Por ejemplo, cuando piensas que sí, son muy grandes y entrenan bien, debes razonar pensando que tú también has entrenado muy bien. Tu equipo ha trabajado duro durante todo el mes para preparar este partido y está muy concienciado. No vais primeros, pero vais segundos por muy poca diferencia con el rival. Entonces, ¿por qué tanto miedo?

Regular lo negativo con razonamientos positivos

Tu equipo también es bueno, también juega bien. Tu equipo es incluso mejor que el rival porque es más inteligente. Quizá no tiene el físico, pero tiene una muy buena colocación en el campo y una excelente toma de decisiones.

Entendéis, ¿no? Padre, si quieres ayudar a tu hijo, enséñale a regular los conceptos para no cargar demasiado en los aspectos negativos, que son los que siempre surgen al inicio. Y enfocarse en el lado positivo, en el lado optimista, el que le dará la fuerza para seguir adelante sin miedo y jugar al fútbol como sabe.

Dos formas de pensar

–Si jugamos bien ese partido, lo ganaremos. 

No debemos pensar: 

–“Uf, ese partido lo tenemos perdido porque son muy buenos”. 

Son dos formas diferentes de enfrentar la situación. Si sales con miedo, lógicamente perderás el partido. Yo siempre digo que el jugador que tiene miedo para tirar un penalti no debe ser el encargado de hacerlo, aunque sea el mejor del equipo, porque lo va a fallar. El miedo retiene al jugador, lo bloquea, no le deja ser quien es.

¿Por qué mi hijo se pone tan nervioso y se bloquea en los partidos?

¿Por qué mi hijo se pone tan nervioso y se bloquea en los partidos?

¿Qué pasa si mi hijo es uno de esos que tiene miedos perturbadores e incapaces de afrontarlos?

Un problema de exceso de protección

Si los padres protegen excesivamente a su hijo, está perdido. Sí, sí, no le protejas tanto porque normalmente los niños sobre-protegidos son los más cobardes, los que tienen más miedo. 

Cuando me escriben diciéndome que tienes un problema con su hijo porque no está trabajando bien, no juega bien en los partidos, si vamos a la raíz del problema, eres tú el culpable porque le has protegido demasiado, le has mimado. 

Has creado un niño inmaduro que no es capaz de afrontar nada con esfuerzo. Constantemente te busca a ti. Y tú siempre le has solucionado las cosas, porque no quieres que sufra, no quieres que lo pase mal. 

Y ahora estás pagando las consecuencias, porque tú no puedes jugar por él y él tiene mucho miedo, es un jugador inseguro. Tú lo has convertido en un jugador inseguro. 

Así que no nos lamentemos tanto y no echemos toda la culpa a nuestros hijos por lo que hacen mal, porque en el fondo somos nosotros, los padres, los culpables de todo esto. 

Hemos generado en nuestro hijo una inseguridad, y esta inseguridad es la que tienes que reparar, cambiando tu actitud, desprotegiéndolo.

El niño tiene que poner esfuerzo, tiene que superar estos miedos. Pero si vamos a la razón fundamental, es que ese miedo lo ha cogido por culpa de una mala educación que ha recibido en su casa, en su familia. 

Pensemos cómo podemos mejorar en este aspecto y reaccionemos. Nuestros hijos se merecen mucho más. Tenemos que confiar mucho más en ellos. Son capaces de aguantar el sufrimiento, la adversidad, las contrariedades, todas las derrotas. No pasa nada, ellos lo superan con facilidad. Y eso les entrena para trabajar duro en el momento en que surgen miedos, y surgen porque la vida está llena de esos miedos. Ellos son capaces de afrontarlos y de superarlos.

¿Por qué mi hijo se pone tan nervioso y se bloquea en los partidos?

Para profundizar más, mira en este enlace

Guía “Cómo puedo ayudar a mi hijo deportista

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