Vivir el presente en fútbol. Te hago una pregunta curiosa. ¿Alguna vez has pensado en comprarte un coche de un color concreto y, de repente, empiezas a verlo por todas partes? ¿O cuando estás esperando un bebé y no paras de cruzarte con carritos por la calle? Te confieso que a mí me ha pasado. Y no, no es que de repente haya una invasión de coches rojos o un baby boom en tu barrio. Tu cerebro te está jugando un truco fascinante.
En el libro “Cómo hacer que te pasen cosas buenas”, Marian Rojas Estapé lo explica de una forma que a mí me dejó con la boca abierta. Existe un mecanismo en nuestro cerebro llamado Sistema Reticular Activador Ascendente (SRAA). Imagina que tu cerebro tiene un “filtro personal”, como el portero de una discoteca. No puede prestar atención a los millones de estímulos que recibe cada segundo, así que solo deja pasar lo que a ti te interesa, lo que es importante para tus objetivos.
Y esto, amigo mío, aplicado al fútbol formativo, es una auténtica revolución.
El SRAA: cómo tu cerebro decide qué es importante en el campo
La mente no distingue la realidad de la ficción. Si un jugador pasa toda la semana pensando “y si fallo…”, “ojalá no me toque defender al más rápido…”, su cuerpo y su mente ya están viviendo esa amenaza. Su SRAA, ese portero cerebral, estará programado para buscar cualquier indicio de error o de peligro. Estará tan pendiente de no fallar que se olvidará de lo más importante: jugar.
Como dice la autora,
la felicidad consiste en vivir instalado de manera sana en el presente, habiendo superado las heridas del pasado y mirando con ilusión el futuro.
Los que viven enganchados en el pasado (el error que cometieron hace cinco minutos) son los depresivos; los que viven angustiados por el futuro (¿ganaremos el partido?) son los ansiosos.
Nuestro objetivo es enseñar a los jugadores a vivir el presente en fútbol, que es el único momento donde de verdad pueden influir.
Ahí es donde el SRAA se convierte en nuestro mejor aliado. Si en lugar de centrarnos en lo que tememos, enfocamos al jugador en un objetivo claro y positivo, su cerebro empezará a trabajar para él.
• Si su objetivo es “no perder el balón”, su SRAA buscará situaciones de riesgo y jugará con miedo.
• Pero si su objetivo es “dar un buen pase al compañero mejor situado”, su cerebro se convertirá en un radar de oportunidades para asistir.
¿Ves la diferencia? El foco lo cambia todo. No se trata de magia, se trata de neurociencia.
Cómo activar el superpoder del SRAA en tus jugadores
Vale, Pedro, la teoría es genial, pero ¿cómo traducimos esto a un entrenamiento con chicos de 12 años? Te cuento cómo lo aplico yo, con pasos muy sencillos.
1. Define el “para qué” de cada ejercicio:
Antes de empezar un rondo, en lugar de decir “vamos a hacer un rondo”, prueba con: “El objetivo de hoy es hacer tres pases seguidos. Vuestro cerebro tiene que buscar al compañero libre”. Les das una misión clara y activas su SRAA.
2. Usa la visualización antes del partido:
La autora insiste en que imaginar algo con fuerza tiene un impacto real en el cerebro. Antes de salir al campo, dedica un minuto a que cierren los ojos e imaginen una jugada en la que lo hacen bien: un control orientado, un robo de balón limpio, un chute a portería. Están entrenando a su cerebro para que busque repetir esa sensación.
3. El poder de volver a mirar:
Solemos dar las cosas por sentadas. La autora nos anima a “volver a mirar la realidad con ojos nuevos, con ternura”. En el fútbol, esto significa enseñarles a observar. “Fíjate en cómo tu compañero se desmarca antes de recibir el balón”. Ese simple acto de atención consciente fortalece las conexiones neuronales y mejora la toma de decisiones. El gran Santiago Ramón y Cajal ya lo decía:
“Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro”.
Te propongo un reto para el próximo entrenamiento
Como dice la autora,
tenemos que “soñar en grande, pero actuar en pequeño”.
No se trata de cambiarlo todo de un día para otro, sino de introducir pequeños hábitos.
Aquí va mi reto para ti: en el próximo entrenamiento o partido, antes de que empiece, acércate a tu hijo o a tus jugadores y hazles esta simple pregunta: “¿En qué te quieres fijar hoy para disfrutar más y mejorar?”.
Puede ser “en controlar bien el primer toque”, “en comunicarme con mis compañeros” o “en intentar un regate nuevo”. Da igual la respuesta. Solo con esa pregunta, ya habrás activado su SRAA. Habrás puesto a su cerebro a trabajar a su favor, ayudándole a vivir el presente en fútbol, que es el único lugar donde la magia ocurre de verdad.
Pruébalo y me cuentas. Te sorprenderás de los resultados.
Vivir el presente en fútbol.