La psicología que se trabaja en el fútbol se ocupa muchas veces del problema del abandono. A tu hijo le puede ocurrir lo mismo si no tienes en cuenta lo que aquí te quiero explicar. El abandono deportivo entre los futbolistas es una de las mayores preocupaciones con las que nos encontramos psicólogos, entrenadores, padres…
Se produce por diversas causas. Podemos destacar principalmente que abandonan cuando pierden el interés y aquí está el principal motivo que hay que evitar. Un jugador debe estar siempre con ganas e interés con su práctica deportiva.
Juan tiene 10 años
Practica fútbol tres días a la semana y el sábado juega su partido. Los domingos acude a tecnificación porque quiere mejorar aspectos de su técnica individual. Hasta aquí todo bien. Es la vida normal de miles de niños que practican fútbol en todo el mundo.
Una lesión
Pero un día, tuvo una lesión. Estuvo parado un tiempo y se recuperó en dos semanas y el fisio del club le dio el alta. Durante este tiempo, el niño ha disfrutado de otras actividades que antes no practicaba. Llegó el momento de volver a los campos de fútbol pero ha hecho un poco de balance y ya no quiere jugar más.
Dice que no tiene ganas de seguir
Su padre, preocupado, intenta hablar con el niño y después de una buena conversación, saca la conclusión de que se siente muy presionado por el ambiente, el entrenador, sus padres, etc.
Además, argumenta que ya no le gusta el fútbol y que prefiere pasar el día con sus amigos y poder tener tiempo para jugar con ellos.
También deja entrever que ya no es tan bueno como antes.
Quizá puede pasarte a ti
Muchos padres pensáis que es un caso parecido al de vuestro hijo o que quizá puede pasarnos lo mismo. La pregunta es si se puede hacer algo al respecto o hay que tirar la toalla y dejar que abandone el fútbol.
Luchar para que no abandone
Como padres hemos de buscar lo mejor para el niño y la práctica deportiva es muy sana y aconsejable con lo que hay que luchar para que no abandone. Por otro lado, no podemos imponer las cosas, hay que convencerle de que lo que nosotros pensamos es lo mejor para él. Para convencerle hemos de utilizar buenos argumentos y explicarlos con cariño y con mucha paz. En el lugar y el momento más adecuado.
Buscan la comodidad
Lo que está claro es que muchos niños a esta edad tienden a buscar lo más cómodo, lo más fácil, lo que menos problemas les dé. No quieren enfrentarse a dificultades donde haya que aplicar un esfuerzo. No les interesa y procuran huir de todo esto. Prefiero no beber agua a levantarme para ir a buscarla. Evito leer porque me canso aunque me gusta lo que leo. No voy en bicicleta porque tengo un pinchazo y no quiero arreglarlo. Intento no ir al campo porque hay que desplazarse en coche y subir una cuesta antes de llegar al lugar. Omito el estudio porque casi nunca tengo ganas de hacerlo. No como esto que me gusta tanto porque hay que pelarlo. Es un ir siempre a lo fácil por pura pereza.
Con el fútbol pasa lo mismo
Ir al fútbol, significa, levantarse pronto el fin de semana, no ver ese programa que me gusta tanto, no poder quedar con los amigos para ese plan, jugar con frío o con calor, aguantar a un entrenador exigente, tener que hacer los deberes por la noche cuando ya estoy muy cansado, recibir golpes, esforzarse mucho, etc.
Cuando a un niño se le presentan otras actividades donde lo pasa bien sin necesidad de realizar apenas esfuerzo, posiblemente decida dejar el fútbol y piense: para qué todo esto si me estoy perdiendo todo aquello. Es entonces cuando empieza a poner excusas como las que comenta el padre más arriba.
Las excusas en la psicología del fútbol
“ya no me gusta el fútbol”.
Sí le gusta, lo que pasa es que no le atrae tanto porque necesita realizar esfuerzos y ha descubierto que hay otras cosas que sin tanto esfuerzo también son divertidas.
“prefiero pasar el día con mis amigos”.
Son ellos los que le están seduciendo para que dedique el día a no hacer nada como ellos. A divertirse con ellos con las máquinas niño-tonto en internet. Parecen divertirse pero no saben lo peligrosos que es todo esto para ellos.
“ya no soy tan bueno como antes”.
Sí es bueno pero ya no se esfuerza para seguir mejorando y entonces se hunde definitivamente. Son excusas para convencerse él mismo que debe dejarlo pero no son reales.
Tu hijo te está pidiendo a gritos que cambies tu actitud.
Que él lo único que quiere es divertirse jugando al fútbol y ya está. Debes hablar con él para decirle que tiene razón.
