Ser formador en el fútbol base

Ser formador en el fútbol base

Ser formador en el fútbol base. Yo también me equivoqué la primera vez que me puse al frente de un equipo de niños. Te confieso que entré al vestuario creyendo que era un entrenador de Primera División. Quería que tocaran rápido, que hicieran la presión perfecta y, sobre todo, quería ganar a toda costa. Era como tener mil pestañas abiertas en la cabeza y no saber por dónde empezar. ¿Te suena?

Con el tiempo y los golpes, me di cuenta de algo fundamental: estaba olvidando al niño y centrándome solo en la táctica.

Hoy vamos a arrancar con el pilar número uno de nuestra Plataforma de Fútbol Formativo: la misión educativa del entrenador.

Porque la transformación del fútbol base empieza y termina exactamente ahí, en la figura del formador.

¿Te has fijado alguna vez en cómo dirigimos a los chicos los fines de semana? Les gritamos desde la banda como si el resultado nos fuera a costar el puesto de trabajo.

Como nos advierte Abel Merino, doctor en Educación, el mayor error de partida que cometemos es imitar el modelo del fútbol profesional en las etapas infantiles. Olvidamos por completo la pedagogía. Alberto Martín Barrero, coordinador de metodología del Betis, lo avisa de forma muy directa:

hay demasiados entrenadores que utilizan a los niños para promocionarse.

Y yo me pregunto: ¿qué pasaría si mañana empiezas a ver a la persona antes que al futbolista?

Si escuchamos a referentes como Javier Vidales, ser formador es sentir lo que haces y entender que el niño debe ser el centro de absolutamente todo. Nuestra verdadera obligación no es crear estrellas mediáticas, sino utilizar el balón para educar. Como dice Ángel, el “Árbitro de la Paz”, nuestra primera misión es educativa, sin excusas.

Sé que cambiar el chip puede dar un poco de vértigo al inicio. Pero no es magia, solo práctica. Aquí tienes tres acciones consistentes que tú puedes aplicar desde hoy mismo:

1. Suelta el mando a distancia (Para entrenadores): Deja de dar órdenes constantes durante el partido. Si les dices siempre lo que tienen que hacer, nunca aprenderán a pensar por sí mismos. Da un paso al lado, observa en silencio y deja que los niños sean los verdaderos protagonistas de sus decisiones.

2. Mide la felicidad, no los puntos (Para directivos): A final de temporada, no evalúes a tus entrenadores por los trofeos que han ganado en su liga. Evalúalos usando la regla básica de Luis Lois Carro: pregúntate si los niños salen felices de los entrenamientos y con ganas de volver al día siguiente. Si la respuesta es sí, tienes a un formador excelente.

3. Exige educación continua (Para clubes): No te conformes con que el entrenador tenga la titulación básica o sepa mucha táctica. Necesitamos perfiles con vocación educativa. Los clubes deben facilitar formación continua en aspectos humanos, pedagógicos y de primeros auxilios.

No importa si al inicio no sale perfecto o si te cuesta morderte la lengua en los partidos. Lo importante es que ya estás dando pasos para convertirte en un formador con mayúsculas.

Créeme, dentro de unas semanas vas a notar la diferencia. Vas a ver a niños más tranquilos, más creativos y, sobre todo, mucho más felices jugando al fútbol. Al final del día, ese es el verdadero éxito de nuestro trabajo.

¿Qué harías tú en tu próximo entrenamiento para darle más protagonismo a tus jugadores?

Ser formador en el fútbol base.

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