Praxiología motriz. En nuestra ruta con el Tour de Fútbol Formativo 2026, haremos una parada de máximo nivel académico. Nos sentaremos con el Dr. Pere Lavega Burgués, Catedrático del INEFC y referente mundial de la “praxiología motriz” (la ciencia que estudia la lógica interna del juego).
En los campos de barrio a menudo repetimos frases hechas que consideramos verdades absolutas. Sin embargo, cuando le pones la lupa de la ciencia y mides lo que realmente ocurre en el cerebro y las emociones de los niños, descubres que estamos equivocados.
Hoy, avalados por el Grupo de Investigación en Acción Motriz (GIAM), venimos a desmontar 5 grandes mitos del fútbol formativo:
Mito 1: “El fútbol es solo una cuestión física y técnica”
La realidad: Reducir el fútbol a dar patadas a un balón es ignorar cómo funciona el ser humano. Pere nos explica que un simple pase activa cuatro dimensiones a la vez: la orgánica (el esfuerzo físico), la cognitiva (la toma de decisión), la relacional (a quién se la paso) y la emocional (qué siento al hacerlo). Imagina a dos niños con el talento de Messi y Cristiano Ronaldo: ambos pueden ser técnicamente perfectos, pero si uno no sabe disfrutar del éxito de sus compañeros, su dimensión relacional es pobre y el entrenador debe trabajarla. El fútbol es una excusa para formar a la persona al completo.
Mito 2: “El principal educador del niño es el entrenador”
La realidad: A los formadores nos sobra un poco de ego. Pere Lavega es rotundo: el principal educador no es el entrenador, es el propio juego por sus características internas. El deporte enseña por sí mismo. El papel del entrenador es ser un “multiplicador” de ese aprendizaje. Sin embargo, si un formador está constantemente dando instrucciones y dirigiendo cada paso, en lugar de educar, está quitándole al niño su capacidad de decisión y su creatividad.
Mito 3: “La competición siempre forja el carácter”
La realidad: Creemos que competir curte a los niños, pero la ciencia dice que genera una desigualdad emocional brutal si no se gestiona bien. El equipo de Pere midió las emociones de los jugadores en competiciones y descubrió que los niños eliminados experimentaban una alegría de nivel 1 (sobre 7), mientras que los ganadores llegaban al nivel 7. ¿La lección?
Si el club no diseña tareas donde todos los niños tengan la oportunidad de saborear algún éxito durante la semana, estamos destruyendo la motivación de los menos habilidosos.
Mito 4: “Los valores como el respeto se aprenden solos”
La realidad: Llenamos la boca con palabras como “esfuerzo” o “respeto”, pero Pere nos advierte que nuestra forma de entrenar puede generar “contravalores” sin que nos demos cuenta. Si planteamos ejercicios cerrados y castigamos el error, en lugar de fomentar la creatividad (valor), estamos promoviendo la rigidez (contravalor). O en lugar de fomentar la adaptabilidad, generamos desconcierto. Los valores tienen que ser conductas motrices observables, no carteles en la pared del vestuario.
Mito 5: “Para mejorar en el fútbol, solo hay que entrenar fútbol”
La realidad: A veces sometemos a los niños a la misma rutina cada día (solo fútbol, ejercicios de tiro, rondos). Pere utiliza la metáfora de la gastronomía: les damos todo el rato “pizza y Coca-Cola”, cuando podríamos ofrecerles una rica “dieta mediterránea”. Los juegos tradicionales o juegos con reglas cambiantes (donde las alianzas varían o se cambia de equipo en mitad de la partida) son herramientas poderosísimas para evitar marginados, resolver conflictos de vestuario y enseñar a los niños a leer espacios y relacionarse mejor. ¡No hay juegos de segunda categoría si sirven para pensar!.
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Derribar estos mitos no es quitarle el fútbol al fútbol; es darle a los entrenadores la capacidad de mirar a sus jugadores con unas “gafas de cuatro dimensiones”.
¿Qué mito te ha sorprendido más? ¿Te animas a incorporar esa “dieta mediterránea” de juegos en tu próximo calentamiento? ¡Os leo en los comentarios mientras seguimos nuestro camino hacia el Libro Blanco!
Praxiología motriz