Les presionamos mucho
La culpa la tenemos en un 90% los padres porque no hemos sabido enfocar bien el deporte de nuestro hijo. Quizá nos hemos obsesionado demasiado con su afición y la hemos hecho un poco nuestra. Eso es posible. Por lo tanto, él ha sentido, día a día, una nueva presión que es la de no fallarte. Con toda la ilusión que le pones, ahora no puede decepcionar a papá. Un fallo, un movimiento equivocado… y mi padre me lo reprocha.
Sí, reconoce que lo haces. Quizá solamente con la mirada, con un gesto, con una palabra que no viene a cuento, pero seguro que lo nota. Y esa presión se hace en tu hijo una montaña, una carga que ,al final, no puede soportar y decide rechazar a pesar de gustarle el fútbol.
Les protegemos demasiado
La psicología en el fútbol afirma que los padres tenemos también la culpa porque les protegemos demasiado. Les hacemos que la vida para ellos sea demasiado fácil. Les damos de todo y no valoran lo que cuestan las cosas. Piensan que van a conseguir el éxito en cualquier actividad simplemente por su cara bonita. Y eso no es así en la vida ni en el deporte. Las cosas cuestan esfuerzo y se consiguen a base de trabajarlas duramente.
Si les entrenamos a no rechazar el esfuerzo desde pequeños, cuando se encuentren a los 10 años con una situación así, nos costará mucho menos convencerles de que deben esforzarse por conseguir remontar.
Practicar deporte es fundamental
Vuestro hijo no debe dejar este bello deporte porque, bien enfocado, le va a hacer mucho bien. Estamos a tiempo de rectificar y hacerle ver las cosas de una forma diferente. Hay muchas atracciones en la vida que no nos convienen y otras como el deporte que, aunque cueste, vale la pena intentarlas.
Solución a la excusa de los amigos
Tiene tiempo para estar con los amigos porque el fin de semana es muy amplio. El fútbol le va a dar otras cosas. Otros amigos diferentes, quizá más sanos y con costumbres más adecuadas.
Solución a la excusa de la presión
Si se siente muy presionado por el entrenador, busca la forma de darle la vuelta para que no le afecte tanto. No le hables ya más de fútbol e intenta ser solamente un padre para él. Verás que poco a poco va ilusionandose de nuevo por el fútbol…
Este mensaje te puede ayudar
Mira los que me cuenta otro padre de un hijo de 12 años que dejó el fútbol:
Hola, a mi me pasa algo similar, mi hijo de 12 años juega al fútbol desde los 5. Desde el año pasado empezó a no tener ganas de ir a jugar partidos, siempre tuvo mucha presión porque era el que se ponía el equipo al hombro, y ese último año jugaba con pocas ganas y el entrenador le gritaba mucho porque quería que jugara como antes….Este año no quiso empezar a entrenar y dice que no va a jugar más al fútbol. El problema es que no quiere hacer nada, sólo jugar con la compu.Se pasa demasiadas horas ahí. Pasó de entrenar a diario y jugar sábados y domingos a no querer jugar más. No sé qué hacer. Siempre pensé que practicar deporte era lo mejor que podía hacer, junto con la escuela, sobre todo en la etapa de la adolescencia y fue hasta ahora una forma de vivir. Gracias
Un consejo más
Ten cuidado porque dejar el fútbol no es la mejor solución según la psicología en el fútbol y eso no es necesario que lo entienda el niño por ahora porque tiene 10 años. Es importante que lo tengas claro tu.
Psicología en el fútbol: No les grites, motívalos
Una de las claves fundamentales en la psicología en el fútbol por la que los niños y adolescentes dejan este deporte son sus entrenadores. Te cuento un caso real para que lo pienses.
Un caso real
Vino a verme un padre de un jugador de 13 años. Dice que su hijo quiere abandonar el fútbol porque no tiene buena conexión con su entrenador. Se pone muy nervioso con su forma de ser y no le apetece seguir así toda una temporada.
Es complicado tener una buena relación con todos y a veces no lo detectamos pero está claro que siempre tenemos más sintonía con unos que con otros. Los niños lo captan y pierden la ilusión por venir a entrenar porque olvidamos este aspecto tan importante de nuestro trabajo que es tener a todos muy motivados.
Nos sentamos a charlar un poco con el chaval y me comenta que se siente un poco frustrado porque él es un año mayor que todos sus compañeros. Siente como si no hubiera avanzado. Como si estuviera retrocediendo.
Entendí la situación y rápidamente busqué la forma de ilusionarlo. Se le encendió de nuevo el rostro y me agradeció la conversación que habíamos mantenido.
Había conseguido apagar un fuego pero sabía que debía solucionar la causa del incendio: mi entrenador.
Una charla con el entrenador
Es complicado hacerle ver al entrenador que hay algo que no va bien en su actitud y en su forma de trabajar. Entre otras cosas, este no era el primer caso de intento de abandono en su equipo.
Por otro lado, hay que ser muy cuidadoso porque un comentario poco delicado puede afectar negativamente al entrenador y hacerle pensar que hace las cosas mal. Hay que enfocarlo por el lado de la experiencia. Destacar la cantidad de cosas que hace bien y que es bastante normal que esto ocurra a pesar de poner mucho esfuerzo por trabajar bien.
Como todo entrenador, hay que procurar buscar siempre la excelencia en la enseñanza y eso pasa por aceptar que vas a tener muchos errores a lo largo de tu carrera y que la diferencia entre un buen entrenador y uno malo es que lo sabes aceptar y te preocupas de verdad por mejorar.
No les gustan los gritos
También hace muy poco tiempo un jugador infantil me comentó que a él le gustaría estar con un entrenador concreto porque cuando va a sus entrenamientos se siente muy reforzado porque le motiva mucho. Es una pena, pero así es la realidad. Los chicos valoran mucho que les motives y comprobar que confías en ellos, en lugar de asustarlos con gritos y con salidas de tono. No les va este modelo.
Psicología en el fútbol para los entrenadores
Debes conseguir que
- tengan ilusión por alcanzar esos objetivos ambiciosos en el deporte.
- pongan auténtica pasión por lo que hacen.
- su actitud en los entrenamientos y en los partidos sea siempre excelente, la máxima que puedan dar.
- realmente se comprometan para alcanzar el objetivo.
En el momento que llegas a un compromiso completo con tus jugadores, has llegado a lo máximo en su motivación personal.
12 comentarios en “Psicología en el fútbol: ¿por qué lo abandonan tantos niños?”
Hola buenos días soy una madre de un 15 años mi hijo le gusta el fútbol pero algunas veces le veo bien y otras no y este viernes su entrenador no lo convocó a él partido del domingo y desde que vino el viernes del entrenamiento esta muy triste y enfadado y aflorado muchísimo y yo cuando lo veo hace el mundo me cae encima no se que hacer ni que dicen a mí hijo quiero ayudarle . Gracias un cordial saludo
Hola Honda, tu tienes un papel muy importante ante las adversidades de tu hijo. Piensa que en realidad lo que le está ocurriendo a tu hijo es una suerte porque si lo enfocamos bien va a aprender mucho. Habla con él y dile que vale mucho pero que debe demostrarlo. Hay dos posturas ante esa no convocatoria: desanimarse y “tirar la toalla” o seguir luchando. Si el entrenador no te ha convocado es porque no te ve bien preparado y eso tiene remedio. Pon más esfuerzo en los entrenamientos, escucha los consejos que da el entrenador y pon toda tu voluntad para ponerlos en práctica, entrena más horas por tu cuenta, habla con el entrenador para que te diga lo que debes mejorar para ser un jugador imprescindible y verás que con el tiempo esto no va a volver a ocurrir. En la vida, esto nos ocurre constantemente y si ahora preparas a tu hijo para luchar ante las adversidades, en el futuro esa será siempre su determinación. Suerte y ya me contaréis cómo ha ido.
Buenos días,
Tenemos un hijo de casi 10 años, hace futbol desde los 6, era jugador y desde ocutbre quizo cambiat a portero, lo apoyamos y su padre le ayuda a entrenar en casa a parte del entrenamiento, que es 2 veces a la semana, desde hace una semana lo vemos muy desanimado, dice que le gusta tambien el baloncesto y le dijimos que claro puede jugarlo(como diversion) pero tiene que tener uno que le hace mas ilusion. Nosotros pensamos que le pusimos mucha presion porque el tiempo libre que teniamos era: vamos a entrenar, hacer ejercicios etc. Pensamos que tambien puede ser la edad, el cambio de etapa. Por favor que nos aconsejais en hacer. Muchas gracias
Efectivamente, tu marido, sin darse cuenta, porque quería ayudarle le ha presionado tanto que ahora quiere dejarlo porque lo único que busca es divertirse haciendo deporte. Se ha encontrado dificultades y se ha venido abajo porque le habeís dado demasiada importancia a su deporte. La edad es un condicionante más pero debe practicar un deporte sea como sea. Lo que hay que hacer es hablar con él y explicarle claramente que os habeís equivocado y que vais a cambiar de actitud. Anímale a seguir pero sin vuestra presión. Le acompañáis a los campos y lo único que debe sentir es vuestro cariño pero nada de consejos ni presiones sobre el fútbol. Verás como todo va cambiando y mejorando.
Hola buenas noches tengo mi hijo de 12 y el hace 7 años que está en un club que ama,pero su entrenador lo deja mucho de lado últimamente ,si entran chicos nuevo lo deja de lado a mi hijo y no lo comboca a los partidos,solo se enfoca en los chicos que van más adelantados,y el ya no ve el futbol como su pacion como antes,yo siempre lo insentivo que tiene que luchar por sus sueños,y que disfrute,pero últimamente,no lo veo entusiasmado ,y eso me parte,y su papá es no videntes y no lo podemos ayudar mucho,que me recomiendan es muy muy frustrado 🥺
Hola Mónica. Es un caso normal. Hay jugadores que progresan más y otros menos. Tu hijo se ha quedado un poco atrás y el entrenador ya no cuenta tanto con él. Lo importante es que vuelva a tomar ilusión por jugar y eso pasa por tomar algunas medidas. Habla con el entrenador y díle que entiendes la situación y estudiad juntos cómo podemos ayudarle. Puede ser buscando un equipo que tenga su nivel o cualquier otra laternativa que te pueda ofrecer. Cuanto antes debemos encontrar sluciones porque el fútbol debe ser algo divertido ara él y no un lugar donde lo pasa mal.
hola tengo un hijo de 10 años que tiene un año jugando pero como es bajito de estatura para su edad siempre sale lastimado y poco a poco a perdido el interes por jugar
Hola Keila, tu hijo tiene la suerte de tener poca estatura. Supongo que los otros son más grandes y recibe muchos golpes. Siempre he dicho que los jugadores pequeños tienen suerte porque deben buscar más estrategias para conseguir superar a los más fuertes y buscando esto aprenden más. Al final, las fuerzas se igualan y el que más ha luchado es el más preparado. Todo lo que está viviendo es un proceso que le ayuda a ser mejor. No podemos permitir que el niño deje el fútbol porque recibe mucho. Debes enseñarle a luchar ante las adversidades. No le protejas ni sufras porque recibe golpes. Cada golpe es un aprendizaje si sabes asumirlo con deportividad. Motívalo para que siga luchando. Le estás enseñando que en la vida se va a encontrar esos mismos problemas y sabrá enfrentarse a ellos con valentía porque lo aprendió en el fútbol.
Hola ! Tengo un hijo de 10 años, juega futbol desde los 6 años en equipos. Fuera de los equipos entrena con su papá. El problema lo veo desanimado, no se expresa para pedir el balón a sus compañeros. Sus compañeros no lo incluyen, lo piden de último y sé que eso le afecta aunque no lo hable. Es un buen jugador, pero duda y no se anima de hacer lo que sabe. Su papá y yo lo animamos, le hablamos, le decimos que puede que se atreva y nada. No sé qué hacer, siento a mi hijo cabizbajo quiero ayudarlo.
Hola, creo que tu hijo se ha bloqueado. Tiene miedo a decepcionar a su padre y quizá a su madre. Hemos de quitarle presión. Ya tiene mucha con el propio fútbol. Habla con tu marido para que deje de entrenarle. Que se convierta en su padre y solo su padre. Que solo haya un entrenador. No le habléis para nada de fútbol. Cuando tenga partido, vosotros ni un comentario. Cuando termine el partido, un abrazo y preguntarle si lo ha pasado bien. Que vea que os da igual el resultado, que le seguís queriendo igual. Poco a poco, el niño se irá dando cuenta que no hay para tanto y saldrá al campo como lo hacía antes. Se trata de cambiar vuestra actitud frente a su fútbol.Ya me diréis cómo ha ido. Os aseguro que volverá a ser el de antes.
Buenas, voy intentar ser breve, mi hijo 13 años apasionado desde 2 años jugando fútbol su meta su sueño es ser profesional. Yo le digo hijo tiene que buscar un plan b si no funciona, por no desilusionado, siempre motivado con altibajos a hora este año su entrenador le ha contado mejor nivel más bajo en otro equipo tu serás protagonista y ahora aquí no jugarás mucho mit, mi hijo ha llorado frustrado, que hago le he hablo positivamente pero parece no lo quiere entender solo su sueño. Gracias
Hola Rocio. Tu hijo tiene mucha suerte porque frente a su gran reto de ser futbolista profesional, se ha encontrado con una importante adversidad. Si es capaz de superarla, volverá más fuerte que nunca. La actitud de tu hijo puede ser de dos maneras: luchar y entrenar duro en el lugar donde le han colocado para demostrar que vale o hundirse y tirar la toalla. Los verdaderos campeones cuando vienen las adversidades se esfuerzan por superarlas. Eso es lo que les hace diferentes. Micharl Jordan quería jugar en el equipo del instituto pero no lo eligieron y acudió a su madre que le animó a seguir luchando para conseguirlo en la temporada siguiente. Entrenó muy duro y al año siguiente entró en el equipo del instituto yde ahí al baloncesto profesional. Si es capaz de reaccionar de forma positiva va a tener la suerte de salir muy beneficiado de todo esto. Con trece años, tu hijo puede mejorar mucho todavía.Mucha suerte y espero que todo vaya bien.